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jueves, 25 de febrero de 2016

ANARCOCAPITALISMO Y ESTATOCAPITALISMO

                   
Las dos formas que adopta el capitalismo, la privada y estatal, suscitan dos líneas retóricas igualmente manipulativas, las de un capitalismo sin Estado y un Estado sin capitalismo. Lo real es que, mientras la revolución no liquide al capital, se dará una combinación cooperativa y colaborativa, aunque no exenta de puntos y momentos de fricción, entre el capitalismo particular y el capitalismo de Estado.

         Afinando un poco más comprobamos que casi nadie propone eliminar totalmente el Estado sino reducirlo. En el otro bando apenas ninguno preconiza convertir todo el capital privado en capitalismo estatal sino, meramente, ampliar éste y someter al particular restante al control de las instituciones.

         En la vida real, que es lo que importa, para cada momento existe una relación óptima entre ambos capitalismos, que es realizada por medio de constantes
ajustes, privatizando si hay excesiva carga institucional en la economía, o “nacionalizando” si ésta es insuficiente. Teniendo en cuenta que los países, en tanto que territorios tiranizados por un único Estado, están en competición y lucha permanente entre sí, en el caso de que no se alcance la relación optima concreta entre los dos capitalismos termina sufriendo su competitividad a escala planetaria, habiendo una regresión y pérdida de poder global del país que la padece, o sea, de ese Estado.

         Está fuera de dudas que el capitalismo estatal es más ineficiente productivamente, aunque al mismo tiempo más capaz de estabilizar transitoriamente la sociedad con sus procedimientos paternalistas y protectores. Llegado a un punto, la competencia internacional entre los países hace que las situaciones de fuerte predominio del capital estatal no puedan mantenerse. Por eso la Unión Soviética, llegado a un punto de ineficiencia, tuvo que pasar del capitalismo de Estado al privado-estatal, en 1991.

         La tendencia en el desarrollo del capitalismo es al crecimiento de su forma estatal con mengua de su forma privada. Si, para nuestro caso, el porcentaje del PIB que se apropiaba el Estado a principios del siglo XX estaba en torno al 10% ahora se sitúa hacia el 50%, creciendo año tras año. La vida económica, además, está más reglamentada que nunca, al ser regida por una maraña de leyes, disposiciones y normas que hacen del mercado un mecanismo cada día más secundario. Los precios, en el presente, no están fijados por el mercado sino por una complejísima actuación interactiva de normas y mercado, con las primeras como factor determinante aunque con el segundo como elemento que acaba de determinar el precio real. Hay ramas mayoritariamente “socializadas” (estatizadas), la agricultura por ejemplo, sin que por eso, más bien al contrario, dejen de ser un tipo de capitalismo extremadamente agresivo, explotador y depredador, también medioambientalmente.

         Así pues, la fútil querella verbal entre estatocapitalistas, que suelen tildar a sus rivales de “neoliberales”, y anarcocapitalistas, que reivindican lo irreal e imposible (tanto que jamás ha existido, ni siquiera en los primeros tiempos del capitalismo), son disputan escolásticas sin relación con la realidad. El Estado es también un poder económico (hoy el poder económico decisivo y el principal explotador de la fuerza de trabajo asalariada), verdad obvia que niegan a la par el anarcocapitalismo y el estatocapitalismo, cada uno a su manera.

         El Estado no sólo regula, organiza, protege, defiende, financia y sostiene al capitalismo privado sino que lo ha creado y lo sigue rehaciendo de muchas maneras. No puede existir un capitalismo sin ente estatal, y proponerlo es demagogia o ignorancia. En la crisis iniciada en 2008, como expongo en “El giro estatolátrico”, el capitalismo de los países principales se desmoronó y ahí se habría quedado, hecho un amasijo de ruinas, si el Estado no hubiera acudido a su rescate con cantidades astronómicas de numerario, proveniente de los impuestos. Esa intima fusión entre el Estado/Estados y la gran empresa financiera, industrial, comercial y del agronegocio es la clave del capitalismo actual que, ciertamente, no es el de los tiempos de Adam Smith… con la advertencia que éste tampoco era ajeno al ente estatal, ni mucho menos.

         Por eso quienes defienden el capitalismo de Estado como forma predominante son los que se sitúan al lado del capitalismo del futuro. De ahí que a menudo, la loa de aquél adopte la forma de un programa “anticapitalista”, y lo es, en el sentido de desear poner fin al capitalismo de ahora para constituir el del mañana, que resulta de la evolución de los principales factores políticos, estratégicos, económicos, tecnológicos y sociales.

         En esa acción “anticapitalista” los sostenedores del capitalismo de Estado arremeten contra los anarcocapitalistas, y se postulan a sí mismos como la burguesía de Estado que va a gestionan el nuevo monstruo, el mega-capital estatal-privado. Su embellecimiento del capitalismo de Estado, al que ponen la etiqueta de “sector público de la economía”, es negada por un hecho común, las huelgas en sus empresas, lo que prueba que en ellas hay explotación. Y que quienes las dirigen y gestionan son gran burguesía de Estado[1].

         El capitalismo, en todas sus formas, es sólo eso, capitalismo. Y contra él sólo la revolución es eficaz. Hoy la apología del estatocapitalismo es más dañina que la del anarcocapitalismo, no sólo porque es muchísimo más común sino porque representa al capitalismo del futuro.


[1] Esta gran burguesía estatal se hace estatal-privada por los mecanismos habituales de apropiación de los fondos estatales, entre ellos la corrupción. Significativo es el caso de la Caja de Castilla-La Mancha, en la que el equipo gestor, de izquierda, entregó a sus correligionarios créditos sin avales ni garantías hasta llevar a la entidad a la quiebra. El Estado tuvo que aportar 7.100 millones de euros, para “sanear” dicha caja, lo que da una idea de las colosales sumas expoliadas de facto impunemente. Tanto, que la sección de la burguesía de Estado responsable sólo ha sido condenada a penas simbólicas. La conversión de los jefes de la izquierda en burguesía estatal para, en un segundo momento, transformarse en capitalistas privados, se suele hacer con casi total impunidad a partir de un hecho político incontestable, que el capitalismo, privado y estatal, necesita de la izquierda para controlar a las masas, lo que hace a aquélla corriente política escasamente perseguible judicialmente. Tal es la significación real de la defensa que ésa hace de “lo público”, o sea, del capitalismo de Estado por ella gestionado. En el capitalismo la corrupción es muchísimo más que un asunto político, legal y moral, al institucionalizarse como una de las vías por las cuales se forma y renueva el capital privado a partir del estatal. Por eso mismo es irremediable e inevitable, demagogias populistas aparte, teatralmente justicieras con un fin, enriquecer a una tanda tras otra de “servidores de lo público”.

7 comentarios:

  1. Hace pocos días se ha publicado en medios de comunicación que la corrupción nos cuesta a los españoles 100000 millones de euros anuales. Esto supone un sueldo de 20000 euros anuales para 5 millones de personas, y sin embargo siguen votando.... Como dijo un famoso escritor "es más fácil engañar a una persona que convencerla de que le han engañado"

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  2. articulo necesario de difundir, y lo hare....
    unas consideraciones desde mi ignorancia:
    hace treinta años oi decir a un profesor de economia (y no son santos de mi devocion) que el 70% de la riqueza producida por parte de cualquier individuo iva a parar al estado, supongo que actualmente sera brutalmente superior el expolio.
    en cuanto a considerar al estado como un ente que mantiene el capitalismo....yo lo veo mas bien como una erramienta de "quien" usa el capitalismo como sistema de control sobre la gente, desde luego estoy de acuerdo en que es iindispensable para ello.
    en valencia las cajas de ahorro han sido llevadas a la quiebra igual que en el resto de españa, y fue planificado minuciosamente con unos plazos de tiempo suficientemente largos como para fer que no es una simple imbolucion del sistema financiero-capitalista: primero cambiaron las leyes que las regian (eso lo hizo el primer presidente del pp zaplana), despues desde sus oficinas se dedicaron a correr riesgos absurdos y forzar la especulacion del ladrillo, de paso por supuesto meieron la mano todo lo que quisieron en la caja, posteriormente impusieron a la opinion publica la "necesidad" de ser rescatadas y finalmente las convirtieron en bancos totalmente privados en su gestion a excepcion de sus derivados "toxicos" o se las regalaron a bancos "amigos". el resultado no es el pago de los desmanes del capitalismo y la posterior recapitalizacion sino el empobrecimiento brutal de las gentes confiadas en la proteccion del estado. primero endeudaron directamente a los prestatarios (aznar: si los españoles compran pisos 10 veces mas caros es porque pueden), despues les quitaron todo a ellos y sus abajistas (familiares normalmente) y despues trasladaron la deuda impagable via impuestos ( el 25% del presupuesto reconocido por el estado es para pagar intereses de rescate).
    no creo que el estado sea simplemete quien posibilita al capitalismo, es la herramienta que inocula en los individuos su presencia como un virus imposible de curar, y es impresciondible porque contiene en si mismo la idea de culpa (propia del pseudoestado iglesia) y de la violencia conspicua de la mayoria (propia del pseudoestado ejercito).
    de acuerdo estoy contigo en que este es solo un capitalismo posible, que hay otro por venir y que va a ser mucho mas agresivo que cualquier otro conocido, al igual que la presencia del estado en todos los ambitos de la vida, de la Vida con mayuscula.
    saludos efusivos, gracias por tus reflexiones.

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  3. "Por eso la Unión Soviética, llegado a un punto de ineficiencia, tuvo que pasar del capitalismo de Estado al privado-estatal, en 1991." Le das la razón a los liberales en su versión de la Guerra Fría... Si uno ve la historia de manera imparcial y no por lo que dicen los vencedores ve que la URSS y los países del este crecían más económicamente que luego después cuando se introdujo el capitalismo y se redujo progresivamente el PIB, incluso todavía hoy se están recuperando de aquello.

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  4. Muy acertado el artículo. Recordemos que las mayores potencias emergentes han implementado el capitalismo de estado, como es el caso de China y Rusia, aunque es cierto que otros intentos no han sido tan exitosos. Yo incluiría una fase intermedia o de transición, que correspondería a los estados que están controlados por la finanza internacional y cuyo fin sería la integración en un macroestado capitalista.

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  5. Para mí, hay aquí dos temas diferentes. Por un lado, el tema llamado "capitalismo", que, según la fantasía de quienes lo defienden DE BUENA FE, ese tema, el capitalismo, NO EXISTE, pues no existe el libre comercio y el Estado no se ve reducido a su mínima expresión, aparte de que quien más manda, es, lógicamente, la Banca.

    Por otra parte, siempre se habla de las "crisis" como si fueran fenómenos atmosféricos, por lo tanto, no estoy de acuerdo en que el capitalismo en 2008 "se desmoronó", por dos sencillas razones :

    Que se ha confundido "capitalismo" con "Banca" y que es LA MISMA BANCA la que produce, ADREDE, las crisis con sus SUBIDAS DE INTERESES.
    Luego lo que se "desmoronó" fue el dinero o el "grifo del dinero", que ya no soltaba ni una gota monetaria...

    Y si nos metemos en el pago de intereses en forma de impuestos por parte del Estado a la Banca... apaga y vámonos, Lo demás, es, para mí, un CUENTO.

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  6. entonces cree que el escrito que le mande podrá inducir reflexión en los lectores?

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