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lunes, 24 de octubre de 2016

LA “BATALLA” POR MOSUL Y EL FUTURO DE LOS PUEBLOS DE EUROPA

La contienda armada por Mosul es ya realidad. Se está dando entre una coalición de nada menos que 57 países, dirigidos por EEUU, y el Estado islámico (EI) de Irak y Siria que tiene bajo su férula a cinco millones de habitantes (una buena parte de ellos hostiles), en un territorio semidesértico y sin apenas industria, con un aparato militar que carece de aviación y que ha de lograr las municiones, los repuestos y el equipo fuera. La pregunta es ¿dónde?, y, ¿proporcionados por quién?


¿Estamos  ante una batalla o ante una pantomima? Hasta ahora la lucha contra el EI ha sido esto último. Todos le bombardean: EEUU, Francia, Inglaterra e ¡incluso los Saud de Arabia! pero ninguno le acierta. Hasta utiliza artillería, sin que tantas y tan poderosas fuerzas militares logren localizar y acallar sus baterías, algo portentoso. Lo que llaman batalla por Mosul enfrenta a unos 4.000 matones musulmanes con 25.000 soldados y combatientes iraquíes y kurdos, e incluso así algún sesudo comentarista pronostica que será “durísima”, “muy sangrienta” y que puede prolongarse durante “meses”…De risa.


Mosul está siendo cercada por el norte, este y sur… pero no por el oeste. En esa dirección han dejado “corredor humanitario”, supuestamente para que la población civil pueda ser evacuada, en realidad para que los extremistas de derecha del EI, financiados y dirigidos por EEUU y los Saud de Arabia, marchen a Siria a combatir al régimen de Bashar al-Ássad, que es para lo que fueron creados.


Sobre los orígenes del EI, el aparato de dominación y matanza más terrorífico que ha existido en los últimos cien años, muchísimo sabe y conoce Hillary Clinton, la feminista y por eso candidata de Wall Street a la presidencia de EEUU. También Obama, claro está. ¿Contarán la verdad? No, no lo harán. En un primer momento era necesario presionar a Irán dando patadas en el trasero de al-Ássad, su aliado sirio, y además desgastar a Rusia cuya economía no es boyante, obligándola a combatir en Siria, sin dejar de lado que al mismo tiempo amenazaban al gobierno chií iraquí, amigo de Irán. Para ello se gesta e implanta el EI, con los servicios secretos europeos contribuyendo a hacer llegar musulmanes europeos a sus filas, y con el ejército iraquí retirándose -conforme a las órdenes recibidas de sus asesores e instructores yankis- de Mosul y otras ciudades ante el “ataque” de unas docenas de desarrapados del EI, a los que se dejaba intactos enormes depósitos de armas, municiones y equipo, además de fondos muy cuantiosos.


Fue la época dorada de los matasiete. Contaban con el apoyo de Occidente a la vez que lanzaban sus soflamas “antioccidentales”, según es costumbre entre los teofascistas. Estaban tan crecidos que creyeron que podrían hacer lo que se les antojase: instaurar la esclavitud, crear mercados de seres humanos (sobre todo mujeres), lapidar, degollar y crucificar en público, exterminar a las minorías, o sea, matar, matar y matar…Su desgracia comenzó cuando Irán se fue aviniendo a negociar con EEUUen 2014-2015, con lo que súbitamente dejaron de ser necesarios en Irak. Al mismo tiempo, su locura y malignidad, consecuencia de la pasmosa impunidad que les había concedido el imperialismo occidental y su escudero, los Saud, había llegado tan lejos que la opinión pública mundial comenzó a exigir que se interviniera contra ellos. En esa tarea de información la prensa rusa y allegada fue decisiva por motivos obvios. Dotro modo el poder mediático occidental apenas habría dado a conocer los crímenes espantosos del Estado musulmán de Irak y Siria.


En un tiempo breve los verdugos del EI se vieron desasistidos e incluso hostigados por sus patronos, aunque no del todo, pues les seguían siendo útiles para perjudicara Rusia y a su aliado local en Siria. Ahora pretenden desalojarlos de Irak para concentrarlos en aquel país, y a eso se reduce la “batalla” de Mosul. Luego, todo seguirá como siempre: las potencias occidentales y los Saud dirán que los combaten sin combatirlos… El final cierto del EI tendrá lugar cuando lleguen a un acuerdo EEUU y Rusia sobre Siria. Ciertamente el EI, en su despecho y desesperación, ha ido cometiendo crímenes espeluznantesen Europa, y los seguirá ejecutando mientras pueda, pues su único activo es la violencia ilimitada, indiscriminada y ciega.


Una consecuencia inesperada para el imperialismo occidental de la creación y mantenimiento del EI ha sido el progresivo cuestionamiento que está conociendo el islam en tanto que religión hoy favorita de los poderes políticos, militares, académicos y económicos de Europa occidental e incluso de EEUU. Cada vez más sectores de la opinión pública europea, y también mundial, se preguntan por la relación entre el islam en tanto que religión y el EI, a pesar de la atronadora y carísima campaña de desinformación destinada a borrar o al menos desdibujar tal relación, presentando torticeramente al EI como “antiislámico”. Por ejemplo, se nos dice que del mismo modo que el Opus no representa al cristianismo (que no debe ser confundido con el catolicismo) el EI no es expresión del islam. Lo primero es cierto, pues basta con leer los Evangelios para comprender que el Opus es anticristiano. Lo segundo no lo es, como se prueba con leer el Corán para concluir que el EI es su aplicación en el siglo XXI.


Esto resulta bastante pernicioso para la estrategia general del imperialismo occidental, que incluye la islamización de Europa, en tanto que vía más rápida y efectiva hacia su fascistización, lo que será (si llega a hacerlo, esto es, si la lucha de los pueblos europeos no lo frustra) el cumplimiento del programa estratégico máximo de Adolfo Hitler, cuya esencia consiste en unificar nazismo e islamismo en el Viejo Continente.

Más y más personas, al observar los acontecimiento de Irak y Siria están comprendiendo un asunto determinanteque si el cristianismo es la religión del amor y el budismo la de la felicidad el islam es la religión de la violencia. Esto explica la admiración que la profesaba Hitler, y también Franco, el “gran amigo del Islam”. En consecuencia, una Europa islamizada conocería un destino similar a la de las atormentadas poblaciones ahora sometidas a la férula del EI. Con ello, el gran capital alemán, que es quien está promoviendo con más ahínco, junto con el Estado imperialista germano, el proceso de islamización/fascistización de Europa, conseguiría un régimen ideal de sometimiento político-religioso ilimitado, paz social perfecta, militarización rampante, explotación económica despiadada y altísimos beneficios monetarios, lo que le pondría en condiciones de disputar a China, en alianza con EEUU, la hegemonía mundial. Culminado el proceso toda la UE tendría un régimen muy afín en lo político, económico y jurídico al instaurado por F. Franco en 1939, lo que se prueba constatando la esencial coincidencia entre franquismo e islamismo. Y si alguien considera “excesivo” ese aserto dejémoslo en que serásimilar al de Arabia, propiedad particular de los Saud,donde se actúa igual en lo esencial que en los territorios del EI pero con mucha menor cobertura mediática, al ser dicho régimen íntimo de EEUU y estar prohibida su crítica, aunque muy recientemente se está semi-levantando la censura.


Lo cierto es que en algún momento del futuro inmediato el imperialismo occidental se deshará del EI, incluso sin un acuerdo con Rusia, pues aquél es ya un inadecuado instrumento político debido a sus crímenes y maldades no menos que a su torpeza y disfuncionalidad. Cuando mayor sea la denuncia y movilización popular en los países occidentales contra el teofascismo musulmán, re más rápida y tajantemente llegará aquél al final de su sangrienta trayectoria, a manos de EEUU-EU, con lo que más personas se librarán de la tortura y la muerte en los territorios que tiraniza.


¿Qué sucederá entonces, previsiblemente? Que los jefazos del EI serán asesinados sobre el terreno, como hicieron con Gadafi. Esto se debe evitar, primero porque aún siendo criaturas monstruosas tienes derecho a un juicio justo, asunto en lo que ha de manifestarse la superioridad cultural y moral de los pueblos de Occidente sobre todos los fascismos civiles y fascismos religiosos. Los crímenes y las matanzas las cometen ellos, no nosotros. Ellos son los perseguidores, no nosotros. Ellos violan la libertad de conciencia, la más sagrada de todas y la que nos hace humanos, no nosotros. Así que hay que garantizarles un juicio justo e imparcial, y no el tiro en la nuca o el misil lanzado por un drone


Serán asesinados para evitar que hablen, para impedir que cuenten quién les promovió y financió, quiéles prometió la impunidad y quién les armó y lo continúa haciendo, esto es, para que la señora Clinton, el señor Obama y los prebostes de la dictatorial dinastía Saudpuedan dormir tranquilos. Sería bueno establecer un tribunal popular mundial destinado a juzgar a los jefes y cuadros del Estado islámico, similar al tribunal que se constituyó en Nuremberg tras 1945 para calificarjurídicamente los crímenes del nazismo. Pero en vez de naturaleza multi-estatal, como aquél lo fue, éste tiene que ser de condición popular, en tanto que ejercicio de la soberanía del pueblo en el ámbito de lo jurídico. Pero los Estados implicados en el asunto no harán nada salvo, según se ha dicho, ejecutar extrajudicialmente y bajo cuerda a los prebostes nazi-musulmanes del EI. Y actuarán así por una razón todavía más decisiva que la argüida, para que dicho juicio no se convierta en una puesta en evidencia desde los hechos y la experiencia del islam, lo que será inevitable una vez que aquéllos argumenten su obrar facineroso, ultra-patriarcal, esclavista, pro-capitalista, mega-estatal y genocida con citas y explicaciones tomadas de los textos de dicha religión. Esto desmontaría el falso aserto, miles de veces esgrimido por el clero islámico y sus monaguillos de la progresía (la peor forma contemporánea de la caverna española, que en la cuestión del islam se reduce a repetir los asertos repulsivos de nazis y falangistas), sobre que “el Islam es una religión de paz.


En este asunto, como en todos, lo que verdaderamente cuenta es la verdad, no la política. Conocer la verdad sobre el origen del EI, y la verdad sobre el islam es lo más importante. Por eso tenemos que movilizarnos. Con la constitución y promoción del EI la reacción mundial se ha metido en un gran berenjenal, en un formidable embrollo, que debemos aprovechar para ganar esta decisiva pugna de las ideas.


Parla finalizar, deseo enviar un emocionado abrazo a todos y todas los que están peleando contra el fascismo musulmán del Estado Islámico con las armas en la mano, sean quienes sean y les guíen las creencias o motivaciones que les guíen. En particular, mi admiración mayor va hacia las heroicas mujeres kurdas que se están batiendo con esos desalmados. A todas, a todos, un gran saludo: ¡dadles duro, luchando con valor y manteniendo a toda costa la superioridad ética y moral!

jueves, 13 de octubre de 2016

DONALD TRUMP Y LA “BASURA BLANCA”

       La ordinariez y chocarrería del candidato republicano a la Casa Blanca, el multimillonario Donald Trump, está haciendo que las almas sensibles se rajen las vestiduras y se dispongan a resistir a tanta barbarie… apoyando a la candidata del partido demócrata, Hillary Clinton. Es el juego partitocrático. Para imponer a una señora impresentable los planificadores del Pentágono y de la gran patronal tenían que colocar enfrenta a un energúmeno.

         Cuando hace ocho años el candidato fue un “hombre de color”, Obama, el entusiasmo popular -inducido desde arriba- se desbordó. Su victoria fue presentada como el advenimiento de una salvífica y redentora deidad negra, que por causa del color de su piel iba a regenerar a EEUU y al mundo todo… Hoy, la que será primera mujer presidente de la primera potencia imperialista, promueve escaso entusiasmo. Esto se debe no sólo a su elitismo, perfidia, arrogancia, ignorancia, militarismo y venalidad sino también a varios otros factores. Uno es el descrédito del feminismo de Estado, visto con creciente aversión por la gran mayoría de las mujeres, que lo consideran una martingala patriarcal más. Una vez que dicho feminismo se ha convertido en colosal grupo de poder, enriquecimiento personal y presión, con una enorme presencia en el congreso y el senado, la gente se está apartando de él, asqueada y asustada.

         Entonces el aparato de poder USA pudo usar el racismo pro-negro pero hoy apenas logra instrumentalizar el odio sexista. Nada ha desacreditado tanto al feminismo como su conversión en poder fáctico empresarial y estatal, y su política de amenazas, linchamientos, censura y embustes. La filósofa Chistina H. Sommers lo denuncia, “la tercera ola del feminismo se construye con mentiras”. Exacto. Pero no sólo con falsedades, también con dinero, muchísimo dinero entregado por el capital y el ente estatal (en España por el PP en el gobierno, y por Bruselas). Por tanto, era necesario buscarle a la señora Clinton un bocazas de marca mayor como contrincante. Y aún así puede no ganar…

         Pero, ¿cuál es la “base social” del deslenguado? Lo que se ha venido en llamar, con una expresión inaceptablemente racista, la “basura blanca”, formada por los hombres y las mujeres de clase trabajadora, por lo general blancos, cuyas vidas son dramáticas. Un grupo social, de muchos millones de personas, hoy el más desprotegido de ese país junto con los pueblos indígenas, víctimas del racismo institucional de blancos y negros.

         Con la crisis de 2007/2008 se han empobrecido, recibiendo por trabajos cada vez más horribles salarios un 20-40% inferiores a los de antes. Por tanto, tienen que practicar el pluriempleo, con lo que su salud es pésima. Son en general personas solas por la desintegración de la institución familiar, que abusan de la comida y el alcohol, que padecen enfermedades físicas destructivas, además de estrés y depresión crónica, por lo que están hiper-medicadas. Como consecuencia tienen una tasa de mortalidad bastante alta y en ascenso, lo que indica que se están suicidando como gran grupo social, o dicho de otro modo, que los poderes fácticos de EEUU están cometiendo genocidio con ellos, un genocidio silencioso y que a nadie importa pero que por eso mismo es mucho más eficaz. Un genocidio como el que han perpetrado con los pueblos indígenas.

         Un dato que muestra la desesperada situación de este grupo social es que hoy es el primer consumidor de heroína y otras drogas letales. Si antaño lo fueron los negros de los guetos hoy son los blancos de la clase trabajadora y el lumpen. No sólo los hombres, igualmente las mujeres. Por eso también el mensaje feminista neo-patriarcal no cala en ellas, pues su vida nada tiene que ver con las feministas oligárquicas y potentadas que hacen magníficas carreras profesionales y negocios agrediendo a los varones… pobres (a los ricos no, claro está).

         Ese enorme grupo social, inculto y bastante embrutecido, lleno de aprensiones e incertidumbres, que conoce una vida de infierno, hasta ahora no era representado por nadie. Ahora Trump se ha convertido en su perverso portavoz. A la “basura blanca” se le otorga con ello un consuelo verbal, esto es, el poder escuchar por televisión atrocidades que pretendidamente expresan sus inquietudes e intereses, y que por zafias que sean no lo son tanto como la habitual campaña de agresiones verbales y escupitajos que desde el poder mediático y académico padece.

Le llegan principalmente desde dos lados, el grupo de presión de los racistas negros y pro-negros, que desde su inmenso poder empresarial, político, mediático, policial, académico, judicial y militar siguen haciendo negocios fabulosos a la sombra del revanchismo, el victimismo y el racismo anti-blanco (también anti-indígenas, anti-asiático, etc., pues su racismo es de naturaleza rigurosamente excluyente: sólo los negros son personas). Al leer sus numerosas declaraciones y panfletos se alcanza una conclusión: no cejarán hasta que la población negra de EEUU, que es el 13%, se apropie al menos del 5o% de la riqueza del país[1]… Nadie como sus agentes mediáticos, políticos y académicos enarbola con tanto furor el garrote de la imputación de “racismo”, que dejan caer sobre los trabajadores pobres blancos una y otra vez. El otro foco de agresión es el feminismo de Estado, que en cotidiano bombardeo tilda a la “basura blanca” de “machista”, “heteropatriarcal”, “maltratadora y asesina de mujeres”, etc., etc.

Sobrecoge la brutalidad de los agresores, su falta de compasión y piedad para con unas gentes ya desahuciadas, que se tambalean al borde de la tumba y que no son nada políticamente, cuyas vidas se reducen a trabajar como esclavos para que sus agresores vivan deliciosamente de los subsidios y prebendas estatales, y para que les puedan contratar en sus empresas pagándoles una miseria. Estamos ante un mundo de fieras, en donde la mentalidad corporativa racista y sexista únicamente piensa en el propio clan, o quizá ya mafia, sacrificando a los otros seres humanos, devorándolos sin contemplaciones. Y así las cosas llegó Trump.
        
         La alianza entre el tándem capitalismo-ente estatal yanki y el racismo negro viene de lejos, lo mismo que la colusión entre el feminismo de Estado y el poder político, militar y económico. Ambos  son pilares del nuevo orden capitalista en EEUU, que se ha ido formando en los últimos decenios, así como en la piedra angular, o casi, del aparato militar yanki, dirigido a la agresión en el exterior, puesto a punto y reorganizado tras su fiasco en Vietnam por un hombre negro, el general Colin Powell. En el ejército imperialista USA el porcentaje de negros y mujeres crece cada año, a la vez que el de blancos pobres decrece: eso lo explica casi todo. Y sus operaciones de agresión suelen tener féminas al mando, como aconteció en la dirigida contra Libia, ordenada por un negro, Obama, y ejecutada por una mujer, la general del ejército del aire Margaret Woodward. Y eso sin olvidar a la señora Clinton, decisiva en el desencadenamiento de la guerra en Siria, y en la creación por EEUU del Estado Islámico, junto con su aliado sempiterno, Arabia Saudí.

         Así pues, puede dormir tranquila la progresista y multicultural grey: Hillary ganará y el patán Trump se irá a hacer gárgaras. Ya lo han decidido en las alturas. Sea como fuere la “basura blanca” seguirá avanzando hacia su liquidación como grupo social, en unos pocos decenios. El poder es una institución abstracta que no entiende de raza ni de sexo, que sólo busca maximizarse. Ahora les toca gozar de sus “delicias” a algunos de los oprimidos de antaño, convertidos en opresores. Cambian los actores y agentes para que el poder de mandar y explotar permanezca y se incremente.

         Algunas conclusiones. Hay que oponerse a todas las formas de racismo y a todas las manifestaciones de privilegio, discriminación “positiva” y desigualdad. Es necesario considerar siempre al ser humano esencial que está bajo las apariencias raciales y sexuales, para establecer una línea universalista, unificadora de rigurosa igualdad jurídica, política, cultural  y social. Quienes se unen al Estado y penetran en sus instituciones con el fin de crear grupos de presión, corporaciones, son parte decisiva del aparato de poder y mando ilegítimo que la revolución popular en EEUU tiene que desmontar y liquidar. Mientras, su denuncia desde la verdad ha de realizarse. Hay que constituir un pueblo unido por encima de las particularidades, considerando que el poder constituido siempre realizará una política de división y enfrentamiento, privilegiando ahora a un grupo racial y luego a otro, hoy a un sexo y mañana al otro. Los que se aferran a tales privilegios y además los teorizan con sofismas repulsivos son los peores agentes del vigente régimen de dictadura.

         El espeluznante montaje racista antiblanco-sexista se está cuarteando: por eso la Clinton lo tiene tan difícil. Los multimillonarios y generales negros nada tienen que ver con los trabajadores negros, que conocen una existencia penosa similar a la de la “basura blanca”. Las mujeres de las clases populares nada tienen en común con las celebridades del adinerado feminismo de Estado. El pueblo es multirracial y no sexista, y desde su unidad compleja pelea noblemente por la revolución. Precisamente ahora se está dando una crisis grave del aparato político de dominación en EEUU, con una abstención que supera el 50% y unos candidatos infumables, el uno un vándalo boquirroto y la otra una clasista frenética. No votar, no participar conscientemente en la farsa electoral, es un modo excelente de rechazar el sistema, agravar su crisis y avanzar en la obra de la revolución.

         El pueblo de EEUU puede servirse hoy de mucho de lo que los fundadores del país dijeron, en especial de los escritos de Thomas Jefferson, al que cito aprobatoriamente en alguno de mis libros. Sus ideas, depuradas de errores e insuficiencias, adecuadas al siglo XXI y combinadas con otras, servirán para construir unos EEUU sin multimillonarios tiránicos, sin ese enclave militarista que es el Pentágono y sin un aparato de Estado dictatorial, por tanto sin racismo en ninguna de sus manifestaciones, y sin sexismo. ¿Y la “basura blanca”? Esta gente sirvió ingenuamente al sistema de dominación en el pasado y ahora, degenerada en todos los sentidos, es arrojada a la basura por el poder constituido. Me apena su futuro y espero que encuentre el camino de la revolución, fraternalmente unidos al resto del pueblo. Para empezar, un poco de autocrítica les ayudaría.

        


[1] La cosa es tan disparatada que quieren hacernos creer en que en un país en que el presidente es negro, una buena parte de los altos mandos del ejército son negros y cada vez más multimillonarios son negros, y en una ciudad determinada donde el alcalde es negro, el jefe de la policía local es negro, la mayoría de los mandos policiales son negros, una buena parte de los agentes son negros y donde un policía negro asesina a tiros a un hombre negro eso es… racismo. Sin duda, es un execrable crimen policial, cometido por un aparato represivo en el que los negros están sobre-representados, pero no es racismo. Racistas son los que tildan tal suceso de racismo.

sábado, 8 de octubre de 2016

SOBREVIVIR A LA UNIVERSIDAD

        La paz reina en los campus universitarios. Suceda lo que suceda en la sociedad y en el mundo, el estudiantado (cerca de millón y medio en nuestro país) continúa con su degradante rutina de clases, apuntes, evaluaciones, aprobado/suspenso, etc. Nunca pasa nada en la universidad desde hace ya varios decenios. Está cabalmente pacificada, y está creando una juventud dócil, degradada y desmovilizada, cuyas preocupaciones no rebasan la esfera de lo cotidiano y ramplón.

Las muy pocas veces que pasa algo, siempre por asuntos corporativos y pedestres, la masa universitaria sale a la calle en forma de multitud aturdida y sin vitalidad, pragmática y resignada, deseosa de que el conflicto termine lo antes posible para retornar a su depresiva y destructiva rutina.

         Las alumnas y alumnos son, salvo muy escasas excepciones, sumisos, silenciosos, carentes del hábito de pensar, sin iniciativa ni creatividad, con un dominio decreciente del lenguaje, poco o nada sociables, nulamente interesados en cualquier forma de responsabilidad o compromiso, sea moral, cultural, social, político, estético, etc. Están carentes de ideas propias y, más aún, de ideales trascendentes. El suyo es un vivir a ras del suelo, esencialmente vegetativo y zoológico. Sienten aversión hacia el saber y el conocimiento, aborrecen los libros y anhelan evadirse de la pesadilla diaria en que viven, de ahí su proclividad al alcohol y los psicoactivos.

         Todo ello viene a significar que está siendo devastada una porción decisiva de la juventud, pues los estudiantes universitarios son hoy un tercio de ella. La cosa es tan inquietante que la definición usualmente utilizada para la juventud durante siglos ya no sirve. Hasta no hace tanto se la caracterizaba de impetuosa y comprometida, de creadora de lo nuevo e innovadora, de agitada e inconformista hasta elevarse a revolucionaria, de audaz e incluso aventurera, de poseer ideas e ideales así como del espíritu de esfuerzo y sacrificio necesarios para su realización. Durante siglos los estudiantes han sido, con sus actuaciones y luchas, un factor de dinamización y avance… Pero hoy, ¿qué son hoy? Básicamente sujetos que quieren un título universitario para asegurarse el nivel de consumo de sus padres, con la zozobra de saber que en la gran mayoría de los casos no van a conseguir esto último.

         Busquemos las causas de ese cambio a peor que toda persona de bien debe lamentar. La pacificación de la universidad, su conversión en un espacio cuasi penitenciario donde se pudren en vida cientos de miles de jóvenes, proviene en buena medida del sistema de hiper-exigencia académica impuesto hace sólo unos decenios. Éste estriba en sobrecargar al alumnado de deberes y requerimientos académicos hasta, literalmente, extenuarle y consumirle.

         El estudiante medio, para sacar los cursos y recibir el título, tiene que efectuar entre 10 y 14 horas de esfuerzo diario, 70 a 98 horas a la semana durante casi todo el año, muy por encima de las 40 horas semanales, 8 horas cinco días a la semana, que ha de ser el máximo del tiempo de trabajo. Está padeciendo jornadas de “trabajo” similares a las de los asalariados durante la revolución industrial, y con los mismos resultados, el desmoronamiento psíquico, emocional y físico del individuo.

         Por eso aquél es, en primer lugar, una persona exhausta, agobiada. Asistir a clase, tomar apuntes, preparar exámenes, etc., le ocupa tantísimo tiempo y le consume tantas energías que no le queda apenas nada para pensar, leer y meditar a los clásicos, convivir, ejercitarse físicamente, soñar, amar, comprender la sociedad en que vive, autoconstruirse como persona de calidad y virtud, adquirir compromisos, reflexionar sobre los grandes problemas de la condición humana y atender afectuosamente a la familia.

         A ello se suma la intuición, perfectamente lúcida y muy exacta, de que lo que le inculcan no es verdadero y no sirve, al consistir en gran medida en locuacidad vana y chatarra verbal. Esto es, en propaganda y aleccionamiento. La radical falsedad y arbitrariedad de gran parte de los contenidos que se imponen a los estudiantes es otra concluyente causa de la desmoralización de éstos, así como de su repudio de lo que huela a saber y conocimiento.

         El régimen de hiper-exigencia académica es un pavoroso sistema de dominación, instaurado precisamente para lograr lo que ahora existe, una universidad pacificada con un alumnado que no pueda intervenir en la reflexión comprensiva y acción resolutiva de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Tal régimen se impone igualmente en la enseñanza media y en la básica, por ejemplo, con una carga de deberes que desorganizan psíquicamente y degrada corporalmente al adolescente y al niño. El ente estatal es el responsable primero de todo ello.

         De ahí que la primera exigencia ha de ser su desmontaje, con el retorno a un régimen de 40 horas semanales de esfuerzo total, incluyendo clases y estudio personal del alumno. Conquistar esta reivindicación es básica para que la universidad deje de ser un espacio concentracionario y para que el joven pueda construirse como persona con identidad propia y calidad humana.

         Una parte mayoritaria de profesores y catedráticos cumplen ciegamente las exigencias del ministerio de Educación de exigir más y más a los alumnos, pero hay una minoría que contempla con preocupación y dolor lo que está sucediendo, aunque a menudo no comprende sus causas. Esta minoría tiene que unirse a la exigencia estudiantil de realizar un esfuerzo académico que no devaste al alumno. Los padres y madres tienen que comprender el daño colosal que están haciendo con sus hijos, rechazar el despropósito perverso de que son “la generación mejor preparada de la historia”, denunciar la operación de ingeniería social que ha convertido la universidad en un espacio para la desintegración de los jóvenes y sumarse a la reivindicación de las 40 horas semanales de esfuerzo total.

         Por supuesto, la universidad tiene muchos más problemas. Lo aquí expuesto es sólo el principio. Habrá otros artículos que se ocupen de ello.