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jueves, 21 de mayo de 2015

PODEMOS EL LACAYO DE LOS RICOS (2)


Como se ha dicho, Podemos se encamina hacia el universo de la derecha a paso de carga. Veamos algunas de las manifestaciones de esto. Comenzó prometiendo la renta básica y el impago de la deuda pero cuando llegó la campaña electoral eliminó tales reivindicaciones. Y lo hizo a su manera, chulesca y autoritaria, sin dar explicaciones, lo que entraña una notable falta de ética, además de manifestar el desprecio con que la dirección considera a las “asambleas” de base. Se estrenó exhibiendo un republicanismo acalorado… hasta caer de rodillas delante del rey, lo que ha llevado a algún periodista a tildar a su jefe de “bufón de la corte”, similar al célebre Calabazas, el bufón de Felipe IV magistralmente pintado por Velázquez. De prometer, al principio, el reino de Jauja del hiper-consumo más ecocida, irreal y deshumanizador ha pasado a ofertar en su programa una raquítica tanda de “medidas sociales” en nada importante diferentes de las que propone la derecha, las cuales cumplirá, advierte, “en la medida de lo posible”, o sea, muy poco o nada.

La subida de impuestos es la clave de su propuesta. Pero eso ya lo ha hecho el PP desde 2011. La apostilla de que lo logrado irá a “gasto social” es a la vez perversa y mendaz. Lo primero porque busca corromper a las masas comprándolas con dinero para que admitan el capitalismo y el régimen salarial. Mendaz porque no será así, pues la ya decidida -en las alturas- reorientación general de la economía, con reindustrialización e implantación del modelo chino (trabajo incesante con salarios escasos, sin apenas derechos laborales y con las prestaciones, aunque no las cotizaciones, del Estado de bienestar bastante recortadas), exige que casi todo lo recaudado vaya a subsidiar a la gran burguesía industrial y financiera. En esto Podemos miente[1] a sus votantes.

Mientras promete demagógicamente ampliar el sistema de pensiones para la tercera edad cargando, pretendidamente, al gran capital con impuestos crecidos, se rodea de conocidos matarifes que, invocando el “derecho a una muerte digna”, aliviarán la carga financiera de la Seguridad Social (esto es, del Estado), probablemente, “ayudando” a pasar a mejor vida a una parte de los 9 millones de pensionistas en cuanto que Podemos mande. A la vez que en Cataluña dice defender “el derecho a decidir” en Málaga vitorea “la unidad de España” y se declara “patriota”, tanto y tan fervorosamente que llama a sus oponentes “traidores a la patria”, en un arranque de intransigencia españolista que, esto también, le unifica con la extrema derecha[2].

Lo mismo indica su costumbre de vitorear en sus mítines a la policía y guardia civil, así como al ejército, en lo que se manifiestan sus verdaderas raíces, ocultadas al gran público y, al mismo tiempo, indica que es su deseo impulsar el crecimiento del Estado policial y la militarización de la sociedad. Pero, si va a gastar una buena parte de los ingresos fiscales en más policías (por tanto, también en mas jueces y más cárceles) y en más aparato militar, ¿de dónde van a salir los fondos para las “políticas sociales”, que es la carnaza con que pesca votos?

Hasta ahora era la extrema derecha, los grupos fascistas, y con menos brío la derecha, quienes enaltecían y loaban a la policía y guardia civil. Desde ahora lo hace también Podemos… y pronto lo efectuará enarbolando la bandera monárquica.

La “normalización” de la imagen popular del ejército es una de las tareas que sus creadores, en primer lugar el ministerio del Interior y el CNI, han asignado a Podemos. Aquél sigue siendo para muchos el causante principal de la guerra civil, la organización esencial del Estado que primero hizo una matanza terrorífica y luego mantuvo el fascismo 40 años. Identifican, acertadamente, al ejército con el fascismo. En las actuales condiciones eso debe ser cambiado. La UE, en tanto que potencia mundial en rápida decadencia, necesita hacer acto de presencia en el foro mundial también como fuerza militar. En consecuencia, los diversos países de la Unión Europea urden en secreto planes de rearme y militarización. Ahí es donde llega Podemos con su patriotismo chabacano y servil, y con sus lisonjas específicamente criptofascistas al aparato policial y militar.

Podemos es el rearme, la militarización, los gastos inflados en materia de “defensa”, la guerra imperialista. Es, asimismo, la ampliación del Estado policial.

Otro rasgo del partido-montaje es su fobia al pensamiento y la sabiduría, hasta el punto que se ha calificado al programa y estilo Podemos de “vida sin cultura”. En efecto, si todo se reduce a, supuestamente, extraer dinero de los ricos para dárselo a “los pobres” en forma de limosna y soborno, a fin de que sus estómagos estén correctamente atiborrados, ¿para qué sirve la cultura? Y si el ser humano se agota en su fisiología ¡a la porra todo lo demás! Dicho de otro modo, Podemos es la última emergencia de la España negra, ignorante y pancista, que se recrea en su brutalidad, que se propone sobre-oprimir al pueblo manteniéndole en la ignorancia. Dirigido por profesores neo-analfabetos, Podemos es la negación del conocimiento y el saber, de la cultura y el arte[3].

A comienzos de marzo de 2015 dos de los jefes de Podemos mantuvieron un encuentro con empresarios en el que comunicaron a aquéllos su intención de “ligar los salarios a la productividad”, aserción rotundamente pro-capitalista que fue escuchada con satisfacción por los asistentes. Lo que ni siquiera se atreven a exponer en público los sindicatos amarillos, UGT y CCOO, lo defiende Podemos. Con tal formulación este partido incluso ha dejado de estar en la izquierda para hacerse una formación de la derecha. Esto conecta con lo que está haciendo desde el gobierno de Grecia su partido hermano, Syriza, aupado allí por la banca y el Estado alemán para cumplir lo principal de sus exigencias mientras hace frases demagógicas y protesta verbalmente, actuar necesario para que la operación se efectúe a plena satisfacción del imperialismo germano.

La distinción que hace Pablo Iglesias entre “ricos responsables” y otros adinerados supuestamente irresponsables, además de ignorar la naturaleza real del capitalismo, lleva al meollo de la cuestión. Podemos quiere un capitalismo que sea eficaz y con su habitual arrogancia desea dar lecciones a los capitalistas, como si los problemas vinieran de la tosquedad mental de la burguesía y no de su naturaleza de burguesía. Los plutócratas “responsables” están ya haciendo una nueva revolución industrial, que más pronto que tarde se manifestará durísima para los trabajadores.

Quienes todavía creen en la condición “anticapitalista”, aunque sea en lo pequeño o  mínimo, de Podemos, es porque no leen los enjundiosos textos que a su favor publica de cuando en cuando la más influyente prensa económica de EEUU, que es la mente pensante del gran capitalismo globalizado. Aquélla está complacida con su programa y línea política, sobre todo Financial Times y New York Times. Todo está atado y bien atado en esta materia, con Jesús Montero, hombre del banco de Santander, en la dirección de Podemos[4].

Como discípulo del chavismo (aunque cada vez menos entusiasta, visto el asombroso fracaso económico y social de aquél) Podemos se dice, o decía, “antiimperialista”, “antiyanki”. Esto no impide que Iglesias se encuentre de vez en cuando con el embajador estadounidense en Madrid, sin informar de lo con él tratado. ¿Están al corriente las supuestas “asambleas de base” de dicho partido de esta cuestión?, ¿se debate en ellas los contenidos llevados por Iglesias a tales encuentros? La injerencia de la embajada de EEUU en la política española, mantenida desde los tiempos del franquismo, hace suponer que esté desempeñando una función de primera importancia en la constitución programática del populismo podemita.

Podemos toca la tecla de la “liberación de la mujer” a cargo del Estado y del capital, clamando contra “la violencia de género” tal como es definida por el ministerio de Igualdad, hoy dirigido por el PP. Al mismo tiempo preconiza como modelo social el de la socialdemocracia nórdica, donde la violencia contra las mujeres es mucho más elevada que entre nosotros. Su propuesta es, de facto, introducir los cambios sociales necesarios para que las agresiones a las féminas se multipliquen por tres o por cuatro, asunto consustancial con el modelo de capitalismo socialdemócrata propio del norte de Europa. A la vez, va de la mano con el islamofascismo iraní, extremadamente patriarcal, que hace de Irán un lugar terrible para las mujeres.
(Continuará)


[1] La falta de moralidad y respeto por el pueblo de Iglesias se pone de manifiesto en el modo como defiende el Estado de bienestar. Según él, éste fue el resultado del afán, el deseo y el esfuerzo “de nuestros abuelos y padres”. En realidad lo instaura el franquismo en 1963 para sobre-dominar a las clases trabajadoras vencidas en la guerra civil, destruyendo los sistemas de ayuda mutua y cooperación existentes en su seno, y para extraer de aquéllas una masa monetaria mayor con el fin de robustecer el poder financiero del Estado. Es más, los ministros falangistas de Franco instauraron el Estado de bienestar imitando solapadamente el modelo nazi alemán, que es el hoy vigente. En mi libro “El giro estatolátrico” se explica. Una vez más Podemos se sitúa del lado del fascismo.

[2] El espíritu camaleónico y maquiavélico del jefe podemita es colosal. Tómese, por ejemplo, el libro “Conversación con Pablo Iglesias”, de Jacobo Rivero, editado hace 10 meses, y compárese con lo que ahora expone: las diferencias son muy notables. Estamos, por tanto, ante un político igual o peor que los de la casta, capaz de sostener y negar, de decir y desdecir lo que sea para logar poder.

[3] El intelectual del partido es Juan Carlos Monedero, con varios libros publicados. Todos ellos, como les suele suceder a los profesores-funcionarios, son el mismo libro, o quizá sea más exacto decir en este caso, el mismo panfleto, o texto sin rigor ni nivel, de un politicismo enfermizo además. Uno de ellos, “Curso urgente de política para gente decente”, es de chocante titulo, máxime viniendo de quien no es capaz de justificar una cuenta bancaria con cerca de medio millón de euros. Por lo demás, la gente de verdad decente se sirve de la moralidad y de los valores, y sobre todo de repudiar al dinero en el discurso, en la convicción y en la práctica, justamente lo que no hace. Nadie que otorgue al dinero la centralidad agobiante y obsesiva que le dan los jefes de Podemos puede ser honrado, ni como intelectual ni como profesor ni como político ni como persona. La supuesta salida de Monedero de Podemos es una artimaña, pues consiste en estar él dentro estando fuera para mantener dentro a los que desear irse fuera al constatar su verdadera naturaleza, derechista, policiaca, monetizada (esto es hiper-capitalista), anticultural, monárquica y militarista, por tanto, varias veces reaccionaria.
[4] Una seña de identidad de la izquierda, trabada en una peleilla de guiñol con lo que llama, sin comprenderlo, “neoliberalismo”, es pedir más y más regulación de la empresa multinacional, en particular de la gran banca, por el Estado. En mayo de 2015 un selecto grupo de 20 banqueros de diversos países han suscrito un documento por el que solicitan una mayor intervención de los entes estatales en la actividad financiera privada, para evitar una nueva crisis. No les son suficientes las más de 60.000 páginas de normas y legislación regulatorias sobre economía que la UE ha promulgado desde 2008… Esto prueba que los banqueros y la izquierda arguyen y desean lo mismo.

1 comentario:

  1. Te noto condescendiente, flojo, con poca sangre, Félix.... Que pasa, estas pensando en votar a PODEMOS? (fin modo irónico)

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