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lunes, 24 de diciembre de 2018

New Age y Conspiranoia: Dos formas de escapismo

Una de las características del sujeto de la modernidad es su ilimitada, a la par que arrogante, irresponsabilidad, y ésta se manifiesta en múltiples formas, siempre con un grado importante de escapismo, esto es, de evasión de la realidad, por tanto, con una mezcla de epicureísmo (la vida es ausencia de dolor), eudemonismo (la vida es felicidad) y hedonismo (la vida es placer).

La mayor parte de las personas llevan su día a día sin hacerse mayores preguntas, sin inquietudes, sin reflexión,pero una voz interior, a nivel subconsciente, les dice que la vida que llevan no es digna de ser vivida. Tan fuerte es esa llamada, ese aviso, que no lo pueden soportar, y escapan de esa rutina que les destruye entregándose a mil y un ocios embrutecedores que les destruyen aún más, pero sin dolor aparente…

Al igual que la gran mayoría inconsciente, los sujetos más conscientes (o algo conscientes) viven en una sociedad polarizada en izquierdas y derechas a nivel político, por tanto, los segundos crean las vías de escape adecuadas a ese enfoque, y de ahí surgen la New Age y la Conspiranoia; y surgen porque los conscientes quieren hacer cosas, tienen iniciativa, quieren cambiar el mundo, pero están fuertemente atados por el resto de sus apriorismos, ¿aprendidos dónde?, pues en la escuela, en el mundo laboral, en la televisión, etc. es decir, dentro del mundo que quieren cambiar y del que, aunque no lo sepan o por más que les pese, son subproductos.

La Conspiranoia suele (solía, luego veremos si esto sigue siendo así) tener su caldo de cultivo entre las gentes de derechas, y todo su ideario gira en torno al mundo que surgió de la Segunda Guerra Mundial. Aunque muchos conspiranoicos del siglo XXI no lo sepan, la mayor parte de sus “descubrimientos” e investigaciones, tienen su origen en el esoterismo de los que “perdieron” dicha guerra, en particular esoterismo nazi. Hasta ahora se camuflaban como pensamiento alternativo, pero con el devenir de los tiempos, y el desenmascaramiento del pensamiento de izquierdas, están empezando mostrar su verdadera cara…

Para éstos, el mundo va por donde va porque unas élites ocultas (masónicas, luciferinas, sionistas, reptilianas, etc.) así lo quieren, y porque, además, así está profetizado… Los conspiranoicos, por tanto, al mismo tiempo que critican un supuesto poder oculto, le conceden tal poder (da facto absoluto)que lo hacen imbatible... De ahí que se limiten a lloriquear y patalear, sin aportar ninguna propuesta de superación a esa lamentable situación en la que se encuentra la humanidad… ¿Qué consiguen con esta forma de actuar? Pues ser el hazmerreír de la mayoría (arrastrando consigo, por desgracia, algunas argumentaciones válidas y defendibles, dentro del mar de estupideces insostenibles).

Ante esta situación de falta de propuestas (y auto-caricatura) del sector conspiranoico, su supuesto enemigo intelectual, el pensamiento progresista, llega al rescate: La New Age.

La New Age está llena de propuestas de actuación que sí habrían de ser superadoras del stau quo… Pero en realidad, todas las propuestas se reducen a una: sé bueno, seamos buenos. Y ya. Fin, no hay más.

Para esta corriente de “pensamiento” el mal existe porque se lo permitimos, pero en cuanto nos pongamos en marcha lo erradicaremos, y convertiremos en planeta en un paraíso terrenal. De la New Age salen movimientos tan absurdos (cuando no dañinos y nocivos) como la “Madre Gaia” (la madre naturaleza, todos somos uno), “El proyecto Gran Simio” (animalismo), el veganismo, los orientalismos (la sabiduría oriental nos salvará), el ecologismo (aunque éste muy emparentado con el sector más duro de la conspiranoia nazi), etc.

¿Qué panorama nos queda? Pues el esperado: ante el disparate del sector que “identifica” mal el problema, tenemos el disparate del sector que aporta “propuestas” de acción.

La pregunta que surge es la siguiente: ¿estas corrientes son espontáneas, pero significativas y demostrativas de la degradación del sujeto de la modernidad (y dentro de él, de los sujetos supuestamente más conscientes), o bien son a su vez creadas por el Poder, para llevar a vía muerta cualquier atisbo de toma de conciencia del pueblo llano?

La pregunta surge, sí, pero la respuesta huelga, porque no es importante saber si todo es casual o no, lo que importa es que son inoperantes e inofensivas ante los grandes males que pretenden identificar.

Por lo demás:

¿La conspiranoia se acerca ahora a la ultraderecha? Lógico y normal; como he dicho antes, gran parte de su ideario surge de ese nicho, por tanto, en cuanto el pensamiento progresista y de izquierdas hace aguas (porque las hace, y mucho) el otro actor toma posiciones en el escenario… (incluso aupado por el propio Sistema: los conspiranocios ya están en los medios de comunicación masiva, como ya estaban antes los New Age).

Lo que hay que retener son los hechos, de unos y otros, esto es, los resultados de su accionar, el cual redunda en confundir más y más al pueblo llano, dentro del cual cada vez más gente va tomando conciencia de que la modernidad es un timo gigantesco... Una toma de conciencia sólo, por ahora, intuitiva, y que busca respuestas…Y ahí están para ello, para llegar a su rescate, la New Age y la Conspiranoia, para ofrecerles un nuevo mundo de activismo… un activismo infantiloide que suele durar, al igual que el activismo político, unos 5 años de media. Luego tanto unos como otros, se olvidan de su aventura, y vuelven al redil del SISTEMA, pensando para sí ¿quién me habrá mandado meterme en estos líos, con lo bien que me iba a mi siendo un ignorante de todo?

Conclusión: La vida es hipercompleja, los simplismos no funcionan, y menos las soluciones simplistas, y menos si todo ello se hace desde posiciones escapistas, irresponsables, pusilánimes, cobardes, felicistas, epicúreas, garbanceras, en suma, infrahumanas.

Los que sí funcionan y dan resultados, pero no a la velocidad que piden los degradados (y apresurados) seres del siglo XXI, sino con la lentitud propia del los procesos históricos, son la determinación, la valentía, la virtud, el esfuerzo desinteresado, el servir a los demás, el saber convivir, el amar, la cooperación, la belleza, el erotismo, la lucha contra todo poder ilegítimo, la lucha contra el mal interior (que no significa “ser buenos” y nada más, porque eso es incurrir en buenismo), la templanza, la perseverancia, la aceptación del sufrimiento como parte de la vida y forma de aprendizaje; la experiencia.

Lo que funciona es aceptar la condición humana, sin más. Aceptar que el mal forma parte de la misma, y que es inerradicable, y que sólo nos queda alimentar el bien, siempre, sin descanso. El mal no desaparece por hacer el bien, sólo lo arrinconamos, y mejor que sea así… porque si acabáramos con el mal, justo en ese momento llegaría el fin de lo humano (o el fin de la historia)… ¿Por qué? Porque también forma parte de la condición humana el “descanso” … y cuando se alcanza una meta, el humano tiende a relajarse por el éxito obtenido; y si creemos que el éxito estotal contra el mal… nos relajamos totalmente, y en ese mismo instante, el mal emerge de nuevo, con más fuerza aún, y surge el mal total.

Es así y no puede ser de otra manera. Lo dice la observación y la experiencia, que son las madres de todo conocimiento.

*** Sin perjuicio de todo lo expuesto, es de rigor reconocer la buena labor que hacen los conspiranoicos y los New Ager’s en los asuntos parciales bien argumentados en los que probablemente tengan razón. Sirvan estas líneas pues, para hacer una invitación formal a que den un paso adelante, dejando atrás la mayor parte de sus formulaciones y propuestas erradas, y se sumen a transitar el camino difícil y peligroso de la búsqueda de la verdad, y sobre todo de la conquista de la LIBERTAD; sin escapismos, sin victimismo, sino ejerciendo su responsabilidad, tomando las riendas de su destino, junto a sus iguales, sin castas de expertos que decidan por todos la totalidad de su existencia.

¿Lo hacemos o no lo hacemos?; es vuestra decisión, es nuestra decisión, la de todos.

Nos ha tocado vivir la que, probablemente, sea la etapa más importante de la historia de la humanidad; se avecinan por ello tiempos duros, muy duros, y hay que ser fuertes y valientes para afrontarlos. Repito, es nuestra decisión seguir vegetando como hasta ahora (el 99% de la población) o seguir incurriendo en conspiranoia y New Age (el 1% concienciado), o bien unirnos todos, sacando fuerzas de donde no las hay, con el firme propósito de no dejarnos caer por el despeñadero de la infrahumanidad.

He dado comienzo a este texto haciendo referencia a una característica del sujeto de la modernidad, ahora termino con otra:

Otra de las características de la modernidad es el FALSO DEBATE y la CONFUSIÓN. Lo que se traslada a la opinión pública (mejor dicho, lo que se construye como tal) es una falsa dicotomía entre dos posturas enfrentadas, con las que ocultar lo esencial de la cuestión a tratar. Además, sumado a esto (y formando parte del engaño) en todos los debates se mezclan los intereses del pueblo llano (o, mejor dicho, los que deberían ser sus intereses) con los de las minorías poderhabientes que los dominan, sojuzgan y someten.
Reflexionad sobre ello.

Dicho queda. Felices fiestas en compañía de vuestros seres queridos (que son lo más importante de vuestras vidas, y no vuestro trabajo, vuestro dinero o vuestro bienestar material; y lo sabéis, lo sabemos, pero parece que no queremos admitirlo, ¿nos da vergüenza?
Alex Cosma



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