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jueves, 23 de octubre de 2014

VIDAS PARALELAS EVO MORALES Y PABLO IGLESIAS (II)

Lo más repudiable de la ejecutoria de Morales es su política hacia las comunidades indígenas. Ha agredido ambientalmente sus territorios, con grandes infraestructuras y una intensa actividad expoliadora de recursos primarios, mercantilizando el marco de existencia de aquéllas[1]. Las ha enfrentado unas con otras y dividido interiormente, favoreciendo a minorías que se están transformando en nueva burguesía indígena y explotando a los que antaño fueron sus iguales. Las está aculturando, atrayéndolas a la dependencia del Estado, rompiendo las tradiciones ancestrales de autoabastecimiento y vida autónoma conforme a sus propios valores, fundamento de su mismidad y pervivencia.

Para conectarlas a la Red, lo que es tenido por Morales por un enorme progreso, ha lanzado un satélite artificial, a fin de que Internet llegue hasta la última aldea de la selva. Con esto introduce a los indígenas en el capitalismo global, les hace buenos para el trabajo asalariado, el consumo y el pago de impuestos. Por causa del obrar del gobierno de izquierda es de temer que, en unos pocos años, ya no queden pueblos indígenas autosuficientes, conscientes de sí, orgullosos de lo que son y en permanente lucha por la libertad, al haber sido rebajados a masa amorfa, sin dignidad y aculturada, devastada por el autoodio, que vive para el dinero y la turbia ilusión del bienestar material. Como consecuencia, dichos pueblos se están desentendiendo de sus lenguas, cada día menos apreciadas, pasándose al español cuando no al inglés.

El MAS y Morales hicieron promulgar en 2009 una nueva Constitución que declara a Bolivia “Estado Plurinacional (sic)”, declarando co-oficiales 36 idiomas indígenas. De esa manera se arrebatan tales lenguas a sus pueblos, que quedan transformadas en propiedad del Estado, entrando con ello en un proceso de, por un lado, aparente recuperación pero, en realidad, de desintegración. Son los pueblos, y no los Estados, quienes pueden salvar las lenguas y culturas amenazadas. Aquéllos son causa de su decadencia, no el remedio.

Al expropiar las lenguas a los pueblos indígenas Morales está ejecutando un genocidio cultural, al que los pueblos indígenas se resisten, de ahí sus grandes movilizaciones de 2011, que el gobierno de Morales reprimió con furor. Las luchas obreras, campesinas, indígenas y populares contra el gobierno izquierdista del MAS son abundantes y persistentes desde hace mucho, realidad que los media ocultan para mantener una buena imagen del izquierdismo pro-capitalista a escala planetaria, al ser éste necesario al poder constituido en muchos países, España entre ellos, para pastorear y manejar a las masas.

También velan el uso habitual de grupos parapoliciales y de extrema derecha, organizados por el MAS y el gobierno de Evo, para violentar a quienes denuncian y se resisten, en particular a las comunidades indígenas, que han padecido muchas agresiones ilegales dirigidas desde el gobierno en los últimos años.

Lo que incontables gobiernos de derechas no han logrado durante muchos años, e incluso siglos, el sobre-someter a los pueblos indígenas de Bolivia hasta aniquilarles cultural y políticamente, lo está consiguiendo la izquierda en un tiempo muy corto. Por eso Evo es idolatrado por el gran capital, el imperialismo y el ejército, por todo el bloque de los dominadores. Se comprende, pues está logrando incorporar más del 60% de la población, formada por pueblos ancestrales, al sistema capitalista globalizado.

En tales resultados se evidencia la verdadera naturaleza del discurso indigenista, racista antiblanco y pretendidamente antiimperialista de Morales y su partido. Un indígena aymara, Morales, está culminando la desnaturalización e inmolación cultural de los pueblos indígenas de Bolivia. Su racismo ha tenido unos resultados inesperados para los más ingenuos, golpear a las comunidades autóctonas hasta casi desintegrarlas… lo que prueba que el racismo en todas sus formas es intolerable, en particular el que ahora está en ascenso, dirigido contra los blancos[2].

Morales es maestro en lo que se ha denominado “doble discurso”: dice una cosa y hace otra. Promulga su Constitución de 2009 para conculcarla todos los días en la práctica, y sólo se acuerda de ella si le es útil como instrumento para embaucar. El uso regular de la mentira forma parte de sus hábitos de trabajo.

Cuando por todas partes se eleva el clamor contra los transgénicos, Morales y la izquierda se han hecho sus defensores. Mientras en todos los países la lucha contra la energía nuclear es una de las banderas de la resistencia a los Estados y al capitalismo globalizador, la izquierda boliviana se dispone a abrir una central nuclear, a la vez que exporta productos energéticos, gas natural, extraídos con gran daño medioambiental. Con tal de hacer subir la cuota de beneficios de las multinacionales, acumular capital y encontrar nuevos ingresos tributarios para el ente estatal, la izquierda boliviana está dispuesta a todo.

Aquélla está acudiendo a todas las argucias imaginables para sobre-dominar al pueblo. Morales lleva años fomentando la delincuencia común, para que la violencia en la calle dificulte la acción autónoma popular. Tan sangrienta artimaña ha sido llevada hasta sus últimas consecuencias por el chavismo en Venezuela, como procedimiento extremo de dominación, y el gobierno del MAS la está ahora copiando en Bolivia.
(Continuará)


[1] Para calibrar el grado de inmoralidad de la izquierda pro-capitalista hay que recordar las antaño tan incesantes como estomagantes soflamas de Morales a favor de la Pachamama (madre tierra). Hoy todo eso está olvidado, y ya sólo habla de lo único que verdaderamente le ha preocupado siempre, como buen burgués travestido, el dinero. Para vencer electoralmente y medrar la izquierda está dispuesta a prometer lo que haga falta. Posteriormente dirá Diego donde dijo digo. Ahora en Bolivia sacrifica al medio ambiente y la madre tierra ante el altar del desarrollismo y el progreso.
[2]  En las comunidades indígenas Morales está fomentando el desenvolvimiento de una nueva burguesía indígena, opulenta, arrogante y deshumanizada, que exhibe sin pudor sus signos externos de riqueza. Unificada por la ideología del victimismo, el racismo antiblanco y el desarrollismo, escenifica de cuando en cuando parodias de ceremonias supuestamente ancestrales al mismo tiempo que manda a sus hijos a estudiar en EEUU, venera el inglés y desprecia la cultura popular campesina autóctona, que concibe como “atraso” y prácticas “supersticiosas”. Esa nueva burguesía de piel oscura está sobre todo en las empresas estatizadas por Morales, que atentan contra el medio ambiente, llevan adelante el saqueo del gas y dañan a las poblaciones indígenas que desean seguir siendo ellas mismas y continuar viviendo a la manera tradicional. Otra de las agresiones étnicas puesta a punto por Morales es la de otorgar becas a adolescentes de familias indígenas rurales, para que en las universidades sean manipulados, adoctrinados y aculturados, convertidos en ajenos a sí mismos y enemigos de sus propios pueblos. La cultura de los indígenas, que es de base oral, no cabe en la universidad, una sección del aparato del Estado neo-colonial. Su lugar es la vida, la aldea, la calle, no las aulas manejadas por pedantes, funcionarios y arribistas. La existencia de una elite indígena no es, con todo, un fenómeno nuevo, pues el sistema colonial se basó en la cooperación de aquélla con los poderes imperiales. Por eso el colonialismo no puede ser concebido en términos racistas. La izquierda, cuya concepción básica es racista, lo hace a costa de la verdad histórica.

4 comentarios:

  1. Rodrigo no le hagas la rosca al españolismo, empleando "español" por castellano y "España" por Estado español, por favor.

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  2. entonces para ti en lugar de hacer eso con los indígenas lo haría Podemos con los parados y excluidos no? integrarlos al sistema

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  3. "Por eso el colonialismo no puede ser concebido en términos racistas" no estoy de acuerdo.

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  4. "La izquierda, cuya concepción básica es racista, lo hace a costa de la verdad histórica." pero si la izquierda es internacionalista.

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