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lunes, 17 de agosto de 2015

ARBOLES JUNTEROS


      
  Buceando en olvidadas carpetas he reencontrado el nº 64 de la “Revista de Estudios Monteños”, 1993, portavoz de la Asociación Cultural Montes de Toledo. En ella un artículo de V. Leblic, “El culto al árbol en los Montes de Toledo”, emplea la expresión que da título a este trabajo.

         Cita como ejemplo de grandes árboles que han sido utilizados para celebrar juntas, reuniones, asambleas y encuentros concejiles el olmo, u olma, de Layos (Toledo), un copudo ejemplar situado en la plaza del pueblo que, según me dicen, continua aún hoy resistiendo con éxito parcial a la grafiosis, infectado y enfermo pero no muerto. En otros lugares de la comarca de los Montes ha sido el aliso el que ha ejercido de árbol juntero, añade Leblic. Puntualiza que en las alisedas del rio Estena diversas hermandades y asociaciones comarcanas celebraron sus encuentros anuales. Serían lo que otros autores califican de bosque sagrado, en el que se unifica el amor por la naturaleza, la inexpresable grandiosidad del árbol[1] y el espíritu democrático.

         Los árboles junteros por excelencia han sido, y en algunos casos son todavía, el roble, el olmo, el tejo y la encina, pero también, aunque menos, el tilo, el castaño, el abedul, el moral, el fresno, el pino silvestre, el haya, el aliso y el nogal. No han cumplido esa función, según parece, el quejigo, la sabina, el enebro, el plátano de sombra, el sauco, el acebo, el olivo, el alcornoque, el almendro, el naranjo, la palmera, etc. Nunca los frutales han sido árboles junteros. El motivo de que sea así se nos escapa.

         Bajo majestuosos robles, tejos, olmos o encinas se reunía, y en algún caso sigue haciéndolo, la asamblea soberana, o cuasi soberana, de los vecinos para deliberar, tomar decisiones y hacerlas cumplir. De pie bajo el gran árbol totémico, el vecindario ejerce la soberanía popular, evitando caudillismos, practicando el postulado de que “nadie es más que nadie”, materializando la libertad de expresión en tanto que prerrogativa universal, votando a mano alzada, sirviéndose del mandato imperativo (lo que impide que los portavoces se hagan representantes, o sea, nuevos déspotas), designando tareas y responsabilidades transitorias a personas o grupos, de cuyo cumplimiento han de rendir cuentan ante el concejo, vigilando el cumplimiento de lo acordado y sancionando a los contraventores, si los hubiera.

         Así pues, los árboles junteros son, en primer lugar, árboles de la palabra, dado que sus copas delimitan el espacio en que el pueblo, constituido en comunidad política que se autogobierna, dice y expone, parla y se comunica. Son también árboles judiciales, pues a su sombra se administra la justicia popular y se formalizan compromisos, lo que hace de ellos árboles juraderos. Y no deben olvidarse sus funciones económicas, pues el complejo manejo colectivo de los bienes comunales se efectúa debajo de ellos. La vida toda de la participación política, económica y social local transcurre entre sus copas y raíces.

         También cumplía funciones privadas, propias de la libertad civil popular. Por ejemplo, los tratos entre vecinos, o entre éstos y forasteros, solían cerrarse bajo sus ramas, con un apretón de manos ante testigos, lo que tenía más valor que cualquier documento.

         Pero sus decisivas funciones no terminan ahí. Los árboles junteros son la verde techumbre de la fiesta popular, la música, y el baile[2]; el lugar adecuado para el cortejo y el estallido del amor; el toldo de la sosegada charla entre vecinos; el centro de los juegos infantiles; el espacio para el ensueño y la fantasía en la lentas tardes del estío; la privilegiada atalaya desde donde ver transcurrir la vida; el prodigioso lugar del silencio y la meditación; el observatorio para percibir con melancolía la llegada del otoño, la fría lluvia que retorna y el irremediable paso del tiempo; el palenque donde prepararse para bien morir. Los situados en lugares discretos eran asimismo marco para el amor, el sexo y la fecundidad.

         Eso hace de dichos árboles entes venerados, a los que se orna con el aura de lo sacro. De ellos, en especial de los tejos, se toman ramos a los que se atribuyen cualidades extraordinarias, mágicas, de protección contra los males y garantía de prosperidad. No olvidemos que, según algunos estudiosos, los primeros templos fueron los bosques y las selvas, en lo que fue una religión natural, sin sacerdotes ni dogma ni vinculación al ente estatal, que rendía culto al árbol. Esto aparece recogido en El Apocalipsis de San Juan, donde se cita “el árbol de la Vida” de la Jerusalén celestial, que da fruto doce veces al año, una cada mes, y cuyas hojas son medicinales.

         Recuperar la historia de los árboles junteros equivale a reescribir la historia de los pueblos de la península Ibérica, hoy manipulada y adulterada por el pseudo-democrático poder constituido. Para éste sólo cuentan las instituciones y las personalidades, reduciendo lo popular a nada o a casi nada. Pero la existencia de aquéllos otorga un sólido mentís a la noción central de la historiografía ortodoxa, a saber, que el pueblo no puede autogobernarse y ha de ser gobernado por un cada día más hinchado y caro aparato de dirección, coerción, aleccionamiento y nulificación, el ente estatal.

         Lo cierto es que el pueblo se ha gobernado a sí mismo bajo los grandes árboles[3]. Hoy el régimen de dictadura política constitucional, parlamentarista y partitocrática nos deja sin libertad, sin autogobierno y casi sin árboles. Todo ello tiene que ser recuperado. Hacerlo es una gran revolución.


[1] Sobre esta materia recomiendo la lectura de la Presentación de mi libro “Los montes arbolados, el régimen de lluvias y la fertilidad de los suelos”.

[2] Cervantes, en “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, anima al alegre asueto popular diciendo “vamos con nuestros bailes al olmo”. En Lope de Vega y otros autores clásicos se encuentran formulaciones similares.

[3] Libros de recomendable lectura sobre estas materias son “La memoria del bosque”, Ignacio Abella; “El Pirineo español”, Ramon Violant i Simorra; “Ritos y mitos equívocos”, Julio Caro Baroja; “Guía de los árboles singulares de España”, César Javier Palacios Palomar.

10 comentarios:

  1. Es que nos han quitado hasta los árboles.En el pueblo de al lado del que yo vivo,hay una gran plaza-paseo donde montan el mercadillo un día a la semana.Esa plaza estaba hasta hace poco cubierta por la sombra de grandes y preciosos árboles y una fuente con pececillos donde jugaban los niños,era un símbolo del pueblo donde siempre se juntaba mucha gente.Pues bien,el gobierno del pueblo decidió que había que "renovar" esa plaza.Ahora,después de destrozar completamente la plaza,han construido un párquing subterráneo que nadie usa,ya no hay sombra,ya no hay color,ya no hay peces,pusieron unos pequeños abetos en unos maceteros de hormigón,el suelo y toda la plaza parece un búnker de hormigón prefabricado.
    Han destrozado esa plaza,pero han destrozado también su espíritu.Ahora es un lugar gris(como el hormigón) y vacío,tanto como los seres-nada.

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  2. Felix soy kiko, en donde hoy se encuentra la hermita de moral de hornuez en segovia, tengo testimonios orales de que la gente de los pueblos de alrededor se reunían bajo una enorme sabina en este sitio. Por lo tanto la sabina también ha sido un árbol juntero. Se reunían miembros de los concejos abiertos de la zona periódicamente. Así me lo han contado unos abuelos de la aldea cercana de valdevacas de montejo.es mas, dentrovde la iglesia que hay en este sabinar se encuentra la virgen de hornuez rodeada de una sabina seca. Es muy impactante ver un árbol de ese porte seco dentro del templo, al lado del altar. Da la sensación de que quienes van a orar allí veneran al árbol. También dentro de unas vitrinas hay unos documentos históricos sobre los fueros de la comarca que no he podido ojear mas que superficialmente. Un abrazo.

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  3. Me ha encantado esta narrativa, esta vista atrás rememorando esos arboles testigos de la vida cotidianas de sus vecinos y han sido testigos de encuentros y desencuentros, de problemas y sus soluciones.Los libros tuyos que he leído ( que no son muchos) y en las conferencias, me has trasmitido muchísimo conocimiento, mucha ética y sabiduría; aunque, este relato, lo he visto menos racional, mas desde el corazón. Quizas sean cosas mías.

    Salud y libertad de conciencia.
    Carmen

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  4. La palabra bajo los árboles es un fenómeno expontáneo, atemporal y planetario. Con el arbol juntero, aparece un concepto que organiza la vida en común. Gracias por ampliar aún más mi visión y vivencia acerca de los àrboles!

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  5. Los árboles son la forma de vida que mejor refleja la conciencia y la belleza de la vida de verdad

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  6. Puede ser que una de las razones de elegir el cobijo de un árbol para las asambleas concejiles sea que al aire libre, en espacios abiertos, las palabras fluyen mejor. Que gran diferencia hay entre un pleno de un ayuntamiento a puerta cerrada, con una sala lujosa y costosisima, sin participación vecinal, frente a una asamblea concejil al aire libre todos participando en un lugar de espacio abierto.

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  7. Por un lado están los árboles como ecosistemas orgánicos que siempre han inspirado la poesÍa, y por otro la instrumentalización que algunos seres humanos desde muy antiguo han hecho del árbol para manipular a otros seres humanos, me refiero a la mítica del árbol sagrado, símbolo de autoridad y poder, rodeado de tabús (1), tan asquerosa como la estrecha mirada utilitarista de la Biblia o la del capitalista que convierte en muebles y comercio todo lo que toca.

    La arquitectura del poder procede de ese árbol, el árbol sagrado desde el que se imparte justicia y se dicta la ley, en concreto la cúpula, por ejemplo la cúpula del Capitolio en Washington o La Habana, la del Reichstag, la de san Pedro en el Vaticano, etc., al respecto son interesantísimos y muy recomendables los estudios de Sigfried Giedion (1888-1968).

    Así que cuando un grupo de paletos se reúnen debajo de un árbol celebrando un rito, lo mejor es alejarse de ellos lo más posible.

    Como ya imagino que no vas a publicar mi comentario, otra cosa sería una excepción, me despido con

    NI DIOS, NI PATRIA, NI AMO
    BASTA DE MENTIRAS Y BURRICIE



    (1) ver página 143, la parte de los intestinos enrrollados al árbol despues de cortar el ombligo: http://iscte.pt/~fgvs/Frazer.pdf

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  8. Que dejen a los árboles en paz.

    NI DIOS, NI PATRIA, NI AMO

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  9. Me gustaría que explicaras lo que estás haciendo tú para llegar a esa tan querida sociedad tuya de sloganes vacios.Tú,que tienes un blog y no eres capaz de permitir los mensajes que no están a favor de tu blog pides que no te censuren.Esta es la dialectica de los tiempos modernos,yo me aprovecho de todos,pero lo mio lo mantengo a buen recaudo,¿verdad?No,no engañas a nadie ni confundes,eres un ser del sistema que sólo intenta dividir,eres violento para con los débiles y servil para con los poderosos.Se os escuchó muy conchabaditos contra la charla de Félix,pero,cuando hay concentraciones del ejército y la guardia civil,¿dónde os meteis,valientes?No convences ni convenceras,ni a propios ni a extraños,además,ni siquiera hacen falta libros para conocer a las personas,para eso hay que tener experiencia y haber conocido a mucha gente y esto no lo va a dar ningun tratado,ningún ensayo ni ninguna novela.Para conocer a un embaucador,a un "grescas" no hace falta ser muy avispado.

    Fuera fascistas

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  10. Eso Félix, eres un malvado y un agente provocador. Te atreves a cuestionar la moda postmoderna feminista, no haces proselitismo vegano y no te especializas en beber cerveza, seguir a un equipo de fútbol y decir que te pegas con fascistas (o con cualquiera que pase por ahí que me lo parezca) para ocultar el hecho de que lo único que diferencia a "antis" y a "fascistas" son poco menos que los parches, porque la actitud mafiosa y matonil la misma es para ambos.

    Además te atreves a no tragarte el victimismo de quien ahora se ve débil y protesta sólo para volver al estado del bienestar mientras que no hace tanto iba de sobrado por la vida (una gran porción de la muy mitificada clase obrera, por cierto) además de molestarnos con verdades como que nosotros también somos en parte responsables por la situación actual, y no sólo los políticos y los empresarios.

    Sois tú y tu gente quieres trabajáis para el sistema y no "nosotrxs", "lxs purxs", del ghetto, el perfecto vehículo de penetración de la dictadura de lo políticamente correcto, en donde por doquier no hay más que censura, taboos, juegos de poder, caudillismo yo gregarismo de la peor especie y nada, absolutamente nada de debate u crítica reales más alta de cuatro tótems ideológicos tan intocables como desfasados.

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