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viernes, 5 de octubre de 2018

FEMINISTAS CON TRICORNIO

       La fotografía en que aparece la vicepresidenta del actual gobierno de izquierdas y conocida feminazi, Carmen Calvo, tocada festivamente con un tricornio que había tomado de una guardia civil próxima, enseña muchísimo sobre la realidad política, la naturaleza real del feminismo y los planes estratégicos del gran capitalismo español, el Estado y la Unión Europea. Máxima porque esa mujer forma parte de un gobierno que, autocalificándose de “feminista”, se caracteriza por su corrupción, incompetencia, elevados nivel económico de sus integrantes (chalés millonarios, etc.), ignorancia, mentiras, desvergüenza, despotismo e inmoralidad.

         Carmen Calvo, además de fascio-feminista, es una mujer venal, implicada en el desfalco de los ERE de Andalucía, la mayor corruptela del actual sistema partitocrático hasta el presente, efectuada por la izquierda. Su feminismo es agresión permanente a los hombres pero sobre todo a las mujeres. Especialista en la persecución de la libertad sexual, por tanto de la libertad sexual de las mujeres, es una de las jerarcas de la Brigada Erótico-Sexual, que desempeña respecto a lo amatorio y libidinal hetero la misma función que la Brigada Político-Social franquista tuvo para con la oposición a la dictadura. Un de las atrocidades de dicha Brigada es la denominada “educación sexual” realizada en colegios e institutos con “la ideología de género” como contenido. Es propio de los totalitarismos el adoctrinamiento de la infancia y la juventud. En ello se manifiesta también el paso del Estado liberal y constitucional al Estado fascista pues mientras el primero se declara “neutral” en lo ideológico el segundo se hace beligerante ideológicamente. Así se está realizando lo que el nazi español Ramiro Ledesma Ramos denominó “la conquista del Estado” por el fascio, hoy por el neo-fascio feminista, LGTBI y “de género”. 



martes, 11 de septiembre de 2018

SUECIA Y EL DESPERTAR DE LOS PUEBLOS EUROPEOS


Las recientes elecciones en Suecia han puesto de manifiesto, al mismo tiempo, el declive de la izquierda, por lo demás indistinguible de la derecha, la toma de conciencia popular contra el proyecto exterminacionista de los pueblos europeos, que lleva adelante la UE y sus agentes en cada país, y el ascenso de partidos burgueses que, como es el caso de DS (Demócratas Suecos), han sido programados por el poder para sabotear dicha toma de conciencia, con el fin de realizar la estrategia genocida que el gran capitalismo europeo necesita: 1) impedir y prohibir de facto la natalidad a los pueblos nativos de Europa, 2) traer masas colosales de emigrantes en sustitución, sobre todo musulmanes.

Hasta ahora el mantra institucional es que quienes se oponen al genocidio en curso son “racistas” y “xenófobos”, son de “extrema derecha”, “ultras” y “nazis”, lo que se repite un número prodigioso de veces, venga o no a cuento, en lo que es una de las operaciones de aleccionamiento de masas en falsedades obvias peores de la historia.

Pero todo ello comienza a estar en quiebra. Muy recientemente, el jefe de los servicios secretos de Alemania se ha visto obligado a reconocer que unos videos sobre “la caza al extranjero” supuestamente protagonizado por antigenocidas eran una falsificación, lo mismo que otros en que se observa a supuestos “nacional-socialistas” en actos públicos a favor de la continuidad de los pueblos de Europa[1]. Ha tenido que dar ese paso porque la verdad sobre estos asunto es tan conocido en la calle que, con tales groseras mentiras, el aparato de propaganda se desacredita aún más de lo que ya lo está, pues sólo un tercio de la población acepta lo que expone la prensa, la radio y la televisión en estas materias[2].

Pero hay mucho por verificar todavía. Todos los grupos neonazis, en todos los países de Europa, están financiados y dirigidos por los servicios secretos, por la policía y el ejército. Su tarea ahora es perorar contra la emigración, precisamente para hacer creer a la gente que estar en contra es cosa de nazis. Así pues, los servicios secretos escriben sus panfletos y dictan a sus miserables y estólidos jefecillos (a veces jefecillas, mujeres fascistas de derechas) lo que deben decir y lo que han de hacer. La izquierda, que es la principal fuerza a favor del genocidio y el extermino, el núcleo duro del racismo antiblanco y el primordial factor de fascistización[3], utiliza las brutales bufonadas de los neonazis para justificar sus posiciones, engañando y amedrentando a la población. Lo cierto es que, para el caso español, el modo más rápido de poner fin a la existencia de aquéllos es exigir a los jefes y jefas de Podemos que rueguen a sus amos del CNI que renuncien a financiar a los nazis, con lo que estos dejarían de existir en 24 horas.

Los neonazis, falangistas y demás hordas fascistas deben ser tratados como elementos parapoliciales y agentes de los poderes exterminacionistas, genocidas y racistas antiblancos europeos.

Que los neonazis son simples policías y confidentes de la policía[4] vendiendo un “racismo” prefabricado de dudosa naturaleza, es una verdad tan popular hoy que sus jefes, Ángela Merkel en definitiva, han tenido que casi renunciar a su uso político en Alemania, lo que está también sucediendo en Dinamarca, Suecia y en otros países. Así pues, se han visto forzados a construir partidos de masas que dicen estar “en contra” de la emigración cuando en absoluto lo están. Es el caso del SD en Suecia, del AfD en Alemania, del Partido Popular Danés en este país y aquí de Vox, sin olvidar al Frente Nacional en Francia ni a la coalición de gobierno en Italia[5].

Si se estudia comparativamente el programa del sueco DS, en vez de hablar de oídas, admitiendo acríticamente la propaganda del progresismo y la izquierda, se observa que no tiene diferencias de importancia con los principales partidos de la derecha y de la izquierda. Es más, el partido socialdemócrata sueco, esa entidad sobremanera horrible y miserable, le ha copiado lo esencial e incluso lo secundario de su programa sobre la emigración. En suma, todos son iguales y todos proponen lo mismo, diferenciándose sólo en el palabreo y la demagogia. En equivalente situación están el resto de los partidos “antiinmigración” europeos.

La laminación de la cultura europea (como política, noción sobre la persona y como cosmovisión integral), es una necesidad imperiosa para el sistema de poder imperante en el Viejo Continente, y nadie que se oponga a ella puede ocupar ningún espacio electoral significativo, nadie. Pero dado que una proporción creciente de los europeos están despertando a la comprensión del hecho atroz y aterrador de su exterminio, efectuado conforme a un plan estratégico fríamente pensado y aplicado, han creado partidos destinados a encauzar, controlar y en definitiva desactivar la oposición y resistencia popular.

Vox entre ellos. Este partido de derechas, que fue antes de extrema derecha, se propone recoger el descontento popular creciente con esta cuestión, para controlarlo y desactivarlo. Vox es explícitamente favorable al capitalismo, “el libre mercado”, el beneficio empresarial y demás zarandajas carcas, y por ello mismo, precisamente por ello, nada puede (ni desea) hacer contra la emigración, mucho menos contra esa forma de limpieza racial que es el desplome inducido de la natalidad. Todo ello sucede porque es decisivo (atención: DECISIVO) para el actual sistema, y para el futuro de Europa como gran potencia imperialista, en un momento en que padece una obvia declinación en esta cardinal cuestión.

Como la izquierda, que desde el final del franquismo, ha sido el instrumento principal del capitalismo y la vía esencial hacia la fascistización del Estado español, está en decadencia, los estrategas del CNI y el ejército ahora han puesto su mirada en Vox. Mucho más por cuanto la anterior operación política realizada por ellos, que se sustanció en el lanzamiento de Podemos, ya da señales de agotamiento. Si hace cuatro años crearon de la nada un partido institucional de izquierdas, que tiene a Iglesias como patético caudillo, ahora están haciendo lo mismo con uno de derechas, dado que el ciclo histórico de hegemonía de la izquierda en tanto que instrumento preferido por el gran capitalismo y el Estado se está terminando.

Derecha o izquierda, ¿qué mismo da?  Todos son lo mismo porque ingresan de los mismos y obedecen a los mismos.

Confiar en Vox para frenar la locura del extermino[6] es tan sandio como confiar en Podemos para parar los pies al capitalismo. Tenemos que poner en pie un enorme movimiento popular plural en contra de la emigración, por la continuidad de los pueblos europeos, contra el capitalismo, contra los partidos teledirigidos por el CNI y por la revolución. La calle nos pertenece de manera natural y tenemos que ganarla. Por el momento, la tarea es continuar explicando, aportando datos e información, formulando análisis, desmontando los descomunales embustes de la prensa progresista y la intelectualidad mega-financiada por los poderes constituidos, toda ella “humanitarista”, es decir, neo-negrera, racista antiblanca, servil con el clero islámico y genocida. En dos años se ha avanzado muchísimo en esta materia y en dos años más podemos infringir una derrota informativa, analítica y política decisiva al poder constituido y sus agentes en esta materia. Ello será esencial para el avance de la revolución popular europea. Para evitarlo están dando alas a Vox.

Ahora la clave es ganar, además, la batalla de la natalidad.







[1] En Suecia, en fechas similares, una portavoz de la policía ha tenido que reconocer, por los mismos motivos, que la policía y la prensa llevan años ocultando información sobre violaciones masivas y habituales de mujeres suecas por inmigrantes, y acerca del inaudito estado de violencia por delincuencia común que ha introducido la emigración, con cientos de bandas armadas que se matan entre sí y agreden a los nativos a plena luz del dia. Tan grave es la situación que se ha filtrado incluso un dato estremecedor, que el gobierno socialdemócrata sueco estuvo sopesando la posibilidad, a principios de 2018, de sacar al ejército a las calles, carros de combate incluidos, para poner fin a los tiroteos y crímenes. Hasta ahí ha llegado la situación. Esas bandas de asesinos profesionales formadas por emigrantes están siendo utilizadas para reforzar el Estado policial y promover el rearme. Y también para agredir al pueblo sueco, a fin de reducirle a un estado mayor de sumisión. Tales serán un componente esencial del nuevo fascismo, sus escuadristas, Gestapo y SA.

[2] Otra inmensa mentira que se les está desmoronando a los mandamases europeos es la del supuesto antagonismo entre nazis o neonazis y musulmanes, debido al avance de la investigación histórica objetiva, que muestra que Hitler y los jefes nacional-socialistas eran unos admiradores vehementes del islam, tanto que deseaban islamizar Alemania tras quedar victoriosos en la II Guerra Mundial. Eso, sumado a estudios que prueban que Arabia de los Saud, el Vaticano del islam suní, ha financiado grupos neonazis europeos recientemente, dejan en mal lugar a ese ejercicio de totalitarismo fascistizante que es “la lucha contra la islamofobia”. Algunos se sienten incluso picados por la curiosidad en lo referente a qué van a hacer los Goebbels  de la propaganda actual (todos ellos fascio-progresistas, fascio-feministas y fascio-izquierdistas) en esta cuestión… Lo cierto es que el estudio objetivo de la concepción política del islam y la del fascismo lleva a la conclusión que en lo fundamental son una y la misma. Eso explica que Franco venerase a “los países árabes” y que éstos idolatrasen a Franco, en los aciagos 40 años.

[3] En Suecia el fascismo ascendente, promovido por el gran capitalismo y el ejército, no son los míseros grupúsculos neonazis, que apenas poseen unos centenares de adeptos, sino La Izquierda, montaje electoral heredero del partido comunista, que es el Podemos de allí), poseedor del 8% de los votos. Con éste, ayudado por el partido socialista, más el feminazismo y el clero islámico, se propone el gran capital realizar la marcha hacia un fascismo conforme a las condiciones del siglo XXI, capaz de culminar por el terror el exterminio de las poblaciones nativas europeas. La Izquierda es tan temible en tanto que fascismo de izquierda que continúa adherida, por citar sólo dos casos entre cientos, a la matanza de Katyn, en donde fueron asesinados por los verdugos del Ejército Rojo 22.000 polacos en 1940, y a las violaciones masivas perpetradas por los comunistas rusos en Berlín y otras poblaciones alemanas en 1945, de la que fueron víctimas 2 millones de mujeres. Docenas de miles resultaron además torturadas y miles asesinadas. Esto último ayuda a La Izquierda de Suecia, como se comprende, a adherirse a “la ideología de género”, igualmente feminicida.

[4] Estos están también removiendo las aguas turbias del antisemitismo, atacando físicamente a los judíos, para ofrecer una imagen apocalíptica de “ascenso imparable del fascismo, al cual únicamente el progresismo y la izquierda pueden vencer”. Quienes consideramos con cariño y simpatía al pueblo judío, que forma parte de la cultura europea desde hace dos milenios, tenemos que denunciar a los agentes del antisemitismo, en primer lugar a los servicios secretos de los diversos Estados. Otras fuentes de antisemitismo filonazi son el clero islámico instalado en Europa, la izquierda (en España Podemos es el principal partido antisemita) y algunos jefes de la “conspiranoía”.

[5] Ésta ahora, dado el hartazgo del pueblo italiano con la emigración, dice “no acoger más emigrantes”, cuando en realidad sólo cierra las puertas a los que llegan irregularmente por barco, que son una cantidad ínfima del total. Por otras vías es probable que estén penetrando en el país más trabajadores extranjeros que nunca, pues los salarios miserables que reciben son una irresistible golosina para la patronal italiana. Eso no es óbice para que en un determinado país se ponga trabas a la emigración durante un tiempo, si sucede que sus necesidades de mano de obra hiper-barata están ya satisfechas. Cuando necesite más volverá a abrirse… Quien no entienda que el asunto de la emigración, en lo económico inmediato, es exclusivamente una cuestión de abastecimiento de mano obra al menor precio posible, es que está muy dañado por la verborrea “humanitarista” y “antirracista” de los agentes de la patronal.
[6] Exterminio de los pueblos europeos y exterminio de los pueblos africanos por los neo-negreros, ladrones de personas, fascistas de izquierda y abastecedores de mano de obra muy barata al gran capitalismo europeo. La lucha contra la emigración, contra el racismo antiblanco y el racismo antinegro, ha de avanzar a la vez en Europa y África, hasta culminar en una gran revolución transcontinental, comunal y colectivista, que realice la libertad para los pueblos y la libertad para la persona.


jueves, 6 de septiembre de 2018

PROSTITUTAS POLÍTICAS: el caso de Óscar Camps


La denuncia realizada hace unos días por el Sindicato de Portuarios de CNT sobre las actividades del neo-negrero Óscar Camps, jerarca de la ONG Open Arms, dedicada a "rescatar" emigrantes en el Mediterráneo, pone las cosas en su sitio respecto a quiénes son y qué pretenden los nuevos traficantes de esclavos de la progresía, la izquierda y la bobaliconería multicultural.
En realidad, CNT no expone nada que no se supiera pero su denuncia ha servido para airear el asunto. Camps es un adinerado empresario, que desde su empresa Proactiva SL se ha ido haciendo con una notable cantidad de servicios municipales ligados a las actividades de playa, sirviéndose del socorrido procedimiento de comprar a los concejales de la cosa en una buena cantidad de ayuntamientos de Cataluña. A la vez ha ido reduciendo los salarios de sus desventurados trabajadores, al tiempo que les obliga a estar en la faena cada vez más horas, a trabajar los festivos y a no tomar vacaciones. Así, se ha hecho con un imperio empresarial, con el consiguiente arrasamiento de las pequeñas empresas que anteriormente se ocupaban de cumplir los servicios que ahora él monopoliza. Para ello se ha servido igualmente de la fama y nombradía mediática que sus proezas "humanitarias" le han proporcionado.
CNT tilda a Camps de "voraz" y "sin escrúpulos" en tanto que empresario, al mismo tiempo que la prensa y la televisión neo-negrera le presenta como un modelo de "antirracista" y "amigo de los africanos".
Puesto que el gran capitalismo globalizador europeo necesita más y más neo-esclavos africanos, Camps ha sido convertido en un gran personaje. Eso le está permitiendo recibir una suma notable, aunque por el momento imprecisa, de dinero estatal, en tanto que subsidios y subvenciones. Sin duda, está ademas financiado por el multimillonario G. Soros, el entusiasta defensor de destruir a los pueblos europeos con una apropiada combinación de persecución de la maternidad y emigración masiva. Es posible que así mismo el Vaticano le financie, dado que coincide con Soros en el citado objetivo.Y también Ángela Merkel, la primera matriarca del imperialismo europeo, necesitado de mano de obra para competir con sus rivales imperialistas, esto es, mano de obra foránea, gratis, que roban a los pueblos africanos, empobreciéndolos cada vez más con ello, y destruyéndoles en tanto que pueblos.
Digámoslo de una vez. El asunto de la emigración y del "antirracismo" es esencialmente una cuestión de dinero. Es el gran negocio de nuestro tiempo. Por eso en relación con él corren sin limitaciones los recursos monetarios, que son generosamente distribuidos entre los profesionales del tráfico de esclavos, como Camps, y los jaleadores de sus actividades, necesarios para adoctrinar e intimidar a la opinión pública. Incluso se puede calcular cuánto recibe, en euros, cada mindundi que, aquí o allá, grita "¡racista!, ¡racista!" a quienes tomamos posición en contra de la emigración.
Así pues, estamos ante una explosión de la prostitución política. Ya todo se dice y hace por dinero. Y quienes nos negamos a entrar en el juego somos las víctimas de la vesania de tales prostitutas. Que Camps no se haya tomado la molestia de contestar, que se sepa, a las imputaciones de CNT muestra lo aterrador del poder que tienen estos sujetos, que les permite situarse por encima de todo y de todos, obrando como lo que son, déspotas totalitarios. En efecto, los nuevos traficantes de esclavos tienden a constituirse en grupo de matones fascistas, dispuestos a usar la violencia contra quienes les denunciamos y denunciamos la falacia e impostura de su "antirracismo" pro-capitalista y, consecuentemente, el hecho migratorio en sí. Sólo es cuestión de tiempo que pasen a ejercer la violencia contra los revolucionarios. En cuanto tenga lugar una gran movilización popular contra la emigración y sus sórdidos agentes.



lunes, 3 de septiembre de 2018

HA SIDO CONVOCADO EL III ENCUENTRO DE REVOLUCIÓN INTEGRAL


      El I Encuentro de Revolución Integral (RI) tuvo lugar en 2015, en unas circunstancias sociales, políticas, culturales, emocionales e internacionales notablemente diferentes a las actuales, mucho menos favorables al ideal y a la idea de la transformación integral del individuo y la sociedad. El II se celebró en 2016, con un contexto similar al anterior. En 2017 no hubo convocatoria y en el presente año se desea que tenga lugar el III Encuentro, a principios del mes de octubre[1].

         Los trabajos y ponencias que se presentaron en la convocatoria de 2015 están reunidos en el libro “I Encuentro de Reflexión sobre revolución integral. Recopilación de textos”. Es éste un sólido volumen de 513 páginas con 52 aportaciones, que tratan de decisivos asuntos de actualidad, políticos, internacionales, del sujeto, etc. Muchos de ellos son de una gran calidad en los contenidos y significativa elegancia estilística,  marcando la línea del proyecto y programa RI.

         El acaecimiento de 2016 tiene asimismo su libro, “II Encuentro de Reflexión sobre revolución integral. Recopilación de textos”, 340 páginas, que complementa y desarrolla lo recopilado en el volumen del año precedente. En consecuencia, sugiero a las amigas y los amigos que estudien con interés y dedicación estos dos libros.

         Con ellos, así como con las aportaciones y colaboraciones que se han ido atesorando en la página de Revolución Integral, ahora se está trabajando en un Manifiesto que, en su primera versión (habrá otras, que lo irán desarrollando y actualizando), desea aportar una interpretación holística a la vez que compendiada de lo que ofrece a la comunidad popular el proyecto RI[2].

         Pero sería incurrir en un error de intelectualismo, en un reduccionismo contrario al meollo del ideario integral (por su propia naturaleza global, así pues, dirigido al todo –finito- de la persona, al todo –finito- de la vida social  y al Todo cognoscitivo, axiológico y transformador, épico y sublime) limitar el I y II Encuentros a los textos discursivos y reflexivos mencionados. De igual significación fue la parte convivencial y relacional. Ésta alcanzó a ser un éxito enorme, un logro maravilloso, que satisfizo las necesidades emocionales de la gente asistente.

Las personas participantes se relacionaron y conocieron, trabaron amistad y establecieron entre sí magníficos lazos afectivos sobre la base del cariño mutuo y la cooperación. De ello han ido saliendo iniciativas de trabajo en común, entre las que destacaré una, la edición del libro “Ética y revolución integral. Reflexiones para una sociedad convivencial”, que se gestó en el II Encuentro. Pero también, conviene insistir, han resultados numerosas relaciones amistosas, se han establecido lazos y vínculos personales de variada naturaleza e incuso han nacido niños como fruto de algunos. En conjunto, hemos hecho una contribución significativa a articular convivencialmente la vida social, lo que es uno de los más notorios modos de resistir al capitalismo-Estado y preparar las condiciones subjetivas de la revolución.

         El componente relacional es decisivo, por sí mismo y porque constituye, digámoslo de nuevo, la base misma de la revolución holístico-total con que estamos comprometidos. En efecto, no puede haber superación comunal-autogestionada del capitalismo ni extinción democrática-revolucionaria del Estado sin forjar (antes, en el choque revolucionario y después de él, en la nueva formación social) relaciones interpersonales muy sólidas y muy ricas, cuya substancia ha de ser la amistad, el afecto, la simpatía, el cariño y el espíritu de servicio de unos a otros. En ello, y en el desarrollo de las capacidades y cualidades del ser humano, que se autoconstruye como sujeto de virtud, es decir, como yo que realiza -de manera finita, pues somos humanos y por tanto contradictorios, bipartidos e imperfectos- la excelencia dentro de sí desde sí y por si.

         Nótese que el proyecto de RI no posee estructura organizativa. Ello es así porque cree y confía, sobre todo, en el individuo y en la libertad individual, esperando muchísimo de la creatividad personal, ejercida con responsabilidad, generosidad, abnegación, olvido del interés particular y sociabilidad. Porque ese individuo autocentrado en su mismidad trascendente es de manera natural sujeto convivencial, conforme a lo que se ha denominado individualismo comunal o colectivista. De ese modo, atendemos a la doble naturaleza del ser humano, individual y grupal. Esto nos aparta del actual sistema en el que el sujeto es construido (destruido) desde fuera, siendo manufacturado y confeccionado al mismo tiempo como entre gregario y egocéntrico, como elemento de rebaño y criatura asocial, según conviene al sistema de dominación.

         Así pues, en este III Encuentro quizá habría que prestar especial atención a lo emotivo y afectivo, a lo relacional y convivencial, a la alegría de estar juntos y al festejo comunal de nuevo tipo, revolucionario. Así podría irse constituyendo una propuesta realista, efectivamente superadora de los vandálicos males impuestos por el actual régimen de dictadura, entre los que destaca la soledad, con sus secuelas inevitables de frustración emocional, infortunio erótico, tristeza profunda y depresión maligna, lo que lleva a la ruina de la persona, en particular de las mujeres. Quienes arguyen que la soledad es el gran mal de las sociedades contemporáneas no andan muy descaminados. Desde tal estado de cosas se explica el consumo ya desmesurado pero aún así creciente, de alcohol y drogas artificialmente euforizantes, de ansiolíticos y antidepresivos, en particular entre las féminas jóvenes y de mediana edad.

         Todo ello es, por decirlo con una palabra que describe una realidad cada día más obvia, feminicida. Por tanto, tendría que prestarse, en el III Encuentro, una atención particular a esta inquietante realidad, la del conflicto interpersonal inducido desde el poder/poderes constituidos y las consiguientes carencias emocionales y vivenciales terribles que ello lleva aparejado. Sobre todo, hay que considerar la forma, tan devastadora, que adoptan en las mujeres. Éstas están siendo llevadas hacia una situación límite con la depresión como gran mal de nuestro tiempo.

         Las mascaradas “reivindicativas” y la demagogia institucional, urdida por el Estado y los partidos políticos, cuyo núcleo publicitario afirma que “estamos conquistando la liberación de la mujer”, cada día es más incapaz de ocultar la verdad observable, a saber, que lo que efectivamente se está construyendo desde el poder es un patriarcado de nuevo tipo, peor que el precedente, con el ente estatal ejerciendo de “pater familias”  y con las mujeres entregadas inermes a los horrores del trabajo asalariado, la monetización absoluta de la vida colectiva y la dictadura de las y los muy ricos, a la soledad, la depresión, las drogas legales e “ilegales”, la persecución del sexo heterosexual, la demonización de la maternidad, el invierno demográfico y la desintegración corporal y espiritual. A ello debe enfrentarse también el Encuentro de este año.

         Empero, lo más importante es comprender que éste se convoca en unas condiciones sociales, políticas e internacionales mucho mejores que las de los dos anteriores. Para empezar, el proyecto multi-subvencionado (con sus telepredicadores dia y noche vomitando mentiras y maldades desde la caja tonta), urdido por los más tenebrosos poderes del Estado para ahogar en germen la maduración de la revolución, que en 2015 estaba en su momento de mayor fuerza, hoy, tres años después, yace por los suelos, corroído por la confusión y la melancolía. En parte por sus patéticas torpezas y contradicciones internas, en parte por los cambios enormes en la situación interior e internacional, que en mucho nos favorecen, y en alguna medida por nuestro audaz obrar.

         En el presente el sistema de dominación carece de proyecto sólido, estratégico, para el manejo y control de las clases populares. Está a la defensiva y semi-paralizado, lo que nos permite, al menos por el momento, avanzar sin adversarios de importancia, con el añadido de que en los principales asuntos la evolución de los acontecimientos nos está dado la razón, a la vez que se la niega a nuestros brutales perseguidores.

         Quisieron destruirnos y no lo han logrado. Más bien al contrario, nuestra fuerza y madurez, riqueza argumental y presencia social, es hoy mucho mayor que en 2015, a la vez que las de nuestros enemigos, que llevan años calumniándonos, censurándonos, boicoteándonos y amenazándonos al dictado del CNI (la CIA española), declina día tras día.

         En consecuencia, los próximos años serán, probablemente, de grandes logros y avances, o al menos de grandes oportunidades. Para provecharlas tenemos que vernos y reunirnos en el III Encuentro RI, a fin de constituir allí nuevos o renovados lazos relacionales, desde los que ir construyendo nuevas actividades transformadoras, o bien para afianzar los existentes, que son ya muchos y muy buenos.



[1] Para los detalles y la inscripción hay que visitar la web “Espacio de reflexión sobre Revolución Integral”.
[2] Conviene enfatizar que Revolución Integral es únicamente un sistema de ideas más o menos compartido y un espacio inmaterial para propiciar el encuentro, por lo que carece de línea oficial, más allá de las coincidencias entre quienes en él se sitúan. Por tanto, nadie está obligado a admitir los contenidos del Manifiesto ni mucho menos a popularizarlo. En la cosmovisión de RI sólo posee significación la convicción interior y la libertad de conciencia individual. Con todo ello recuperamos, relanzamos y realizamos lo que es el meollo mismo de la parte positiva de la cultura europea y occidental, cuando ésta está siendo ferozmente atacada con productos foráneos, a menudo totalitarios y neo-fascistas, introducidos por el gran capitalismo globalizador europeo y la UE, que hoy son el enemigo número uno de su propia cultura.

domingo, 2 de septiembre de 2018

LA IZQUIERDA ES TAMBIÉN EL FASCISMO. Sobre la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos


   Nada menos que 43 años después, la izquierda burguesa y fascista en el gobierno se dispone a efectuar otro de sus actos demagógicos y encubridores, sacar a Franco de la tumba. Es comprensible, necesita tan macabra trapisonda para ocultar que, gracias a su actuar, el Estado franquista emergió indemne de la llamada Transición Política (1974-1978). En consecuencia, los torturadores fascistas, los asesinos falangistas, los militares y guardias civiles bañados en sangre inocente, los musulmanes marroquíes que contribuyeron decisivamente a la victoria del fascismo y que luego, hasta 1956, dieron protección al "Caudillo", con el esperpento de "la Guardia Mora del Generalísimo" y, más aún, los banqueros, grandes industriales y terratenientes, o sea, todos los que habían dado vida al fascismo español, se fueron de rositas.

   Aquí no hubo un tribunal de Nuremberg, como sí lo hubo en Alemania para juzgar a los nazis; ni un tribunal de Tokio para hacer justicia con los militaristas y fascistas japoneses. No hubo ni tan siquiera una Comisión de la Verdad como en Chile, para investigar y juzgar a los criminales del régimen de Pinochet. Así pues, no hubo justicia para los que, pongamos por caso, torturaron vandálicamente a mi amigo Pepote (tanto que éste, para eludir el dolor, intentó suicidarse), los matones de la BPS (Brigada Político-Social). O para los que literalmente trituraron (con el "submarino", el "quirófano", etc.) a mi querido amigo El Valenciano, tantísimo que, cuando le vi, días después, estaban tan desfigurado que no le reconocí, aunque compartíamos piso desde hacía 2 años, debido al obrar de los sayones de la Guardia Civil. Tampoco para quienes colgaron a Miguel (un chavalito obrero de la construcción al que yo había introducido en la lucha antifranquista), por la melena, a un metro del suelo, y le dejaron así durante horas, también obra de los angelitos de la BPS. Ni para los verdugos frenéticos de tanto otros (entre los que me encuentro). Todos ellos permanecieron cómodamente en sus casas y empleos, cobrando sueldos y pensiones muy jugosas del Estado, disfrutando de la vida, mientras a los que habíamos luchado contra el fascismo de Franco se nos dejó tirados. 

   Quiero que se me entienda bien: no pedimos entonces -ni ahora- dinero o pensiones, sólo justicia, que quienes hicieron lo que hicieron fueran juzgados. Porque nosotros no fuimos víctimas del franquismo sino luchadores antifascistas, de manera que no queremos ser compensados y ni mucho menos remunerados. Fuimos víctimas porque fuimos luchadores, lo cual es un timbre de honor y un motivo personal de orgullo que ha iluminado nuestras vidas hasta el día de hoy, haciéndonos mejores. Nos atrevimos y lo hicimos, y eso nos llena de un regocijo indecible.

   Pero ahora, a los antifranquistas de verdad, se nos insulta con la mascarada organizada por la izquierda fascista. Por el gobierno del PSOE, el partido por excelencia de los cobardes y los pancistas, sin otra ideología que el dinero. Tal izquierda es la misma que en la Transición pacta con el fascismo, y le garantiza la tranquilidad y la estabilidad a cambio de ingresos monetarios muy crecidos, de cargos, de poder. El convenio entre Adolfo Suarez y Santiago Carrillo, con el apoyo de Felipe González, es el acuerdo a que llegan los fascistas de derechas y los fascistas de izquierda para repartirse el país y vivir deliciosamente de los impuestos que nos extorsionan.

   Central en ese cambalache, en ese hórrido revoltijo de fascistas de un tipo y de otro, fue el Partido Comunista. Del mismo modo que ahora, en el proceso de fascistización del aparato estatal en marcha, valiéndose sobre todo de "la ideología de género" y del "antirracismo" neo-negrero, es decisivo el partido heredero de aquél, Podemos, o sea, el Partido de los Canallas Fascistas, el PCF. Éste es el continuador de la Brigada Político-Social, la nueva policía política del fascismo de izquierda, dedicada  hoy a perseguir, a calumniar y a amenazar a los revolucionarios. Son gente bestial y desalmada, y cuando los poderes del Estado se lo ordenen, organizarán algo similar a lo de 1936-1948. En efecto, si se evalúa al PCF desde la doctrina del creador del fascismo, Benito Mussolini, se concluye que cumple todos los requisitos definitorios del "fascio redentor", aunque, por el momento, esté en estado de latencia. Cuando pasen a la fase activa, con la agudización la crisis social, se manifestarán como lo que son: fascistas de izquierda, que tildan de fascistas a todos los demás para que no se note lo obvio, que ello son los primeros y principales de tan tremebunda especie.

   Tienen la desvergüenza de pedir ahora, ¡43 años después!, que se lleve a juicio a los franquistas, cuando prácticamente todos han fallecido. Como dice el refrán "al burro muerto la cebada al rabo". Su jefa, Manuela Carmena, era del Partido Comunista en la Transición, así pues, ¿por qué no pidió que se les juzgara entonces?

  Si se encausa a los franquistas hay que hacerlo también con el resto de los fascistas, empezando por los jefes del Partido Comunista en la guerra civil, en especial a los del PSUC (el PCE en Cataluña), que fue la organización más fascista, junto con La Falange, de la época, como Orwell cuenta en "Homenaje a Cataluña". Y a los prebostes del PSOE, en especial a Largo Caballero, Margarita Nelken e Indalecio Prieto, tan manchados de sangre inocente como los franquistas. Y a los jerarcas de ERC, no menos letales. Y a los matones de CNT y el POUM. Y por supuesto, a don Manuel Azaña, organizador de la enorme carnicería que fue el Frente Popular, como describo en mi libro sobre la II república española.

   Para el presente no basta con situar en el punto de mira del antifascismo al Partido de los Canallas Fascista sino también al feminazismo, desde la vicepresidenta Carmen Calvo a la alcaldesa de Madrid, y sin olvidar la de Barcelona. Las feminazis son neonazis, y como tales deben ser tratadas.

   Quienes no comprendan que en la guerra civil el sistema de dominación se sirvió del fascismo de derecha y que ahora se sirve del fascismo de izquierda, y que todos son uno y lo mismo, yerra en algo decisivo. 

   Antifascismo significa revolución. Y la revolución pondrá fin a la dictadura de unos y otros. Y se hará justicia, justicia popular, contra los fascistas de uno y otro tipo.


sábado, 30 de junio de 2018

ÁFRICA: REVOLUCIÓN, NO EMIGRACIÓN

   

         Al observar la actual situación en el África subsahariana, tan preocupante, viene a la mente, como fórmula positiva, el título del libro de Frantz Fanon “Por la revolución africana”, editado en 1964. Pero sólo el título pues Fanon era cualquier cosa menos un revolucionario. Fue un racista antiblanco, un miembro activo del peor producto político de esa época, el FLN (Frente de Liberación Nacional) de Argelia, un estatólatra virulento y un agente intelectual del capitalismo global resultante de la II Guerra Mundial. Sirvió al nuevo orden neocolonial, que es el que ahora está triturando a África y provocando la emigración de una parte notable de su población joven (con gran regocijo del imperialismo europeo), probablemente no la mejor, no la más ética, no la más vinculada a sus pueblos y a sus raíces y con seguridad no la más revolucionaria.

         Ese fue Fanon, Pero su libro tiene, como se dijo, un título excelente: POR LA REVOLUCIÓN AFRICANA. Claro que es otra mutación social muy diferente a la suya la que hoy se necesita[1]. Una revolución popular, sin monstruosidades como el FLN argelino[2], sin racismo de ningún tipo y sin clericalismos, que resuelva los principales problemas de África, hoy en primer lugar el expolio de su población por los países ricos. Esto recrea y reproduce, aunque a una escala mucho mayor, lo que se hizo con ese continente entre los siglos VIII y XIX, robarle su gente con la captura, comercio y trata de esclavos, primero por el imperialismo musulmán y después, a partir del siglo XV, por el imperialismo europeo.

         Lo cierto es que los problemas de África hoy son la consecuencia de la acción oligárquica y antipopular, liberticida y desarrollista, misógina y estatolátrica, aculturadora y racista, de los Fanon y sus correligionarios, los Nyerere, Shengor, Touré, Kenyatta, Mengistu, Nkrumah y Kérèkou, de los prebostes del “socialismo africano” de los años 50/80 del siglo pasado, y posteriormente de los Sankara y los Mandela. su locuacidad “radical” no podía ocultar que eran adoradores del Estado y títeres del neocolonialismo y, por tanto, enemigos de los pueblos africanos, a los que trataron como a menores de edad que debían ser “liberados” por caudillos carismáticos, intelectuales provistos de abstrusas teoréticas, apoyados en poderes estatales formidables y carísimos… En realidad, les hicieron padecer una represión fortísima, les expoliaron con los impuestos, les sometieron a sus caprichos y extravagancias y les redujeron a una pobreza extrema.

Fueron la última versión del problema número uno de África, la persistencia, desde hace muchos siglos, de un sistema estatal-esclavista que, aún adoptando variadas formas y manifestándose de muchas maneras, es siempre uno y el mismo, la ausencia de libertad individual y colectiva debido a que el Estado/Estados africanos cosifica a la persona hasta hacerla mero objeto mercantil[3]. Hoy esa situación permanece en lo esencial idéntica a sí misma aunque difuminada en sus formas y apariencias. Por eso lo que se necesita sobre todo es una revolución de la libertad, una revolución axiológica, en los valores y la moralidad, y una revolución del sujeto, de la persona.

El progresismo burgués sostiene que en África al sur del Sahara sólo hay un problema, “la miseria, el hambre y la pobreza extrema”. Para ello ofrece siempre la misma fórmula, desarrollismo económico a cargo del Estado/Estados y en cooperación con las potencias imperialistas. Así contribuye a reproducir el problema número uno de ese continente, la persistencia de formas estatales de hiper-dominación, de las cuales es una consecuencia entre otras la pobreza.

         Demos la palabra a otro hombre, también negro y de origen africano, éste actual. Me refiero a T. Iwobi, nacido en Nigeria pero afincado en Italia desde hace bastante años, donde ocupa un alto puesto político. Recientemente hizo unas declaraciones en contra de la emigración de africanos a Europa. Advirtió que lo que está aconteciendo “no es emigración, es esclavismo”, de manera que África está siendo “privada de sus mejores recursos humanos”. En oposición al discurso progresista “antirracista” compara a la actual emigración con la antigua trata de esclavos (que persiste en los países musulmanes) y arguye que “África ha sido privada de sus mejores recursos, antes los recursos naturales y hoy los recursos humanos”. Añadió que “quienes llegan aquí (como emigrantes africanos a Europa) lo hacen engañados, víctimas de una estafa”.

         El nigeriano-italiano enfatiza un hecho a reflexionar, que él, siendo católico, comprende a las iglesias africanas, que manifiestan desaprobación ante la salida multitudinaria de jóvenes hacia el Norte, pero que no comprende que el Vaticano apoye con fruición la arribada de aquéllos a Europa. Ciertamente, la política del Papa actual sobre la emigración expresa de la manera más despiadada los intereses del gran capitalismo europeo, al que Francisco sirve. No es menos significativo que la posición del Vaticano y el Papa en esta materia sea la misma que la de nuestros anticlericales más enardecidos, izquierdistas, marxistas, anarquistas, progresistas, republicanos y similares… Esto muestra que en las cuestiones decisivas, y la emigración es una de las más importantes, el bloque de la reacción cierra filas.

En definitiva, el hombre negro Iwobi ha puesto en el lugar que les corresponde a los arrogantes neo-negreros y neo-esclavistas blancos de la izquierda, que son los racistas más temibles, partidarios de hacer la sustitución étnica, es decir, la limpieza racial, de los pueblos europeos por medio de los emigrantes africanos. Para ello la precondición es impedir y prohibir a las mujeres europeas ser madres. Es muy hipócrita por parte de Francisco y el Vaticano que “denuncien” en abstracto el aborto y se nieguen a denunciar que, en concreto, el 80% de los abortos tienen lugar por imposición de la clase empresarial, o burguesa, a sus asalariadas, a las que quieren al ciento por ciento para la empresa y la producción, a fin de multiplicar sus ganancias dinerarias, sin hijos por tanto.

         Iwobi, al ser de ideología política parlamentarista y derechista, no logra, con todos sus aciertos analíticos, establecer la vía por la cual África puede conquistar la soberanía sobre su población, a fin de que ésta trabaje para los africanos y no para los europeos, como es de justicia. Esa vía es la acción revolucionaria, dirigida a hacer que los pueblos de África recuperen lo que es suyo en los tres niveles de la economía, 1) las materias primas y productos alimenticios, 2) la riqueza capitalizada en la forma de elementos productivos y monetarios, 3) la población trabajadora. Todos y cada uno de ellos debe permanecer en África y no ser llevado a otros continentes, para que de ese modo los africanos puedan autoabastecerse de bienes básicos, producir lo que se necesita y subsistir decorosamente.

         Lo que estamos viviendo con la emigración de inmensas multitudes es una operación para la liquidación social, cultural, política, económica e incluso étnica de las sociedades al sur del Sahara, transformadas ya en espeluznantes criaderos de seres humanos, que luego son empujados, por docenas de procedimientos (entre los que sobresalen las guerras creadas ex profeso para expulsar a su población) hacia el Norte. Aquí enriquecen a las oligarquías europeas, sirven como criados a las desalmadas clases medias europeas (convertidas en bloque al “antirracismo” neo-negrero, o sea, a la principal forma actual del racismo de blancos) y pagan impuestos con los que mantener los cada vez más hipertrofiados aparatos militares y policiales de la UE.

         La liberación de las clases populares africanas hoy incluye la desaparición del régimen odioso de criadero-granja de personas  con destino a la exportación, a la emigración, lo que ocasiona maternidades excesivas (de hasta 8 hijos por mujer), que agotan a las féminas. Todo para que las oligarquías europeas puedan tener mano de obra gratuita, por no criada, a su disposición y en sus propios países. Esto es un perfeccionamiento del régimen esclavista clásico, en el cual los esclavos debían ser comprados (o producidos) y tenían que ser trasladados a América, con desembolsos cuantiosos, mientras que hoy son gratis y llegan por sí mismos, lo que es un ejemplo notorio de la pertinencia de la teoría del progreso… El régimen de criadero de seres humanos es, en sí mismo, una prueba de la persistencia en África del orden esclavista, aunque con numerosas modificaciones formales y accesorias, pues tal fue el sistema de abastecimiento de mano de obra del estato-esclavismo.

También sirve este sistema para que las féminas burguesas y aburguesadas europeas dediquen su tiempo a hacerse ricas y a disputar ferozmente por mas poder con otras mujeres y hombres, sin preocuparse por tener descendencia, actividad “inferior” y “degradante” que, con un racismo obvio, imponen a las féminas africanas. En efecto, ¿no es racista considerar que lo que es tenido por indeseable para las mujeres europeas resulte excelente para las africanas?

         Romper con esa forma de racismo, neo-trata negrera y expolio imperialista demanda que cada territorio, cada país, cada continente, se autoabastezca de personas, por tanto, de mano de obra, en vez de robarla a los países pobres. Si la fórmula de soberanía alimentaria es, con algunas puntualizaciones, pertinente, también lo es la de soberanía demográfica y poblacional. O sea: los africanos son para África, no para Europa.

         ¿Cuál sería la naturaleza de dicha REVOLUCIÓN AFRICANA por hacer?

         En primer lugar ha de ser una revolución política que aniquile los descomunales aparatos de poder hoy existentes, los Estados africanos creados por el neocolonialismo, por Fanon y sus colegas, entre ellos el inicuo Mandela, máximo preboste del gran capitalismo globalizador que está triturando a África. El problema principal allí no es la pobreza y el hambre sino la ausencia de libertad, individual y colectiva por existencia de regímenes estatales hipertróficos. Hay pobreza extrema porque existe sobre-dominación de modo que sólo una revolución de la libertad puede proporcionar a los africanos los recursos materiales que necesitan. La libertad es lo primero y principal.

         Por eso todas las “soluciones” consistentes en más Estado (más militares, más policías, más funcionarios, más impuestos, más intelectuales multi-subsidiados, más adoctrinamiento y más leyes, por tanto más sometimiento y sujeción de la gente común) agravan el problema de África en vez de resolverlo, como se comprobó con las “revoluciones antiimperialistas” de 1945-1980 que eran delirantemente estatistas, pues cualquier ente estatal en las condiciones existentes, se ponga las etiquetas que se ponga, es y será una nueva versión más o menos camuflada y evolucionada del sistema esclavista milenario. Con ello empeoraría la dominación, opresión y ausencia de libertades. Tal fue, como se ha expuesto, lo que hizo el FLN argelino y los partidarios del “socialismo africano” de hace unos decenios, instauradores de regímenes de despotismo militar-funcionarial supuestamente desarrollistas y paternalistas pero en realidad fascistas de izquierda. Algunos abiertamente genocidas, como el del marxista Mengistu Haile Marian en Etiopia. Éste ha sido juzgado por genocidio pero no los jefes del FLN, que incluso fueron peores.

         Así pues, tienen que ser revoluciones populares en vez de estatales, no realizadas por élites ni por intelectuales ni mucho menos por militares (esto es del todo aberrante) sino por el pueblo, por los pueblos. Revoluciones desde abajo y no desde arriba. Han de constituirse, por tanto, pueblos poderosos y libres que derroquen las dictaduras estatales existentes y que se autogobiernen por un régimen democrático de asambleas soberanas. Ni el militarismo ni el estatismo izquierdista (fascismo de izquierda) ni tampoco el parlamentarismo son solución. Sólo lo es el logro de la soberanía popular por medio de la libertad política integral, autogobierno por asambleas, derecho consuetudinario africano, justicia popular, igualdad política y jurídica entre hombres y mujeres, armamento general del pueblo, libertad de conciencia y libertad civil, fiscalidad mínima y organización global de cada país de abajo a arriba, sin aparato estatal ni clase mandante, por medio de un sistema de asambleas soberanas en red.

         En segundo lugar, hay que realizar una revolución de la persona, dado que el régimen de despotismo estatal-esclavista milenario ha dañado, encanallado y envilecido sustantivamente al ser humano de África. Es necesario establecer el principio de libertad individual con responsabilidad y moralidad natural, iniciativa personal, autoconstrucción del sujeto y vida ética. Sin esta revolución del yo, en tanto que tarea en buena media íntima y privada, es absolutamente imposible superar el sistema de hiper-dominación vigente, cuya consecuencia más visible es la trituración, deshumanización y cosificación del individuo, lo que en África, por causa del perverso sistema esclavista reforzado por la trata negrera y neo-negrera, es particularmente grave.

         En tercer lugar resulta imprescindible estatuir un sistema de economía autocentrada en la que los recursos y las personas africanas sean para África. En oposición al actual sistema de saqueo neocolonial hay que conseguir que las materias primas y productos alimentación se queden en África, que los beneficios de las empresas permanezcan allí en vez de ser enviados al Norte y que la mano de obra trabaje en y para África. En unos cincuenta años, en el caso de que un gran ciclo de revoluciones en África, Europa y el mundo no lo impidan, el continente africano quedará devastado y desertizado al completo, si continúa la saca de neo-esclavos para los países imperialistas, por el momento sólo para Europa pero pronto también para China, Japón, Rusia, EEUU, Arabia de los Saud, Irán e incluso Brasil. Hay que romper los dientes, metafóricamente, a los neo-negreros de la izquierda y el progresismo[4], tanto como a los de la derecha y el Vaticano, que se han erigido en opulentos abastecedores de mano de obra africana al gran capitalismo europeo.

         ¿Qué pueden hacer los europeos para contribuir a LA REVOLUCIÓN AFRICANA ya en curso, en tanto que colosal mutación continental e integral?

         En primer lugar dejar de lado la mentalidad paternalista, buenista y racista de “ayuda” a los africanos, propia de las ONGs, la izquierda, la derecha y la Iglesia. Las clases medias europeas, atiborradas de fervor “humanitario” y de ardor caritativo, deben aprender a tratar en pie de igualdad a la gente africana, como seres humanos adultos en todo iguales a ellos y no como niños, abandonando las manías protectoras y asistenciales. Se tiene que ver a los africanos como personas iguales a las demás en libertad y responsabilidad, derechos y deberes, aciertos y errores, aptas para autogobernarse y responsables de su propia vida, y no simplemente “víctimas”. Victimizar a los africanos es horriblemente racista. Sería conveniente, también, que los europeos aprendieran algo consistente y objetivo sobre el pasado y el presente de África, que vaya más allá de los mantras propagandísticos, tan erróneos como perversos, del “anticolonialismo” del siglo pasado.

Creer, por ejemplo, que los problemas de África son culpa exclusiva de los europeos es ningunear a los africanos, negarle su protagonismo en la historia y en el presente y reducirles a meras cosas. Ya antes se explicó la falsedad radical de ello. Es además, un gran error y un enorme embuste. Va dirigido a provocar el autoodio en los pueblos europeos, paralizando su obrar transformador y revolucionario. Su origen es el poder constituido, sus agentes y jaurías.

         En segundo lugar hay que dar apoyo a los movimientos populares africanos que se encaminen hacia una solución revolucionaria de los problemas de aquel continente, rechazando las formulaciones caritativas y de “ayuda”. Éstas son argucias del imperialismo de la UE para distorsionar la economía, destruir la cultura popular africana, suscitar conflictos y guerras y saquear la mano de obra. Las ONGs trabajan para las multinacionales, los servicios de información y los ejércitos europeos, los grandes bancos y el gobierno de Bruselas. Es del combate, llevado hasta la revolución, de donde saldrá un África nueva.

         En tercer lugar, se debe rechazar el pago de la deuda de los países africanos y el retorno de los beneficios de las empresas europeas, conforme al principio de que todo lo que es de África debe permanecer en África. Hay que contribuir a establecer una economía popular comunal autogestionaria sobre la base de la expropiación sin indemnización de las oligarquías africanas (que llevan una existencia principesca y derrochadora, a menudo más parasitaria que sus homólogas europeas) y de las multinacionales de la UE, China, Rusia, EEUU y otros países. Los precios de intercambio no deben ser los marcados por esa ficción ridícula denominada “libre mercado mundial” sino los que resulten de un canje justo y equitativo de bienes y servicios, aunque la economía comunal se debe dirigir a abastecer a los pueblos y sólo muy secundariamente a la exportación. En ella tiene que desaparecer el esclavismo, en todas sus expresiones y manifestaciones, y también el salariado, en lo más fundamental. Hay que crear, en resumen, una economía popular autogestionada específicamente africana, de abajo arriba, no desde el Estado (lo que es imposible) sino desde el pueblo, desde los pueblos.

         En cuarto lugar, los europeos se deben oponer a la emigración de trabajadores de África a Europa. Han de revolverse activamente contra el expolio de mano de obra, contra el nuevo tráfico negrero y sus apologetas, los nuevos negreros. Hay que imponer que por cada inmigrante que llegue, el país receptor entregue 150.000 euros al país donde aquél se ha criado, que es el coste medio de crianza de la mano de obra en Europa. Esa suma, que contiene y realiza el ideal moral-económico de justicia conmutativa, y se opone al empobrecimiento exponencial de África con la emigración como mecanismo decisivo de externalización de sus riquezas, de expolio, ha de ir destinada al pueblo, no al Estado ni a las instituciones. Hay también que ponerse en pie de guerra para que los salarios pagados a los emigrantes sean idénticos a los de los autóctonos, de tal modo que los empresarios no encuentren aliciente en la explotación de la mano de obra neo-esclava, lo que desincentivará la emigración.

         Así mismo, se requiere poner en práctica una política de natalidad, rápida y eficaz, en Europa que permita la constitución de la inexcusable mano de obra nacida y criada en el viejo continente, lo que hará innecesario saquear y robar la gente a África. Esto es lo más importante que hoy se puede hacer a favor de los pueblos africanos, para detener la sangría de la emigración. De manera que impulsar radicalmente la natalidad en Europa se eleva a factor decisivo para imposibilitar el saqueo y empobrecimiento, la destrucción y aniquilación, de África.

         Los emigrantes aquí establecidos deben ser persuadidos para que retornen a sus países a hacer allí la revolución. Se les debe demandar explicaciones sobre su venida, lamentada y mal vista por amplias secciones de sus pueblos de origen, que les censuran por abandonar a sus familias, a sus padres y madres, a todos los suyos, para correr tras el dinero y el consumo en una Europa ajena y que les trata como esclavos. Iwobi, el hombre negro nigeriano-italiano, se hace eco del rechazo a la emigración que se da ya en una buena parte de las gentes de los países africanos y con ese sector, que irá creciendo a medida que África se vaya vaciando, y con ello degradándose y empobreciéndose, debemos unirnos. Hay que tener en cuenta que los países imperialistas planean hacer una saca criminal y exterminacionista de unos 100/150 millones de neo-esclavos africanos en los próximos 50 años, algo del todo insostenible, e inaceptable, que originará rebeliones masivas en contra. Frustrar ese proyecto es tarea de la buena gente europea, de toda ella, unida con la buena gente africana, también toda ella.

         Hay que recordar a los emigrantes los deberes políticos, morales, convivenciales, sociales y emocionales que tienen para con sus pueblos, sus culturas y sus gentes. Y de lo políticamente perverso y moralmente inadecuado que resulta que vengan a Europa a hacer ganar más dinero a las oligarquías que aplastan a los europeos y que aplastan también a los africanos. A fortalecer con los impuestos que tributan a los Estados europeos, que un día sí y otro también envían soldados y policías a reprimir a los pueblos africanos. La emigración a Europa hace, además, de válvula de escape de las tensiones en los países africanos, que así se protegen de la revolución. Eso es particularmente verdad para los países islámicos, en los que el clero musulmán se ha hecho gestor de la mano de obra local con destino al Norte, lo que es una expresión más de la alianza histórica entre dicha clerigalla y el imperialismo europeo, que se fraguó a comienzos del siglo XIX y que luego ha sido actualizada en varias ocasiones.

         Los europeos deben ver a los africanos emigrantes con realismo y objetividad, ni como “buenos salvajes” ni, por supuesto, como “sucios negros”. Han de comprender que los seres humanos, todos, contienen en su conducta y cosmovisión lo sustantivo del orden cultural en que han nacido y se han criado. Los africanos provienen de sociedades atormentadas desde hace muchos siglos por sistemas terribles de tiranías estatales hipertróficas, manejo servil de la mano de obra, mega-patriarcado y violencia extrema, de manera que tienen una naturaleza acorde con las estructuras sociales que los han creado en tanto que seres humanos. En particular, hay que tener en cuenta que los sistemas esclavistas africanos son, como todos los de esa naturaleza en cualquier lugar del planeta, extraordinariamente misóginos, al ser la mujer la víctima principal del sistema esclavista, de manera que quienes han nacido y han crecido en África sólo con un esfuerzo de autoconstrucción personal largo y complejo pueden emanciparse de considerar a la mujer como objeto y cosa[5].

Lo mismo cabe decir de su concepción sobre la persona y la libertad individual, nociones inexistentes en la ideología dominante africana, por esclavista y no por africana. África, por desgracia, no ha conocido un gran acontecimiento civilizador como la revolución altomedieval sureuropea, e ignorar esta decisiva verdad sólo puede llevar a errores y conflictos. La objetividad y la exactitud deben estar por encima de todo. Dicha revolución logró lo que parecía imposible, liquidar la sociedad estatal-esclavista, y lo hizo a través de una suma de transformaciones sociales e individuales de una creatividad enorme, de una inteligencia formidable. África, por el contrario, fracasó.

Se podría decir que ésta siguió el modelo de Espartaco, de alzamientos de esclavos finalmente vencidos, mientras que la Europa del suroeste conoció el modelo bagauda, de levantamiento popular revolucionario exitoso. Entender por qué fue así es complejo, aunque cabe señalar que una responsabilidad enorme en ello la tiene el islam, que exterminó en el norte de África al movimiento donatista, decididamente antiesclavista y en todo equivalente, e incluso precursor, al de los bagaudas en Hispania y las Galias. Muy posiblemente la aniquilación a sangre y fuego de los donatistas por los musulmanes a finales del siglo VII determinó la historia de África, en un sentido muy negativo, hasta la hora presente. Ello dotó de continuidad al sistema esclavista, racista e hiper-patriarcal, estatista y centrado en la gran propiedad privada.

         Lo cierto es que, retornado al presente, se puede sostener que en todos los países, todas las culturas y todos los tiempos quienes emigran son el sector peor de la población, el más desarraigado, egotista y ansioso de beneficios, el que se desentiende de su gente y de su tierra para ir en pos del dinero fácil. Ya Cervantes calificaba ásperamente a quienes marchaban a las Indias y ese es también hoy el juicio a emitir, pues quien abandona a los suyos por dinero es un codicioso, un logrero y un inmoral. De manera que toda idealización de la emigración que llega a Europa está fuera de lugar. Daña muy gravemente a África y a Europa, y esto ha de ser expuesto a cada emigrante, con la petición de que retorne a su país.

         En conclusión, la revolución popular integral europea debe fusionarse con la revolución popular integral africana. Para hacerse una en pos de la revolución integral mundial.


[1] En la época, el vocablo “revolución” era habitual en los escritos sobre esta materia. Pondré dos ejemplos, “África: los orígenes de la revolución” Jack Woddis y “La revolución del África negra”, de Giampaolo Calchi Novati. Todo ello era un colosal malentendido pues lo que estaba en marcha no era una revolución sino el paso del colonialismo al neocolonialismo, que a menudo fue un tránsito de lo malo a lo pésimo. Confundir un vulgar cambio en la forma de dominación con una revolución manifiesta la escasa perspicacia de quienes lo hacen. La explicación materialista de tal desacierto está en los intereses egoístas de la nueva élite del poder, la aupada al poder con y por el neocolonialismo, en general formada por intelectuales nativos occidentalizados, como Fanon, por completo ajenos a las clases populares africanas, a las que manipularon y engañaron, explotaron y reprimieron con furor.

[2] Éste tuvo una inesperada influencia en los pueblos ibéricos cuando el llamado Movimiento Vasco de Liberación Nacional lo tomó como modelo y referencia, desde principios de los años 60 del siglo pasado. En vez de encontrar dentro de Euskal Herria las raíces de la revolución vasca, en sus instituciones ancestrales actualizadas, batzarre, auzolan, komunala, atsolorra, etc., aquél se adhirió casi exclusivamente a un modelo foráneo, de horripilante catadura, además. Tal obrar muestra lo aculturado y desvasquizada que estaba ya una parte notable de Euskal Herria. Cuando la totalitaria y criminal ejecutoria del FLN argelino en el poder se puso en evidencia, a partir de principios de los años 80, su descrédito contribuyó en bastante al fracaso final de aquel Movimiento.
[3] Al leer esto podría echarse en falta al colonialismo. Pero no. Los hechos indican que los Estados esclavistas africanos, asombrosamente militarizados, violentos, totalitarios y hostiles a sus propios pueblos, existían desde mucho antes de la llegada de los europeos, e incluso de los musulmanes. Los europeos se encontraron con el sistema de Estados mega-esclavistas africanos y con un modo de producción basado en el trabajo forzado con sometimiento superlativo de la mujer, y lo aprovecharon, pero no lo crearon pues ya existía. Durante siglos los europeos se redujeron a asentarse en enclaves costeros, pues no podían penetrar en África, salvo en ciertos territorios minoritarios. No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando constituyeron un sistema colonial total y omnipresente, contando con la cooperación decisiva de las elites locales esclavistas (así como del clero musulmán), y a veces fueron llamados por éstas, organizadas en la forma de Estados hiper-coercitivos. Así pues, mientras el colonialismo en África no tiene ni dos siglos (en muchos países no llegó a existir ni siquiera un siglo) el régimen de dominación estatal-esclavista autóctono es probablemente milenario. Esto indica cuál es el problema principal y el obstáculo fundamental a remover.

[4] Hoy el partido español neo-negrero por antonomasia es Podemos. Está cumpliendo con una de las tareas que le asignaron sus creadores e impulsores en las altas esferas del Estado y la banca, contribuir al abastecimiento de mano de obra emigrante para el gran capitalismo. Primero  atrae a aquélla y luego la somete a la inevitable violencia física (todo sistema esclavista o neo-esclavista exige coerción y terror), como queda en evidencia con la política de apaleamiento diario de la comunidad senegalesa que lleva a cabo -impunemente- el ayuntamiento de Madrid. Horroriza que aunque los mismos senegaleses denunciaron al ayuntamiento podemita por darles palizas y luego por intentar comprar su silencio con 5.000 (sic) euros, nadie, absolutamente nadie, entre la surtida relación de “antirracistas” de nómina, haya levantado la voz contra la brutalidad policial ultra-racista ejecutada por Podemos, que es la consecuencia inevitable de su  “antirracismo” verbal, el habitual en las hijas e hijos de papá, blancos y de clase media. Podemos está siguiendo los pasos de la izquierda europea, por ejemplo, del que fuera presidente de Francia, François Mitterrand,  que toda su vida combinó la verborrea “anticolonialista” y progresista con la explotación, dominación, matanza y genocidio de los pueblos de África. Recordemos aquello de “colonial-comunismo”, usado para definir el colonialismo (hoy neo-colonialismo) de la izquierda comunista, de la que Podemos es un último retoño. Al haberse embarcado en una línea de violencia física policial diaria contra los emigrantes africanos, se ha quitado definitivamente la máscara y se está mostrando como lo que es, un partido fascista/neofascista de última generación que se sirve del terror cuando lo cree necesario, contra los emigrantes y contra los revolucionarios autóctonos, respecto a los cuales actúa como una nueva policía política, continuadora de la BPS (Brigada Político-Social)  franquista. Mostrar y demostrar que es el partido fascista/neofascista por excelencia del Reino de España es tarea que tiene pendiente el análisis político más rigoroso, y que se hará en su momento. Llama la atención que mientras buena parte de la izquierda alternativa europea está renunciado a la política pro-inmigración, como es el caso del Movimiento Cinco Estrellas de Italia, Podemos continua aferrado a los mantras neo-racistas de antaño, lo que prueba lo rígida y absoluta que es su subordinación al gran capitalismo español. Ello, además, muestra lo anacrónico, casposo y fuera de época que es el izquierdismo español, que va cuarenta años por detrás del europeo. Con el partido de los canallas fascistas España sigue siendo “la reserva espiritual de Occidente”
[5] El sistema esclavista africano al sur del Sahara a la vez que se centraba en la explotación y dominio, en la captura y venta de mujeres, tenía en mujeres (en otras mujeres, claro está) organizadas como aparato militar una de sus principales fuentes de coerción y terror estatal. En efecto, los Estados esclavistas africanos poseían regimientos femeninos temibles por su combatividad, crueldad y violencia, que se entregaban a la captura de esclavos y, sobre todo esclavas, y a su manejo y represión posterior. Es decir, eran mujeres quienes esclavizaban a mujeres (y también a hombres). Eso es una particularidad de la historia africana, que la hace diferente de la historia de Europa Occidental, en la que no han existido unidades militares femeninas, dejando de lado algún pueblo peninsular pre-romano, que, al parecer, sí tuvo féminas que peleaban espada en mano. En esta cuestión África está, en un sentido y sólo en él, por delante de Europa. Esa particularidad puede contribuir a explicar la asombrosa solidez y permanencia del sistema estatal-esclavista de África, que al incorporar mujeres masivamente al ejército se hizo particularmente fuerte, por tanto, perdurable. Ahora en Europa, por lo que parece, se desea imitar ese modelo africano, con el régimen neo-patriarcal que está siendo construido por el feminismo de Estado, en el cual las feminazis serán (lo son ya) una fuerza represiva sustancial contra mujeres revolucionarias y no-revolucionarias, y también contra hombres. Por ejemplo, en el reino esclavista de Dahomey (hoy República de Benin), fundado en el siglo XVII, la “principal fuerza de ataque estaba formada por mujeres”, por miles de ellas, poderosamente armadas y de una crueldad notable, con mandos y oficiales también femeninos. De ellas dependía en lo esencial la continuidad del régimen esclavista, que vendía una buena parte de su ganado humano, mujeres tanto o más que hombres, a los europeos, tras capturarlo en sangrientas incursiones y guerras por los territorios vecinos, aunque tenían también instituciones de crianza de esclavos. Que hoy la República de Benin tenga 5 hijos por mujer es, muy probablemente, una herencia de los sistemas de crianza en granjas de seres humanos propias del régimen esclavista autóctono, que existió hasta finales del siglo XIX. En “Warrior women: The amazons of Dahomey and the nature of war”, R.B. Edgerton, y “Amazons of black Sparta. The women warriors of Dahomey”, S. B. Alpern.