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jueves, 7 de febrero de 2019

EL AMOR COMO SEDICIÓN. REFLEXIONES SOBRE LA FIGURA DE JESÚS DE NAZARET

A Jordi Cuixart i Navarro, agraint-li la seuaenteresa
Parece ser que Jesús de Nazaret, rabino galileo de procedencia popular, independientemente de la  creencia político-religiosa propia, o que algunos le atribuyen, sobre la necesidad de liberar al pueblo judío de la dominación romana ( Mesías) y también  del proceso de deificación posterior ( Hijo de Dios), fue capaz de sintetizar, a pesar de las numerosas  y diversas corrientes de pensamiento existentes en su época, una  forma idónea de entender las relaciones humanas, una visión doctrinal dirigida a la raíz del problema suscitado por la necesidad de conformar una sociedad sobre la base de principios éticos y no estructurada en torno al poder, el dinero y la dominación de unos sobre otros. Es decir, una sociedad que mereciera el calificativo de verdaderamente humana.
Cosmovisión difícil de entender cuando la sociedad está construida de manera que la supervivencia exige competir y destacar en la capacidad por dominar y esclavizar al prójimo. No obstante muchos de los que escucharon al rabino Jesús consideraron esta cosmovisión viable por lo que se suscitaron esperanzas de justicia e igualdad en el pueblo, pero también animadversión en  aquellos que conformaban el poder político, religioso y militar en el Israel de aquel tiempo.Una  concepción de las relaciones humanas fundamentada en la verdad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, el equilibrio entre la persona individual y la social-comunal, el reparto de la riqueza generada  con el trabajo colectivo, etc. Es decir, una cosmovisión de las relaciones humanas que se resumen en un concepto y en una realidad convivencial: el amor.

1 comentario:

  1. Querido amigo: como breve reflexión tras el farragoso ensayo que expones, espero tengas tiempo de leer (que no parece haya habido anterior lectura) las Cartas autenticas de Pablo (49-56dC)y que exponen de forma suficiente la fe en la Resurección de Jesus de Nazaret de los primeros testigos. Los demás escritos del Nuevo Testamento, todos ellos anónimos, aunque atribuidos a diversos autores, parten del Evangelio de Marcos( hacia 70 dC) a 2 Pe (Pedro) (hacia 120 dC). Así pues elevar a dogma que los escritos del N.T. pertenecen a la segunda o tercera generación cristiana es aplicable a este segundo bloque. La llamada "conversión de Pablo", descrita por él mismo en su Carta a los Gálatas (hacia 51dC) dice refiriéndose a su pasado en el judaísmo en los años inmediatos a la muerte de Jesús de Nazaret (hacia 30 dC) en Gal 1, 13ss: "Porque habéis oido hablar de mi pasada conducta en el judaismo: con qué saña perseguía a la iglesia de Dios y la asolaba...pero cuando aquél que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles". No voy a prolongar esta invitación a una lectura que debe iniciarse en estricto espíritu histórico-crítico, basada en el hecho de que dos o tres años después de la muerte del Rabbí judío Jesús de Nazaret, uno de sus seguidores el maestro fariseo Pablo de Tarso, encabeza ya la confesión de Hijo de Dios en el sentido fuerte de Dios mismo.

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