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sábado, 29 de diciembre de 2018

DENUNCIA DEL CONSPIRACIONISMO: UNA TAPADERA FASCISTA

Félix Rodrigo Mora
Esteban Vidal



En los últimos años hemos visto cómo las teorías conspiracionistas han ganado terreno en multitud de ámbitos, y hoy ya está perfectamente claro a qué intereses sirven realmente.

Esto lo vemos cuando el conspiracionismo nos dice que los problemas actuales son provocados por una élite oculta compuesta por judíos, masones, satanistas, jesuitas, etc., que controlan los resortes del poder. El enemigo, según la conspiranoia, son este tipo de élites perversas que imponen su agenda para desarrollar sus proyectos de dominación a escala planetaria. Por tanto, la solución es cambiar de élites y deshacerse de todos esos grupos malvados que corrompen a la sociedad. No es el Estado con sus instituciones y estructuras de poder, ni tampoco el capitalismo, los que sojuzgan y oprimen a la población, sino una élite perversa. Basta con poner a una élite benévola para cambiar esta situación.

No, nada de esto es cierto. Quienes así plantean la problemática política y social actual con este tipo de teorías defienden el sistema establecido, y consecuentemente defienden el Estado y el capitalismo. Lo hacen al presentar una serie de problemas como una cuestión de élites, y no como una cuestión política relativa a las estructuras de poder que organizan y gobiernan a la sociedad. Por esta razón hoy comprobamos cómo los apologistas de estas teorías de la conspiración apoyan en masa a los partidos de extrema derecha y, en general, al populismo más recalcitrante.

No nos confundamos. Estas teorías de la conspiración que utilizan a diferentes grupos sociales y minorías étnicas como chivos expiatorios sólo son una tapadera, por lo demás tremendamente demagógica y brutal, del viejo fascismo. El fascismo también culpaba a judíos, masones y a otros grupos sociales como responsables de todos los problemas. Los que hoy defienden esas mismas tesis se alinean con el fascismo y con el sistema establecido. Por esta razón no es nada extraño comprobar que los líderes del conspiracionismo hablen admirativamente, tanto en privado como cada vez más en público, de figuras y regímenes políticos como los de Franco y Hitler. Especialmente de este último con quien comparten la locura del antisemitismo, lo que les lleva a codearse con neonazis.

Al igual que los nazis, los jefes del conspiracionismo abogan por liquidar únicamente a los capitalistas judíos, mientras que todos los demás capitalistas son perfectamente aceptables. George Soros, conocido especulador financiero judío de origen húngaro, es para ellos la encarnación del mal, la máxima expresión de la maldad intrínseca del pueblo judío. Sin embargo, capitalistas que no son judíos como Amancio Ortega, con una fortuna de 67.000 millones de euros labrada gracias a mano de obra esclava y a contratos gubernamentales con la policía y el ejército, no es un capitalista perverso. Basta recordar cómo los nazis, durante el III Reich, se dedicaron a saquear a los judíos,  mientras que los Hugo Boss, Thyssen, Krupp y tantos otros capitalistas alemanes no sólo no fueron tocados, sino que fueron apoyados con multimillonarios contratos gubernamentales que hicieron que sus fortunas engordasen de manera colosal. En esto consiste su idea de “solidaridad nacional”.

No menos repudiable es la admiración que los jefes del conspiracionismo y la mayoría de sus acólitos sienten por personajes de actualidad tan deplorables como Vladimir Putin. Los aires dictatoriales de este presidente, con una propaganda que lo presenta como un gran líder popular al más puro estilo estalinista, es a buen seguro una de las principales razones para que los conspiracionistas se sientan identificados con él. Pero no hay que olvidar que se trata de un líder político envuelto en la más esperpéntica y nauseabunda corrupción, en coalición con un conjunto de oligarcas salidos de los estertores de la nomenclatura soviética. Su perfil político es, asimismo, muy elocuente si tenemos en cuenta que salió de las entrañas del antiguo KGB soviético. Además es un hombre que gobierna Rusia con mano de hierro, y para ello no duda en recurrir al asesinato y a la cárcel para quitarse de en medio a sus opositores políticos. No menos elocuente es la represión utilizada tanto contra el pueblo ruso, especialmente en los últimos tiempos dada la oposición popular mostrada a medidas crecientemente impopulares en materia social y laboral, como contra otros pueblos todavía sometidos al imperialismo de Moscú. Un líder político que no duda en amenazar al mundo con la guerra nuclear, y que recientemente no dudó en saludar públicamente de un modo entusiasta a Mohamed Bin Salman, responsable político del asesinato y descuartizamiento del disidente saudí Yamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, a pesar de todo lo que ya entonces se sabía de este deleznable y bochornoso caso. Ese es el hombre al que los conspiracionistas tanto admiran.

La admiración que los conspiracionistas muestran por Putin sólo es comparable con aquella otra que expresan por Trump. El presidente de EEUU es, también, otro referente político e ideológico al representar la figura del líder fuerte y autoritario que tanto les entusiasma. Es de suponer que ese entusiasmo está ligado a esas ínfulas dictatoriales de las que este personaje hace gala. Un personaje que ha dado sobradas muestras de su auténtico y más absoluto desprecio por la vida humana, especialmente con motivo de la muerte de Khashoggi al darle el más completo espaldarazo a un régimen tan sanguinario como el de los Saud. Los negocios y la razón de Estado van por delante de la vida de cualquier persona, algo que nos demuestra claramente el significado real de su consigna de “America First”. Se trata, asimismo, de un sujeto que no duda en admirar a dictadores y codearse con ellos. Al fin y al cabo Putin y Trump tienen más en común en el plano político que todo cuanto pueda separarles.

La admiración que los jefes del conspiracionismo muestran por regímenes y líderes fascistas, o simplemente por populistas demagogos como Trump, se combina con su culto por el Estado. Al igual que todos los colectivos totalitarios, sean de derecha o de izquierda, el Estado es considerado una institución natural, algo que viene dado con el ser humano y que debe permanecer intacto siglo tras siglo. Esto se debe no sólo a su ignorancia acerca de qué es y en qué consiste el Estado, sino al hecho de que hacen de esta institución el remedio para todos los males. El Estado, en su condición de órgano regulador de la sociedad, se encarga de desempeñar una función estabilizadora al coordinar a los diferentes grupos sociales para, así, asignar recursos y funciones con el propósito de mantener el conjunto del sistema de dominación. Esto les lleva a rechazar totalmente la idea de revolución, y más aún cualquier proyecto emancipador dirigido a desarticular los poderes que hoy oprimen a la población.

Los que hoy esgrimen las teorías de la conspiración aspiran a cambiar las élites actuales por otras élites, pero élites al fin y al cabo. Todo lo demás queda intacto. Propiedad privada en los medios de producción, trabajo asalariado, policía, cárceles, ejércitos, tribunales, burocracia, agencias de espionaje, etc., no son un problema para los conspiracionistas, sencillamente porque están de acuerdo con la existencia de estas instituciones, y consecuentemente están de acuerdo con este sistema de dominación. Todo esto es una muestra de la escandalosa estulticia de los conspiracionistas a la hora de abordar los problemas políticos y sociales, de tal forma que se resuelven apoyando a líderes políticos que supuestamente van a meter en cintura a las élites ocultas. Pero lo cierto es que el Estado es algo más que un espacio de poder al tratarse de un ente autónomo que posee sus propios intereses, y en el que las decisiones importantes son tomadas por quienes controlan esta organización en el ámbito del complejo de seguridad nacional: altos mandos militares, jefes de policía, jefes de los servicios secretos, altos magistrados, jefes diplomáticos, altos funcionarios de los ministerios, etc. Los líderes políticos del momento que ocupan posiciones gubernamentales sólo son los representantes del sistema, los voceros de quienes integran y dirigen el complejo de seguridad nacional, con lo que no intervienen en los procesos decisorios importantes. Su función es legitimar este sistema al consentir formalmente las decisiones previamente tomadas por la burocracia de la seguridad nacional, y vender al público esas mismas decisiones.

Los problemas que hoy padece la sociedad son de carácter político, pues afectan al modo en el que la propia sociedad está organizada. Debido a esto son las instituciones, en su condición de estructuras de poder que gobiernan la sociedad, el principal problema y en modo alguno la solución. Mantener la misma estructura política y social para únicamente cambiar las caras visibles de dicho sistema es la fórmula de siempre, la de mantener el mismo orden de cosas a cambio de meras modificaciones cosméticas con la introducción de caras nuevas en el espectáculo de la política. Es la táctica del parlamentarismo de toda la vida, pero en este caso con una finalidad más siniestra si cabe que es la de imponer una élite de fascistas, y por ello a unos elementos políticos que están dispuestos a todo con tal de hacer valer su voluntad contra todos aquellos que no adhieran a sus propósitos.

Pero además de existir una coincidencia ideológica con el fascismo, también se da una colaboración explícita de los líderes del conspiracionismo con organizaciones fascistas, lo que se comprueba con su participación en actos de partidos como Falange o Democracia Nacional. Pero su participación también se extiende a conferencias, artículos en todo tipo de publicaciones tanto virtuales como en papel, libros, páginas web, redes sociales, etc. Tal es así que estos conspiracionistas están completamente imbricados en los círculos fascistas en los que participan y de los que forman parte. Y en otras ocasiones nos encontramos con que son miembros de estas y otras organizaciones fascistas los que directamente promueven las teorías de la conspiración. En lo que a esto respecta tampoco hay que olvidar los vínculos que existen entre estos grupos fascistas, los propios jefes del conspiracionismo y los servicios secretos del Estado de los que son correa de transmisión. Basta con constatar cómo algunos destacados militantes fascistas, que en el pasado lideraron organizaciones de esta naturaleza y que hoy encabezan proyectos editoriales y culturales que dan cobertura al conspiracionismo, son miembros de los servicios secretos o están a sueldo de estos. E incluso en ocasiones no tienen inconveniente en reconocerlo públicamente.

El conspiracionismo es una gran falsedad que sirve a intereses políticos muy claros, que son los intereses de los fascistas y de las fuerzas que desde las cloacas del Estado les sostienen. Esto convierte a los conspiracionistas en enemigos abiertos de la revolución, y por ello de cualquier proceso de transformación social encaminado a desarticular todos los poderes constituidos para construir una sociedad libre y autogestionada, organizada en asambleas populares y soberanas en un régimen de posesión común de la riqueza. Por tanto, son enemigos de una sociedad sin clases, de una sociedad sin Estado y sin capitalismo. Su lugar está al lado del orden establecido, de sus instituciones y poderes fácticos, pero también, y sobre todo, al lado de las fuerzas políticas que apoyan al sistema y de las que forman parte, esto es: la extrema derecha y el fascismo.

El camino para la construcción de un mundo nuevo pasa por la revolución, sin la cual es imposible alcanzar una sociedad de la libertad. Una sociedad autogobernada y autogestionada. Los conspiracionistas están en contra de este proyecto emancipador, en contra de la revolución y de la libertad, y por ello forman parte de un frente común con el fascismo y las demás fuerzas al servicio del sistema. Y es por esto que los conspiracionistas nos van a encontrar en frente, del lado de la revolución, del pueblo y de la libertad.


viernes, 28 de diciembre de 2018

VERDAD, RAZÓN Y CONSPIRACIÓN

Félix R. Mora- Karlos Luckas


Hoy asistimos a una abrumadora manipulación de las mentes e instrumentalización del conocimiento que bien pudiéramos afirmar que las elites del poder ya no necesitan una pos verdad como marco epistemológico para crear la pretendida subhumanidad. Ya estamos en el guión del 1984 y el Mundo Feliz. La “Era del Conocimiento y la Ciencia” puesta en práctica, a través de las redes sociales, Internet, el cine, la TV, la prensa, y por supuesto la educación del régimen, es realmente la verdadera conspiración. De vez en cuando, por parte de los servicios de “desinformación” del Estado se vierte información tóxica que juega un papel importante en la creación de la “agenda” que ha de ser de “interés” para las masas adoctrinadas.

Vivimos una época de inflación informativa: “toda la información para el pueblo”, pero sin la verdadera información. En síntesis, normalización masiva de la opinión y uniformización mediática de las inteligencias, que en una situación de derrumbe de todo un sistema de ideas y de valores morales, la Razón del Estado, se impone como tarea central, de forma abrumadora.

Hagamos un breve repaso de la situación de los conflictos en los que está inmerso este mundo y valoremos que hay de verdad y que de conspiración.

El imperio-mundo que sufrimos, donde campan a sus anchas los bloques de poder asentados en el modelo moderno de Estado nación capitalista, se entrecruzan los intereses estratégicos de todas las élites de poder mundiales, con acuerdos entre ellos para enfrentar la rebelión de los pueblos, pero también con las contradicciones que inevitablemente llevan a un enfrentamiento en el interior de este sistema imperialista mundial. Es en este contexto en que debemos observar los hechos y no en las declaraciones propagandísticas de los jefes políticos de turno: así, en los últimos 20 años hemos visto cómo el bloque imperialista occidental, capitaneado por los EEUU, observando la aún debilidad militar de Rusia y el todavía incipiente potencial económico y militar de China, ha pretendido mover algo las fichas de poder en Oriente Medio y África. Primero Afganistán, luego Irak, y finalmente Siria, y lo que ha dejado atrás la “primavera árabe”, de mayor control político militar del imperialismo occidental sobre Egipto, Túnez, Libia. ¿Conspiración o manipulación de las conciencias? La realidad es que cuando el imperialismo cree que puede existir una situación estratégica ventajosa, la va a utilizar…aunque las justificaciones tengan el valor de un caramelo. Ni había “Operación de libertad duradera” para implicar en Afganistán al bloque imperialista occidental, ni “armas de destrucción masiva” en Irak, y en Siria no estaba en juego realmente el “combate contra el yihadismo islamista radical” del Estado Islámico. En todos los casos son jugadas de la geoestratégica global imperialista. Y ello es así, con toda la carga de hipocresía posible, porque el origen del yihadismo radical no estaba en Siria, sino que reside en Arabia Saudita, aliada estratégica de los EEUU, conforme a la vertiente islamista sunita; y en Irán, el polo islamista de la vertiente chiita, sostenido por el bloque imperialista que comanda Rusia.

La guerra de Siria 2011-2017, -aunque continúan numerosos focos de enfrentamiento bélico- ha dejado ya más de 350 mil muertos, y merece por ello un comentario específico porque es un conflicto de “nueva era”. El bloque imperialista occidental pensó que podía extender fácilmente la estrategia de la “Primavera Árabe” y desestabilizar Siria, y cambiar el signo de la presencia imperialista en esos territorios, un auténtico bastión del poder chií enfrentado a Israel –socio estratégico de occidente-, pero además, es un enclave estratégico para la geoestratégica del poder imperialista en toda la región de Oriente Medio, donde Rusia ya tenía influencia y bases militares, y Turquía una enorme frontera que “cuidar” con una política militar de alianza con los EEUU, con los kurdos del área de influencia del PKK por el Este, con auténtica obsesión imperialista y etnicida hacia éstos. Después de 6 años de conflicto, la situación vuelve a su origen, con matices:  Bashar al-Asad, de la “dinastía” al-Asad, continua en el poder bajo el control ruso-chii, restos del EI continua pululando por regiones aisladas en “espera de tiempos mejores”, las fuerzas militares “democráticas”, básicamente de orientación suni, pro-occidente extinguidas o integradas con cualquiera de las fuerzas aún operativas. Rusia mejora sus posiciones políticas y militares. Turquía ve la oportunidad de presionar a sus “socios” occidentales con un acercamiento a Rusia (con la que comparte mucha frontera) para incrementar la presencia neocolonialista en la región fronteriza del sur y del Este, sobre todo, frente a los avances de los kurdos. Y, finalmente, los kurdos, que bajo la dirección del PKK han desarrollado -en la práctica- un intento serio de aplicar una nueva estrategia político-militar revolucionaria, sobre la base política del Confederalismo Democrático, aplicado sobre todos en las regiones de Kobanni, Raqqa y a-Hasakah. La realidad actual es que, una vez “vuelto las aguas a su cauce”, sin embargo ha dejado una experiencia inquietante para todo Oriente Medio, justamente la estrategia del Confederalismo Democrático del PKK, basado, no en el modelo Estado nación capitalista, sino en la confederación de comunidades y pueblos regidos políticamente por principios de democracia directa. Este hecho es lo destacable en la actual situación, luego del retorno al “statu quo” anterior y, lógicamente a ningún bloque imperialista esta experiencia conviene, así pues veremos en los próximos tiempos un nuevo conflicto interimperialsta por aniquilar la experiencia de liberación del PKK. Y este análisis no es una “conspiranoia”, es una verdad y una auténtica conspiración estratégica del sistema imperialista mundial que nos domina, puesto que siempre el imperialismo estará de lado de la reacción y la revolución no tiene más aliados que la voluntad y decisión de los pueblos por liberarse del yugo imperialista.  

¿Y qué sucede en Europa? ¿Dónde hay “conspiranoia” y dónde políticas y estrategias de no perder el tren de la lucha por la hegemonía mundial? Es en el marco de esta “conspiración”  dónde debemos valorar políticas concretas genocidas como la sustitución de la actual población, europea, envejecida y medio atontada por los efectos narcotizarte del Estado de bienestar, en las estrategias complementarias a esto, como la promoción de la caída de la natalidad, la ideología de género con el feminismo de Estado, heredero directo del feminismo de “segunda ola” que ha ido evolucionando desde el “feminismo reformista” de los años 60, con las señoras de la intelectualidad burguesa tipo Betty Friedan, pasando por el experimento nazi de del “Manifiesto Scum”, de la demente Valerie Solanas, a la actual “cuarta etapa” de feminazismo, ya abiertamente promocionado y subvencionado por el Estado[1].

Pero esta moneda tiene otra cara. Si bien es cierto que la manipulación de mentes es abrumadora por parte del Estado con la utilización brutal del Big Data, que nos ha situado ya en el escenario de 1984, también es cierto que el sistema mundo imperialista basado en el Estado nación en su lucha constante por la hegemonía mundial está colmada de conflictos y dificultades y muchas de sus propia políticas conspirativas y de control se vuelven en su contra.

 Para este sistema es vital integrar a las conciencias en su cosmovisión, en sus estrategias, y para ello dedica un gigantesco esfuerzo de “convencimiento”, políticamente a través de la ficción de democracia representativa partitocrática, cada vez más desacreditada, y sobre todo a partir de las necesidades creadas a las masas en forma de “modos de vida” y “relación”. El Big Data ya no es controlable de forma personal,  hoy, con la motorización de los algoritmos, es el propio sistema de datos el que selecciona bajo los criterios del poder. ¿La próxima revolución política será por el control de los algoritmos?[2], Conspiranoia o Verdad? Es la realidad que ya tenemos instalada con los megadatos que cada cual producimos, desde el contenido del teléfono móvil, la utilización de cajeros, billetes de viaje, cámaras de seguridad, reconocimiento facial, dactilar y del iris, ya lo tienen casi todo de cada individuo. Pero, y ese es el punto clave, el sistema debe dar algo a cambio…el acceso a la información y a la comunicación, sin ese acceso no podrán alimentar la Big Data, y aunque ello suponga una limitación clara, son medios ampliamente aprovechables para el desarrollo de comunicaciones que abran mentes y conciencia revolucionaria, masivamente.

Hoy en Internet existen, a disposición de cualquiera, miles y millones de textos e información de valor, aprovechables por cualquier que los sepa buscar e interpretar. Y esas mismas redes, con las cuales nos atan la conciencia, también ofrecen espacios de comunicación impensables hace menos de 10 años. Es lo complejo de la situación, pues al mismo tiempo, ese hecho implica que miles de personas, bastante lejos ya de las ataduras mentales a las doctrinas utopistas decimonónicas y de los corsés organizativos de los partidos, se plantee con cierta libertad de conciencia expresar sus opiniones y difundir criticas argumentadas contra las propias maniobras del poder dominante y de sus acólitos en las redes. De esa manera, lo que son estrategias claves del Estado como la inmigración, el feminismo de Estado, Podemos, Vox, todo lo que viene siendo este circo mediático de maniobra disuasorias, están siendo contrarrestadas directamente por la gente común. Existen muchos ejemplos, pero solo un botón: el TBH, (Tío Blanco Hetero), que desde las redes sociales, básicamente en su canal de You Tube con 190 mil seguidores, ha adquirido una gran audiencia en sus críticas al feminismo de Estado bastante aceptables. Pero también podemos observar cómo el sistema pone límites a esa “libertad” de expresión, y así ya le han retirado un vídeo de febrero de 2018 titulado “La cultura del todo del todo es acoso sexual y las consecuencias del #Metoo”, por “incitación al odio”, lo cual es patético, porque si algún movimiento manipulador en manos del Estado está justamente para incentivar el odio entre hombre y mujeres es precisamente el feminismo de Estado y el feminazismo.

Por lo tanto, “si ladran…” hay que hacer más y más intervenciones en redes sociales, sin sujeción a doctrinas ni afinidades, de forma libre y con el único fundamento del sentido común. Esto es una acción revolucionaria hoy muy eficaz contra las manipulaciones y conspiraciones del vigente sistema de Poder.




[1] Una clasificación del feminismo distingue las etapas o fases siguientes: la primera, denominada feminismo ilustrado,  desde la revolución francesa a principios del siglo XIX; la segunda, liberal, desde el resto del siglo XIX; la tercera, de progre izquierdista que comienza en los años 60;  la cuarta, en los años 90, en que se pretenden resolver “defectos y contradicciones del feminismo de los 60”; y finalmente la quinta etapa, actual ya claramente de feminismo Estado de orientación feminazi.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

PATRIARCADO = FEMINISMO = ISLAM = DOMINACIÓN = ESTADO

El feminismo parece olvidar que la revolución industrial, las fábricas, la emigración del campo a la ciudad, el servicio militar obligatorio, las guerras, etc. "empoderaron" a los hombres hacia su autodestrucción...

Si no hubiera sido por ese primer capítulo (patriarcado tradicional), ahora no estaríamos ante el segundo, y ¿definitivo?, capítulo (neo-patriarcado, llamado feminismo). En este segundo capítulo las "empoderadas" hacia su autodestrucción son las mujeres… Porque el PATRIARCADO no es lo que la gente cree, no, no lo es... Y tampoco el feminismo es lo que la gente cree, no, no lo es... de hecho, la crítica al feminismo (el que hay, el de ESTADO, no otro posible, realmente emancipador de todo poder ilegítimo, y llevado a cabo junto a los hombres) debería llegar incluso desde las feministas de buena fe...

El problema, además, no es la crítica al feminismo (que también), sino las propuestas de superación del mismo... porque todo lo que vemos (aparte de pataletas sí realmente machistas) es pedir (rogar, mendigar) un ESTADO (es decir, el origen de todas las políticas e ideologías que dividen y enfrentan al pueblo) que elimine el feminismo que él mismo ha creado... Pero las cosas no funcionan así: el feminismo y la ideología de género sólo serán liquidados (por los mismos que los han creado) cuando sean sustituidos por otras herramientas de dominación adecuadas a las condiciones objetivas...

Todos esos sistemas de dominación, todos, tienen en común que se dan (surgen) en los Estados... Porque ese, el Estado (junto al capital-ismo, privado y de Estado), el sistema de dominación que genera todas las herramientas de división y enfrentamiento del pueblo (feminismo, inmigracionismo, homosexualismo, islamofilia, veganismo, ecologismo, etc.)

Si queremos liquidar el feminismo (que es neo-patriarcado), y la ideología de género, y el inmigracionismo, y la islamofilia, etc. y no queremos que lo que venga después sea peor (siempre es peor), lo que hay que hacer es poner fin al Estado y al Capital (y no hablo de anarquismo).

Y para poner fin al Estado y al Capital, primero tenemos que poner fin a nuestra degradación (impuesta desde arriba) y a la, no menos nociva, autodegradación, que ya son atroces. Sólo así podremos crear lo nuevo, crear una nueva sociedad convivencial, basada en el respeto y auto-respeto, y organizada en Asambleas, con bienes comunales, derecho consuetudinario y pueblo en armas. Una sociedad en la que la gente se hace responsable de sus vidas, sin necesidad de ningún tipo de tutela por parte de ninguna casta de expertos, ni elegidos ni autoelegidos.

Volviendo al asunto:

Eso es el feminismo, neo-patriarcado, por más que la gente se deje engañar-cegar por unos supuestos (envenenados y envilecedores) privilegios que ahora "disfrutan" las mujeres…

No sé en otros idiomas, pero en castellano es muy fácil entender que el término “patriarca” hace referencia a una sola persona, con mayor rango y/o jerarquía sobre los demás. Por tanto, el patriarcado no es cosa de todos los hombres, sino de unos pocos... y no sólo hombres, sino también mujeres... ¿quiénes eran y son esos hombres y mujeres? ¿quién es esa persona, digamos, jurídica? ¿Quién ha sido siempre ese “patriarca” ?,el Estado (en cualquiera de sus formas).

El patriarcado no fue un invento de los hombres (todos ellos) para someter a las mujeres (todas ellas), sino un invento de las minorías poderhabientes (ellos y ellas) para someter al pueblo (ellos y ellas) ... y dado que una de las mejores formas de someter al pueblo es dividiéndolo y enfrentándolo, el patriarcado fue muy útil a tal efecto.

Una vez “amortizado” el patriarcado tradicional, y cuando éste ya era disfuncional, se inventó el neo-patriarcado, llamado “feminismo”. En el patriarcado tradicional la mujer, considerada inferior, fue puesta bajo la tutela del varón; y ahora el feminismo, so pretexto de la emancipación de la mujer, lo que hace es seguir considerándola inferior y, por tanto, la sitúa bajo tutela del Estado y el Capital, por supuesto consiguiendo con ello la profundización en la división y enfrentamiento de los hombres y mujeres del pueblo llano. Los supuestos "privilegios" que ahora "disfrutan" las mujeres son un regalo envenenado que las está destruyendo, aparte de distanciarlas del hombre, haciéndolas así más débiles e indefensas -ante el Poder- que jamás en la historia.

Por tanto, cuando los hombres (del pueblo llano) interpretan que ahora la mujer es una privilegiada (y se cabrean y alejan de ella, por ejemplo movimiento MGTOW), no hacen otra cosa que desempeñar el papel que les han asignado desde arriba: mujeres y hombres del pueblo llano divididos y enfrentados, todos ellos-as llevando, además, una vida hedonista (en general sin éxito, lo cual es de bobos), con la consecuencia de una natalidad por los suelos... y sustitución final por inmigración.

Repitamos: el feminismo (el que hay, el feminismo de Estado, no otro posible) es misógino y es neo-patriarcado (so pretexto de emancipar a la mujer) y no fue cosa de los hombres (todos los hombres) contra las mujeres (todas las mujeres), sino una herramienta de los hombres y mujeres poderhabientes, contra todos los hombres y mujeres del pueblo, para dividirlos y enfrentarlos, es decir, para someter, sojuzgar y pastorear al pueblo.

El patriarcado tradicional, al separar al hombre de la mujer, envileció y destruyó al hombre (en las fábricas, en las guerras, etc.) y ahora el feminismo (neo-patriarcado) está envileciendo y destruyendo a las mujeres en el mercado laboral, con la discriminación positiva, en el ejército, etc.

Y ahora, con ambos envilecidos, destruidos y enfrentados, es la hora de sustituirlos por inmigración masiva que permita el inicio de un renovado y actualizado sistema de dominación... parece (pudiera ser) que con el islam como herramienta.

¿Islam?,sí, islam.

El islam está en decadencia y colapso en sus lugares de origen, por tanto, su única salida es su expansión por Europa, donde el buenismo y bienestarismo reinantes son buen caldo de cultivo para ello.

Porque... aunque parezca incompatible e incoherente, por un lado, la promoción en occidente del feminismo, de la hipersexualización de las niñas y del homosexualismo, y por otro, la promoción del islam, la realidad es bien diferente...

Veamos:

El sistema educativo está dirigido a compartimentar el conocimiento, y a construir sujetos incompletos e irresponsables. No me refiero al conocimiento técnico-profesional y a la responsabilidad asociada a él, sino al conocimiento profundo de la vida y del propio ser humano.

La sociedad actual está basada en lo peor del individualismo (arrogancia, soberbia, nihilismo, narcisismo y/o auto-odio, insociabilidad, egoísmo, consumismo, amoralidad, etc.) y en lo peor del colectivismo (delegación, irresponsabilidad, seguidismo, inacción, parálisis, hipocresía, mesianismo, etc.). Aún hay restos de lo mejor del individualismo (reflexión, discernimiento, capacidad de lucha, afán de superación, autocrítica, etc.) y del colectivismo (empatía, sociabilidad, cooperación, colaboración, ayuda, metas comunes, trabajo asociado, etc.) pero están en retirada, en extinción.

Así las cosas, todo ese constructo que llamamos modernidad no es sino la progresiva, y parece que ilimitada, aniquilación de todo lo elevado y digno de la condición humana... proceso éste que ha sido enmascarado-compensado gracias a la tecnología... pero llega un momento en el que la degradación del sujeto es tal que aquélla no puede compensarlo, entre otras razones porque un sujeto degradado desarrolla ciencia y crea tecnología, así mismo, degradadas y degradantes.

El sistema educativo también está orientado en la delegación de las responsabilidades propias. La sociedad moderna es la sociedad de una minoría de expertos y una mayoría de inútiles e irresponsables que delegan en aquéllos todas las que deberían ser sus responsabilidades. Somos, por tanto, una sociedad infantilizada que, por tanto, necesita de tutela desde arriba.
No sólo es el sistema educativo, también la economía, la sanidad, la seguridad, la alimentación, etc.; todo tiene un diseño militar, es decir, jerárquico a la fuerza. Vivimos en la sociedad más militarizada de la historia, pero creemos que lo hacemos en la más libre... Y es por eso por lo que dichas minorías poderhabientes pueden hacer lo que les venga en gana, con la certeza de que sus inferiores no podrán hacer nada en su contra ni para evitarlo.

El Estado (cualquiera que sea su forma) siempre ha sido, es y será una creación de dichas minorías con el objetivo de perpetuar su poder. Es totalmente falso que sociedad alguna haya elegido auto "dotarse" de un Estado para su mejor organización. El Estado es una imposición, la mayor parte de las veces a sangre y fuego.

Es el Estado, y dentro de él su máxima expresión (supuestamente positiva), el Estado de Bienestar, el responsable de la colosal degradación (e irresponsabilidad) del ser humano.

El Estado, dependiendo de su forma, degrada de una u otra maneras, siempre compatibles-complementarias-intercambiables-sustitutorias entre sí; veamos dos ejemplos muy de actualidad:

1- Degradación occidental (con parlamentarismo, bienestarismo, capitalismo, socialdemocracia, derechos, etc.)
Subproductos de ella:
- Natalidad por los suelos.
- Amoralidad de un tipo.
- Individualismo del peor.
- Consumismo extremo.
- Auto-odio camuflado con narcisismo, arrogancia y soberbia contra sus iguales, nunca contra las minorías poderhabientes (al mismo tiempo que se practica el victimismo como forma de vida)
- Feminismo,como nueva forma de patriarcado, que siempre tutela a la mujer por considerarla inferior.
- Hipersexualización de las niñas, dentro de la pretendida "emancipación" de la mujer.
- Homosexualización de la sociedad, dentro de la pretendida liberación de todas las cadenas.
-Inmigracionismo y antirracismo, dada la ínfima natalidad y el mencionado auto-odio encubierto y/o inconsciente.
- Irresponsablidad y delegación absoluta de toda su existencia en castas de expertos.

2- Degradación "oriental", en concreto, musulmana (por aquello de la actualidad)
Subproductos de ella:
- Natalidad correcta (yendo a menos también), pero no libre, no elegida.
- Amoralidad de otro tipo (servil).
- Colectivismo del peor (mesiánico).
- Expectativas de alcanzar alto consumo (consumismo).
- Victimismo que culpa a occidente de todos sus males, y que, por tanto, se auto legitima y transforma en soberbia y arrogancia beligerantes (contra sus iguales, nunca contra las minorías poderhabientes).
- Patriarcado explícito, es decir, con tutela de la mujer.
- Casamiento y fornicación con niñas a partir de 9 años.
- Tasa altísima (y ocultada) de prácticas homosexuales debido precisamente a entender a la mujer como inferior, y sólo necesaria para la reproducción.
- Emigracionismo-antirracismo (racismo inverso).
- Irresponsablidad y delegación absoluta de toda su existencia en castas de expertos.

¿Son o no son compatibles-complementarias-intercambiables-sustitutorias ambos tipos de degradación? La respuesta es que sí, lo son; y lo son porque en esencia son degradaciones absolutamente idénticas (por tanto, ni siquiera compatibles-complementarias, sino idénticas de facto) las que se dan en ambas sociedades, en ambas civilizaciones, en ambas cosmovisiones.

Está en nuestras manos pasar de la degradación superlativa del mundo occidental (homosexualismo, progresismo, feminismo, consumismo, materialismo, pacifismo, hedonismo, epicureísmo, eudemonismo, nihilismo, etc.) a la degradación superlativa en sentido (supuestamente) contrario.

Es nuestra decisión seguir siendo como hasta ahora OBJETOS de la historia, o bien ser SUJETOS ACTIVOS de la misma.

Es nuestra decisión tomar las riendas de nuestro destino, junto a nuestros iguales, sin delegar en castas de expertos de dirijan la totalidad de nuestra existencia, y asumiendo la totalidad de las responsabilidades que conlleva la CONDICIÓN HUMANA.

Álex Cosma

martes, 25 de diciembre de 2018

CONSPIRACIONISMO Y MANIPULACIÓN


Esteban Vidal


En los últimos tiempos hemos asistido a la proliferación de las teorías de la conspiración y al desarrollo del conspiracionismo como fenómeno sociopolítico. Esto es especialmente notorio en los medios de la disidencia política donde han florecido muchas de estas teorías, lo que constituye no sólo una novedad sino también un problema en la medida en que no se ha llevado a cabo una reflexión serena, racional y crítica de estos planteamientos. Por el contrario se ha optado por aceptar irreflexivamente muchas de estas teorías, al mismo tiempo que se ha evitado cualquier análisis crítico que significase un cuestionamiento del verdadero papel que estas desempeñan tanto en los medios de la disidencia como en el conjunto de la sociedad.

Ciertamente a lo largo de la historia, y aún en el presente, han existido conspiraciones de todo tipo, pero estas se han circunscrito a ámbitos y situaciones muy concretas. Esto es especialmente claro, por ejemplo, en la práctica totalidad de magnicidios y golpes de Estado, y de los que la historia da perfecta cuenta. Sin embargo, el problema no está en constatar la existencia de conspiraciones, sino en hacer de la conspiración una concepción del mundo a través de la que explicar el conjunto de la realidad. Y es aquí donde hacen su aparición las famosas teorías de la conspiración.

La necesidad del ser humano de entender el mundo tan complejo en el que vive, y la ineficacia que han demostrado las ideologías y las teorías políticas para llevar a cabo con éxito esta tarea, ha empujado a ciertos sectores de la población a buscar respuestas en otra parte, y sobre todo a mostrarse receptivos hacia puntos de vista y explicaciones estrafalarias que, entre otras cosas, tratan de resolver de modo simplista muchas preguntas que las personas se hacen sobre la realidad en la que viven. Esto no hace sino demostrar que nos encontramos ante un problema epistemológico, que ataña al modo en el que conocemos la realidad, y que es el resultado del estrepitoso fracaso de las grandes ideologías con sus metarrelatos y sistemas teóricos. Todo esto, junto al estado de ánimo de desconfianza generalizada que se ha implantado en la sociedad, ha creado unas condiciones favorables para que las teorías de la conspiración hayan encontrado una audiencia receptiva.

Las teorías de la conspiración se presentan como explicaciones, a veces más o menos ingeniosas, que tratan de resolver el problema que el sujeto tiene a la hora de entender la realidad. Y lo hacen mediante el desarrollo de una narrativa que gira en torno a una trama oculta en la que una minoría omnipotente, pero desconocida para el gran público, desarrolla envuelta en el secretismo sus planes de dominación mundial. Esta minoría que actúa desde la sombra es la que controla los resortes del poder con los que dirige el curso de los acontecimientos en el mundo, y maneja a su antojo a todos los demás que son, en definitiva, meras marionetas suyas.

A tenor de lo antes expuesto las teorías de la conspiración manifiestan un tremendo simplismo en sus explicaciones y en su lógica discursiva, lo que sólo tiene éxito en la medida en que apela a la sospecha y desconfianza como disposición de algunas personas y sectores sociales a asumir unos planteamientos paranoides. De hecho, las teorías de la conspiración son por lo general autorreferenciales, de forma que únicamente aceptan como evidencias aquellos hechos que confirman sus propias explicaciones y que caminan en la misma dirección de su lógica discursiva. El conspiracionismo viene a ser la expresión política del pensamiento paranoide, y como tal se muestra rígido e incorregible, lo que lo hace monolítico e inamovible, de modo que no tiene en cuenta las razones contrarias al recoger, como se ha dicho, datos o signos que confirman sus prejuicios para convertirlos en convicción.

Si lo anterior muestra el modo en el que operan las teorías de la conspiración, lo más importante es el fin al que en realidad sirven. Es habitual que se hable de vez en cuando de conspiraciones de uno u otro tipo, pero lo problemático entre quienes se adhieren a las tesis conspiracionistas es que no existe ningún cuestionamiento de su finalidad, ni tan siquiera se tiene en cuenta la posibilidad de que estas puedan ser un instrumento de dominación o manipulación. En este sentido las teorías de la conspiración son paradójicas, porque formalmente pretenden liberar a la persona mostrándole la manipulación a la que está sometida para, acto seguido, someterla a otro tipo de manipulación. A fin de cuentas las teorías de la conspiración son sólo teorías que se basan en conjeturas, suposiciones y en algunos hechos circunstanciales que son utilizados como base fáctica para legitimar sus postulados. Y a veces ni siquiera tienen una base fáctica de ningún tipo.

Es preciso hablar claro de una vez. Las teorías de la conspiración sirven fundamentalmente para ocultar la realidad. Quienes se adhieren a ellas y las convierten en su particular concepción del mundo demuestran una tremenda incapacidad de análisis, lo que refleja igualmente una derrota intelectual. Este tipo de teorías desvían la atención de los aspectos decisivos de la realidad y pretenden hacernos creer que el mundo es fruto de un complot tramado por jesuitas, masones, judíos, extraterrestres, George Soros, cátaros, satanistas, illuminati, templarios, la familia Rothschild, los Rockefeller, el club Bilderberg, la nobleza negra veneciana, etc. Según estas teorías estos grupos sociales e individualidades que actúan en la sombra desempeñan la función agente al ser los que toman las decisiones y ejercen el poder sobre la sociedad. Pero esto es completamente erróneo. En primer lugar, porque estas teorías hacen que la persona deje de tener los pies en la tierra y se deje arrastrar por especulaciones y extravagancias sin una base real en la mayoría de los casos, o a lo sumo meramente circunstancial en el mejor de los casos. En segundo lugar, estas teorías son nuevos dogmas de fe que exigen la adhesión del individuo para ser válidas, de manera que impiden la reflexión autónoma y crítica, pues ya está la teoría que lo explica todo.

Por último, hay que señalar que las teorías de la conspiración son en numerosas ocasiones producidas por los propios servicios secretos de los Estados, o bien difundidas por estos en el marco de sus campañas de desinformación, manipulación, propaganda y desestabilización de sociedades, colectivos e individualidades. Las teorías de la conspiración sirven a los intereses de los Estados. Desviar la atención de los aspectos centrales y decisivos de la realidad constituye la principal finalidad y razón de ser de estas teorías, pues todas ellas llevan a callejones sin salida. Su efecto es desorientador ya que sumergen al individuo en un cúmulo de mentiras y medias verdades que lo alejan de la realidad para sumergirlo en la burbuja del conspiracionismo, lo que en última instancia lo hace mucho más vulnerable y, en definitiva, manipulable. En otras ocasiones este tipo de teorías resultan muy funcionales a la hora de apuntalar estructuras ideológicas en declive y desacreditadas, de tal modo que operan como recursos para justificar y legitimar ciertos postulados políticos desfasados que por regla general se traducen en la defensa del sistema de dominación vigente. Esto es muy frecuente en las sectas políticas e ideológicas de todo tipo que están dispuestas a todo con tal de controlar y ganar adeptos.

Tampoco hay que olvidar la dimensión económica del fenómeno de la conspiración. Basta con echar un vistazo a la cantidad gurús, comentaristas, portales de noticias, conferenciantes, tertulianos y demás charlatanes de todo tipo y laya que se mueven en el ambiente del conspiracionismo. Nos encontramos con una considerable cantidad de libros, revistas, vídeos, artículos, programas, documentales, etc., que pueblan redes sociales y multitud de canales de comunicación difundiendo estas teorías, lo cual genera un volumen respetable, todavía no cuantificado, de negocio. El conspiracionismo se ha convertido en algo económica y profesionalmente muy rentable para quienes han sabido introducirse en esta corriente y vender sus productos, además de darse a conocer, incrementar su capital social y medrar en la jerarquía social. Asimismo, el conspiracionismo ha originado nuevos grupos que giran en torno a estas teorías, hasta el extremo de articular todo un espacio social en el que una minoría, por medio de sus elucubraciones y explicaciones completamente disparatadas, ejerce su poder ideológico.

El Estado, el ejército, los jueces, la policía, las cárceles, la burocracia, las leyes, los impuestos, los servicios de espionaje, etc., no son ninguna conspiración. Están ahí y son plenamente visibles. Son estructuras de poder que ejercen funciones de mando, que administran la sociedad según sus intereses estratégicos, y que constituyen una minoría organizada. Conforman el poder establecido al concentrar los recursos necesarios para tomar decisiones que son impuestas a la sociedad. Desviar la atención hacia supuestos grupos sociales que son presentados como más poderosos, sean los jesuitas, los masones, satanistas o George Soros, es simple y llanamente desconectar completamente de la realidad y sumergirse en la oscuridad de la mentira que convierte en tontos útiles del sistema a quienes dan crédito a estas teorías. El poder en la sociedad reside en el Estado y en las organizaciones que este sostiene para la consecución de sus propios intereses, como ocurre con la propiedad privada en los medios de producción y con el capitalismo en general. El Estado y el capitalismo no son ninguna conspiración. En suma, el poder establecido no es ninguna conspiración, en todo caso el modo en el que este es ejercido en la medida en que ciertas decisiones e informaciones requieren ser mantenidas en secreto. Por tanto, cualquier lucha por un mundo nuevo exige, entonces, conocer el funcionamiento de la institución central en torno a la que se organiza la sociedad, el Estado, así como de aquellas otras que desempeñan funciones auxiliares a su servicio. Todo lo demás, como ocurre con el conspiracionismo, es desviar la atención de esta realidad fundamental y decisiva, y por ello es terminar colaborando con el sistema que nos oprime.

lunes, 24 de diciembre de 2018

New Age y Conspiranoia: Dos formas de escapismo

Una de las características del sujeto de la modernidad es su ilimitada, a la par que arrogante, irresponsabilidad, y ésta se manifiesta en múltiples formas, siempre con un grado importante de escapismo, esto es, de evasión de la realidad, por tanto, con una mezcla de epicureísmo (la vida es ausencia de dolor), eudemonismo (la vida es felicidad) y hedonismo (la vida es placer).

La mayor parte de las personas llevan su día a día sin hacerse mayores preguntas, sin inquietudes, sin reflexión,pero una voz interior, a nivel subconsciente, les dice que la vida que llevan no es digna de ser vivida. Tan fuerte es esa llamada, ese aviso, que no lo pueden soportar, y escapan de esa rutina que les destruye entregándose a mil y un ocios embrutecedores que les destruyen aún más, pero sin dolor aparente…

Al igual que la gran mayoría inconsciente, los sujetos más conscientes (o algo conscientes) viven en una sociedad polarizada en izquierdas y derechas a nivel político, por tanto, los segundos crean las vías de escape adecuadas a ese enfoque, y de ahí surgen la New Age y la Conspiranoia; y surgen porque los conscientes quieren hacer cosas, tienen iniciativa, quieren cambiar el mundo, pero están fuertemente atados por el resto de sus apriorismos, ¿aprendidos dónde?, pues en la escuela, en el mundo laboral, en la televisión, etc. es decir, dentro del mundo que quieren cambiar y del que, aunque no lo sepan o por más que les pese, son subproductos.

La Conspiranoia suele (solía, luego veremos si esto sigue siendo así) tener su caldo de cultivo entre las gentes de derechas, y todo su ideario gira en torno al mundo que surgió de la Segunda Guerra Mundial. Aunque muchos conspiranoicos del siglo XXI no lo sepan, la mayor parte de sus “descubrimientos” e investigaciones, tienen su origen en el esoterismo de los que “perdieron” dicha guerra, en particular esoterismo nazi. Hasta ahora se camuflaban como pensamiento alternativo, pero con el devenir de los tiempos, y el desenmascaramiento del pensamiento de izquierdas, están empezando mostrar su verdadera cara…

Para éstos, el mundo va por donde va porque unas élites ocultas (masónicas, luciferinas, sionistas, reptilianas, etc.) así lo quieren, y porque, además, así está profetizado… Los conspiranoicos, por tanto, al mismo tiempo que critican un supuesto poder oculto, le conceden tal poder (da facto absoluto)que lo hacen imbatible... De ahí que se limiten a lloriquear y patalear, sin aportar ninguna propuesta de superación a esa lamentable situación en la que se encuentra la humanidad… ¿Qué consiguen con esta forma de actuar? Pues ser el hazmerreír de la mayoría (arrastrando consigo, por desgracia, algunas argumentaciones válidas y defendibles, dentro del mar de estupideces insostenibles).

Ante esta situación de falta de propuestas (y auto-caricatura) del sector conspiranoico, su supuesto enemigo intelectual, el pensamiento progresista, llega al rescate: La New Age.

La New Age está llena de propuestas de actuación que sí habrían de ser superadoras del stau quo… Pero en realidad, todas las propuestas se reducen a una: sé bueno, seamos buenos. Y ya. Fin, no hay más.

Para esta corriente de “pensamiento” el mal existe porque se lo permitimos, pero en cuanto nos pongamos en marcha lo erradicaremos, y convertiremos en planeta en un paraíso terrenal. De la New Age salen movimientos tan absurdos (cuando no dañinos y nocivos) como la “Madre Gaia” (la madre naturaleza, todos somos uno), “El proyecto Gran Simio” (animalismo), el veganismo, los orientalismos (la sabiduría oriental nos salvará), el ecologismo (aunque éste muy emparentado con el sector más duro de la conspiranoia nazi), etc.

¿Qué panorama nos queda? Pues el esperado: ante el disparate del sector que “identifica” mal el problema, tenemos el disparate del sector que aporta “propuestas” de acción.

La pregunta que surge es la siguiente: ¿estas corrientes son espontáneas, pero significativas y demostrativas de la degradación del sujeto de la modernidad (y dentro de él, de los sujetos supuestamente más conscientes), o bien son a su vez creadas por el Poder, para llevar a vía muerta cualquier atisbo de toma de conciencia del pueblo llano?

La pregunta surge, sí, pero la respuesta huelga, porque no es importante saber si todo es casual o no, lo que importa es que son inoperantes e inofensivas ante los grandes males que pretenden identificar.

Por lo demás:

¿La conspiranoia se acerca ahora a la ultraderecha? Lógico y normal; como he dicho antes, gran parte de su ideario surge de ese nicho, por tanto, en cuanto el pensamiento progresista y de izquierdas hace aguas (porque las hace, y mucho) el otro actor toma posiciones en el escenario… (incluso aupado por el propio Sistema: los conspiranocios ya están en los medios de comunicación masiva, como ya estaban antes los New Age).

Lo que hay que retener son los hechos, de unos y otros, esto es, los resultados de su accionar, el cual redunda en confundir más y más al pueblo llano, dentro del cual cada vez más gente va tomando conciencia de que la modernidad es un timo gigantesco... Una toma de conciencia sólo, por ahora, intuitiva, y que busca respuestas…Y ahí están para ello, para llegar a su rescate, la New Age y la Conspiranoia, para ofrecerles un nuevo mundo de activismo… un activismo infantiloide que suele durar, al igual que el activismo político, unos 5 años de media. Luego tanto unos como otros, se olvidan de su aventura, y vuelven al redil del SISTEMA, pensando para sí ¿quién me habrá mandado meterme en estos líos, con lo bien que me iba a mi siendo un ignorante de todo?

Conclusión: La vida es hipercompleja, los simplismos no funcionan, y menos las soluciones simplistas, y menos si todo ello se hace desde posiciones escapistas, irresponsables, pusilánimes, cobardes, felicistas, epicúreas, garbanceras, en suma, infrahumanas.

Los que sí funcionan y dan resultados, pero no a la velocidad que piden los degradados (y apresurados) seres del siglo XXI, sino con la lentitud propia del los procesos históricos, son la determinación, la valentía, la virtud, el esfuerzo desinteresado, el servir a los demás, el saber convivir, el amar, la cooperación, la belleza, el erotismo, la lucha contra todo poder ilegítimo, la lucha contra el mal interior (que no significa “ser buenos” y nada más, porque eso es incurrir en buenismo), la templanza, la perseverancia, la aceptación del sufrimiento como parte de la vida y forma de aprendizaje; la experiencia.

Lo que funciona es aceptar la condición humana, sin más. Aceptar que el mal forma parte de la misma, y que es inerradicable, y que sólo nos queda alimentar el bien, siempre, sin descanso. El mal no desaparece por hacer el bien, sólo lo arrinconamos, y mejor que sea así… porque si acabáramos con el mal, justo en ese momento llegaría el fin de lo humano (o el fin de la historia)… ¿Por qué? Porque también forma parte de la condición humana el “descanso” … y cuando se alcanza una meta, el humano tiende a relajarse por el éxito obtenido; y si creemos que el éxito estotal contra el mal… nos relajamos totalmente, y en ese mismo instante, el mal emerge de nuevo, con más fuerza aún, y surge el mal total.

Es así y no puede ser de otra manera. Lo dice la observación y la experiencia, que son las madres de todo conocimiento.

*** Sin perjuicio de todo lo expuesto, es de rigor reconocer la buena labor que hacen los conspiranoicos y los New Ager’s en los asuntos parciales bien argumentados en los que probablemente tengan razón. Sirvan estas líneas pues, para hacer una invitación formal a que den un paso adelante, dejando atrás la mayor parte de sus formulaciones y propuestas erradas, y se sumen a transitar el camino difícil y peligroso de la búsqueda de la verdad, y sobre todo de la conquista de la LIBERTAD; sin escapismos, sin victimismo, sino ejerciendo su responsabilidad, tomando las riendas de su destino, junto a sus iguales, sin castas de expertos que decidan por todos la totalidad de su existencia.

¿Lo hacemos o no lo hacemos?; es vuestra decisión, es nuestra decisión, la de todos.

Nos ha tocado vivir la que, probablemente, sea la etapa más importante de la historia de la humanidad; se avecinan por ello tiempos duros, muy duros, y hay que ser fuertes y valientes para afrontarlos. Repito, es nuestra decisión seguir vegetando como hasta ahora (el 99% de la población) o seguir incurriendo en conspiranoia y New Age (el 1% concienciado), o bien unirnos todos, sacando fuerzas de donde no las hay, con el firme propósito de no dejarnos caer por el despeñadero de la infrahumanidad.

He dado comienzo a este texto haciendo referencia a una característica del sujeto de la modernidad, ahora termino con otra:

Otra de las características de la modernidad es el FALSO DEBATE y la CONFUSIÓN. Lo que se traslada a la opinión pública (mejor dicho, lo que se construye como tal) es una falsa dicotomía entre dos posturas enfrentadas, con las que ocultar lo esencial de la cuestión a tratar. Además, sumado a esto (y formando parte del engaño) en todos los debates se mezclan los intereses del pueblo llano (o, mejor dicho, los que deberían ser sus intereses) con los de las minorías poderhabientes que los dominan, sojuzgan y someten.
Reflexionad sobre ello.

Dicho queda. Felices fiestas en compañía de vuestros seres queridos (que son lo más importante de vuestras vidas, y no vuestro trabajo, vuestro dinero o vuestro bienestar material; y lo sabéis, lo sabemos, pero parece que no queremos admitirlo, ¿nos da vergüenza?
Alex Cosma



sábado, 22 de diciembre de 2018

DEMOGRAFIA, NATALIDAD Y AUTODESTRUCCIÓN

Félix Rodrigo Mora

         Los datos sobre el movimiento natural de la población en lo que institucionalmente se llama España, para el primer semestre de 2018, no pueden ser más alarmantes. Pero lo cierto es que apenas nadie se preocupa, conforme al tipo de existencia irresponsable, infantilizada, mega-adoctrinada y hedonista que nos fuerzan a llevar.

         Vayamos a los datos. El número de nacimientos ha disminuido en un 5,8% respecto a la primera mitad de 2017, quedándose en 180.000. Esta cifra es, simplemente, aterradora por cuanto se necesitaría el doble, o al menos, 300.000 para meramente paliar el declive de la natalidad. Si se compara con 2011, en el peor momento de la crisis económica, se ponen en evidencia un asunto decisivo. En aquél año nacieron 231.000 bebés, 41.000 más que hogaño. La conclusión está clara: las condiciones económicas afectan muy poco a la natalidad, como se ha comprobado también en Polonia, Hungría, Alemania y otros países, en los cuales los subsidios a la maternidad no están sirviendo de nada, o de apenas nada.

Claro que peor estamos aquí, donde el furor genocida de los poderes constituidos ni siquiera les permite tapar las vergüenzas del sistema con un régimen de subsidios monetarios a la maternidad y la infancia. Si, como aducen los neo-negreros y traficantes de neo-esclavos, la solución es robar y expoliar la población a los pueblos africanos, según su teorética neocolonialista e imperialista, entonces carece de sentido poner en práctica el principio de la autosuficiencia demográfica. Pero si hay que ser autosuficientes en alimentos, ¿no se debería ser también autosuficientes en población?

Los fallecimientos están, por tanto, creciendo, dado lo muy envejecido de nuestra población. No se nos permite reproducirnos, se nos niega ese derecho básico, natural, el derecho a tener descendencia, a que la propia etnia no sea aniquilada, a que en el futuro una parte de lo que somos subsista en las generaciones nuevas. En el primer semestre de este año han fallecido 226.000 personas, 27.000 más que en 2011.

Y esto es sólo el principio de la gran calamidad por venir. Año tras año seguirá ascendiendo la mortalidad, pues no sólo está envejecida la población sino que una parte de ella, cada vez mayor, no tiene ni hijos ni nietos, de manera que carece de quien les cuide con amor (los funcionarios y mercenarios no pueden dar amor, sólo servicios, y eso no aprovecha). Y sin amor, y sin cuidados, las personas mueren prematuramente y tras incontables sufrimientos. Se ha destruido frívolamente la familia/familias, porque hacerlo, al parecer, era muy progre y muy moderno, y porque, decían, la familia era franquista, ¡cuando el franquismo aniquiló la forma esencial y decisiva de familia, la extensa!, de manera que los enemigos de la familia/familias son simples neo-franquistas, neo-fascistas. Quienes eso hacen son gente adinerada, niñas y niños de papá y mamá, que tienen recursos para contratar y comprar cuidadoras/es, pero los trabajadores, la gente asalariado, las personas de a pie, no los tienen, así que van a tener una vejez horrible y una muerte prematura, además de horrenda. ¿Exagero? Me suscita la risa vuestra incredulidad… inducida por el poder. Aun no, pero en unos 15-20 años sí, rotundamente SÍ.

Nadie se da por enterado de lo que está sucediendo. Todos se hacen los suecos, los sordos y ciegos. Una excepción son los economistas, que muestra que el país no tiene futuro con la demografía actual, y que la emigración no es solución. No, no lo es. Facilitan los argumentos correspondientes, que no voy a repetir porque no quiero daros todo masticado, buscadlos vosotras y vosotros, por favor. Esforzaos. Sufrid un poco. Sufrir es bueno, os madurará.

Pero fuera de los economistas (puntualizo: de algunos economistas) nadie quiere hacerse mala sangre. Nadie quiere admitir que ya estamos en los 1,1 hijos por mujer, y descendiendo, cuando se dice que por debajo de los 1,3 las sociedades están condenadas a la autodestrucción. Y seguirá cayendo. En un par de años bajaremos de 1 hijo por mujer, algo espeluznante. Mientras, bebemos cerveza, miramos televisión, visualizamos vídeos en la Red, engullimos patatas fritas e incluso -pocas- nos reímos (somos súbditos del Reino de Tristania, donde la risa es imposible, salvo la de los borrachos), pero no tenemos hijos, o sea que a los que ahora tiene menos de 50 años les espera un futuro de congoja. Si, pues no habrá quien atienda a una masa de gente sin familia, sin hijos. La esperanza de vida ya está descendiendo, aunque la estadística oficial actual, tan lacayuna, lo oculta, y lo seguirá haciendo hasta situarse, conjeturo, en los 50 años para 2050.Tal es “el mundo feliz” que nos han preparado los prebostes del progresismo.

Veamos cómo es hoy la realidad. La gran empresa capitalista impone el aborto a sus trabajadoras: a la que no aborta y es madre la crujen. Así pues, tenemos unos 80.000 abortos forzosos al año, de un total de 110.000. Si no hubieran acaecido habría habido en el primer semestre de 2018 unos 260.000 nacimientos, que no son los 300.000 necesarios pero se les aproximan. Si a eso unimos los, quizá, 100.000 no-nacimientos por represión del sexo heterosexual a cargo de feminazis, homosexuales vendidos al sistema y otras buenas gentes, alcanzaríamos los 360.000, con lo que podríamos ver el futuro con algún optimismo, o al menos no con el crudo pesimismo de la hora presente…

Parloteamos, vamos y venimos, nos solazamos en las playas en verano y en la nieve en invierno, “disfrutamos de la vida” y todo es, o parece, estupendo. Quizá. Pero sin nacimientos suficientes no hay futuro. No sólo para las generaciones por venir sino para quienes tienen menos de 50 años, pues los mayores “gozarán” de la situación actual pero cuando les llegue la vejez a los de menos de esa edad hoy se encontrarán en un mundo sin gente suficiente, en un universo del vacío y la nada, de la escasez de alimentos, de médicos, de albañiles, de cuidadores, de todo. La gente inteligente se debe apresurar a formar familias (hay diversas formas de familia, atención a esto), a batirse con los ideólogos anti-familia del genocidio, a desmontar la niñofobia (esa concepción horripilante, que manifiesta lo muy enferma y desquiciada que está la población europea hoy), a afirmar su voluntad de ser y existir, que tiene que manifestarse también como voluntad de que su herencia genética sobreviva, lo que lleva a chocar con una de las ideologías peores del momento presente, el racismo antiblanco.

Hoy, tener hijos, ser padre y ser madre, es un acto revolucionario. Hay que tener hijos como sea, mejor o peor. El sexo heterosexual reproductivo es el único antisistema, el único que significa un sonoro bofetón a los jerarcas del sistema de dominación y explotación, pues todos los demás son sexo institucional, sexo burgués, sexo integrado. El sexo reproductivo es, en la hora presente, revolución.