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martes, 11 de diciembre de 2018

SOBRE EL AUGE DE LA EXTREMA DERECHA


Que la sociedad humana de manera espontánea y natural no se organiza políticamente mediante partidos es una verdad evidente, pero a su vez desconocida para muchos. En primer lugar para aquellas personas que creyeron que una organización de partido único era una dictadura, mientras que un conjunto de partidos nunca podría ser tal.  Pero también para aquellos que han crecido en el marco de la llamada democracia parlamentaria y nunca se han planteado la posibilidad de otras formas de gobierno. Ahora bien,  decir que los partidos no son una forma natural de organización política, no es poner en tela de juicio la capacidad de autogobierno de los seres humanos en formaciones sociales tales como municipios, comarcas o naciones.

Incluso los propios seguidores de los partidos políticos atisban esta la verdad de la que hemos hablado, ya que frecuentemente afirman que son vulnerables a la manipulación de las oligarquías nacionales e internacionales. Sólo tienen que asentir, lo también evidente, que su fundación está promovida por dichas oligarquías, como sabemos incluso por la prensa. Su fuerza consiste en el baño de popularidad con lo que se hace creer a la gente que participan en el gobierno de un estado.

Pero la realidad que subyace a la acción política es otra. La  naturaleza del ser humano es colectiva e individual al mismo tiempo. Los verdaderos grupos humanos se forman en la convivencia básica; por tanto lo grupal nada tiene que ver con el poder oligárquico.  Aunque sea difícil de entender,  mientras existan oligarquías económicas estatales e interestatales hablar de organizaciones políticas de base, intermedias entre el pueblo y el estado, es una falacia.

Por tanto, el actual  ¡Viva España! que tanto gusta al líder de Vox, no es sino un ¡Viva elejército! Lo que deja patente la complejidad, sino la gravedad, del momento político actual. Porque otra verdad, que también pretende ser ignorada, es que el ejército en última instancia es no sólo el garante de la organización social de carácter estatal, sino su gobierno en la sombra.

Así pues estas proclamas iniciadas por la extrema derecha son una invitación y a su vez una orientación de la política hacia la confrontación violenta, lo que puede indicar una paulatina pérdida de control por parte de la oligarquía mandante en España (Estado) e incluso una división dentro del ejército. Pero también pueden significar lo contrario, es decir la decisión de dichas  minorías poderosas de cambiar decididamente de rumbo. En cualquier caso un aumento considerable de violencia política parece adivinarse en el horizonte.

Desde la perspectiva de que las  naciones-estado no son  sociedades propiamente humanas ya que están organizadas desde arriba, es fácil concluir que deben ser reestructuradas desde arriba para sobrevivir. Pero casi siempre, en esta tarea de cambiar para que nada cambie, aparece un conflicto grave entre oligarquías, lo que hace el proceso más temible pues fácilmente puede degenerar en una forma de guerra total.

No es fácil saber con certeza si la irrupción de la extrema derecha  en el momento presente es causa o consecuencia de un cambio que, puesto que se nos oculta, por lógica escapa a una buena percepción.

Veamos con detenimiento un caso paradigmático.  Los afectados por los procesos de divorcio en España, incluso antes de la redacción y votación de la Ley Orgánica  Integral contra la Violencia de Género  (LOICVG), nos dimos cuenta  de inmediato que un  proceder bastante irracional, incluso desde el  punto de vista la democracia formal, se estaba iniciando en España (Estado). Hablo de los años noventa y siguientes. Para ello no se dudó en utilizar el ordenamiento jurídico español a su más alto nivel: una ley orgánica dirigida a cambiar todo el ordenamiento jurídico, como así ha sido.

Observábamos con asombro cómo se podía implementar algo tan contrario a la convivencia entre seres humanos. Y eran precisamente las izquierdas, como siguen siéndolo, las más firmes valedoras. No fue difícil comprender que se trataba precisamente de eso, del intento de  romper un poco más los lazos afectivos y convivenciales de los seres humanos. ¿Perfeccionamiento del control social a nivel mundial por parte del poder de las oligarquías internacionales? ¿Síntoma de la degradación progresiva del modo de vida capitalista?

Explico por qué me hago estas preguntas. La LOICVG se basa en un principio lógico y matemático tan falso que hasta un adolescente de secundaria lo puede detectar. Y no obstante, cosa curiosa, casi nadie analiza su profunda irracionalidad, posiblemente una  consecuencia de haber trasladado el debate  al plano emocional, actitud inteligente para quien busca el conflicto y no la solución de un problema. Lo contrario sería pensar que el ser humano en general  ha perdido definitivamente la actitud crítica y se ha hecho manipulable y servil en extremo. 

No hay manera humana posible de analizar un problema que tiene dos variables cuando se prescinde de una de ellas. Para ello se manipula el concepto sexo del que no se puede excluir al varón y se cambia por el de género que, en contra de la Real Academia Española de la Lengua, de facto le ha excluido. No obstante esta sustitución tuvo lugar después de que el Consejo General del Poder Judicial se negara a  aprobar una ley que tenía por título Ley Orgánica Integral contra la violencia hacia la mujer, (consultar la prensa del momento) lo que supuso la renovación inmediata del dicho Consejo. Esta oposición era coherente pues no se puede hacer diferenciación en  la justicia por razón de sexo, lo que echaría por tierra al supuesto estado de derecho que así ha evidenciado que no es tal y por ello  no le chirrían los tribunales especiales como no le chirriaron a la dictadura franquista.

La ley que se llevó y fue aprobada por un parlamento supuestamente democrático sólo había cambiado la palabra mujer por género, ninguna palabra más (invito al lector a acudir nuevamente a la prensa del momento), ningún artículo  había sido modificado. Y si insisto en que el parlamento y el gobierno eran mayoritariamente socialista es por aquello de tratar de explicar el auge de la extrema derecha en este momento. Por tanto hemos de concluir que la clase política en general es responsable.

Volvamos de nuevo al ejército español. Sabemos sin duda alguna que es correa de transmisión de las órdenes del pentágono y consecuentemente de la ideología de género. Por tanto el ejército es ejecutor y responsable del siguiente hecho: la mayor parte de dirigentes de VOX han surgido, aparte purgas, de las asociaciones contra la LOICVG. El Sr Rubalcaba, a la sazón ministro del interior del partido socialista, dio la orden de sustituir las estadísticas del propio ministerio del interior que indicaban claramente que  las  muertes por violencia doméstica entre uno y otro sexo no arrojaban diferencias significativas según riguroso análisis estadístico. Posiblemente hoy sí, dado la violencia institucional ejercida sobre la población en general; aunque tampoco esto se puede probar mientras se trabaje con el concepto de género.

Una vez más, la prepotencia económica, la prepotencia política y  la prepotencia militar muestran su dictatorial rosto.

Pero a su vez también, la justicia no admite trampas. 
En cuanto a las proclamas de VOX sobre la derogación de la LOIVG, es evidente que si llegara al poder, no lo haría. De momento la ley queda reforzada, lo que da a pensar.

No voy a citar más ejemplos pues la relación de todas las mentiras e injusticias que están teniendo lugar en el momento presente excedería con mucho las pretensiones de este artículo.

El aspecto más siniestro y grave de todo ello es que el fracaso de la justicia no deja otro camino que el de la violencia, como  señalan los textos sagrados de algunas culturas antiguas, como el Ramayana védico cuando a su vez afirma que la violencia será el camino de la justicia.

Hay pues que ver el crecimiento de la extrema derecha como una provocación y una consecuencia al mismo tiempo que por desgracia inaugura un ciclo de violencia que se ha iniciado por los extremos pero que finalmente se extenderá a toda la sociedad. Un síntoma más de la crisis permanente del capitalismo que afecta inevitablemente a su adlátere el Estado y consecuentemente a quienes viven según sus principios de organización social. Una repetición de la jugada exigida por y para su supervivencia.

Rafael Rodrigo Navarro     8.12.2018


1 comentario:

  1. La LOIVG no es la solució, vale, ¿cómo se ha de abordar el serio problema del machismo que hoy día, claramente ha quedado demostrado que aqueja a muchas sociedades de las cienes de maneras que podemos enumerar?

    Me pregunto si su idea es que todo es simplemente control social (como lo es el machismo sin ir más lejos) o está realmente señalando la manipulación del poder de movimientos legítimos como viene sucediendo sobre todo en el capitalismo neoliberal...

    Agradecería una respuesta clara sobre mi pregunta.

    Gracias.

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