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sábado, 11 de febrero de 2017

LA INMIGRACIÓN MASIVA Y LA RECONSTRUCCIÓN DEL MEGACAPITALISMO OCCIDENTAL

         El desacuerdo, más ficticio que real, entre el gobierno de EEUU y las grandes compañías  multinacionales yankis por la cuestión de la emigración está aclarado este delicado asunto. El documento, suscrito por 97 grandes empresas USA, aduce que las leyes supuestamente restrictivas del gobierno de Trump les perjudican, por lo que demandan el retorno a la admisión sin restricciones de trabajadores emigrantes. Arguyen que el gobierno les impide obtener mano de obra barata y abundante para seguir alcanzando sus habituales altísimos beneficios empresariales.  Así pues, el gran capital occidental no puede prosperar, y ni siquiera sobrevivir a la competencia mundial, sin la emigración masiva. Ésta es hoy su principal baza estratégica.

         Esas empresas, muchas situadas en Silicon Valley, trabajan principalmente para el aparato militar estadounidense, como demuestra Mariana Mazzucato en “El Estado emprendedor”, de manera que hay una colisión entre los intereses gubernamentales y los militares. O más exactamente, entre la necesidad de mantener a un sector de la población, de origen autóctona, dispuesto a luchar y morir por EEUU en futura guerras, que es lo que le preocupa a Trump, y el deseo de que el ejército sea abastecido a precios relativamente asequibles por la gran empresa privada ultra-tecnologizada.

         La mano de obra barata de los inmigrantes es absolutamente crucial para el capitalismo occidental hoy, no sólo en  EEUU sino también en Alemania, Francia, Holanda, España y en todos los países. Sin aquélla no puede existir, pues sólo así está en condiciones de competir, o de aproximarse a ello, con los países emergentes, China, India, etc. Por eso el atroz e inmoral acto migratorio, el abastecerse de mano de obra por medio de un neo-tráfico de semi-esclavos muy similar al comercio de esclavos del pasado entre África y América, ha sido rodeado de un descomunal aparato discursivo y propagandístico que lo presenta como una apoteosis de lo humanitario, tolerante, abierto, antirracista y fraternal.

         Al mismo tiempo, quienes rechazan la emigración, presentándola como lo que es, el gran recurso para que el capitalismo occidental se reinvente tras su gran crisis y casi copalso de 2008-2014, son linchados sin contemplaciones, con procedimientos de una brutalidad que va a más. Sobre ellos llueven los insultos: racistas, xenófobos, extrema derecha, etc., la censura y la exclusión, con procedimientos específicamente fascistas. La violencia contra los anticapitalistas y, en consecuencia, contrarios a la inmigración, proviene de un bloque unido poderosísimo, en el que milita agrupados la derecha europea, las instituciones de la UE, los Estados, el Vaticano con el clero católico, el poder mediático, la intelectualidad, la gran patronal y la izquierda, que en todas las cuestiones de primera necesidad para el capital está a la vanguardia.

         Pero, ¿qué sucede con la “extrema derecha”? El argumento arteramente utilizado es que se opone a la emigración, y se prepara para perpetrar redadas y abrir campos de concentración, con deportaciones y asesinatos de emigrantes. Basta con leer el programa de dicha “extrema derecha” para comprobar que no es así. Por ejemplo, el Frente Nacional francés está en contra únicamente de la “emigración desregulada”, esto es, de la entrada de muchos más trabajadores extranjeros de los que en cada momento necesite el mercado de trabajo, pero no contra la emigración en sí, que mantiene y bendice. El resto de los populistas de derechas del centro y el norte de Europa tienen la misma posición, como es lógico.  Y lo mismo Trump.

         Las economías occidentales no pueden ni quieren prescindir de la emigración, puesto que en ella se sustenta el modo capitalista de producción hoy en Occidente. Aquélla, con un gobierno u otro, seguirá llegando. Y seguirá, por tanto, arrinconando a los trabajadores autóctonos (y a una fracción, la más acomodada, de los inmigrantes ya nacionalizados), que son los grandes perdedores de esta escalofriante operación exterminacionista, en particular los jóvenes y los jubilados. Para el gran capital occidental y su aliado, el bloque de Estado/Estados, sus intereses están en ir marginando primero y luego eliminando a los pueblos autóctonos, para sustituirlos por los venidos de fuera, que admiten condiciones de trabajo y salarios mucho más bajos. A eso se llama genocidio. Por ejemplo, a pesar de que la cuarta parte de la población sometida al Estado español está por debajo del nivel oficial de pobreza, y que otra cuarta parte vive en condiciones de precariedad, siguen llegando emigrantes, con lo que ello significa de descenso de los salarios, empeoramiento de las condiciones laborales y consunción de las prestaciones sociales. Eso significa que a medio plazo, el 50% de la población autóctona será llevada a una situación límite, de cuasi no-subsistencia, en buena medida por la feroz política de mano de obra de la gran patronal.

         En tales condiciones, delicadas para las instituciones pues pueden llevar a un estallido social, el “anticapitalismo” institucional ha tenido que saltar a la arena para defender la política inmigratoria de la gran patronal. Eso hace el libro  de Miguel Urbán (uno de los jefes de Podemos) y Gonzalo Donaire “Disparen a los refugiados. La construcción de la Europa Fortaleza”, redactado al dictado de la oligarquía financiera alemana y de su jefa Ángela Merkel. La obra se reduce a reproducir sus argumentos con un lenguaje de izquierdas, todo para que la gente pobre europea se resigne y se deje extinguir sin poner demasiadas dificultades.

         La obra es embustera, demagógica e inmoral, pues nadie en absoluto en Europa hoy ha propuesto disparar contra los refugiados, y mucho menos lo ha efectuado. Así pues, ese título es sólo un recurso retórico para mover a las gentes de buen corazón a favor de hecho migratorio, de la llegada masiva de la neo-mano de obra que el capital alemán y europeo en general necesitan, con el fin de realizar la sustitución étnica de la existente. Urbán y Donaire han cumplido su función con eficacia y están siendo multipremiados por ello mientras la pobreza y la desesperación  se extienden por Europa.  La juventud, hay que volver a decirlo, es la principal perjudicada.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo.

    Cuando te sitúas contra la inmigración, por entender que la mayoría de emigrantes lo son de forma forzosa y dolorosa, te catalogan de extrema-derecha, sin escuchar si quiera tus argumentos ni mucho menos intentar rebatirlos: los seguidores ciegos de consignas del sistema, tampoco dan para eso.

    Un saludo.

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  2. Félix, usted es de los pocos pensadores hoy en día que se atreve a no ser políticamente «buenista, correcto e imbecil.» Y yo se lo agradezco, puesto que como dijo Erich Voegelin: «Entre los derechos del hombre, querido Señor, no figura el derecho a ser un imbécil.» Y por lo visto, ahora desde todos lados nos bombardean informativa y propagandistamente para que seamos imbéciles y nos dejemos invadir y prácticamente "ensardinar cuales sardinas en latas” por la barahúnda de inmigrantes, traídos a mogollón (el alcalde de un pueblo de Cataluña se trajo de un tirón en autobuses a cerca de 8000 inmigrantes para censarlos social y políticamente en su localidad) y echados entre nosotros (nunca se los quedan los buenistas con ellos en sus barrios o viviendas residenciales tranquilas y lujosamente apartadas de la barbarie que nos están implantando por las buenas o por las malas ante las mismísimas puertas de nuestras casas).

    Fej Delvahe

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    Respuestas
    1. ¿¿¿8000 inmigrantes; en serio???????? ¿Qué pueblo es ese? Dios mío, qué atropello.... ¿y nadie protestó?¿ de qué viven? ¿cuál es su cultura; MUSULMANA???? no serán de cultura musulmana, ¿no?

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  3. Hola Félix. Aquì Antonio Alonso desde Leòn. Se te quiere y se te aprecia.
    He pasado un buen rato con esto.
    Querìa compartirlo.

    https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=xyyFLbrdaDg

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