Muchos interrogantes suscita el Dia del Orgullo, una parte de los
cuales están siendo puestos sobre la mesa por los sectores críticos del
movimiento de gays y lesbianas. Pero, por encima de cualquier otra consideración,
está la defensa de la libertad amorosa, erótica y sexual de todos los seres
humanos en todos los países y lugares del mundo, meta por realizar.
En Irán el régimen
fascista de los clérigos islámicos está ejecutando unas 1.000 personas por año,
opositores políticos, ateos militantes, mujeres conscientes, pensadores
independientes, dirigentes obreros y vecinales, revolucionarios globales,
integrantes de las minorías nacionales y también homosexuales y lesbianas. Dada
la falta de garantías procesales y de leyes mínimamente objetivas que hay en
ese país, no se puede saber cuántos de ese millar de ahorcados (muchos mueren
por la acusación de “enemistad contra
Dios”, que no permite saber el motivo real) lo son por su orientación
sexual pero se intuye que constituyen una alta proporción, quizá hasta un
tercio. Eso significa que cada dia un homosexual o lesbiana son ultimados por
el Estado musulmán iraní. Uno cada día. Por tanto uno, al menos, en el Dia del
Orgullo Gay.
Esto no encaja con la
orientación meramente lúdica, comercial y desmovilizada que imponen los organizadores
de dicho Dia, una gavilla de colectivos y personas que cobran de las
instituciones estatales, más en concreto, que llevan años siendo subvencionados
por el gobierno del PP. Esta fecha debe volver a ser de lucha y denuncia, de
combate y reivindicación, no de triste bullicio mercantil y alcohólico. Se
necesita un Dia de fuerza y combatividad.
No es sólo en Irán. En
todos los países musulmanes, en unos más y en otros algo menos pero en todos, la homosexualidad es
ferozmente perseguida: asesinatos impunes, condenas a muerte ejecutadas,
torturas, palizas en las calles, penas de cárcel, etc. En donde domina el
Estado Islámico de Irán y Siria, esa criatura monstruosa fabricada al alimón
por Arabia Saudí, Turquía, EEUU y la UE, la situación es todavía peor, pues
quienes tienen una orientación sexual contraria a la impuesta por el clero
islámico son quemados vivos, crucificados, arrojados desde los más altos edificios,
etc. En Arabia Saudí, cuya monarquía patibularia hiper-rica subvenciona, por un
lado, a los reyes de España y, por otro, a los jerarcas de la izquierda y a los
intelectuales “críticos”, padece una situación incluso peor que Irán, como
denuncia el antifascista árabe Raif Badawi en su valiente libro “1.000 latigazos. Porque me atreví a hablar
libremente”. Badawi señala con precisión al culpable, el clero islámico. El
mismo clero, esta vez norteafricano, quien en la guerra civil española
proporcionó 100.000 mercenarios musulmanes a Franco, que constituyeron la
fuerza militar decisiva de éste.
Y lo peor está por
venir. La matanza de Orlando es un tanteo planificado y no la acción de “un lobo solitario que se ha radicalizado en
Internet”, para comprobar la reacción de la opinión pública en Occidente,
Dado que ésta ha sido débil y en España mínima, por lo que luego se dirá,
quienes ansían aplastar a homosexuales y lesbianas tienen el camino expedito.
El islam es su instrumento. Si en las próximas carnicerías de gays a cargo de
islamistas, que vendrán, se continúa con esa tendencia a “dejar hacer” en unos
años la situación aquí puede ser como en Irán.
En efecto. El proceso de
islamización/fascistización de Europa marcha a todo vapor, tanto que hasta el
Dalai Lama, el respetado dirigente budista, ha tenido que elevar su voz contra
él recientemente. Lo impulsa la gran patronal alemana y Ángela Merkel, que
están logrando lo que Adolfo Hitler no consiguió en su día, dominar Europa. Si
los nazis querían hacer de la fascistización la vía hacia la islamización los
actuales gerifaltes germanos, ellos y ellas, buscan islamizar como la vía más
rápida para fascistizar. Pero el orden de los factores no altera el producto.
Sin resistir en la calle
a esa operación estratégica de altísimo calado, que quiere una Europa
totalmente sometida a su clase empresarial y estatal, devenida islámica para
poner controlar y mandar más y mejor, la libertad sexual no tiene futuro en el
Viejo Continente; en realidad, ninguna libertad, empezando por la más valiosa de
todas, la de conciencia.
¿Por qué casi nadie hace
nada ante los eventos criminales de Irán, y ante matanzas como la de Orlando?
Porque los jefes de la izquierda pro-capitalista dependen económicamente del
dinero del fascismo musulmán. Es el caso de Podemos, subvencionado desde hace
mucho por el clero islámico iraní. Los jefes de aquél se lucran con un dinero
manchado de sangre, justamente la sangre de los homosexuales y lesbianas de
Irán que cada dia son torturados y ahorcados por serlo. Los Pablos, los
Albertos y los Iñigos hacen un doble juego, por un lado se declaran de boquilla
muy pero que muy partidarios de los gays, por otro se suman a la operación para
ocultar la matanza de homosexuales en Irán, impiden la movilización popular
contra tragedias como la de Orlando y, sobre todo, se unen a la acción
concertada, dirigida por el gran capital teutón (el mismo que promovió a
Hitler), para islamizar Europa. Y cobran por ello.
Así pues, no se puede
permitir que los mandamases de la izquierda burguesa, Podemos, IU y sus
sucursales, beneficiados por el reparto de dólares que hace el islamofascismo
iraní y saudí, sean parte de la celebración del Orgullo. Primero han de romper
sus lazos con los fascistas, después tienen que dar explicaciones de ello, en
tercer lugar han de denunciar lo que está sucediendo en Irán (y en Arabia) y
por último deben posicionarse en contra de la islamización/fascistización de
Europa. Lo mismo los actuales organizadores del Dia del Orgullo, que si aún les
queda algo de dignidad y sentido moral, deben dimitir de sus muy bien
subsidiados cargos.
Según datos contrastados sobre orientación sexual en
Europa, las cifras de homosexualidad masculina se encuentran sobre un 6%, y un
2% el de la población femenina. En total millones de personas que, en una gran
proporción, serán exterminadas si culmina el proceso de islamización. Ahora
todavía podemos pararlo pero quizá mañana ya no. Es intolerable que muchas
personas asistan a los actos del Día del Orgullo con temor a una atrocidad del
fascismo musulmán, o que incluso dejen de asistir por ello. Lo dicho: valentía,
ningún temor, porque vamos a derrotar a los nazis islámicos. Y a sus valedores
y justificadores.