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miércoles, 12 de diciembre de 2018

La nueva estafa: Vox

Las recientes elecciones autonómicas de Andalucía han supuesto el lanzamiento de un nuevo producto institucional-mercadotécnico llamado Vox. Este grupo político, que como todos los demás forma parte del sistema estatal-capitalista contrario a la libertad y lo humano en general, ha conseguido casi 400.000 votos, que se traducen en doce escaños o el 11% de la representación en el parlamento andaluz.

Su condición de partido político, además de sus propuestas[1], le convierte en fiel custodio de la Constitución española de 1978, a la vez que firme defensor del aparato de poder vigente. Por tanto, Vox respalda la legislación principal que sostiene el régimen tiránico y explotador que padecemos, sin que ninguna de sus proposiciones pongan en duda dicho régimen ni un ápice, sino más bien al contrario, lo que pretende es reforzarlo.

Al estilo de Trump, Bolsonaro, Le Pen o Beppe Grillo, el líder de Vox, Santiago Abascal, pretende abanderar un cambio reformador, cuando, como es obvio, en ningún caso será positivo. Si bien, todos ellos han sido tildados de “ultraderecha”, y concretamente en el caso de Abascal porque parece criticar la inmigración, el feminismo y el nacionalismo catalán o el “procés”. Sin embargo, aquel calificativo u otros similares son utilizados por los mercaderes de la palabra a fin de enfrentar al pueblo, dividiéndolo en derecha/izquierda, al tiempo que para ocultar las crisis sociales y personales que están ocurriendo.

A pesar de que no se pueda demostrar, es evidente que el ascenso de Vox ha sido dirigido desde los aparatos y agencias de inteligencia del Estado, verbigracia el CNI. Los graves problemas sociales y económicos que padecemos están causando una gran tensión a todos los niveles[2], especialmente entre la gente más desfavorecida, por lo que, ante la caída en confianza y prestigio de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, los estrategas políticos del Estado han decidido lanzar la alternativa de Vox para que contenga y absorba el descontento social. De hecho, Vox apoya firmemente todas las elitistas instituciones estatales, en especial a las Fuerzas Armadas, el aparato de poder más importante de lo que llaman España. Es más, entre sus principales gerifaltes encontramos a varios ex militares, como Javier Ortega Smith, Jorge Buxadé, Víctor González y Luz Belinda Rodríguez. En consecuencia, ninguna de sus acciones políticas reales irá nunca en contra de las estrategias e intereses del aparato castrense, que al fin y al cabo son los del Estado.

Esta circunstancia la comparte con la anterior estafa política, Podemos, el cual ya ha demostrado su entendimiento y apoyo a las Fuerzas Armadas, igual que al resto de élites del sistema. Sin ir más lejos, unos de sus jefes, José Julio Rodríguez Fernández, ocupó el cargo militar más importante de este país antes de ayudar a crear dicho partido de la nada.

Otra similitud entre Vox y Podemos es que ambos han sido propulsados desde Intereconomía, pues Pablo Iglesias comenzó su carrera mediática en esta cadena de televisión. Como es lógico, debido al desenmascaramiento de Podemos y sus principales figuras como valedores de los poderhabientes, su fracaso histórico en las elecciones andaluzas es solo el principio del fin de esta formación política.

Es bien conocido que La Sexta ha sido la cadena que más ha abanderado a Podemos; en cambio, ahora está ofreciendo gran cantidad de tiempo televisivo y todo tipo de propaganda para hablar de Vox, lo que demuestra que desde las alturas le quieren impulsar a toda costa[3].

El nuevo partido estrella fue fundado por políticos profesionales como Alejo Vidal-Cuadras, Ignacio Camuñas Solís o José Luis González Quirós, tres personajes con carreras bien remuneradas  a costa de los contribuyentes, y con cargos políticos de peso en diversos partidos conservadores. No obstante, el mismo Santiago Abascal Conde militó durante 17 años en el Partido Popular, como su padre, Santiago Abascal Escuza, quien estuvo relacionado con la trama Gürtel[4] y además fue candidato a lehendakari por Vox.

En el plano económico Vox es tan populista como cualquier otro. Sus propuestas son irrisibles: bajar impuestos por doquier, aumentar las ayudas y mejorar las pensiones; cuando la deuda pública española marcó en septiembre un nuevo máximo histórico al alcanzar los 1,174 billones de euros y el número de parados ya sobrepasa los 3,25 millones. Asimismo, tanto la guerra comercial de EEUU y China como el aumento de la deuda a nivel mundial apuntan a una crisis económica en un futuro no muy lejano que seguirá empeorando las condiciones de existencia de la mayoría. Es decir, subirán los impuestos, bajarán las prestaciones del Estado y la explotación capitalista de la mano de obra y la naturaleza se incrementará. Quienes se dejen engañar por las promesas irrealistas del nuevo mercachifle vendehúmos, o sea Vox, mostrarán su irresponsabilidad e infantilismo.
De tal forma que lo preciso ahora es renovar nuestro esfuerzo por comprender la realidad que nos ha tocado vivir. Es más, debemos responsabilizarnos, junto a nuestros iguales, de nuestras vidas y futuro, rechazando con firmeza las soluciones milagrosas e infantiles como Vox.

Curiosamente la mayoría de integrantes de su Comité Ejecutivo Nacional han estudiado Economía y Finanzas, realizado másteres y/o trabajado en este sector (Mazaly Aguilar, Pablo Sáez, Víctor González, etc.). Así que, por un lado, se han desacreditado como economistas, pues sus propuestas económicas son fantasiosas, y por otro podemos comprobar que los dirigentes de los partidos políticos son personas elitistas, antes o después corruptas, y desconectadas de la gente común.

A los anteriores hay que sumar a Rodrigo Alonso, Rocío Monasterio, Iván Espinosa de los Monteros y Enrique Cabanas, quienes además son empresarios. Se debería investigar si para alguno de ellos trabajan inmigrantes, aunque de forma indirecta no hay duda que lo hacen. Para todas las personas privilegiadas como ellos que ocupan puestos directivos y de mando trabajan millones de personas en condiciones penosas, inmigrantes o no, los cuales: siembran, cosechan, crían y preparan sus alimentos; construyen, pintan, reparan y limpian sus casas; fabrican sus coches, ropas, móviles, etc.; recogen su basura, pasean sus mascotas, les cortan el pelo, les atienden cuales siervos en la hostelería, etc.

De modo que no conseguirán desvirtuar y manipular el debate sobre la inmigración, dado que ellos realmente no están en contra, y mucho menos sabiendo que ha sido una estrategia de Estado al menos desde hace 25 años, ni, por supuesto, siendo las Fuerzas Armadas su principal defensor[5].

Esa estrategia consiste en reducir la natalidad de la población autóctona, en España la tasa de natalidad se sitúa en 1,3 hijos por mujer, un dato catastrófico, con el fin de aprovechar al máximo la mano de obra femenina (al no tener hijos pueden dedicar toda su energía a la empresa), para traer trabajadores foráneos que aceptan salarios más bajos (también al venir en edad de trabajar el sistema se ahorra los gastos de crianza), y a su vez destruir la cultura e idiosincrasia de los pueblos de la península ibérica.

La demagogia e hipocresía de Vox no deben ocultar la terrible realidad, esto es, que el Estado y demás poderes fácticos han establecido un sistema opresivo de la libertad, expoliador y que cada vez más condena a sus súbditos a la pobreza. Los estados europeos, igual que el resto de los más poderosos a nivel mundial, saquean todos los recursos naturales y humanos que pueden de los países menos importantes. Esto es injusto, y solo se puede remediar con una transformación radical del sistema estatal-capitalista, tanto en los países ricos como en los pobres. Lo mismo que no se puede aceptar la explotación que sufren los inmigrantes, ni que se vean forzados a abandonar sus países de origen por guerras y demás operaciones militares-políticas, como las de las Fuerzas Armadas en Mali, Somalia, el Golfo de Guinea, Senegal, Mauritania, República Centroafricana, Túnez, etc.

Dicha estrategia sobre la migración también viene estructurada desde arriba, es decir, de instituciones internacionales y europeas como la UE o la ONU[6], así como las estrategias de ingeniería social sobre la mujer y las ideologías de género.
El feminismo de Estado, con la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género como bandera, ha conseguido con relativo éxito el enfrentamiento y distanciamiento entre hombres y mujeres, a la vez que vender el capitalismo y el trabajo asalariado como fuente de libertad en especial para las féminas. Así mismo ha logrado engatusar a muchas mujeres y algunos hombres por medio de ayudas, subvenciones, becas, etc. o simple propaganda, y hacerles creer que las instituciones pueden ser la solución a los problemas de la sociedad, de forma que el Estado ha incrementado en cierta medida sus adeptos y prestigio[7].

Ahora bien, hemos de poner fin a que las élites nos embauquen continuamente, y a que las personas del pueblo, los sin poder, se auto-engañen. En definitiva, los poderes militares, políticos, económicos, mediáticos,…españoles han lanzado a Vox para frenar el enfado popular e intentar encauzar su hartazgo por la vía institucional.

Si los últimos 200 años de Estados con constituciones liberales han supuesto ciertos avances en determinados ámbitos, hecho que, en todo caso, habría que analizar en detalle, es fácil de demostrar que, por el contrario, han significado evidentes retrocesos en otros. En especial un empeoramiento respecto a la libertad política, civil y de conciencia, la convivencia y la sociabilidad, las culturas de los distintos pueblos, y por tanto la cultura en general, la naturaleza y particularmente los bosques, y, lo más importante, la calidad, autonomía y capacidades del sujeto.

Por ello es imprescindible un cambio en la forma de organizar la sociedad, de nuestra manera de entender el mundo y a nosotros mismos. Precisamos construir una sociedad basada en el poder de abajo arriba, organizada por medio de asambleas que hagan efectiva la libertad; igual que autoconstruirnos como personas capaces de ser y vivir conforme a unos valores éticos verdaderamente humanos.

José Francisco Escribao Maenza


[1] En el siguiente enlace se recogen las propuestas del programa electoral de Vox: https://www.voxespana.es/biblioteca/espana/2018m/gal_c2d72e181103013447.pdf

[2] Por ejemplo, en Andalucía los casos de incompetencia y corrupción en el pueblo de Sedella (https://www.elmundo.es/cronica/2018/12/03/5c057855fdddff8c998b47af.html), o de problemas sociales como en Ejido o Albuñol.

[3] Solo basta echar un vistazo a la cantidad de noticias y videos relacionados con Vox en dicha cadena: https://www.lasexta.com/buscador-site/index.html?q=VOX

[5] Como dice la siguiente noticia de El País, los inmigrantes fueron más de la mitad de los reclutados en 2005, dato que muestra la vital importancia que les otorgan las Fuerzas Armadas: https://elpais.com/diario/2006/04/30/domingo/1146369154_850215.html

Asimismo, un general francés de cuatro estrellas, Christophe Gomart, admite abiertamente que dicha estrategia sobre la inmigración en Europa es real: https://www.dreuz.info/2018/10/27/general-gomart-linvasion-de-leurope-par-les-migrants-est-programmee-controlee-et-acceptee/

[6] Próximamente, en diciembre de 2018 las Naciones Unidas van a adoptar un pacto a favor de la migración regulada por los estados, llamado Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular: https://undocs.org/es/A/CONF.231/3

[7] Esto ha sido rebatido por los hechos, además de por abundante información y argumentos provenientes de multitud de sectores, sobre todo de personas comunes y a través de internet. Si bien, destacaré dos escritos: Feminicidio o autoconstrucción de la mujer de Félix Rodrigo Mora y María del Prado Esteban Diezma (http://www.felixrodrigomora.org/feminicidio-o-auto-construccion-de-la-mujer-volumen-i-recuperando-la-historia); y Juntas contra el sexismo y la opresión del Grupo de Reflexión y Apoyo Antisexista (https://josefranciscoescribanomaenza.wordpress.com/2018/03/13/juntas-contra-el-sexismo-y-la-opresion)



martes, 11 de diciembre de 2018

SOBRE EL AUGE DE LA EXTREMA DERECHA


Que la sociedad humana de manera espontánea y natural no se organiza políticamente mediante partidos es una verdad evidente, pero a su vez desconocida para muchos. En primer lugar para aquellas personas que creyeron que una organización de partido único era una dictadura, mientras que un conjunto de partidos nunca podría ser tal.  Pero también para aquellos que han crecido en el marco de la llamada democracia parlamentaria y nunca se han planteado la posibilidad de otras formas de gobierno. Ahora bien,  decir que los partidos no son una forma natural de organización política, no es poner en tela de juicio la capacidad de autogobierno de los seres humanos en formaciones sociales tales como municipios, comarcas o naciones.

Incluso los propios seguidores de los partidos políticos atisban esta la verdad de la que hemos hablado, ya que frecuentemente afirman que son vulnerables a la manipulación de las oligarquías nacionales e internacionales. Sólo tienen que asentir, lo también evidente, que su fundación está promovida por dichas oligarquías, como sabemos incluso por la prensa. Su fuerza consiste en el baño de popularidad con lo que se hace creer a la gente que participan en el gobierno de un estado.

Pero la realidad que subyace a la acción política es otra. La  naturaleza del ser humano es colectiva e individual al mismo tiempo. Los verdaderos grupos humanos se forman en la convivencia básica; por tanto lo grupal nada tiene que ver con el poder oligárquico.  Aunque sea difícil de entender,  mientras existan oligarquías económicas estatales e interestatales hablar de organizaciones políticas de base, intermedias entre el pueblo y el estado, es una falacia.

Por tanto, el actual  ¡Viva España! que tanto gusta al líder de Vox, no es sino un ¡Viva elejército! Lo que deja patente la complejidad, sino la gravedad, del momento político actual. Porque otra verdad, que también pretende ser ignorada, es que el ejército en última instancia es no sólo el garante de la organización social de carácter estatal, sino su gobierno en la sombra.

Así pues estas proclamas iniciadas por la extrema derecha son una invitación y a su vez una orientación de la política hacia la confrontación violenta, lo que puede indicar una paulatina pérdida de control por parte de la oligarquía mandante en España (Estado) e incluso una división dentro del ejército. Pero también pueden significar lo contrario, es decir la decisión de dichas  minorías poderosas de cambiar decididamente de rumbo. En cualquier caso un aumento considerable de violencia política parece adivinarse en el horizonte.

Desde la perspectiva de que las  naciones-estado no son  sociedades propiamente humanas ya que están organizadas desde arriba, es fácil concluir que deben ser reestructuradas desde arriba para sobrevivir. Pero casi siempre, en esta tarea de cambiar para que nada cambie, aparece un conflicto grave entre oligarquías, lo que hace el proceso más temible pues fácilmente puede degenerar en una forma de guerra total.

No es fácil saber con certeza si la irrupción de la extrema derecha  en el momento presente es causa o consecuencia de un cambio que, puesto que se nos oculta, por lógica escapa a una buena percepción.

Veamos con detenimiento un caso paradigmático.  Los afectados por los procesos de divorcio en España, incluso antes de la redacción y votación de la Ley Orgánica  Integral contra la Violencia de Género  (LOICVG), nos dimos cuenta  de inmediato que un  proceder bastante irracional, incluso desde el  punto de vista la democracia formal, se estaba iniciando en España (Estado). Hablo de los años noventa y siguientes. Para ello no se dudó en utilizar el ordenamiento jurídico español a su más alto nivel: una ley orgánica dirigida a cambiar todo el ordenamiento jurídico, como así ha sido.

Observábamos con asombro cómo se podía implementar algo tan contrario a la convivencia entre seres humanos. Y eran precisamente las izquierdas, como siguen siéndolo, las más firmes valedoras. No fue difícil comprender que se trataba precisamente de eso, del intento de  romper un poco más los lazos afectivos y convivenciales de los seres humanos. ¿Perfeccionamiento del control social a nivel mundial por parte del poder de las oligarquías internacionales? ¿Síntoma de la degradación progresiva del modo de vida capitalista?

Explico por qué me hago estas preguntas. La LOICVG se basa en un principio lógico y matemático tan falso que hasta un adolescente de secundaria lo puede detectar. Y no obstante, cosa curiosa, casi nadie analiza su profunda irracionalidad, posiblemente una  consecuencia de haber trasladado el debate  al plano emocional, actitud inteligente para quien busca el conflicto y no la solución de un problema. Lo contrario sería pensar que el ser humano en general  ha perdido definitivamente la actitud crítica y se ha hecho manipulable y servil en extremo. 

No hay manera humana posible de analizar un problema que tiene dos variables cuando se prescinde de una de ellas. Para ello se manipula el concepto sexo del que no se puede excluir al varón y se cambia por el de género que, en contra de la Real Academia Española de la Lengua, de facto le ha excluido. No obstante esta sustitución tuvo lugar después de que el Consejo General del Poder Judicial se negara a  aprobar una ley que tenía por título Ley Orgánica Integral contra la violencia hacia la mujer, (consultar la prensa del momento) lo que supuso la renovación inmediata del dicho Consejo. Esta oposición era coherente pues no se puede hacer diferenciación en  la justicia por razón de sexo, lo que echaría por tierra al supuesto estado de derecho que así ha evidenciado que no es tal y por ello  no le chirrían los tribunales especiales como no le chirriaron a la dictadura franquista.

La ley que se llevó y fue aprobada por un parlamento supuestamente democrático sólo había cambiado la palabra mujer por género, ninguna palabra más (invito al lector a acudir nuevamente a la prensa del momento), ningún artículo  había sido modificado. Y si insisto en que el parlamento y el gobierno eran mayoritariamente socialista es por aquello de tratar de explicar el auge de la extrema derecha en este momento. Por tanto hemos de concluir que la clase política en general es responsable.

Volvamos de nuevo al ejército español. Sabemos sin duda alguna que es correa de transmisión de las órdenes del pentágono y consecuentemente de la ideología de género. Por tanto el ejército es ejecutor y responsable del siguiente hecho: la mayor parte de dirigentes de VOX han surgido, aparte purgas, de las asociaciones contra la LOICVG. El Sr Rubalcaba, a la sazón ministro del interior del partido socialista, dio la orden de sustituir las estadísticas del propio ministerio del interior que indicaban claramente que  las  muertes por violencia doméstica entre uno y otro sexo no arrojaban diferencias significativas según riguroso análisis estadístico. Posiblemente hoy sí, dado la violencia institucional ejercida sobre la población en general; aunque tampoco esto se puede probar mientras se trabaje con el concepto de género.

Una vez más, la prepotencia económica, la prepotencia política y  la prepotencia militar muestran su dictatorial rosto.

Pero a su vez también, la justicia no admite trampas. 
En cuanto a las proclamas de VOX sobre la derogación de la LOIVG, es evidente que si llegara al poder, no lo haría. De momento la ley queda reforzada, lo que da a pensar.

No voy a citar más ejemplos pues la relación de todas las mentiras e injusticias que están teniendo lugar en el momento presente excedería con mucho las pretensiones de este artículo.

El aspecto más siniestro y grave de todo ello es que el fracaso de la justicia no deja otro camino que el de la violencia, como  señalan los textos sagrados de algunas culturas antiguas, como el Ramayana védico cuando a su vez afirma que la violencia será el camino de la justicia.

Hay pues que ver el crecimiento de la extrema derecha como una provocación y una consecuencia al mismo tiempo que por desgracia inaugura un ciclo de violencia que se ha iniciado por los extremos pero que finalmente se extenderá a toda la sociedad. Un síntoma más de la crisis permanente del capitalismo que afecta inevitablemente a su adlátere el Estado y consecuentemente a quienes viven según sus principios de organización social. Una repetición de la jugada exigida por y para su supervivencia.

Rafael Rodrigo Navarro     8.12.2018


lunes, 26 de noviembre de 2018

DENUNCIA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

El 6 de diciembre los poderes del Estado celebran cada año la ratificación de la constitución española de 1978, texto legal con el que consagraron su dominación sobre el conjunto de la sociedad. Desde entonces el poder constituido ha explicado y justificado esta operación política como un gran logro de la sociedad mediante el que esta conquistó su libertad. Lo cierto es que el pueblo no redactó dicha constitución y mucho menos aún conquistó libertad alguna con su instauración. Por el contrario, el Estado español, en su forma franquista, procedió a reinventarse mediante la promulgación de esta constitución con la que adoptó una forma liberal-parlamentarista. En todo lo demás el Estado siguió siendo el mismo, de tal modo que las estructuras de poder del franquismo pervivieron en el régimen constitucional, a veces con otras denominaciones, al igual que ocurrió con su personal, numerosas leyes, y la propia élite dirigente que siguió siendo la misma con algunas nuevas incorporaciones provenientes de la llamada oposición política. Sin embargo, sigue obviándose el carácter eminentemente negativo que tuvo la aprobación de este texto constitucional, lo que desmiente completamente el relato oficial.

La promulgación de la constitución de 1978 fue en esencia un acto de afirmación del Estado frente a la sociedad al consagrar la distinción política entre gobernantes y gobernados, y con ello su función de ente encargado de regular, supervisar, fiscalizar y controlar a la población sometida a su jurisdicción. La constitución vino a confirmar en el terreno del derecho una relación de fuerzas ya existente que con este texto fue renovada al determinar a quién le corresponde el derecho a mandar, atribuyendo a los organismos del Estado funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, y a quién le corresponde la obligación de obedecer, en este caso al conjunto de la sociedad. Asimismo, la constitución concretó en el ámbito jurídico los intereses del Estado al determinar el modo en el que queda constituido el orden establecido. Juntamente con esto la constitución se encargó de establecer la tutela del Estado sobre la población, y más concretamente sobre el individuo, al hacer una serie de concesiones en la forma de derechos y libertades que sólo pueden ser ejercidos en los términos por ella establecida y en concordancia con los intereses del Estado. Esto hace que en la práctica dichos derechos y libertades únicamente sean papel mojado, y que al ser fruto de una concesión hecha desde arriba puedan ser revocados en cualquier momento, tal y como el propio texto constitucional contempla.

Por otra parte, la constitución de 1978 implicó la reorganización de la estructura interna del Estado con la ampliación de sus poderes al atribuirle una cantidad crecida de competencias, de forma que este texto no sólo le atribuyó la titularidad formal del poder sino que también determinó el alcance de su jurisdicción, y le asignó los medios necesarios para gestionar los ámbitos objeto de su competencia que desde entonces se extendieron a la práctica totalidad de esferas de la vida humana. Esto explica el crecimiento en flecha del Estado con una cantidad ingente de policía (casi 315.000 efectivos sumadas la policía nacional, las policías autonómicas y las policías locales), ejército (unos 145.000 militares sumadas las fuerzas armadas y la guardia civil que es, también, un cuerpo militar), burocracia (en torno a unos 3 millones de funcionarios civiles repartidos en los niveles municipal, provincial, autonómico y estatal), judicatura (alrededor de 5.400 jueces y magistrados en activo), cárceles (178 en total con alrededor de unos 70.000 presos y aproximadamente 24.000 carceleros), además de unos crecidos servicios de espionaje con el CNI que cuenta con varios miles de agentes a su servicio, además de una extensa red de confidentes a todos los niveles de la sociedad, sin olvidar, asimismo, los restantes servicios secretos del ejército, las diferentes policías y la guardia civil con sus respectivas redes de informadores.

La constitución española de 1978 no sólo consagró en el terreno jurídico el sistema de dominación representado por el Estado español, sino que lo reforzó, perfeccionó y relanzó sustancialmente de un modo hasta entonces desconocido y que el franquismo jamás hubiera soñado. Esto ha supuesto una enorme losa sobre la espalda de los trabajadores y trabajadoras en la forma de una ingente cantidad de tributos recaudados por el aparato fiscal del Estado, de forma que un asalariado medio necesita la mitad del año laboral para pagar todas las cargas fiscales. Pero además de esto el Estado ha conseguido apropiarse de más del 45% del PIB a través del gasto, lo que le ha convertido en el principal poder económico. Ninguna empresa del capitalismo privado concentra una mano de obra de 3 millones de asalariados y unos presupuestos de más de 300.000 millones de euros. Todo esto demuestra que la constitución de 1978 ha instituido un régimen extremadamente opresivo en el plano económico, político y social, y que en lo más fundamental dicho texto legal es una flagrante negación de todas las libertades al haber facilitado el desarrollo y crecimiento ilimitado del ente estatal. Hoy hay más impuestos, más policía, más cárceles, más tribunales, más ejército, más burocracia y más espionaje que nunca, gracias a la constitución española de 1978 y a todos quienes contribuyeron de un modo u otro a su establecimiento: partidos políticos, banca, patronal, iglesia católica, medios de comunicación, sindicatos, la corona, la intelectualidad, los propios poderes del Estado ya citados, además de los poderes extranjeros que, como la CIA o los servicios secretos alemanes, dirigieron entre bastidores el proceso político de reconversión del franquismo en parlamentarismo.

El principal logro del texto constitucional de 1978 radica en haber creado un Estado policial, además de haber militarizado a la sociedad. Pero juntamente con esto la constitución ha impulsado el aumento de las capacidades organizativas del Estado tanto para controlar a la población como para retraer recursos de esta en la forma de impuestos. Con todo esto la constitución relanzó el capitalismo privado a una escala nunca antes conocida con multimillonarios contratos gubernamentales que sirvieron para crear la gran empresa multinacional española, hoy agrupada en torno al Ibex 35. Hoy nos encontramos ante un capitalismo privado que no ha parado de crecer al estar hipersubvencionado por el Estado, y que cuenta con toda clase de privilegios fiscales y protecciones legales, todo lo cual ha servido para que las cargas tributarias descansen principalmente sobre las espaldas de los trabajadores y trabajadoras. Por tanto, la constitución hoy en vigor permite hacer, pasados 40 años de su aprobación, un balance en el que queda claro que ha contribuido a crear una sociedad cada vez menos libre y más desigual.

El 6 de diciembre es una fecha en la que el Estado conmemora su refundación gracias a la que incrementó sus poderes y subyugó todavía más al conjunto de la sociedad, lo cual es presentado como un gran logro que el propio pueblo conquistó y mediante el que obtuvo su libertad. Sin embargo, el Estado en su forma liberal y parlamentaria lleva dentro de sí mismo los gérmenes del totalitarismo que se reflejan en su dinámica interna a través de la hipertrofia de su aparato de dominación, a lo que hoy se une la introducción de ideologías totalitarias que, si no se les pone freno, nos conducirán a una distopía social y política semejante a la de los regímenes fascistas de otros tiempos.

Un ejemplo de lo anterior es la ideología de género que ha sido asumida de facto por el Estado, lo que ha hecho que haya abandonado la supuesta neutralidad que en el terreno ideológico y de las creencias se le supone a todo Estado liberal y constitucional. Esto ha hecho que las políticas del Estado obedezcan cada vez más a los dictados que establece dicha ideología, y que como consecuencia de esto haya sido conculcada prácticamente del todo la libertad de conciencia del sujeto. Tal es así que cada vez es más difícil criticar públicamente dicha ideología de género, pues significa exponerse a la persecución política y al escarnio público de los agentes del Estado y del capitalismo. Todo esto se ubica en una estrategia más amplia en la que las políticas de género, a tenor de los efectos que producen, están dirigidas a extender y ampliar el poder del Estado por medio de diferentes procedimientos entre los que destaca la judicialización de las relaciones personales y familiares para, de esta manera, aumentar su control sobre la población y las vidas de las personas con el propósito de adaptarlas a sus necesidades de dominación. De hecho, hoy comprobamos que dicha ideología está relanzando el aparato coercitivo del Estado con el aumento del número de policías, además de tribunales y fiscales especializados, el endurecimiento del código penal, el crecimiento del número de presos en las cárceles, la formación de nuevos departamentos y organismos en el seno de la burocracia estatal, etc., pero también el crecimiento desorbitado del gasto en materias de género, las campañas mediáticas y los programas educativos entre muchas otras medidas dirigidas a imponer la agenda de esta ideología, y con ello someter a toda la sociedad a sus dictados.

En la actualidad la ideología de género está introduciendo una serie de cambios en el seno de la estructura del Estado que, de seguir en esta línea, conducirán de un modo quizá irreversible a su transformación en un Estado totalitario. En este sentido la ideología de género desempeña una doble función. Por un lado dirige activamente las medidas políticas que implican a nivel inmediato un aumento del Estado y la propagación de la violencia a lo largo de la sociedad. Y por otro lado se ocupa de una labor adoctrinadora dirigida a crear el correspondiente consentimiento social que haga aceptables todas estas medidas. Así pues, existen suficientes indicios para deducir que esta dinámica política y social está dirigida a destruir la sociedad actual, tal y como la conocemos, para transformarla enteramente en una sociedad completamente atomizada, compuesta de individuos aislados, impotentes, moralmente degradados, altamente competitivos y dependientes del Estado. El destino de los hombres de las clases populares es el presidio donde ser mano de obra cautiva, y semiesclava, al servicio de multitud de empresas que se benefician de su trabajo como El Corte Inglés, Volvo, etc.[1] Mientras que a las mujeres de las clases populares les espera estar sometidas a la tutela del Estado y depender de sus políticas asistenciales, además de unas inhumanas condiciones laborales al servicio de la empresa capitalista, lo que las empujará a la depresión y al suicidio, como de hecho ya ocurre.

Hoy vemos cómo la ideología de género está generalizando los tribunales de excepción al mismo tiempo que son subvertidos los principios del derecho penal con el establecimiento de la desigualdad entre hombres y mujeres ante la ley, la inversión de la carga de la prueba, etc. La deriva totalitaria en la que se ha sumido el Estado español ha sido posible dentro del marco político de la constitución liberal y parlamentarista de 1978, lo que, no sin razón, nos recuerda que los nazis instauraron su régimen totalitario gracias a la propia constitución de la república de Weimar que ni tan siquiera necesitaron abolir.

En términos políticos la ideología de género contribuye a reforzar al Estado tanto en la ampliación de sus estructuras de dominación como en las políticas que desarrolla, lo que se concreta en toda clase de medidas dirigidas a destruir todo tipo de estructura de parentesco. En lo que a esto se refiere la ideología de género cumple perfectamente su misión como artefacto ideológico dirigido a construir una dominación omnímoda del ente estatal sobre la sociedad, pues la desarticulación de las redes de parentesco que son consustanciales a la sociedad significa su entera desmembración y atomización. Históricamente se ha comprobado que las estructuras de parentesco han servido para resistir al poder establecido, como apoyo del individuo, y por ello un impedimento al libre desenvolvimiento del Estado. Todo esto demuestra una notable coincidencia en términos políticos entre la ideología de género y el proyecto político totalitario de Platón explicitado en su obra República, en la que abogaba abiertamente por la abolición de la familia para favorecer la identificación y adhesión del individuo con el Estado que, de este modo, pasaba a ocupar el lugar de la familia. Las políticas inspiradas por la ideología de género caminan en la misma dirección, de manera que nos dirigimos hacia una distopía donde la sociedad sólo sea un conglomerado de individuos aislados, atomizados, solitarios, sin capacidad para resistir el poder del Estado y en todo dependientes de esta institución con la que se relacionan de manera exclusiva.

Por otro lado la acción transformadora de la sociedad que la ideología de género impulsa se concreta, asimismo, en la construcción de identidades colectivas que responden a las necesidades de dominación del Estado y de su sistema de poder. En lo que a esto respecta es notable el desarrollo de nuevas oposiciones binarias en las que son establecidos nuevos estereotipos que reformulan la identidad colectiva de las personas, las cuales son despojadas de su humanidad al ser reducidas exclusivamente a una única dimensión que es la determinada por el género. Sólo existen los hombres y las mujeres, al tiempo que es definido y redefinido lo que significa ser hombre y mujer en unos términos de conflicto, de permanente oposición, como resultado de la supuesta posición de dominación inherente al varón y de permanente subordinación de la mujer. De esta manera la individualidad del sujeto es laminada y su personalidad anulada al ser reducido únicamente a una identidad colectiva construida desde arriba por la ideología de género, con lo que este queda relegado a su condición de hombre o mujer. Como consecuencia de esto ya no existen los hombres como amigos, vecinos, compañeros, hermanos, hijos, etc., sino como elementos opresores que se manifiestan en la forma de asesinos, violadores, maltratadores, etc., de las mujeres. Mientras que las mujeres ocupan la posición de víctimas debido a su condición de mujer en el marco de una estructura social en la que los hombres ocupan una posición dominante, lo que hace que las mujeres sean discriminadas y estén en una situación de permanente vulnerabilidad e indefensión derivada de la posición de sometimiento y subordinación que ocupan en la sociedad.

Toda esta dialéctica argumental es utilizada para justificar la introducción de la ideología de género en la formulación, diseño y ejecución de las políticas estatales, lo que tiene como principal efecto, tal y como ha sido indicado, el crecimiento del Estado y la propagación de su violencia al asignarle la función de ente protector de las mujeres, de manera que a esta institución le corresponde salvarlas de los hombres mediante nuevas leyes y códigos penales más duros, más policía, más tribunales y fiscales, más cárceles, más campañas mediáticas y culturales para inculcar la ideología de género y hacer aceptables estas medidas, más organismos supervisores en multitud de ámbitos (cultura, economía, educación, etc.), más financiación para una extensa red de servicios sociales y de grupos de presión vinculados a esta ideología, etc. La ideología de género demuestra así ser una ideología fuertemente paternalista que promueve el crecimiento del poder del Estado al afirmar que las mujeres, por ser mujeres, son más vulnerables y están indefensas, y que debido a su incapacidad para defenderse deben ser protegidas por la autoridad del Estado. Es una forma sofisticada y sutil, por medio de la victimización, de decir que las mujeres son el sexo débil y de promover así su sometimiento al Estado.

El paternalismo y victimismo son elementos que están presentes en todas las ideologías totalitarias, lo que no es una excepción en el caso de la ideología de género. Esto se ve claramente en la transformación de las estructuras estatales que esta ideología está desarrollando, pero sobre todo en el modo en el que las políticas de género afectan a la sociedad con la implantación de unos niveles de crispación e histeria colectiva que no tienen precedentes. Las campañas mediáticas llevadas a tal efecto han promovido la agenda de esta ideología y la formación de un fenómeno político de masas que desafortunadamente nos conduce a un nuevo totalitarismo. En lo que a esto respecta la propaganda, como forma de manipulación, ha sido una herramienta crucial para alterar tanto la conciencia de las personas como el estado de ánimo de la población. En este sentido es interesante constatar que, por ejemplo, en 2016 hubo oficialmente 44 mujeres víctimas de violencia de género,[2] mientras que el número de hombres muertos por causas violentas fue de 178, lo que pone de manifiesto que existe una intencionalidad política detrás de la magnificación de un tipo específico de violencia en la sociedad. Esta magnificación justifica la agenda de la ideología de género, y con ella el crecimiento de los aparatos coercitivos del Estado y el aumento de las medidas represivas a todos los niveles. Al mismo tiempo sirve para invisibilizar otras violencias como las que son ejercidas contra otros grupos sociales como los niños, los ancianos, los propios hombres, etc., así como la violencia ejercida desde las instituciones, especialmente el Estado y la empresa capitalista, contra la población en general.

La propia constitución española de 1978 ha creado las condiciones políticas, sociales e institucionales favorables para que el Estado español se deslice paulatinamente hacia la instauración de un sistema totalitario. A fin de cuentas la introducción de la ideología de género en la agenda política del Estado ha sido fagocitada por sus propias instituciones, y observamos claramente que sirve perfectamente a sus objetivos de dominación al justificar su crecimiento y el aumento de su control sobre la sociedad. Por este motivo el régimen de 1978, con su constitución, no es separable ni incompatible con la deriva totalitaria propiciada por la incorporación de la ideología de género a la política del Estado.[3] Más bien la ideología de género es un medio al servicio de los fines del Estado para la transformación de la sociedad conforme a sus necesidades de dominación, lo que a la vista de los efectos producidos está sirviendo para relanzar al Estado y al capitalismo mediante su reforzamiento a gran escala. Debido a esto hoy nos encontramos ante un régimen redobladamente opresivo a todos los niveles, y que si no es desarticulado continuará por la senda totalitaria en la que ya está metido produciendo más dolor y sufrimiento en la población.

Así pues, el 6 de diciembre es un día festivo por imposición estatal para forzarnos a celebrar la opresión que es ejercida sobre todos nosotros, y aceptar así nuestra condición de sujetos sometidos, al mismo tiempo que el actual régimen del 78 nos conduce hacia una distopía totalitaria. Por todo esto el 6 de diciembre debe ser convertido en un día de denuncia de la constitución española, del régimen por ella instaurada y de su sistema de dominación. El 6 de diciembre tiene que ser, como todos los demás días del año, un día de lucha revolucionaria dirigido contra el Estado y el capitalismo, así como contra todos sus agentes políticos, sociales, culturales, económicos e intelectuales que de un modo u otro contribuyen a nuestro sometimiento y explotación. Hoy más que nunca es precisa la revolución para emanciparnos completamente de todos los poderes que hoy nos atenazan, pues la libertad sólo puede ser lograda por medio de una conquista revolucionaria que destruya el sistema de dominación actual para, así, instaurar en su lugar el autogobierno de las asambleas populares y soberanas y la posesión común de la riqueza.

Félix Rodrigo Mora
Esteban Vidal


[1] Sobre el negocio que las empresas, y también el Estado, hacen de los presos de las cárceles es recomendable la lectura de una obra que contiene mucha información detallada y de primera mano de quien pasó por el calvario de las cárceles del Estado español. Casellas, Amadeu, Un reflejo de la sociedad, Barcelona, El Grillo Libertario, 2014
[2] En el año 2016 el total de mujeres muertas en circunstancias violentas (homicidio) fue de 104, lo que hace que la violencia de género represente el 42% de las muertes violentas de mujeres en ese año. Por otro lado hay que tener en cuenta que las causas de las muertes de mujeres que son englobadas en la violencia de género obedecen en muchas ocasiones a problemas diferentes como el alcohol, las drogas, desórdenes mentales, etc., que nada tienen que ver con lo que afirma la ideología de género. En último lugar hay que señalar que el propio concepto de violencia de género es muy discutible debido a que significa la existencia de un tipo de violencia que se produce en una sola dirección, la violencia de los hombres contra las mujeres, lo que parte de la presuposición de que existe un género violento, en este caso los hombres, que es el que ejerce la violencia contra la otra mitad de la población, algo que es totalmente falso. Sobre esto último nos remitimos al siguiente artículo: Vidal, Esteban, “Poder y Género” en https://www.portaloaca.com/opinion/9886-poder-y-genero.html La vida de la mujer tiene tanto valor como la del hombre, pero parece que, a tenor del discurso de la ideología de género, esto ya no es así. Al mismo tiempo son pasadas por alto otras cifras inquietantes como que en el mismo 2016 se suicidasen 907 mujeres, cifra parecida a la de años anteriores. Parece ser que no es importante que las personas, en este caso mujeres, decidan voluntariamente poner fin a su vida. Entre los hombres la situación es mucho peor con 2.662 suicidios en 2016, y cifras similares en años previos.
[3] No hay que olvidar que actualmente todos los partidos políticos con representación política apoyan sin fisuras la agenda de la ideología de género, y todas las políticas derivadas de dicha agenda. Esto demuestra, una vez más, que nos encontramos ante una estrategia del Estado para transformar la sociedad conforme a sus intereses de dominación, y no frente a una política partidista coyuntural equiparable a una moda pasajera. Por desgracia la agenda de ideología de género ha llegado para quedarse independientemente del color político del gobierno de turno.

SALVAR, ACTUALIZAR Y DESARROLLAR CONFORME A LAS CONDICIONES ACTUALES LA CULTURA POPULAR DE LOS PUEBLOS EUROPEOS, PARA RESPONDER AL GENOCIDIO EN MARCHA


  El pasado domingo 18 de noviembre de este año, 2018, visité el busto erigido en homenaje y recuerdo del gran bertsolari Txirrita (1860-1936) frente a la casa en que vivió, a las afueras de Ereñotzu, Gipuzkoa, En la placa, con la grafía anterior a la instauración del euskera batua, se lee "Txirita'ren oroimenez", seguida de la fecha de su nacimiento y muerte. Hay numerosas compilaciones de su producción lingüística, así como un extensa relación de dichos y anécdotas sobre su vida. Un estudio es el de Antonio Tovar, "Txirrita. José Manuel Lujanbio Retegui", 1992.

  Txirrita hizo cultura oral autoconstruída, en euskera. Y sus bertsos llegaron muy ampliamente a las clases populares vascas, caseros, mineros, obreros metalúrgicos, mujeres del textil, pescadores y otros. En ellos se unifica el "lan" (trabajo) y la "jaia" (fiesta) en todas sus manifestaciones, con un ingenio desbordante, un asombroso dominio del lenguaje y un buen humor proverbial. Es toda una concepción de la existencia, una expresión de lo que es la civilización vasca, lo que aparece en su obra. Cuando la cultura erudita, clásica, europea ha sido ya confinada en las universidades y los museos por los poderes constituidos, convertida en mera arqueología, y cuando la cultura popular de los pueblos europeos está siendo sustituida por los subproductos mercantilizados que fabrica la industria del ocio en inglés, el volver la vista al pasado para pensar, proponer y planificar una gran revolución cultural en el presente y futuro se hace imprescindible.

   La cultura no es erudición sino respuesta concreta a las grandes cuestiones de la existencia y condición humana. La sabiduría en eso reside, en diseñar desde la libertad y para la libertad, las ideas, emociones, voliciones y formulaciones que nos permiten ser seres humanos, que nos hacen personas. Hoy todo lo institucional y dinerario de este ámbito es mero adoctrinamiento, con muy escasas excepciones, o dicho de otro modo, es negación de la libertad de conciencia y, por tanto, destrucción de la esencia concreta humana. Así pues vamos a reconstruir la cultura popular de los pueblos de Europa para  resistir, derrotar y vencer a la barbarie en curso, al genocidio en desenvolvimiento, que es cultural y étnico al mismo tiempo. Al hacerlo tenemos que crear una nueva cosmovisión, unos nuevos valores, un nuevo orden social, un nuevo tipo de ser humano. Desde la libertad y para la libertad, porque la libertad es el corazón de la Europa popular y revolucionaria.

   

viernes, 5 de octubre de 2018

FEMINISTAS CON TRICORNIO

       La fotografía en que aparece la vicepresidenta del actual gobierno de izquierdas y conocida feminazi, Carmen Calvo, tocada festivamente con un tricornio que había tomado de una guardia civil próxima, enseña muchísimo sobre la realidad política, la naturaleza real del feminismo y los planes estratégicos del gran capitalismo español, el Estado y la Unión Europea. Máxima porque esa mujer forma parte de un gobierno que, autocalificándose de “feminista”, se caracteriza por su corrupción, incompetencia, elevados nivel económico de sus integrantes (chalés millonarios, etc.), ignorancia, mentiras, desvergüenza, despotismo e inmoralidad.

         Carmen Calvo, además de fascio-feminista, es una mujer venal, implicada en el desfalco de los ERE de Andalucía, la mayor corruptela del actual sistema partitocrático hasta el presente, efectuada por la izquierda. Su feminismo es agresión permanente a los hombres pero sobre todo a las mujeres. Especialista en la persecución de la libertad sexual, por tanto de la libertad sexual de las mujeres, es una de las jerarcas de la Brigada Erótico-Sexual, que desempeña respecto a lo amatorio y libidinal hetero la misma función que la Brigada Político-Social franquista tuvo para con la oposición a la dictadura. Un de las atrocidades de dicha Brigada es la denominada “educación sexual” realizada en colegios e institutos con “la ideología de género” como contenido. Es propio de los totalitarismos el adoctrinamiento de la infancia y la juventud. En ello se manifiesta también el paso del Estado liberal y constitucional al Estado fascista pues mientras el primero se declara “neutral” en lo ideológico el segundo se hace beligerante ideológicamente. Así se está realizando lo que el nazi español Ramiro Ledesma Ramos denominó “la conquista del Estado” por el fascio, hoy por el neo-fascio feminista, LGTBI y “de género”. 



martes, 11 de septiembre de 2018

SUECIA Y EL DESPERTAR DE LOS PUEBLOS EUROPEOS


Las recientes elecciones en Suecia han puesto de manifiesto, al mismo tiempo, el declive de la izquierda, por lo demás indistinguible de la derecha, la toma de conciencia popular contra el proyecto exterminacionista de los pueblos europeos, que lleva adelante la UE y sus agentes en cada país, y el ascenso de partidos burgueses que, como es el caso de DS (Demócratas Suecos), han sido programados por el poder para sabotear dicha toma de conciencia, con el fin de realizar la estrategia genocida que el gran capitalismo europeo necesita: 1) impedir y prohibir de facto la natalidad a los pueblos nativos de Europa, 2) traer masas colosales de emigrantes en sustitución, sobre todo musulmanes.

Hasta ahora el mantra institucional es que quienes se oponen al genocidio en curso son “racistas” y “xenófobos”, son de “extrema derecha”, “ultras” y “nazis”, lo que se repite un número prodigioso de veces, venga o no a cuento, en lo que es una de las operaciones de aleccionamiento de masas en falsedades obvias peores de la historia.

Pero todo ello comienza a estar en quiebra. Muy recientemente, el jefe de los servicios secretos de Alemania se ha visto obligado a reconocer que unos videos sobre “la caza al extranjero” supuestamente protagonizado por antigenocidas eran una falsificación, lo mismo que otros en que se observa a supuestos “nacional-socialistas” en actos públicos a favor de la continuidad de los pueblos de Europa[1]. Ha tenido que dar ese paso porque la verdad sobre estos asunto es tan conocido en la calle que, con tales groseras mentiras, el aparato de propaganda se desacredita aún más de lo que ya lo está, pues sólo un tercio de la población acepta lo que expone la prensa, la radio y la televisión en estas materias[2].

Pero hay mucho por verificar todavía. Todos los grupos neonazis, en todos los países de Europa, están financiados y dirigidos por los servicios secretos, por la policía y el ejército. Su tarea ahora es perorar contra la emigración, precisamente para hacer creer a la gente que estar en contra es cosa de nazis. Así pues, los servicios secretos escriben sus panfletos y dictan a sus miserables y estólidos jefecillos (a veces jefecillas, mujeres fascistas de derechas) lo que deben decir y lo que han de hacer. La izquierda, que es la principal fuerza a favor del genocidio y el extermino, el núcleo duro del racismo antiblanco y el primordial factor de fascistización[3], utiliza las brutales bufonadas de los neonazis para justificar sus posiciones, engañando y amedrentando a la población. Lo cierto es que, para el caso español, el modo más rápido de poner fin a la existencia de aquéllos es exigir a los jefes y jefas de Podemos que rueguen a sus amos del CNI que renuncien a financiar a los nazis, con lo que estos dejarían de existir en 24 horas.

Los neonazis, falangistas y demás hordas fascistas deben ser tratados como elementos parapoliciales y agentes de los poderes exterminacionistas, genocidas y racistas antiblancos europeos.

Que los neonazis son simples policías y confidentes de la policía[4] vendiendo un “racismo” prefabricado de dudosa naturaleza, es una verdad tan popular hoy que sus jefes, Ángela Merkel en definitiva, han tenido que casi renunciar a su uso político en Alemania, lo que está también sucediendo en Dinamarca, Suecia y en otros países. Así pues, se han visto forzados a construir partidos de masas que dicen estar “en contra” de la emigración cuando en absoluto lo están. Es el caso del SD en Suecia, del AfD en Alemania, del Partido Popular Danés en este país y aquí de Vox, sin olvidar al Frente Nacional en Francia ni a la coalición de gobierno en Italia[5].

Si se estudia comparativamente el programa del sueco DS, en vez de hablar de oídas, admitiendo acríticamente la propaganda del progresismo y la izquierda, se observa que no tiene diferencias de importancia con los principales partidos de la derecha y de la izquierda. Es más, el partido socialdemócrata sueco, esa entidad sobremanera horrible y miserable, le ha copiado lo esencial e incluso lo secundario de su programa sobre la emigración. En suma, todos son iguales y todos proponen lo mismo, diferenciándose sólo en el palabreo y la demagogia. En equivalente situación están el resto de los partidos “antiinmigración” europeos.

La laminación de la cultura europea (como política, noción sobre la persona y como cosmovisión integral), es una necesidad imperiosa para el sistema de poder imperante en el Viejo Continente, y nadie que se oponga a ella puede ocupar ningún espacio electoral significativo, nadie. Pero dado que una proporción creciente de los europeos están despertando a la comprensión del hecho atroz y aterrador de su exterminio, efectuado conforme a un plan estratégico fríamente pensado y aplicado, han creado partidos destinados a encauzar, controlar y en definitiva desactivar la oposición y resistencia popular.

Vox entre ellos. Este partido de derechas, que fue antes de extrema derecha, se propone recoger el descontento popular creciente con esta cuestión, para controlarlo y desactivarlo. Vox es explícitamente favorable al capitalismo, “el libre mercado”, el beneficio empresarial y demás zarandajas carcas, y por ello mismo, precisamente por ello, nada puede (ni desea) hacer contra la emigración, mucho menos contra esa forma de limpieza racial que es el desplome inducido de la natalidad. Todo ello sucede porque es decisivo (atención: DECISIVO) para el actual sistema, y para el futuro de Europa como gran potencia imperialista, en un momento en que padece una obvia declinación en esta cardinal cuestión.

Como la izquierda, que desde el final del franquismo, ha sido el instrumento principal del capitalismo y la vía esencial hacia la fascistización del Estado español, está en decadencia, los estrategas del CNI y el ejército ahora han puesto su mirada en Vox. Mucho más por cuanto la anterior operación política realizada por ellos, que se sustanció en el lanzamiento de Podemos, ya da señales de agotamiento. Si hace cuatro años crearon de la nada un partido institucional de izquierdas, que tiene a Iglesias como patético caudillo, ahora están haciendo lo mismo con uno de derechas, dado que el ciclo histórico de hegemonía de la izquierda en tanto que instrumento preferido por el gran capitalismo y el Estado se está terminando.

Derecha o izquierda, ¿qué mismo da?  Todos son lo mismo porque ingresan de los mismos y obedecen a los mismos.

Confiar en Vox para frenar la locura del extermino[6] es tan sandio como confiar en Podemos para parar los pies al capitalismo. Tenemos que poner en pie un enorme movimiento popular plural en contra de la emigración, por la continuidad de los pueblos europeos, contra el capitalismo, contra los partidos teledirigidos por el CNI y por la revolución. La calle nos pertenece de manera natural y tenemos que ganarla. Por el momento, la tarea es continuar explicando, aportando datos e información, formulando análisis, desmontando los descomunales embustes de la prensa progresista y la intelectualidad mega-financiada por los poderes constituidos, toda ella “humanitarista”, es decir, neo-negrera, racista antiblanca, servil con el clero islámico y genocida. En dos años se ha avanzado muchísimo en esta materia y en dos años más podemos infringir una derrota informativa, analítica y política decisiva al poder constituido y sus agentes en esta materia. Ello será esencial para el avance de la revolución popular europea. Para evitarlo están dando alas a Vox.

Ahora la clave es ganar, además, la batalla de la natalidad.







[1] En Suecia, en fechas similares, una portavoz de la policía ha tenido que reconocer, por los mismos motivos, que la policía y la prensa llevan años ocultando información sobre violaciones masivas y habituales de mujeres suecas por inmigrantes, y acerca del inaudito estado de violencia por delincuencia común que ha introducido la emigración, con cientos de bandas armadas que se matan entre sí y agreden a los nativos a plena luz del dia. Tan grave es la situación que se ha filtrado incluso un dato estremecedor, que el gobierno socialdemócrata sueco estuvo sopesando la posibilidad, a principios de 2018, de sacar al ejército a las calles, carros de combate incluidos, para poner fin a los tiroteos y crímenes. Hasta ahí ha llegado la situación. Esas bandas de asesinos profesionales formadas por emigrantes están siendo utilizadas para reforzar el Estado policial y promover el rearme. Y también para agredir al pueblo sueco, a fin de reducirle a un estado mayor de sumisión. Tales serán un componente esencial del nuevo fascismo, sus escuadristas, Gestapo y SA.

[2] Otra inmensa mentira que se les está desmoronando a los mandamases europeos es la del supuesto antagonismo entre nazis o neonazis y musulmanes, debido al avance de la investigación histórica objetiva, que muestra que Hitler y los jefes nacional-socialistas eran unos admiradores vehementes del islam, tanto que deseaban islamizar Alemania tras quedar victoriosos en la II Guerra Mundial. Eso, sumado a estudios que prueban que Arabia de los Saud, el Vaticano del islam suní, ha financiado grupos neonazis europeos recientemente, dejan en mal lugar a ese ejercicio de totalitarismo fascistizante que es “la lucha contra la islamofobia”. Algunos se sienten incluso picados por la curiosidad en lo referente a qué van a hacer los Goebbels  de la propaganda actual (todos ellos fascio-progresistas, fascio-feministas y fascio-izquierdistas) en esta cuestión… Lo cierto es que el estudio objetivo de la concepción política del islam y la del fascismo lleva a la conclusión que en lo fundamental son una y la misma. Eso explica que Franco venerase a “los países árabes” y que éstos idolatrasen a Franco, en los aciagos 40 años.

[3] En Suecia el fascismo ascendente, promovido por el gran capitalismo y el ejército, no son los míseros grupúsculos neonazis, que apenas poseen unos centenares de adeptos, sino La Izquierda, montaje electoral heredero del partido comunista, que es el Podemos de allí), poseedor del 8% de los votos. Con éste, ayudado por el partido socialista, más el feminazismo y el clero islámico, se propone el gran capital realizar la marcha hacia un fascismo conforme a las condiciones del siglo XXI, capaz de culminar por el terror el exterminio de las poblaciones nativas europeas. La Izquierda es tan temible en tanto que fascismo de izquierda que continúa adherida, por citar sólo dos casos entre cientos, a la matanza de Katyn, en donde fueron asesinados por los verdugos del Ejército Rojo 22.000 polacos en 1940, y a las violaciones masivas perpetradas por los comunistas rusos en Berlín y otras poblaciones alemanas en 1945, de la que fueron víctimas 2 millones de mujeres. Docenas de miles resultaron además torturadas y miles asesinadas. Esto último ayuda a La Izquierda de Suecia, como se comprende, a adherirse a “la ideología de género”, igualmente feminicida.

[4] Estos están también removiendo las aguas turbias del antisemitismo, atacando físicamente a los judíos, para ofrecer una imagen apocalíptica de “ascenso imparable del fascismo, al cual únicamente el progresismo y la izquierda pueden vencer”. Quienes consideramos con cariño y simpatía al pueblo judío, que forma parte de la cultura europea desde hace dos milenios, tenemos que denunciar a los agentes del antisemitismo, en primer lugar a los servicios secretos de los diversos Estados. Otras fuentes de antisemitismo filonazi son el clero islámico instalado en Europa, la izquierda (en España Podemos es el principal partido antisemita) y algunos jefes de la “conspiranoía”.

[5] Ésta ahora, dado el hartazgo del pueblo italiano con la emigración, dice “no acoger más emigrantes”, cuando en realidad sólo cierra las puertas a los que llegan irregularmente por barco, que son una cantidad ínfima del total. Por otras vías es probable que estén penetrando en el país más trabajadores extranjeros que nunca, pues los salarios miserables que reciben son una irresistible golosina para la patronal italiana. Eso no es óbice para que en un determinado país se ponga trabas a la emigración durante un tiempo, si sucede que sus necesidades de mano de obra hiper-barata están ya satisfechas. Cuando necesite más volverá a abrirse… Quien no entienda que el asunto de la emigración, en lo económico inmediato, es exclusivamente una cuestión de abastecimiento de mano obra al menor precio posible, es que está muy dañado por la verborrea “humanitarista” y “antirracista” de los agentes de la patronal.
[6] Exterminio de los pueblos europeos y exterminio de los pueblos africanos por los neo-negreros, ladrones de personas, fascistas de izquierda y abastecedores de mano de obra muy barata al gran capitalismo europeo. La lucha contra la emigración, contra el racismo antiblanco y el racismo antinegro, ha de avanzar a la vez en Europa y África, hasta culminar en una gran revolución transcontinental, comunal y colectivista, que realice la libertad para los pueblos y la libertad para la persona.