Follow by Email

miércoles, 10 de abril de 2019

PODEMOS-VOX: Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.




Cuando el circo democraticista del Estado nacionalista capitalista español se encuentra en su momento más culminante con el inicio de la campaña electoral para las Elecciones Generales a Cortes españolas de abril/2019, conviene realizar una breve reflexión que sitúe “los pies en la tierra” de semejante carnaval, y que mejor que hacerlo sobre aquellos partidos que dicen pretender soluciones desde la raíz. Ello nos lleva lógicamente a la evaluación/comparación de aquellas fuerzas políticas “radicales” que tratarían de abarcar los llamados “extremos” del espectro electoral: Podemos-Vox.

En 2014 Podemos era ya una fuerza política organizada, con una amplia base social, y con un Programa, dispuesto para cubrir la posible quiebra del sistema de poder a raíz de la experiencia del 15M, sobre todo, por su parte espontánea y hasta cierto punto, revolucionaria.

De hecho, desde sus mismos inicios, desde la cosmovisión de FRM, se hicieron los análisis pertinentes que pusieron al descubierto la naturaleza reaccionaria del fenómeno Podemos, entendido básicamente como una propuesta de “emergencia” de los poderes facticos del Estado español frente al desgaste del modelo político vigente, y para que contribuyera de forma efectiva al control social ante rasgos de una crisis que el sistema partitocrático vigente no alcanzaba a solucionar. Vimos en ese momento que sus propuestas no eran más que un intento de racionalizar el Estado, tratando demagógicamente de conciliar un Estado racional, según el modelo burocrático de dictadura “blanda”, modelo chino, con el Estado de bienestar, como fórmula de integración de los movimientos sociales. También planteábamos que, sociológicamente, este grupo de poder centrado en Podemos representaba los intereses de clase media de una juventud que, en el curso de la crisis, perdió gran parte de las expectativas que un día tuvieron sus padres: más empleo y posición[1].

Hoy, en 2019, comprobamos como aquellas predicciones se han cumplido: de crítica a la “casta” y a la corrupción, vemos cómo sus dirigentes han pasado a colocarse en el sistema de poder, derrochando una vida de lujo. Cómo las luchas internas por el reparto del “pastel” está llevando a la organización a una descomposición acelerada y a la creación de “reinos de taifas” donde cada “líder” pretende para sí, y su grupo de allegados, las cuotas de poder y privilegios que creen se merecen por pertenecer a esa “nueva casta”. Además, llevan dos años ansiosos por entrar en funciones de ejercicio del poder estatal, proponiéndose continuamente al partido que por “Turno” toca dirigir la política del Estado, el PSOE. Así, frente al “programa”, racionalista y demagógico de 2014, hoy nos presentan una alternativa “realista” en que ya dejan atrás la fraseología radical de crítica a la transición, constitución del 78, el PSOE-GAL, etc…, para pasar abiertamente a defender una puesta al día del Estado, asumible por el bloque de poder actual, y con perspectivas de éxito electoral como buen “escudero”  del PSOE.

En los dos programas publicados para las elecciones 2019[2], el general, y el llamado constitucional, descienden a un “realismo” tan pro-estado y pro-capitalista que podría ser asumido por cualquier partido constitucionalista de izquierda o derecha, en una palabra: racionalización del Estado nacionalista y capitalista español. En concreto, en el programa general, hacen una defensa del régimen actual con una batería de medidas orientadas hacia la salvación del sistema vigente de poder y del capitalismo: legicracia para el control poblacional (política de género, inmigración, mejor integración en el bloque imperialista occidental europeo, desarrollo e implementación de la tecnología para la restitución de la productividad del trabajo y la mejor y efectiva explotación de los seres humanos (Internet, trenes, autopistas, energías “renovables”, vehículos eléctricos, etc.), y mucho impulso por el Estado de todo ello a través de leyes y subvenciones. En definitiva, contribuir en la medida de sus “posibilidades” a “mejorar” la destrucción de los seres humanos y del medio natural. Además, con una contribución que pretenden “esencial” para el “encauzamiento” de la “cuestión nacional”, haciendo de intermediario con el nacionalismo “radical” catalán y vasco, para que traguen con la “resolución democrática viable al conflicto de Cataluña y del País Vasco”, esto es, lo que ya viene pregonando el mismísimo “Jefe de jefes”, Felipe González[3]: la solución federal para el Estado nación español, en la forma malabar de un Estado “Nación de naciones”[4]…Pero cuando vemos el programa “Constitucionalista” de Podemos, es ya aberrante. Las propuestas son simples frases demagógicas en las que se combinan las políticas inclusivas (feminismo de Estado), más Estado de bienestar engaña-bobos, pero sobre todo defensa del Estado nación español, y de sus pilares esenciales: Ejército, Monarquía, Capitalismo, y adoctrinamiento democraticista brutal, de tal forma que ahí se concilie toda la gama de ideologías del democraticismo burgués imperante, y cómo: inculcando la carta magna en el conjunto de la población…desde la niñez.

Lógicamente, todas las vendidas y fechorías de Podemos en estos últimos cuatro años no podían pasar desapercibidas, incluso para sus propios allegados, y hoy tenemos un desgaste político y de credibilidad evidentes que está haciendo que ese prometido “Titánic” se encuentre haciendo aguas por todos los lados, y que su nivel de audiencia vaya bajando a niveles incluso insospechados por los más pesimistas. Su conversión en “new-casta”, el espectáculo de sus lucha fratricidas por el poder interno, y en particular, las políticas de “ingeniería social” destinadas a destruir la cohesión social con las políticas de género, de inmigración, eutanasia y demás aberraciones destinadas al proceso de interés estratégico del Estado de exterminación de pueblos y culturas de la península ibérica, están haciendo ya necesario que el propio Estado ponga en circulación nuevas alternativas políticas destinadas a abarcar el conjunto de espectro social, incluyendo a “masas descontentas”, con esta política exterminacionista. Esta es la esencial del “fenómeno” de Vox[5]. Si vemos su programa general, como aquellas medidas “claves” que ha presentado[6], además de su simpleza y tosquedad, en el fondo no es más que un intento de “tapar” aquellos agujeros en forma de crisis de credibilidad del Estado como consecuencia de la política agresivamente antihumana puesta en práctica por la izquierda PSOE-Podemos.

Sabemos, por la experiencia histórica, en general, y particularmente por la del propio Estado español, que a pesar de las estrategias diferenciadas entre las elites que dan lugar a la Guerra Civil 1936-39, existe unidad histórica entre las elites mandantes, pero no necesariamente estratégicas, y de ahí surgen conflictos, que a veces son antagónicos y armados, pues dependen de las afinidades ideológicas e interés internacionales diferenciados. Hoy observamos que los partidos “escobas” del sistema, que van recogiendo los “flecos” no integrados en los partidos-Estado, también responden a interés estratégicos internacionales, según cada circunstancia. Ya sabíamos de la financiación de Podemos por la Venezuela “revolucionaria” de Maduro, de acuerdo a los intereses también estratégicos de las superpotencias rusa y china, y además de la financiación iraní, responsable de su implementación mediática. Ahora resulta que también Vox se encuentra financiada internacionalmente por EEUU, a través de una organización de “oposición” al régimen iraní (financiada y potenciada por los EEUU), el llamado Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), curiosamente fuerza marxista-islámica en sus orígenes[7].

Por todo ello, lejos de dejarnos confundir con “acontecimientos” políticos, como la irrupción de Vox, que solo está sirviendo para mejora las expectativas de éxito electoral del tándem PSOE-Podemos, la realidad que se esconde detrás es la misma que la buscada con Podemos: 1) Favorecer la apariencia de cara a la galería y al circo mediático de que Vox es una fuerza “radical” de “extrema derecha”, cuando en realidad es simplemente el “ala derecha” del PP, defendiendo el marco constitucional monárquico, españolista y capitalista como el que más[8]. 2) Con la irrupción de Vox en el sistema partitocrático y parlamentarista, se da credibilidad al sistema como prueba de que en este “puchero” todas las opciones políticas tienen cabida. Y 3), Todas sus propuestas programáticas, salvo las clásicas demagógicas destinadas a la “España profunda” de bandera, monarquía, toros y policía… y anti catalanismo y vasquismo, por supuesto, no son más que “políticas de reacción”, según el modelo neonacionalista de Trump, y que se inscriben en el marco de las medidas de racionalización del Estado y del capitalismo en que está embarcado el bloque imperialista occidental, en declive, para hacer frente a la inevitable expansión del gigante imperialista chino.

Karlos Luckas (publicado en CONCIENCIA, LIBERTAD Y REVOLUCIÓN INTEGRAL)

[8] Al menos el falangismo de José Antonio, como fascismo de los años 30 del siglo XX, era anti partido y anti sistema parlamentario y, aunque ambiguamente, anti-monárquico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: Los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación, que resumidamente son: aquellos que contengan insultos, calumnias, datos personales, amenazas, publicidad, apología del fascismo, racismo, machismo o crueldad.