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viernes, 15 de junio de 2018

LA CRISIS DEMOGRÁFICA Y LA SOLUCIÓN CANALLA Apuntes para un análisis de la emigración a Europa

         La colosal crisis social originada por la escasez de nacimientos, debido a que el reino de España es el país del mundo donde menos niños nacen, 1,3 por mujer, incluso por detrás del muy senil y envejecido Japón, que está en 1,4, lleva a todos los agente del poder constituido a preconizar la emigración como solución.

         Así pues, la “radicalidad” de opereta que padecemos se suma al coro del Banco de España, del gobierno de la UE y de las organizaciones patronales, demandantes enardecidos de más entradas de emigrantes. Pero si es apropiada la noción de soberanía alimentaria, por la cual un país se hace autosuficiente en alimentos en vez de producir para el mercado mundial, también lo es la de soberanía demográfica, reclamante de que todo país se autoabastezca de seres humanos en vez de expoliar y quitar, robar y saquear, la mano de obra a otros, a los pobres.

         Así pues la aserción sobre que el futuro económico del país depende del “capital humano” foráneo, como hacen los doctrinarios del “antirracismo” es un comportamiento rufianesco y canalla, capitalista e imperialista, pues tomar a otros su población es lo que hicieron y hacen los imperios esclavistas y neo-esclavistas, los cazadores de siervos, los nuevos negreros del progresismo y el buenismo entregados a la muy lucrativa tarea de proporcionar mano de obra barata a la patronal. Ahora  se sitúan en los 150.000 euros el valor monetario de la crianza de un ser humano hasta alcanzar la edad en que es productivo económicamente, de manera que cada emigrante que llega al país aporta a éste, sólo con arribar, un valor equivalente a esa suma, que es ganancia neta para España porque es pérdida neta para el país de donde procede, que se así empobrece, disloca socialmente y hunde en la pobreza. Los lloraduelos que “lamentan” las hambrunas o mortandades, sin olvidar las guerras, en los países pobres del Sur se niegan a reconocer que una parte importante de estas desgracias, ocasionantes de cientos de miles de víctimas cada año, en particular niños, se deben a la salida -de facto forzada- de millones de seres humanos de aquellos, para emigrar a los países ricos del Norte.

         Lo más valiosos que tiene toda sociedad es sus seres humanos. Éstos son, al mismo tiempo, su mayor riqueza y su más esencial activo económico.

         Los pro-inmigración y “antirracistas” (que son los racistas más letales), ocultan que el saqueo de los países pobres por el neo-colonialismo contemporáneo adopta tres formas concretas: 1) despojarles de sus materias primas, 2) arrebatarse su riqueza creada con el envío al Norte de los beneficios monetarios de las empresas establecidas en sus países, 3) quitarles su población joven y productiva, que es dirigida hacia los centros imperialistas, para allí enriquecer con su trabajo a las grandes empresas multinacionales sobre todo, del mismo modo que en los siglos pasados los esclavos eran llevados desde sus territorios originarios a América. Así pues, el imperialismo y militarismo europeo es servido por la emigración, hasta el punto que ésta es hoy su pilar esencial. En consecuencia, a los defensores de la emigración hay que situarles en el bando del neocolonialismo de la Unión Europea más agresivo.

         Hoy un componente decisivo de la relación de dominación entre países neocolonialistas y países neocoloniales reside en la explotación de los segundos por los primeros a través de la emigración. Así pues, una política antiimperialista revolucionaria tiene que situarse en contra de la emigración, a favor de conquistar la libertad para que la gente trabajadora de los países pobres permanezca en sus lugares de origen y viva en ellos de un modo digno. No puede haber soberanía popular en tales si una parte decisiva de su juventud los abandona. No es posible la revolución en el Sur si allí no hay la suficiente gente joven para derrocar a las oligarquías locales y establecer un régimen de autogobierno por asambleas y una economía comunal autogestionada. Si a la juventud de las neocolonias se la expone que la solución es emigrar al Norte, a trabajar, ganar dinero y consumir, se la está apartado de la verdadera tarea, hacer una revolución política, económica, axiológica y moral en el Sur.

         Lo que además está sucediendo, pero de lo que nadie habla, es que los países suministradores de mano de obra van quedando exhaustos demográficamente, sin gente, con una población envejecida y anciana condenada a vivir de manera miserable, a morir prematura y espantosamente por cientos de miles, por millones, debido a la emigración de sus jóvenes. Veamos algunos casos, espeluznantes.

         Rumania es hoy, junto con Marruecos y China, el principal abastecedor de mano de obra neo-servil a España. La economía española funciona gracias a los trabajadores aportados por estos tres países. ¿Qué está sucediendo en Rumania? En 1992 tenía 23 millones de habitantes pero en 2017 había descendido a 19, es decir, en 25 años ha perdido 4 millones, ¡el 17% de su población! Una consecuencia de ello es que en ese año tuvo 79.000 nacimientos y 109.000 defunciones, lo que permite señalar la fecha en que Rumania, como comunidad humana singular, habrá dejado de existir, si la situación continúa igual. El número de hijos por mujer es 1,38, substancialmente insuficiente al estar lejos del mínimo necesario, 2,1. Eso es consecuencia de la emigración, que lleva fuera a la gente joven y deja a los ancianos, de manera que nacen pocos y mueren muchos, haciendo que la población mayor de 65 años sea más, numéricamente, que la menor de 14 años, lo que es un indicador de la liquidación del país. Dicho a lo claro: Rumania está en una espiral de autodestrucción y destrucción. La emigración la está aniquilando. Faltan jóvenes para atender a los ancianos. Y para producir bienes básicos a precios asequibles. Y para otorgar continuidad a la cultura, historia, idiosincrasia y lengua rumanas.

         Por tanto, con Rumania se está cometiendo un genocidio silencioso, que “nuestros” canallas fascistas justifican y promueven con sus loas a la emigración.

         Veamos el caso de Marruecos, el vecino del sur. Al respecto, los canallas se ensañan, acusando de “racismo” de quienes consideran que la emigración marroquí a Europa es un obrar genocida y exterminacionista, que lleva a la aniquilación de los pueblos de Marruecos, debido a que millones de ciudadanos marroquíes han abandona a su país para marchar a trabajar al norte del Mediterráneo. Los datos son concluyentes, y aterradores. Si en 1960 el número de hijos por mujer en Marruecos era de 8,4 la cifra había descendido a 4 en 1990 y a 2,1 en 2014… Por eso el gobierno de Marruecos declaró ese año que su país había entrado en una etapa de “no renovación generacional”. Ha salido tanta gente joven que Marruecos es hoy un patético lugar de aldeas en donde sólo hay ancianos, que se despueblan, de territorios sin mano de obra joven, de lugares sin apenas niños. Ancianos y ancianas a los que les espera una vejez solitaria y, conviene repetirlo, una muerte prematura y atroz, sin cuidadores y sin afectos, todo para que los opulentos burgueses del Norte tenga mano de obra barata en sus plantaciones de fruta, en su agricultura hiper-quimizada bajo plástico, en sus principescos chalés, en el vil negocio de la construcción, etc. Así pues, podemos calcular, también, qué año desaparecerá Marruecos…

         Los pueblos de Marruecos, que padecieron el colonialismo español (1860-1956) y francés, y que lucharon bravamente contra él (recordemos al gran héroe de esa lucha épica, Abd el-Krim), tienen derecho a la existencia y a la continuidad, a no ser aniquilados, a un futuro en tanto que pueblos. Por eso deben alzarse en revolución contra el nuevo colonialismo de la emigración a Europa, que es mucho más agresivo y aniquilador que el viejo colonialismo, como lo prueba que éste no lograse, a pesar de todo, destruirlos y el actual está a punto de conseguirlo. Así pues, quienes defienden y alientan la emigración marroquí a España son los herederos de los militaristas y colonialistas españoles, de los Millán Astray, Alfonso XIII y Franco.

         Pero hay que observa que ya ni Rumania ni Marruecos pueden aportar mucha más mano de obra al Norte. Estas aterradoras granjas de crianza de seres humanos para la exportación están exhaustas, sobreexplotadas, esquilmadas. Y quien dice Marruecos dice los países de su entorno, sobre todo Argelia y Túnez, que padecen una similar situación demográfica. Sólo Egipto mantiene, por el momento, una natalidad algo más  briosa.

         China conoce unas circunstancias parecidas. El partido comunista en el poder, fascista de izquierda, implantó la política del hijo único en 1979, para poner fin, adujo, a “la explosión demográfica”. Los resultados han sido estremecedores. En 35 años la población ha envejecido y no hay trabajadores suficientes, a la vez que existen unos 300 millones de jubilados, muchos con nula o exigua asistencia familiar. En 2015 el régimen fascista ha abolido la normativa de 1979 permitiendo que las familias tengan dos hijos, pero eso no está funcionando y, según los demógrafos, no va a funcionar, pues las estructuras sociales, económicas y políticas, del país, además de las mentalidades, hacen imposible un repunte de la natalidad, incluso pequeño, de manera que los déspotas comunistas acarician la posibilidad de ¡imponer autoritariamente que las féminas tengan dos hijos! Con 1,6 hijos por mujer China se desliza hacia el desastre económico y la muerte de cientos de millones personas, a medio plazo, por falta de cuidados.

         Así pues, quienes en este momento son nuestros tres principales abastecedores de neo-siervos están exhaustos poblacionalmente. Todavía podrán enviar unos cientos de miles de trabajadores pero cada vez menos, y en un plazo de diez años nada, o apenas nada. Es más, China ya está tomando medida para importar mano de obra subsahariana, y Marruecos tendrá que hacer lo mismo, de manera que en su marcha hacia Europa desde el centro y sur de África habrá trabajadores que se instalen en ese país, con lo que habrá menos y más costosos para Europa, para España. La progresiva escasez de “capital humano” en el plano mundial se manifiesta en un dato concluyente, que los emigrantes que llegan a la UE tienen edades progresivamente más elevadas, lo que indica que hay cada vez menos jóvenes en sus lugares de origen.

         Hace 25 años nos venían desde Ecuador y la República Dominicana pero eso ya sucede muy escasamente, pues el primero está en los 2,5 hijos por mujer, frente a los 6,7 de 1960, y la segunda en 2,4, cuando en 1960 lograba 7,6 hijos por fémina. En consecuencia, hoy no hay suficiente mano de obra exportable, neo-siervos, que enviar al Norte. Los pocos que aún existen en los países de Latinoamérica comienzan a considerar el marchar a Brasil, país potencialmente rico que está padeciendo una catástrofe demográfica, con 1,7 hijos por mujer cuando en 1960 disfrutaba de 6,1. La emergencia de potencias mundiales y potencias regionales (como Brasil) necesitadas de mano de obra es un fenómeno muy reciente pero que irá a más en los próximos años, lo que hace que en el plano mundial la oferta de mano de obra será cada vez más débil a la vez que asciende la demanda, lo que llevará a una situación con menos emigrantes disponibles, y éstos con reivindicaciones económicas mayores. Esa situación es aterradora para un país tan super-envejecido como España. En efecto, si todos los analistas hacen pronósticos de lo más fúnebres para China, que con todo aún tiene 1,6 hijos por mujer, ¿qué puede decirse para nuestro caso, con 1,3?

         Así pues, el creer que se puede vivir de expoliar piráticamente la población a los países pobres es no sólo una intolerable falta moral, una inmensa canallada, sino además algo cada dia que pasa más difícilmente realizable, hasta que en 20/25 años ya no queden los suficientes trabajadores exportables en ningún lugar. Así pues, los que alcancen la edad de jubilación en ese lapso de tiempo, que será el caso de las y los que hoy se hallan entre los 40 y 50 años, se encontrarán en una situación personal harto difícil si no tienen hijos y nietos que les atiendan. Incluso si perciben pensiones de jubilación medianas éstas les servirán de poco al no haber suficientes cuidadores disponibles a los que contratar, y desde luego los pensionistas más menesterosos lo tendrán muy difícil y, si no gozan de descendencia suficiente, morirán en masa prematuramente, en condiciones terribles además. Y la penuria mundial de mano de obra originará una escasez de bienes básicos, lo que empeorará la situación general.

         Así es, a partir de esa fecha, 20/25 años, cientos de millones de personas, cuando no miles de millones, padecerán, probablemente, una vejez espantosa y una muerte prematura y horrible. Está en marcha, pues, el mayor genocidio de la historia de la humanidad. De él son responsables quienes han establecido una biopolítica anti-natalista, en sus muchas manifestaciones. En primer lugar el imperialismo USA que a través de su más cualificado estratega, planificador y vocero del siglo XX, Henry Kissinger, estableció la actual biopolítica mundial, en el documento “Implicaciones del crecimiento poblacional mundial”, 1974.

Tal disposición se formuló sobre todo para reducir el peligro de una revolución popular planetaria, al limitar el porcentaje de jóvenes, aunque a la opinión pública se presentó tal política desde el manido y sofistico argumentario malthusiano y neo-malthusiano. Posteriormente, se añadieron las explicaciones ecogenocidas, que justifican la reducción de la población con verborrea ambientalista y ecologista, y en un segundo momento los de naturaleza feminista, al culpabilizar a los niños de explotar a las madres y al presentar al sexo heterosexual como algo diabólico por inevitablemente “machista”. A ello se sumó el sistema de ideas y comportamientos preconizados por la “revolución sexual” de los años 60 y 70 del siglo pasado, que al separar el amor del sexo, el sexo de la reproducción, el erotismo de la convivencialidad, el quehacer amatorio de la libertad individual y lo sexual de la parte sublime de la existencia humana sentó las bases para la caotización de las prácticas reproductivas y la aniquilación del deseo libidinal. De ello vino a resultar uno de los grandes males de nuestro tiempo, el síndrome IDS (Inhibición del Deseo Sexual), que es realmente el logro, y también la meta verdadera, de dicha “revolución”, en realidad una contrarrevolución temible, por más que en algunas de sus formulaciones estuviera acertada aunque en el conjunto y en lo principal fuera errónea y deplorable.

         Latinoamérica, toda, está ya poblacionalmente agotada, de manera que EEUU, que se sitúa en los 1,8 hijos por mujer cuando en 1960 tenía 3,7, ya no puede abastecerse en ella de mano de obra. No puede pero la necesita urgentemente, no sólo para su economía sino para conservar activo su monstruoso aparato militar. Así que está ya dirigiendo su mirada en otra dirección, hacia África. Alemania ha vivido muchos años de robar población a Turquía, pero este país, que se ubicaba en los 6,4 hijos por mujer en 1960, hoy ha descendido hasta los 2,1, con lo que comparte con Marruecos el estatuto de “no renovación generacional”. De ahí que el feroz gran capitalismo teutón está arrebañando gente en donde puede, Siria, Afganistán, etc., suscitando guerras por todas partes en esa región, para empujar hacia fuera a la población. Todos los países musulmanes al norte del Sahara están ya en la no renovación demográfica, o casi, y algunos dramáticamente por debajo, como Irán. En ellos, por causa de la negatividad, anacronismo y destructividad del clero islámico, se unifica lo peor de los países ricos, no tener población, y lo peor de los países pobres, tener una economía débil. Por eso, según algunos analistas, el islam está entrando en una fase de descomposición.

         En esta situación, a la opinión pública se la engaña. Por ejemplo, se la tranquiliza con la aserción de que la India es un gran depósito de personas pero lo cierto es que su natalidad está en los 2,3 hijos por mujer, frente a los 5,9 de 1960, con lo que en 20 años poco podrá ofrecer, teniendo en cuenta que el descenso poblacional es un fenómeno vertiginoso a la baja en las actuales condiciones y en todos los países. Incluso se ofrecen datos globales sospechosos, como que el índice mundial de hijos por mujer está actualmente en los 2,4, cantidad difícil de creer por cuanto únicamente tienen una demografía pujante los países del África subsahariana, que son solo en torno al 12% de la población mundial… Una cifra más realista son los 2 hijos por mujer, lo que indica que es ya toda la humanidad la que está en declinación, y que un caos económico descomunal con apocalipsis asistencial se avecina. En él perecerán unos 3.000 millones de personas por todo el planeta, de los 7.500 millones actualmente existentes. Incluso hay cálculos más pesimistas que señalan una supervivencia de sólo 500 millones a finales de la actual centuria, lo que equivale a decir que morirán malamente 7.000 millones...

         Sólo Níger, Zambia, RD del Congo, etc. (además de algún asiático, aunque con un número de hijos por mujer bastante menor y en rápido descenso, como se ha dicho) poseen una tasa elevada de natalidad. Así pues, ellos son los que tienen que abastecer de fuerza laboral a las grandes potencias, EEUU, China, Japón, la Unión Europea y Rusia (1,8 hijos por mujer). También a potencias regionales medianas como Brasil, Australia, etc. E incluso a países pobres que se están desmoronando demográficamente, como Marruecos. Pero el fondo de mano de obra africana es de 100/150 millones de personas, una cantidad bien insuficiente cuando es a repartir entre demasiados demandantes. En el pasado la trata de esclavos se hizo para proporcionar fuerza laboral a las colonias de Portugal, España, Francia e Inglaterra, con alguna expedición en beneficio de Holanda y Dinamarca. En total, cuatro potencias devastaron África con la muy lucrativa colaboración de las oligarquías esclavistas negras autóctonas, del mismo modo que en breve la asolarán –lo están haciendo ya- cinco. Pero esta vez será mucho peor, quedando África al sur del Sahara transformada en un inmenso cuasi-desierto, con poblaciones en rápida aniquilación por sobreexplotación. Y tal sucederá en este siglo, en unos decenios. A partir del año 2030 todo esto será ya evidente incluso para los más conformistas o ingenuos o que no desean percibirlo, para no estresarse.

Habrá incluso guerras por apoderarse de la mano de obra igual que las hay por el petróleo, ciertos minerales, los productos agrícolas de exportación, el agua, etc. Y no se descarta, ni mucho menos, que en un momento de gran crisis mundial por la penuria de mano de obra, digamos hacia el año 2060, se reintroduzca la esclavitud, la compra y venta de seres humanos, de forma similar al pasado. El islam es la religión esclavista por excelencia y con ella cuenta la UE para volver a instaurar la caza y tráfico de seres humanos. Serían las mujeres las más afectadas por ello, como lo fueron antaño. Lo cierto es que ya hoy a las africanas se las obliga a tener una cantidad excesiva e indeseable de hijos, también para forzar a las mujeres europeas a que tenga muy pocos o ninguno… Un futuro no lejano de granjas de crianzas, en las que mujeres esclavas serían inseminadas clínicamente una vez al año para parir bebés luego criados exactamente igual que el antiguo ganado de labor (bueyes, mulos, caballos y asnos) es muy probable.

         La supervivencia, progreso y bienestar de los pueblos africanos depende de que se ponga fin a la sangría demográfica que hoy padecen, de que se deje de extraer mano de obra de ellos, de que se elimine un sistema económico que les convierte en criaderos de seres humanos con destino a la exportación, de que se acabe con las guerras que las potencias necesitadas de trabajadores organizan para provocar crisis de refugiados y emigraciones masivas, por ejemplo la rebelión islamofascista de Boko Haram, operante en cinco países africanos y que sólo en Nigeria ha originado ya 2,3 millones de desplazados, es decir, de emigrantes. Ese grupo criminal, emergido en 2002, fue organizado por los Saud de Arabia, la UE y el imperialismo yanki valiéndose de la familia Clinton, en especial de la feminista Hillary Clinton.

         Pero los devotos del fenómeno migratorio como panacea deben andar con cuidado pues el África al sur del Sahara está conociendo procesos sociales que en pocos años harán retroceder en mucho su natalidad. Citémoslos: la emigración a las ciudades, la instauración de una economía cada vez más estatizada, por tanto progresivamente mercantilizada y monetizada, la escolarización obligatoria, la difusión de la ideología feminazi sobre la perversidad intrínseca del sexo heterosexual, etc. Con ellos, en 15-20 años la natalidad se desplomará, igual que ha sucedido en Latinoamérica. En realidad ya está descendiendo en la mayor parte de esos países y cuando comienza el proceso la demografía suele caer vertiginosamente. Después, ya no quedará ningún territorio planetario con mano de obra excedente.

         El remedio reside en que Europa se haga autosuficiente demográficamente, abandonando el sistema hoy más leonino de explotación de los pueblos del Sur, el sustentado en el saqueo de su mano de obra. Europa tiene que conseguir primero los 2,1 hijos por mujer y, luego, los 3 durante varias generaciones, para superar la calamitosa situación actual. Para ello hay que liquidar las causas de la no-natalidad, entre las que merece destacar, por su brutalidad y por lo que tiene de atentado a la libertad individual, la persecución institucional del sexo heterosexual, que es el escogido por el 90% de la población europea. La demonización del erotismo y el sexo heterosexual, el único reproductivo, lleva directamente a la tragedia de la baja natalidad y a la explotación despiadada de los pueblos pobres por el imperialismo UE, hasta su virtual trituración e inicial liquidación, como ha sucedido ya con Marruecos.

         ¿Existen procedimientos institucionales, estatales, eficaces para fomentar la natalidad? La estatolatría dominante, especialmente entre el progresismo, se sustenta en la creencia en que todo problema se resuelve por la intervención del Estado y de los Estados. Muchos creen que una batería de medidas legislativas y económicas, vale decir, de imposiciones jurídicas, desgravaciones fiscales y premios en metálico relanzará la natalidad. Tal concepción mística e irracionalista del Estado, al que se tiene por una entidad divina capaz de hacer todo tipo de milagros y resolver no importa qué complicaciones, es desautorizada por la experiencia, al menos en este caso. Eso se está intentando en Alemania, en Polonia, en Hungría y en China, entre otros países, con unos resultados entre insignificantes y ridículos. La causa del fiasco es que los factores que producen la muy baja natalidad son estructurales y se sitúan en el corazón mismo del actual sistema, el estatal y capitalista, de modo que no pueden ser alterados fácilmente, lo que los demógrafos denominan “la trampa de la baja fertilidad”, en tanto que situación muy difícilmente reversible. Para ello se necesita de una revolución popular que sea al mismo tiempo comunal e integral.

         La colosal y criminal operación de ingeniería social puesta en marcha por el gran capitalismo multinacional para el “control de la natalidad” desde el documento de Kissinger hasta hoy ha creado una situación, la actual, ante la que sus creadores no saben qué hacer, a la que no encuentran salida ni remedio. Eso se observa perfectamente en China, como se dijo. Ello tiene su lógica, pues la humanidad nunca había pasado por una experiencia semejante. Lo cierto es que la única rectificación pensable como hacedera es el derrocamiento revolucionario del capitalismo, para poner fin a su lógica anti-natalista genocida.

Muy probablemente, mientras ésta no tenga lugar la humanidad deambulará por la baja natalidad y el declive poblacional, con todos sus efectos. Es decir, por el genocidio mayor de su historia, en cuya génesis la idea feminazi (repetida incansablemente de forma directa e indirecta por todo el poder mediático, escolar y académico) de que todo coito heterosexual es una violación, que el único sexo bueno es el no-reproductivo, que los varones son diabólicos y la virilidad una tara, tiene muchísima culpa. Dicho de otro modo, el feminazismo está contribuyendo a perpetrar un genocidio muy superior al de su progenitor político, el nazismo. Éste exterminó “sólo” a millones, aquél lo hará, lo está haciendo ya, con miles de millones. Por eso es urgente constituir un nuevo Tribunal de Nuremberg que juzgue al feminazismo, hoy la forma principal de nacional-socialismo renovado. Y es aún más urgente que el feminismo honrado se diferencie categóricamente de esa forma de fascismo patibulario y exterminacionista. Cuando lo que está en juego es la existencia y la vida de miles de millones de personas hay que ser muy exigentes en demandar responsabilidades.

         Así pues, estamos ante un problema y una suma de problemas necesitados de más estudios y reflexiones. Y de combates muy fuertes y generosos para primero ser paliados y luego ser resueltos.

         Finalmente, ¿qué propuestas y programa cabe ofrecer a los pueblos explotados por el despiadado  mecanismo de la emigración, es decir a los más pobres del Sur? Aunque este asunto debe ser considerado más delante de manera monográfica podemos señalar algunos de sus puntos. Los países receptores de mano de obra deben abonar a los emisores (a los pueblos, no a sus Estados) 150.000 euros por cada emigrante que reciban, como compensación. Tal suma ha de salir de un fondo para el pago compensatorio de la inmigración constituido a partes iguales por la patronal, el Estado y quienes (entidades, colectivos y personas) estén en el Norte a favor del hecho migratorio. Los salarios reales de los emigrantes en los países receptores deben ser exactamente iguales que los de los autóctonos, para evitar la sobreexplotación, cuando hoy son la cuarta parte e incluso la décima. Las empresas ubicadas en los países pobres no podrán exportar sus beneficios al Norte, de manera que éstos quedarán donde son producidos, enriqueciendo al país. La agricultura de exportación tiene que ser sustituida por otra de autoabastecimiento, con ganadería, artesanía e industria popular, para que la vida de las gentes sea posible y no necesiten marchar fuera. Los precios de las materias primas de los países del Sur han de crecer hasta garantizar una existencia decorosa a su población. Los mecanismos perversos que se están utilizando para expulsar a la población (cercamiento de tierras, latifundismo privado y estatal, desinversión, guerras, envío de ONGs y misioneros, aculturación, turismo de masas, etc.) tiene que ser denunciados y cesar. En tales países hay que hacer una revolución política integral que derroque a las oligarquías autóctonas aliadas del imperialismo, con la instauración de un gobierno popular por asambleas, derecho consuetudinario, armamento general del pueblo, vida ética, axiología revolucionaria, liquidación del patriarcado y neo-patriarcado, sistemas de ayuda mutua, soberanía municipal y autoconstrucción de la persona.

         Los emigrantes deben abandonar voluntariamente Europa, volviendo a sus países a hacer allí la revolución.

miércoles, 16 de mayo de 2018

ESTOY TRABAJANDO EN EL ANÁLISIS DE LA CAIDA DE LA NATALIDAD Y EL COLAPSO DEMOGRÁFICO

                Amigas  y amigos:


         Por fin me he puesto a estudiar una cuestión decisiva, quizá la más decisiva de todas, el desplome de la natalidad en el Reino de España, en toda Europa y en casi todo el planeta.

         Hace mucho que deseaba hacerlo y ya estoy en la tarea.

         Tengo bastante avanzada la primera versión de un texto que sirva para producir videos, dictar conferencias, hacer cursos o talleres y, sobre todo, para promover un gran movimiento social en la calle, combativo y revolucionario, que ataque la raíz del más grande acto genocida de nuestro tiempo, la prohibición a las mujeres que sean madres. Esa interdicción, realizada de muchas formas concretas, que mi texto describe, tiene lugar sobre todo en la empresa capitalista y es también perpetrada por el Estado, que mientras haya emigrantes que expoliar a sus países de origen, se vale de mil argucias para conseguir que nazcan los menos niños nativos posible, con el fin de ahorrarse sus gastos de crianza y, sobre todo, lograr que las mujeres se concentren absolutamente en las tareas laborales y productivas. Esto le es imprescindible al actual capitalismo globalizador, dada su pasmosa inefectividad, parasitismo y senilidad, evidenciada en la crisis de 2008-2014, para elevar la cuota de beneficios. Incluso hay otros motivos para ello, más complejo, que luego expondré.

         Seguramente, el trabajo que estoy redactando, adoptará la forma de libro, aunque lo más necesario es promover acciones en la calle sobre la base de un Programa de acción natalista y por la libertad erótica heterosexual, a favor del derecho de las mujeres a ser madres, de los varones a ser padres y de los ancianos/ancianas a ser atendidos y no exterminados.

         Estamos ya en los 1,3 hijos por mujer, y descendiendo. En determinados territorios como Galicia, ya se ha llegado a los 1,1. Según algunos demógrafos los 1,3 es el umbral de la “trampa de la baja fertilidad”, o situación irreversible de donde las sociedades no logran salir, quedando atrapadas en una espiral descendente de naturaleza fatal, según la cual porque hay pocas mujeres en edad fértil nacen insuficientes niños y niñas, habiendo aún menos mujeres jóvenes en la siguiente generación y así sucesivamente. Tal es, aducen, la actual situación de China, abocada por su totalitaria política del “hijo único”, obligatoria, a una catástrofe demográfica probablemente irreversible, implantada hace sólo 40 años y que en un espacio de tiempo tan breve ha sido devastadora. Y tal será muy pronto la situación de Europa, si no lo es ya. Mientras, los empresarios obligan a sus empleadas que se embarazan a abortar, de manera que sumando todas las expresiones de agresión a la fertilidad que lleva a efecto la empresa capitalista tenemos unos 150.000 no-nacimientos, que de haber sido su opuesto, partos, casi remediarían el desplome de la fecundidad.

         Eso significa que, en 15-20 años, si no antes, habrá poca mano de obra, con la consiguiente escasez de bienes básicos de primera necesidad, inflación e insuficiente empleados disponibles para asistir a los probablemente 15 millones de jubilados y ancianos que habría para entonces en el Estado español, un tercio de la población total, lo que constituye una cifra inasumible precisamente porque entre la mitad y los dos tercios de ellos no tendrán nadie que les atienda, ningún familiar, dependiendo absolutamente del cuidado de funcionarios y mercenarios, algo escalofriante. A los jubilados se les engaña con el argumento de que todo consiste en que las pensiones sean monetariamente apetitosas sin explicarles que en caso de que no tengan ni hijos ni nietos (el 50-70 % de los mayores de 50 años no serán abuelos y morirán solos, sin ayuda ni afectos) no encontrarán quienes les cuiden, pues sencillamente no habrá la suficiente mano de obra disponible, en particular para las gentes de menores ingresos, por insuficiencia de alumbramientos en la actualidad.

         ¿Es la emigración la solución? La gente inmoral que nos rodea, azuzada por los neo-funcionarios de “la lucha contra el racismo y la xenofobia”, esconde que la emigración es un sistema económico por el cual los países ricos explotan a los países pobres robándoles su población. Éstos la crían, invirtiendo en ello unos recursos económicos y un trabajo, y aquéllos se la apropian, usándola para hacerse aún más ricos. La emigración es el tráfico de esclavos del siglo XXI, y quienes la defienden son los nuevos traficantes de esclavos, los negreros de la contemporaneidad, los heraldos de los oligarcas del Norte que se benefician económicamente de los pobres del Sur.

         Por ejemplo, aprovechándose desvergonzadamente de la guerra civil en Siria, Alemania robó a ese país 1,5 millones de personas, esto es, de trabajadores. El cálculo económico permite concluir que el valor monetario equivalente de esos emigrantes es 225.000 millones de euros, una suma fabulosa. Pues bien, tal monto es lo que ha perdido Siria y lo que ha ganado Alemania. Si alguien dijera a los actuales jerarcas germanos que deben entregar al pueblo sirio esa suma en justo pago, éstos se pondrían a despotricar contra el “racismo” y la “islamofobia”, ellos y las jaurías progresistas que les hacen coro, cuando lisa y llanamente son unos ladrones de seres humanos. Lo cierto es que con los 1,5 millones de personas sustraídas a Siria han asegurado a la gran patronal alemana sus necesidades de mano de obra al nivel más bajo, el peonaje, durante años. Así, la elevación de la cuota de beneficios del gran capitalismo teutón queda garantizada. Y encima hacen derramar lágrimas a los adscritos a la ideología buenista, que en tal acto desalmado ven lo muy “humanitaria”, “tolerante” y “abierta” que es la Alemania heredera y continuadora de los nazis… Porque, ¿qué va a ser del pueblo sirio con tal déficit poblacional?, ¿quién va a cuidar de los ancianos que han quedado en el país, abandonados a su suerte?, ¿qué va a suceder con la economía siria en su conjunto? A los buenistas de lagrimal sensible les importa un comino esas realidades, ellos sólo desean que sus países ganen mucho dinero con los emigrantes y la no-natalidad.

         Pero las canteras planetarias de personas se están agotando. Los países-granja, cuya función en la división capitalista del trabajo a escala mundial es producir seres humanos para los países ricos, ya no disponen de gente como hace un decenio. Tal está sucediendo en Marruecos, Ecuador y otros países a quienes expoliamos la mano de obra entre gritos de “lucha contra el racismo” y blablablá. Es así porque ya han exportado muchos millones y también porque la natalidad está cayendo en casi todo el planeta. Marruecos, por ejemplo, está a punto de situarse en los 2,1 hijos por mujer, que es la tasa mínima de reposición, aunque sólo cincuenta años atrás producía más de 7, con lo que ya no podrá exportar, vender como si fueran ganado, seres humanos para enriquecer a su oligarquía y al riquísimo clero musulmán.  Eso significa que en unos años incluso tendrá necesidad de algo de mano de obra, que tomará del único territorio mundial en que la tasa de natalidad sigue siendo elevada, el África subsahariana, criadero que se agotará en uno o dos decenios.

         Dado que Latinoamérica se sitúa ya en los últimos momentos de estar en condiciones de aportar mano de obra a EEUU por caída en picado de su fertilidad (dejemos a un lado la demagogia de Trump contra los emigrantes, mera retórica populista para engañar a la gente de allí, pues la emigración latinoamericana es decisiva para el capitalismo yanki y para su Estado, que sin ella dejaría de tener los saneados ingresos fiscales que ahora posee); que China está comenzando a necesitar emigrantes (ya está importando de una cierta cantidad de africanos negros) y que en Así casi todos los países son ya deficitarios, comenzando por las perversas monarquías islamofascistas petroleras que tratan a los emigrantes peor que si fueran esclavos de látigo y argollas, está a punto de empezar una pelea planetaria por la mano de obra, en la que las diversas superpotencia (Rusia también) combatirán entre sí para apropiarse lo poco que vaya quedando, sobre todo en África al sur del Sahara, de mano de obra. Por eso, previsoramente, Alemania ha hurtado, ha afanado, ha saqueado, ha expoliado 1,5 millones a Siria…. ¡Que se los devuelva o que, en su defecto, entreguen al pueblo sirio su valor monetario equivalente, 225.0000 millones de euros!

         En las empresas españolas las mujeres que desean tener hijos y se quedan preñadas son perseguidas, acosadas e insultadas, castigadas con salarios más bajos (la célebre “brecha salarial”) y puestos peores, y también despedidas. Muchas son forzadas a abortar por sus jefes y jefas. A unas se las conmina a hacerse la ligadura de trompas, o se las premia con puestos mejores si son o se hacen lesbianas. A otras se las obliga a congelar sus óvulos, una práctica aterradora, atentatoria contra la dignidad de las féminas, a las que se trata como a vacas o cerdas, así como contra la libertad natural más básica, la de ser madres cuando ellas decidan. Como ya he dicho, según mis cálculos, eso significa unos 150.000 no-nacimientos, los que por sí mismos paliarían el déficit poblacional, evitando la situación en que ya estamos, con un crecimiento anual del -0,1%, esto es, con más muertes que nuevos seres humanos, sumados los nacimientos y la arribada de emigrantes. Y esto es sólo el principio, pues, ¿qué va a suceder cuando se agoten los emigrantes, en 10-20 años, y, además, el número de mujeres en edad fértil sea un tercio inferior al actual? Es más, en cuanto comience a escasear la mano de obra a escala mundial España será de nuevo exportadora, como sucedió en la crisis de 2008-2014, cuando unos 600.000 jóvenes salieron del país, sobre todo hacia Alemania. O sea, hay poca juventud y la poca que hay es expoliada por los países más ricos.

         Por escasez de mano de obra muchos cientos de miles de jubilados y jubiladas de bajas pensiones, posiblemente millones, no van a tener quien les cuide en sus últimos días, y van a conocer una muerte horrible, también porque todo se encarecerá, en particular los bienes básicos. Para eso, entre otras maldades, el capitalismo español está promoviendo aquí a los amigos de Syriza, partido que en Gracia ha comenzado ya la campaña de “ayudar a morir” a la tercera edad por cientos de miles…

         Dado que el gran negocio del actual sistema es que no nazcan niños y traer emigrantes la represión del erotismo heterosexual es impresionante, con lo cual consiguen, a mi entender, otros 50.000 no-nacimientos anuales en el Reino de España. Éstos, sumados a los 150.000 por persecución en los lugares de trabajo, permitirían aproximadamente, alcanzar los 2,1 hijos por mujer, la tasa de reposición, si hubieran culminado en nacimientos. De ahí que la sexología académica y las jaurías financiadas por el Ministerio de Igualdad nos estén imponiendo todas las expresiones del erotismo no reproductivo, lo que incluye la demonización y persecución del sexo heterosexual, debido a que éste puede ser reproductivo. Para eso han creado los poderes constituidos la maquiavélica Ley de Violencia de Género, o legislación contra el amor y el erotismo, que cada año puede ser responsable de otros 50.000 no-embarazos. De no ser por esa suma de atrocidades anti-natalistas la fecundidad en el país podría ser actualmente de 2,2/2,3 hijos por mujer, que es una tasa óptima para el pueblo/pueblos pero terrible para los empresarios y lo altos funcionarios del Estado.

         Las que más están sufriendo con la represión y prohibición del amor, el erotismo y sexo heterosexual son las mujeres. En esto se pueden proporcionar datos impresionantes de variada naturaleza, pero me concentraré en uno, el ascenso de la depresión entre ellas, que es la enfermedad anímico-física peor. Los datos oficiales admiten que ya están siendo tratadas con psicofármacos el 25% de las mujeres, afectadas del gran mal femenino del siglo, aunque la realidad es bastante más preocupante y en unos pocos años se llegará a que la mitad de las féminas sean consumidoras de esas drogas hiper-tóxicas. P. T. Gotszche, al ocuparse de este asunto, titula su libro “Psicofármacos que matan”, y, ¿a quién matan principalmente?, a las mujeres. Así es, el Estado está intentando controlar la desesperación femenina bajo el neo-patriarcado, convirtiendo en drogadictas a las mujeres, haciéndolas depender de venenos adictivos proporcionados por la Seguridad Social que ocasionan demencia senil prematura, daños en el hígado, impulsos suicidas, lesiones en la piel y otras anomalías. Miles, muy probablemente, son ya privadas de la vida cada año por el consumo forzoso de tales inmundicias en España. Todo para que trabajen y trabajen, y para que no tengan hijos, ni sexo heterosexual, ni erotismo, ni amor.

No sólo son los psicofármacos pues causa estremecimiento observar el crecimiento de vicios que hace muy pocos años eran casi inexistentes entre las mujeres, como el tabaquismo, el alcoholismo (las adolescentes suelen ser las principales víctimas de los comas etílicos de fin de semana) y el consumo de drogas “ilegales”, por ejemplo la heroína, antes empleada por varones en un 95% de los casos pero que ahora tiene en las mujeres un amplio núcleo de seguidoras. Con todo ello la salud promedio de las féminas y su esperanza de vida se están desmoronando, también debido al estrés que el trabajo asalariado origina, lo que está ocasionando que las enfermedades cardiovasculares, antes muy escasas en las féminas, están en rápido ascenso.

         Así pues, si con la gente mayor se planea un genocidio, por causa de la prohibición de la natalidad, con las mujeres en edad fértil está en marcha un feminicidio, que se encubre con las muy ruidosas y multitudinarias campañas callejeras destinadas a exaltar los “avances” en la “liberación de la mujer” que el Estado neo-patriarcal y sus neo-funcionarias están instituyendo… Freud descubrió que la represión de la líbido femenina, inerradicablemente unida a la maternidad y el sexo heterosexual reproductivo para el 90% de las mujeres, origina graves dolencias psíquicas y físicas en éstas, en ese tiempo, hace un siglo, primordialmente la histeria. Hoy únicamente ha variado el tipo de padecimiento, que es sobre todo la depresión, pero la cuestión de fondo se mantiene no sólo intocada sino agravada. Cientos de miles de mujeres están, en Europa, siendo empujadas a una muerte prematura y horrible por el régimen neo-patriarcal al servicio del capitalismo y del ente estatal, y pronto serán, por desgracia, millones, si se considera a las mujeres ancianas a las que se ha prohibido la maternidad, las cuales no han sido madres ni abuelas y afrontan una vejez calamitosa por solitaria y sin afectos. Claro que esto no va con las jerarcas y politicastras que, al haberse puesto a favor de la estrategia del poder constituido -furibundamente machista- para las féminas, gozan de pensiones y otras sinecuras muy sustanciosas, por lo cual pueden pagarse todos los mercenarios y mercenarias que necesiten para estar bien atendidas.

         Estos asuntos los vengo tratando desde hace mucho, aunque de manera intermitente y no concentrada. Por ejemplo, en una conferencia en Balaguer (Lleida) el 4-10-2014 desarrollé el tema “Erotismo, sexo y salud, espiritual y corporal” (está disponible como video), que muestra el feminicidio neo-misógino en curso, desarrollando lo argüido en el libro “Feminicidio, o autoconstrucción de la mujer”, del que soy coautor. Tal exposición está llegado al público femenino, pues en varias ocasiones varias mujeres me ha hecho saber que se sienten identificadas con lo que allí expuse, y que me animan a seguir tratando estos asuntos. Asimismo, me ocupé de tales contenidos en la conferencia desarrollada en Tarragona, el 15-4-2015, titulada “El erotismo como deseo y furor”, igualmente disponible. En mi blog he editado textos como “Mujeres preñadas”, “Emigración, biopolítica y economía”, entre otros que se ocupa de estas materias. Mi libro sobre arte medieval, “Tiempo, historia y sublimidad en el románico rural”, dedica bastante especio al erotismo, el sexo y el amor desde un punto de vista que se centra en lo femenino.

         Ahora deseo hacer el estudio de todo ello de manera sistemática, persistente e integral, como trabajo principal, destinando a estas materias mucho tiempo. Aquí hay una gran batalla que librar contra el actual sistema de dominación y sus lacayos, que la vamos a ganar a largo plazo, pues la actual biopolítica institucional no es sostenible, tal como está la situación mundial. Sé bien que quienes disientan de la ortodoxia en relación con el bloque de cuestiones citado van a ser, lo estamos siendo ya, perseguidos y agredidos con particular furor, dado que de la emigración, la represión del sexo heterosexual, la prohibición de la maternidad y la conversión de las mujeres en mano de obra semi-esclava, en mujeres-mulas, es hoy lo más primordial y decisivo para el capitalismo, el imperialismo y el militarismo europeos. Sin todo ello la Unión Europea no puede competir con las otras potencias mundiales, sería su fin, y por eso está dispuesta a todo para que nadie cuestione en lo más mínimo su biopolítica feminicida, neo-patriarcal y genocida.

         Será así más todavía por cuanto es mi intención establecer un programa con un amplio número de puntos, proponiendo medidas precisas y concretas, algunas a conseguir aquí y ahora y otra en la perspectiva de la revolución integral, para sacar a la calle, movilizar a la buena gente popular e ir al choque abierto y completo con el poder constituido, sus jaurías homicidas financiadas por el Ministerio de Igualdad (hoy financiado y manejado por la derecha y respaldado por toda la izquierda neo-machista) y sus aparatos represivos, hasta lograr la libertad de las mujeres para vivir su sexualidad como les parezca, sin intromisión de los empresarios y las empresarias, sin la intrusión del Estado, sin ninguna biopolítica a favor o en contra, para poder elegir entre tener 20 hijos y no tener ninguno, y tenerlos o no tenerlos en el tiempo y las circunstancias por ellas escogidos.

         Los que se oponen a tales libertades, ¿quiénes son? Gentes protervas, sin duda, por eso mismo gentes que están en la estela de la Open Society Foundations (OSF) del multimillonario yanki G. Soros, portavoz destacado del gran capitalismo mundial, quien sin rubor expone que desea que Europa reciba un millón de emigrantes cada año, lo que significa que en esa misma proporción las mujeres europeas serán sexual y maternalmente reprimidas, perseguidas. Nótese que Soros financia los movimientos pro-aborto y homosexuales en numerosos países, además de a las fuerzas progresistas y “antifascistas”... Le combatiremos y venceremos, a él y a todos. Son sólo agentes de un capitalismo vetusto, podrido, agonizante… que desaparecerán con él.

         Pero los críticos de Soros, con toda la verdad que contienen sus discrepancias, no penetran en el porqué último de su actuación. Además de lo ya expuesto, en ella hay dos elementos más, de naturaleza bien peculiar. Uno es la realización del proyecto de “la nación europea”, o según otros “los Estados Unidos de Europa”, de la UE a las órdenes de Alemania, para lo cual hay que anular y disolver, que mestizar y extinguir, a los pueblos europeos, para que se degraden a magma aculturado y desnacionalizado, sin lenguas ni culturas propias. Eso se logra también incorporando una gran masa de gente de aluvión, que por la fuerza del número ahogue a la población nativa. De ahí, los plutócratas esperan extraer “una nueva Europa” redobladamente imperialista… El segundo motivo oculto es similar al primero. La Europa actual, en tanto que Europa de los pueblos y de las culturas, emerge de la revolución altomedieval continental y su fundamento es una cosmovisión en la cual la libertad, social y personal, desempeña una función decisiva, Ello ha sido manipulado y reducido con el transcurso de los siglos por los poderes estatales ascendentes pero, a pesar de todo, sigue estando ahí. Así pues, continúa siendo un obstáculo para los nuevos poderes ilegítimos europeos, en particular para la gran empresa multinacional, ese mastodonte tan totalitario como ineficiente que hace sólo unos pocos decenios ha alcanzado su mayoría de edad, y para el complejo Estado/Estados hipertrofiado de hoy en día, ese monstruo que realizan la razón de Estado en la forma de la peor expresión de la voluntad de poder. Una vez que se han formado esos terroríficos entes totalitarios, han entrado en colisión con lo mejor de la cultura europea, a la que ya no toleran y a la que desean destruir. El modo más radical es realizar la sustitución étnica de los pueblos europeos, prohibiéndoles reproducirse primero y llenando luego el Viejo Continente de gentes procedentes de sociedades en las que ni siquiera existe la noción de libertad y donde la categoría de persona no posee significación más allá de nombrar a quien vive para someterse y subordinarse a los poderes instituidos, civiles y clericales. Así esperan reducir Europa a un continente en que las gentes de  abajo nunca más vuelvan a enfrentarse a sus elites, jamás hagan revoluciones.

En todo ello las principales perjudicadas son las mujeres de Europa.

Así pues, leeré con especial atención todas las aportaciones que me lleguen en relación con estos asuntos. Estaré meses trabajando en ellos, y cualquier colaboración o aportación será bienvenida. Me encantará charlar sobre estas materias y aprender de quien o quienes deseen enseñarme y ayudarme.