Follow by Email

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CONFESIONALES Y ANTICLERICALES DICEN LO MISMO SOBRE LA INMIGRACIÓN



No deseo ofender a nadie pero tampoco puedo dejar de decir la verdad (lo que entiendo que es la verdad) en una asunto cardinal.
        
Tengo ante los ojos el folleto “Solidaridad con los inmigrantes”, del Partido SAIN (Solidaridad y Autogestión Internacionalista), una formación católica, por lo que el folleto contiene citas del papa Juan Pablo II. Es una obra hecha con brío, e incluso agresiva, populista, en la denuncia de los sufrimientos, reales o inventados, de la comunidad inmigrante.
        
Lo significativo es que el enfoque del problema en nada está en desacuerdo, y ni siquiera es menos radical, de lo que resulta habitual en los panfletos de la izquierda más extrema y comecuras, en esta cuestión.
        
Por eso digo que confesionales y anticlericales, en el mencionado asunto, coinciden en lo esencial. Bastaría suprimir las frases del papa para que cualquier izquierdista o anarquista o lector devoto de los editoriales de El País o activista de una ONG laica lo apoyase.
        
Pero yo difiero. Difiero del folleto. Difiero de unos y otros.
        
El paternalismo es una forma de racismo, y todos (por desgracia, todos) los textos que conozco sobre la inmigración son paternalistas, racistas pues, dado que tratan a los inmigrantes desde arriba, no se ponen a su nivel, no los consideran como iguales, ansían “ayudarlos” como si fueran niños o niñas: en eso se manifiesta el racismo y chovinismo cultural de quienes escriben esos textos.
        
Convertir a los inmigrantes en víctimas es un modo de deshumanizarlos, pues nadie es ante todo una víctima sino en primer lugar una persona, un ser humano. Luego puede sufrir tales o cuales situaciones de opresión o explotación, pero al referirnos al asunto debemos tener muy en cuenta que estamos tratando con un ser humano, que es responsable de sus actos y no mera víctima, y al que hay que considerar en pie de igualdad, con capacidades propias, que puede y debe modifica su situación por medio del propio esfuerzo y la autocritica, pero no a través de la “ayuda”.
        
Es atroz que lo que mueve a todas y todos en la cuestión e los inmigrantes sea el sentimiento de pena, el “¡pobrecitos!”, el olvido de la dignidad y autorrespeto de la persona que está aquí llegada desde fuera, la o el inmigrante.
        
Como consecuencia de todo ello se define a éste como un sujeto irresponsable, con el que adoptar posturas caritativas y asistenciales, en vez de tratarle en pie de igualdad, esto es, recordándole que tiene deberes además de derechos, como todas las personas. Quienes en este asunto no son capaces de dejar a un lado el asistencialismo y la mentalidad limosnera deben mirar hacia el interior de sí para descubrir lo muy racistas que son.
        
Y, como se dijo, los paternalistas (por tanto, racistas) definen al inmigrante como un sujeto con sólo derechos, sin deberes ni obligaciones, alguien que por su pretendida situación de pobreza extrema (lo cual no es cierto quizá en el 80% de los casos) puede hacer lo que le venga en gana, y al que nunca se les pueden exigir responsabilidades en el trato con sus iguales.
        
Empecemos a hacernos preguntas más allá de lo caritativo, paternalista y lacrimógeno. ¿Es ético que una persona abandone su país y los suyos para ir a integrarse en la sociedad de consumo?, ¿no saben quiénes lo hacen que con ello dañan a la sociedad donde nacieron?, ¿no conocen que el fenómeno de la emigración monetiza, fomenta el capitalismo y destruye la sociedad popular, en buena medida autosuficiente hasta hace poco, en sus países de origen, creando mucha más miseria y hambre?
        
Tras la retórica pro-inmigrantes habitual está una idea perversa, el derecho de todas y todos al consumo. Esto es inasumible.
        
Los inmigrantes vienen de sociedades en que se hace necesario un inmenso esfuerzo en pro de la justicia social, en pro de la revolución integral. En vez de eso ellos escapan, eluden sus responsabilidades, se van a consumir. ¿Eso es políticamente justo?, ¿es éticamente admisible?
        
África está llena de déspotas y genocidas, como Paul Kagame, ese hombre negro que es el mayor criminal hoy vivo, o como Nelson Mandela, el jerarca de Sudáfrica, que en el verano de 2012 mandó -desde la sombra- ametrallar a los mineros que se le oponían. Véase, una lección práctica de lo que es el racismo y el “anti-racismo”: un jefazo negro, tenido por algunos como el ejemplo práctico de la lucha anti-racista, anti-apartheid, el señor Mandela, negro, manda a la policía, negros y blancos unidos, a asesinar en masa a los mineros negros…
        
Si quienes tienen que estar allí resistiendo a los tiranos se vienen para acá, a consumir, ¿qué será de África y los pueblos africanos? Entiendo que alentar esa inmigración es la expresión más aciaga del racismo. La tarea de los inmigrantes es hacer la revolución en su propio país, no emigrar a los países ricos. Si son sujetos con conciencia quienes están aquí han de considerarse autocríticamente y volver a su país de origen para sumarse a la acción revolucionaria allí.
        
Podríamos decir más cosas sobre esta materia, muchísimas más. Lo dejamos aquí. Pero no se olvide: todos dicen lo mismo sobre este crucial problema, mientras que yo difiero de todos. Todos son racistas de facto, yo no. Por eso me cisco en las religiones políticas, la del anti-racismo neo-racista en primer lugar, ese invento de la progresía pro-capitalista y racista de nuevo tipo, repetida luego por izquierdistas y anarquistas de Estado. Y también por los activistas católicos.
        
Las religiones políticas son las creencias que estructuran el actual sistema de dominación. Sin refutarlas e incluso denunciarlas nada se puede hacer hoy.

17 comentarios:

  1. Hola
    en esta frase, pones CISCO

    Por eso me cisco en las religiones políticas

    Defineme CISCO

    Gracias

    N.B. Me ha gustado el articulo. Estoy contigo

    ResponderEliminar
  2. El que no conoce la experiencia de matar a sus hermanos africanos por ideas vacías guiadas por asesinos de masas, no puede entender que se quiera huir desesperadamente de su propio país para no seguir matando hermanos. La tarea de la revolución no se puede hacer cuando portas un arma para matar a tu propia familia. Occidente da armas a África: mata a tus hermanos, mata a tus padres, mátate a ti mismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Respondo a Felix:
      "Bastaría suprimir las frases del papa para que cualquier izquierdista o anarquista o lector devoto de los editoriales de El País o activista de una ONG laica lo apoyase.

      Pero yo difiero. Difiero del folleto. Difiero de unos y otros."
      Lo que queda es el fascismo, llamalo liberalismo, liberal, UPyD u otras chorradas derechistas. Miedo me da

      Eliminar
  3. obre la polémica este interesante libro:

    "«Anarquismo social o anarquismo personal», la polémica de Bookchin con el anarquismo postmoderno


    En el presente libro, realiza una dura crítica de algunas de las nuevas corrientes que han cobrado fuerza en las últimas décadas dentro de la izquierda antiautoritaria y, en concreto, dentro del área anarquista. Bookchin, uno de los pioneros de la ecología social, analiza y cuestiona las bases de las corrientes de crítica de la civilización industrial, primitivistas, neomísticas e individualistas (y se enfrenta a algunas de sus figuras más relevantes como John Zerzan, David Watson o Hakim Bey), acusándolas de haber perdido el componente social y organizativo —y por lo tanto revolucionario— para convertirse, muchas veces, en una mera actitud nihilista postmoderna o, en el peor de los casos, en un mero objeto de consumo para pijoprogres.

    ResponderEliminar
  4. Los pensamientos de Felix son una escuela de pensamiento en la que aprendemos a pensar por nosotros mismos, fuera de los paradigmas teoricos academicos, sin temor a los chantajes de la correccion politica dominante.

    ResponderEliminar
  5. Muy bien escrito Felix, ánimo sigue dando caña a esta ralea de izquierdosos

    ResponderEliminar
  6. El enfoque de Félix me parece algo extremo, siendo cierto que la inmigración no es deseable, me parece excesiva la generalización de decir que la motivación es el consumo.

    Sinceramente pienso que una cosa es VALORAR las capacidades humanas, para el esfuerzo, para el sufrimiento, para la autoconstrucción, etc . . y otra es IDOLATRARLAS hasta casi la absoluta ausencia de misericordia, comprensión y paciencia. Y a veces al leerte me da la impresión de que hay algo de esto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "me parece excesiva la generalización de decir que la motivación es el consumo."

      Sólo tienes que fijarte en la cantidad de cayucos y pateras llenas de inmigrantes que arriban a Cuba... No es delito aspirar a mejorar tus condiciones de vida (y de la familia que te ha pagado el pasaje). Pero tampoco hay que caer en el mito del buen salvaje, e imaginar que es el hambre, la desesperación y la opresión lo que mueve a la gente a cambiar de lugar de residencia.

      Eliminar
  7. He aquí uno que está pensando en emigrar a UK, pero que al leer este artículo hace que me replantee esta cobarde "solución". Sé que emigrar sin mirar atrás supone seguir contribuyendo a este gran Reino de la mentira y del consumo que tanto odio. Es una contradicción que me desgarra hasta no se imaginan qué punto y me hace profundamente desdichado.

    Por otra parte como buen adoctrinado estatal, soy una persona insociable y al que le cuesta convivir con los demás un horror. Pero al mismo tiempo deseo con ardor salir de esta mentira y de esta incomunicación, quedarme en mi tierra y aprender a colaborar y compartir con otras gentes que sientan como yo que la experiencia humana tiene que ser mucho más amplia y rica que esta miseria que nos obligan a soportar bajo la amenaza de la exclusión social o de la represión violenta del estado si uno no se amolda al orden establecido.

    Quiero salir de mi propio victimismo y así poder poner mi grano de arena en la balanza de la revolución integral, por lo que agradecería mucho si alguien me pudiera proporcionar el contacto de algún colectivo de Málaga que trabaje en esa dirección, que tenga algo de paciencia mientras consigo rehabilitarme de mi autismo e insociabilidad inducida, por qué sé que irme a UK sería dar un paso definitivo hacia el abismo de un ser-nada como lo califica Félix.

    Y más allá de querer dar pena, mi deseo interno que aún me late (desconozco por cuanto tiempo más), es el de rehabilitarme y ser una persona útil para esa gran revolución que para mi no es otra que la emancipación humana de todo poder opresor y el que cada ser humano pueda vivir una vida digna y autosuficiente en convivencia con sus congéneres.

    ResponderEliminar
  8. También hay gente, y no tienen por qué ser emigrantes, que están en una situación que necesitan de un "empujon" para salir del pozo en donde están metidos. Y no se trata de darles limonas sino de darles ese empujón que necesitan para luego, gracias a eso, por si mismos, poder despegar.
    ¿A ver tú que harías, Felix, si te quedaras sin trabajo, sin casa, sin dinero y sin nadie a quien acudir que te echara un cable.
    No creo que haya que generalizar,ni en un extremo ni en el otro.De todo habrá ¿no?
    Pero que los progres izquierdistas, al igual que los activictas catolicos, fomentan el victivismo, en eso te doy la razón

    ResponderEliminar
  9. Creo que el autor de este artículo habla desde teorías y conceptos alejados de la experiencia.
    El autor, al decir lo que dice, demuestra no tener la más mínima experiencia de lo que supone "vivir" en un país africano.
    Cualquier africano que lea esto diría: este señor no se entera. Los occidentales no nos enteramos.

    ResponderEliminar
  10. Hola Anónimo,

    creo que tus palabras reflejan el sentimiento de muchos jóvenes, entre los que me incluyo. El querer cambiar las cosas inmediatamente. Entrar en "acción" lo más rápido posible. Pero quizá tu mismo te has respondido al decir que no es posible "mientras consigo rehabilitarme de mi autismo e insociabilidad inducida".

    No te sientas así, creo que somos muchos los que tenemos el mismo problema ya que nos han educado de la misma manera. Somos insociables, incapaces de hacer cosas con los demás, queremos imponer nuestras ideas a los otros, atacamos al que no piensa como nosotros, etc. Por lo tanto, es importante deducir que hemos de cambiarnos primero a nosotros mismos para poder cambiar el orden exterior de las cosas.

    Yo muchas veces sueño con otro mundo... pero luego despierto y me doy cuenta de que si no tenemos los pies en el suelo difícilmente podremos avanzar. No podemos idealizar un mundo idílico porque no existe. Creo que hay que ir paso a paso.

    A nadie le gusta emigrar. A mi no me gustaría irme a ninguna parte. Aquí he nacido y aquí quiero morir. De hecho es una posibilidad que ni se me pasa por la cabeza pero bueno es mi opinión, una más.

    Detrás de las corazas que nos han colocado nuestros adoctrinadores (profesores, padres, entorno) creo que hay una hoguera preparada para encender la llama de la bondad humana. Es nuestra elección iniciar el fuego. Tu tienes la chispa adecuada. Lo más difícil, sin embargo, es mantener la llama, prolongar la lucha hasta el final, en eso debemos poner todo nuestro empeño. El mal existe, es real, no debemos subestimarlo. Simplemente, ser más fuertes que él. Hoy está por todas partes, hay que saber diferenciarlo.

    "Si debo, puedo"

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. pues a mi este escrito me parece que adolece de una superficialidad monumental y una falta de reflexión sobre la complejidad del tema muy parecida a la misma que usan los racistas declarados para justificar su antiimmigracionismo.

    ResponderEliminar
  12. Los movimientos migratorios pueden ser muy interesantes para el Estado/Capitalismo a fin de generar una nueva masa social, (que no pueblo) desarraigada y fragmentada; de ahí que las maquinarías de adoctrinamiento social y propaganda política trabajen a todo ritmo. Se trata de una criba; por un lado se admiten nuevas corrientes que previamente han renunciado a la resistencia y revolución integral, en sus respectivos lugares de origen, y han optado por la huida individual, motivadas únicamente por necesidades y deseos materiales; mientras que por otro se promueve la salida de los autóctonos en un proceso análogo al "arrancar las malas hierbas". Y es que los pueblos sólidamente enraizados a la cultura e historia de un lugar y bien cohesionados; pueden presentar una oposición feroz al Estado/Capitalismo, ya que están animados por valores que trascienden lo material; mientras que los emigrantes van a entrar de lleno en el engranaje de competitividad laboral en las condiciones óptimas para la degradación sustancial del trabajo asalariado.

    Muy interesantes los comentarios. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. No hay más que imaginarse la millonada que cuesta hacer el programa "Españoles en el Mundo", y cuya finalidad es fomentar que los jóvenes titulados españoles en paro hagan las maletas y se marchen a otros países.

      Eliminar
  13. Los que tienen que emigrar en España son los políticos que nos gobiernan encabezados por su majestad Juan Carlos I previa incautación de todos sus bienes y activos. A partir de ahí ya se verá. Lo que es triste es que estemos educando a nuestros hijos con la idea de que en España no tienen futuro y encima la gente esté contenta de que sus hijos puedan estudiar la mitad de sus asignaturas en inglés, caso de la comunidad de Madrid. Ya lo dice Pío Moa entre los nacionalistas, socialistas y peperos están acabando con todo lo que significa España y lo español. ¡Abajo el sistema autonómico !, incluyendo las autonomías del País Vasco y Cataluña.

    ResponderEliminar
  14. Ha aportado el autor alguna prueba de sus acusaciones en contra de Nelson Mandela?? "mandó desde la sombra" dice...sin aportar ni datos, ni opiniones de terceros, ni nada de concreto que respalde sus acusaciones... Vamos bien!

    ResponderEliminar

Nota: Los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación, que resumidamente son: aquellos que contengan insultos, calumnias, datos personales, amenazas, publicidad, apología del fascismo, racismo, machismo o crueldad.