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viernes, 13 de noviembre de 2015

PODEMOS, EL PARTIDO DEL EJÉRCITO. Del general Franco al general Rodríguez

  Hace  meses, un artículo publicado en este blog, al tratar del artificial ascenso del montaje mediático-político Podemos, arguyó que, muy probablemente, el poder fáctico que principalmente estaba detrás era el ejército. A los incautos sempiternos les pareció descabellado pero había indicios para sostenerlo: 1) el contenido de la política de Podemos, en particular su locuacidad retumbante en pro del patriotismo español, 2) la naturaleza jerarquizada y vertical de su estructura organizativa, militarizada, 3) la temible tradición intervencionista en política del ejército español desde las Cortes de Cádiz hasta el presente, 4) el proyecto de usar a Podemos para introducir cambios primordiales negativos, lo que sólo puede hacerse bajo la dirección del aparato militar, 5) su vinculación al régimen chavista, una dictadura militar encubierta, y al islamofascismo iraní, una tiranía militar-clerical.

La incorporación a Podemos de José Julio Rodríguez, el general del ejército del aire que fue Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) en 2008-2011, valida tal análisis. Rodríguez dirigió diversas aventuras imperialistas e intervenciones del ejército español, en Irak, el Índico, Libia, etc., habiendo trabajado además para la Inteligencia militar (atención a este dato). En 2008 la embajada de EEUU en España calificó al general Rodríguez de “proamericano”, lo que viene a significar que es favorable a la OTAN, a la poderosa industria militar y al aparato castrense -en creación- de la UE[1].

         Rodríguez debe ser tildado de espadón, del último espadón o pretoriano hasta el momento, junto con personajes tan tremebundos como Riego, Espartero, O´Donnell, Prim, Narváez, Pavía, Primo de Rivera, Franco o Tejero, todos interventores en la marcha de la sociedad civil, a la que tuvieron por menor de edad y necesitada de severa tutela. Es, así mismo, heredero político de los altos mandos militares y de la guardia civil que en 1929-1931 trajeron la sanguinaria II república burguesa y terrateniente, en tanto que magna operación política anti-revolucionaria, buena parte de ellos luego convertidos en denodados fascistas, como Queipo, Ramón Franco, Sanjurjo o Mola.

Eso sin olvidar que el ejército español en 1936 se revuelve de forma cobarde y criminal contra el pueblo e inicia la guerra civil. Es en ese ejército, el de Franco, donde Julio Rodríguez comienza su carrera militar. En la Transición del franquismo al parlamentarismo, 1974-1978, el ejército tutela a la izquierda, sobre todo al PSOE (que es, en buena medida, su creación, dado que en el interior del país casi no existía), y también al PCE[2].

El ejército, con diversos instrumentos, sigue interviniendo en política, no sólo en el asunto Podemos. Por ejemplo, las “políticas de género” y la Ley de Violencia de Género ostentan también el inequívoco sello castrense, a través del feminazismo (todas las corrientes nazis están dirigidas por la policía y el ejército) y el feminismo de Estado, generosamente financiados también por el PP desde el Ministerio de Igualdad. En suma, llevamos más de dos siglos luchando contra el ejército español y sus criaturas, resistencia épica que ahora adopta nuevas formas (la recusación de Podemos) y que es atributo del esfuerzo popular por la libertad.

         La compleja (y onerosa) operación para lanzar a Podemos como alternativa política populista, esto es, nacionalista española, militarista, imperialista, policiaca, procapitalista, empobrecedora, fervorosa del islamofascismo, “de género” y teledirigida por los poderes fácticos esenciales, desde el primer momento despedía un perceptible tufo a cuartel. En ella llevan gastados cientos de millones de euros, y aún así el partido de Iglesias no sólo no avanza sino que retrocede. En esa situación, “alguien” pierde los nervios en las alturas y se lanza a “echar una mano” a su tambaleante criatura.

         Pero la promoción del partido-marioneta no la hace únicamente el ejército. Ahora, cuando hace aguas, van saliendo a la luz sus promotores, no sólo los militares sino también los civiles. En representación de los altos cuerpos de funcionarios de los diversos Ministerios se ha sumado a Podemos Javier Pérez Royo. Y el representante del Banco Santander en él es Jesús Montero, ya citado en otro análisis publicado en este blog como el hombre de la familia Botín en el partido de Iglesias[3].

         Ya tenemos a tres de los principales poderes fácticos que han creado a Podemos: el ejército, los altos cuerpos de funcionarios de los Ministerios y la banca. Así pues, las instituciones, la reacción en su conjunto. ¿Queda alguna fuerza más del statu quo promotora, aún oculta? Si, ya irán saliendo a la luz. 

         Pero es dudoso que la operación de relanzar a Podemos logre resultados. En primer lugar porque quienes llevamos tiempo poniendo en evidencia su naturaleza real, en tanto que ultimísima fuerza de la anti-revolución capitalista y estatal, hemos logrado un éxito notable. Aquél, a día de hoy, ha perdido lo esencial de su mordiente y encanto, apareciendo como una formación burguesa, la neo-casta politiquera emergida de la crisis del PP-PSOE-IU. Eso es así con independencia de los votos que consiga (cada vez menos), pues las personas que hoy reflexionan de manera independiente, esa minoría decisiva, ya se han liberado de su influencia. Quienes calculamos que Podemos se desfondaría en 2-3 años hemos constatado que lo ha hecho en un año…

         Podemos ha engañados a muchos y ha ofendido a otros tantos. Ahora son cada vez más las voces que demandan explicaciones y responsabilidades. Como organización es una jaula de grillos, atrapada por sus contradicciones entre lo que dice y lo que hace, por su descomunal dependencia de los poderes fácticos y la banca, por su amoralidad, corruptelas, ramplonería, ignorancia (se nutre del micromundillo lumpen-intelectual, al que pertenecen J.C. Monedero o J.P. Wert), mentiras, ansia de poder y autoritarismo.

         En la esfera internacional la situación le es cada día más desfavorable. El chavismo se ha ido al garete en medio de la irrisión general, Cuba es ahora aliado del imperialismo yanki y el rechazo popular al islamofascismo, iraní o saudí, es creciente[4]. Lo peor es Grecia. Allí el “partido hermano” de Podemos es hoy quien realiza la política de recortes sociales que exige la Troika (por ejemplo, reduciendo las pensiones en un 12% en setiembre de 2015), en total 6.400 millones de euros durante el bienio 2015-2016, entre subidas de impuestos, recortes y reducción del gasto “social” estatal. Ha ido tan lejos que los trabajadores griegos están organizando incluso huelgas generales contra el amigo de Podemos.

Se ha dicho que “Tsipras es el brazo ejecutor de la Troika en Grecia”, del mismo modo que Podemos lo será (quizá ya no pueda llegar ni a eso) en España. Su función consistiría en organizar coercitivamente una sociedad de pobreza creciente, quitándoles recursos a los trabajadores más infortunados con el fin de dárselos al empresariado para reindustrializar según el modelo económico chino, así como al ente estatal y al capitalismo alemán, igual que está haciendo Syriza.

         En sus delirios militaristas e imperialistas Pablo Iglesias está ahora pidiendo formar una fuerza militar europea dentro de la OTAN… Esto es, está repitiendo el programa de sus mandantes, los Rodríguez y demás generales. Podemos, mientras no pone límites al gasto militar, ha eliminado recientemente de su programa la ayuda económica a las madres. Cañones si pero hijos no. Monstruoso.

         Quienes de buena fe se acercaron por un tiempo a Podemos ahora tienen que reflexionar. Dejándose llevar por la propaganda institucional estas personas se aproximaron a una formación neo-pretoriana y paramilitar, por tanto, a un temible ente parapolicial, a un engendro del Banco Santander, a un tinglado promovido desde los altos cuerpos de funcionarios del Estado, a un montaje que es citado en estudios sobre el Club Bilderberg. El asunto es extremadamente grave, y quienes se dejaron seducir han de hacer trabajo interior de larga duración para averiguar qué fallos psíquicos propios, personales, lo hicieron posible. La frivolidad y a la irresponsabilidad no pueden ser admitidas. No. No.

         Esas personas, las que se creyeron los embustes del sistema en el caso Podemos, están moralmente obligadas a dedicar un tiempo, varios meses por ejemplo, a ordenar su mundo interior penitencialmente, con pesar y dolor, con esfuerzo y sufrimiento, para limpiarse y depurarse. Es su podredumbre y malevolencia interior las que les han llevado a creer y confiar, aunque haya sido pasajeramente, en esa formación monstruosa. Por tanto, han de entrar en áspera lucha consigo mismos hasta vomitar su propia negatividad.

         Examinemos la batería de pensamientos tóxicos que llevó a algunos a considerar con simpatía al partido militar-bancario-ministerial, refutándolos.

Las instituciones del Estado no son la solución sino el problema. El pueblo se afirma y construye ajeno del todo al ente estatal y en lucha contra él. Quienes están en las instituciones son las instituciones y forman parte del bloque de la reacción. El régimen parlamentario no es una “democracia” sino la dictadura de los poderes fácticos, y quien se integra electoralmente en él se hace parte de uno de esos poderes, la partitocracia. La meta estratégica no es vivir “mejor” bajo el capitalismo sino poner fin al orden del capital a través de la revolución integral. Algún pequeño sector de la sociedad necesita más recursos materiales pero lo que todos necesitamos principalmente son bienes inmateriales, espirituales, que únicamente una revolución total-finita puede hacer posible.

La justicia social no consiste en que el Estado soborne con limosnas, dádivas y migajas al pueblo trabajador sino en poner fin a la dictadura cada día mayor de la gran empresa multinacional y al capitalismo de Estado, expropiando a ambos y haciendo con sus bienes una economía popular con autogestión. Esto es el modo de realizar la libertad civil y terminar con el régimen salarial, la forma contemporánea de esclavitud.

El Estado de bienestar es el basamento de la sociedad-granja destinada a fabricar seres nada, por lo que nuestra meta ha de ser una formación social autogestionada en lo económico. Quienes están o desean estar en las instituciones son los que se han pasado o desean pasarse al enemigo. El consumo no es lo apropiado sino un mal y una forma de maldad, siendo lo deseable una sociedad de pocos bienes materiales (sólo los mínimamente necesarios) y muchos bienes espirituales.

La revolución se hace desde valores y no desde intereses materiales, siendo su esencia una lucha contra el poder constituido, hasta su derrocamiento, para hacer una sociedad de la libertad, la verdad, la justicia, el trabajo universal libre, el bien moral, el afecto mutuo, la magnanimidad, el vivir para los valores y el servicio de unos a otros. Con virtud personal y virtud cívica. Con gobierno por asambleas soberanas. Sin explotadores ni trabajo asalariado. Sin ejército ni policía ni generales, sin altos funcionarios, sin políticos profesionales, sin adoctrinadores. Sin ciudades ni devastación medioambiental. Sin división entre mandantes y mandados. En suma, sin orden estatal ni clase empresarial.

La política sólo es parte y nada más que parte. Ella no puede por sí misma responder y dar solución a los problemas de la condición humana, incluso cuando sea la mejor de todas las políticas posibles. La economía es asimismo sólo parte. Por tanto, las corrientes politicistas y economicistas, que hace suyas Podemos, engañan a su público dado que se necesita muchísimo más que la política y la economía para constituir una sociedad cualitativamente por delante de la actual.

Necesitamos en primer lugar de la calidad autoconstruida de la persona, lo que demanda hacer de lo humano total, y no única ni principalmente de lo económico ni de lo político, lo principal. Los individuos reales son y deben ser el centro, no los partidos políticos ni las instituciones ni las leyes. Necesitamos de la preocupación ética, de los fines estéticos y de las metas civilizadoras porque la revolución integral es, a fin de cuentas, una revolución espiritual.

Podemos, desde sus origines organización paramilitar, parapolicial y creación de la gran banca española, muestra qué es la izquierda, a dónde lleva la hipócrita retórica “anticapitalista” que contempla al parlamentarismo como vía o herramienta “útil” y al Estado como remedio primordial de todos los males, enfoque que embellece el núcleo y meollo de aquél, el ejército. La izquierda es siempre militarista a fuer de adoradora y aduladora del Estado, de ahí que el aparato militar esté detrás de Podemos, detrás de la izquierda toda.

Por estatólatra la izquierda es el centro de la anti-revolución en el seno de las clases populares. Y al hacer del ente estatal el supremo bien se hace agente sustantivo de la clase empresarial, dado que ésta no puede existir sin aquél. Al sobrevalorar la función de la riqueza material en la vida humana la izquierda se construye como entidad política materialista vulgar habitada por mercenarios, esto es, por sujetos que se venden a los amos del dinero, en uniforme[5] o de paisano, según se observa todos los días.

El capitalismo lo liquida y extingue la revolución, jamás el Estado, este u otro. Estar a favor de la existencia de un ente estatal es declarase en pro del capitalismo.

Una sociedad libre no puede tener ejército profesional, ni tampoco policía profesional, pues en ella no tiene que haber cuerpos armados y organizados al margen del pueblo y excluidos del trabajo productivo. En aquélla las tareas de defensa han de ser asunto de toda la población adulta organizada en milicia popular, no de un ejército. Lo mismo para la preservación de la paz social y la observancia de las normas legales. Los Franco y los Rodríguez, todos los espadones y pretorianos que hemos sufrido desde el inicio de la revolución liberal hace doscientos años, son el lado peor de nuestra historia y presente. Y Podemos hace suya esa historia y ese presente.

Pero la izquierda, toda ella y no sólo Podemos, se está desmoronando desde hace mucho. Puesta en evidencia como formación procapitalista y habiendo fracasado en todos los países ha quedado convertida en esperpento risible en Venezuela, vil brazo ejecutor del capitalismo en Grecia y patético apéndice del pretorianismo en España. Quienes urdieron el proyecto Podemos, principalmente planificadores y estrategas en uniforme, se equivocaron al escoger al grupo de Pablo Iglesias como herramienta, intentando repetir lo hecho con Felipe González y su gente en la Transición. Hoy la izquierda está tan degradada, y de manera múltiple, que ya no vale ni siquiera para intervenciones políticas institucionales. Algunos, en la cúpula del poder del Estado, ya lo han comprendido, y están a las busca de otras herramientas, de otras marionetas políticas[6].

La operación Podemos estaba dirigida, cómo no, contra la maduración del proyecto y programa, de la idea e ideal de revolución integral, también para evitar que una porción conspicua del 15-M escogiese este proyecto. Su fracaso, muy rápido y completo (aunque ya están en marcha las maniobras de reanimación), señala que entramos en una fase de expansión de la revolución integral. Debemos, pues, contemplar el futuro con júbilo y optimismo.

El momento de acumular positivamente fuerzas para la revolución integral ha llegado. Entramos en una fase de flujo y ascenso.

        


[1] Un análisis, flojo y conciliador al carecer de una perspectiva estratégica revolucionaria, del militarismo español hoy es “Podemos y la política de paz y defensa”, Colectivo Utopía Contagiosa, en el libro “Hasta luego, Pablo. Once ensayos críticos sobre Podemos”, VVAA. La entregada presencia de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, afín a Podemos, en los fastos del 12 de octubre de 2015, Fiesta Nacional y gran aquelarre del militarismo y el imperialismo español, añade certidumbre a la sumisión de ese partido al ejército y a los cuerpos policiales, la Guardia Civil sobre todo, que continúa teniendo estatuto militar, caso único en la UE, algo aberrante.
 [2] Este asunto está estudiado con algún detenimiento en “A los 40 años de la muerte de Franco. La Transición del franquismo al parlamentarismo, 1974-1978”, Félix Rodrigo Mora, en este blog.

[3] El libro “Los planes del Club Bilderberg para España”, Cristina Martín Jiménez, recoge esta información, vinculando a Podemos, a través del Banco Santander, con esa agrupación mundial de los muy millonarios, el Club Bilderberg. Así queda refutada una vez más la demagogia “anticapitalista” de aquél.

[4] Otro dato que alertó sobre la condición militarista de Podemos es su islamofilia, un rasgo común a casi toda la izquierda española (que la unifica con el franquismo, sobremanera islamófilo), central asimismo en la doctrina militar actual de Occidente. Hay que recordar que el ejército español prevaleció en la guerra civil gracias a los 100.000 mercenarios musulmanes que proporcionó el clero islámico norteafricano a Franco. Sin ellos es seguro que no habría podido alzarse con la victoria en 1939. La identificación entre el islam y el fascismo español se va fraguando en Marruecos a partir de 1933-1934 cuando la Falange y los altos oficiales del ejército desarrollan un enorme entusiasmo por esa religión, en lo que sigue a los nazis, en particular a Adolfo Hitler, quien odiaba el cristianismo y el judaísmo al mismo tiempo que admiraba al islam. Los datos y análisis básicos sobre esta cuestión en “Islam y guerra civil española”, Francisco Sánchez Ruano; “El colonialismo español en Marruecos”, Miguel Martín; “La espada del Islam. Voluntarios árabes en la Werhmacht”, Carlos Caballero Jurado; “Investigación sobre la Segunda República Española, 1931-1936”, Félix Rodrigo Mora. No se comprende, como apostilla, que los organizadores del Dia del Orgullo Gay en 2015 permitieran a Podemos participar, cuando este partido está muy bien relacionado con el régimen clerical-fascista iraní, que se jacta de perseguir y asesinar a las personas de condición homosexual. Es ilustrativo también que Podemos combine ser un reservorio de faminazismo con su devoción por un orden patriarcal violentísimo, el de Irán hoy.
[5] El estudio citado en la nota 1 cuantifica el gasto militar real español en 23.400 millones de euros durante 2015, una suma cuatro veces superior a la declarada por el Ministerio de Defensa. Pero incluso aquel cálculo incluye sólo una parte, pues los gastos militares ocultos o indirectos (comenzando por el presupuesto de la Guardia Civil, que proviene de Interior) son superiores. Por ejemplo, numerosos y costosos trabajos de investigación que se efectúan en la universidad en realidad son para el ejército, y la financiación del sexismo neo-patriarcal, “de género”, se hace desde el Ministerio de Igualdad, para crear un montaje de extrema derecha dirigido, entre otras metas, a prestigiar a la policía y proporcionar recluta femenina al aparato militar. Por tanto, el ejército es una potencia económica en sí misma, con recursos propios a un nivel similar al de los grandes bancos. Esos fondos dan para todo: ahí está Podemos…

[6] ¿Qué futuro le queda a Podemos? Pues repetir a la española la trayectoria de Syriza. Mucho más porque Ciudadanos, el nuevo partido político de centro, tiene en esencial el mismo programa que Podemos aunque sin eso de atrabiliario e incluso monstruoso que introduce la izquierda, en particular el gueto político (que es el origen de Podemos), en todo lo que hace. La izquierda es socialdemocracia en lo político y estalinismo en lo ideológico, pero ¿quién desea hoy padecer a un estalinista vergonzante como Pablo Iglesias? De fracaso en fracaso, Podemos terminará o bien teniéndose que integrar en el PSOE o bien convirtiéndose en una nueva forma de extrema derecha, de formación parapolicial explícita. Su militarismo, su amoralidad, su espíritu mercenario y su apetito de poder son tan exacerbados que es capaz de cualquier cosa. ¡Cuidado! En cualquier caso, significa el punto final de la izquierda española como instrumento del capitalismo. ¿Qué será del general Rodríguez? Fracasada su criatura tendrá que escuchar las reconvenciones de sus colegas al haber apostado por el pasado por no haberse actualizado y modernizado.









4 comentarios:

  1. Ya solo les falta el cura, tiempo.
    Creo que si han conseguido muchos votos en la última "fiesta de la democracia" es porque iban la mayoría de las veces en coalición con otras fuerzas que por minoritarias habrían pasado desapercibidas, pero que unidas a "esto" han logrado el tirón de los que descontentos con el sistema, aun no comprenden que no encontrarán soluciones en él.

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  2. Pues ahora han "fichado" también a un guardia civil.

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  3. La pinta del general es de jazaro cercano a los RKM ROTSHCHILD

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