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miércoles, 31 de octubre de 2012

MI META ES FOMENTAR LA CREATIVIDAD E INNOVACIÓN REVOLUCIONARIAS




En los medios supuestamente “radicales” vivimos una época infausta de conformismo mental y dogmatismo paralizante. Incapaces de pensar el presente y proyectar conforme a un plan la transformación revolucionaria del futuro, quienes se mueven en tales medios tienen horror a la novedad y pánico a la creación de lo nuevo.

Y, ¿cómo van a ser revolucionarios en lo político si en lo mental son inmovilistas, dogmáticos y ortodoxos, meros repetidores de “verdades” pretendidamente eternas?

Siempre miran para atrás, nunca hacia adelante. Guardianes de las esencias, no comprenden nada de la época que les ha tocado vivir. Sus mentes son un batiburrillo de ideas gastadas y rancias, cada vez más alejadas de la realidad del siglo XXI.

Son como el perro del hortelano: ni innovan ni dejan innovar. En cuanto observan que alguien busca nuevos caminos, nuevas formulaciones y nuevas convicciones, se lanzan contra él garrote en mano, a apalizarlo sin piedad. Son los fascistas del pensamiento.

En política malviven de los dogmatismos de hace medio siglo. Lo real ha cambiado ya varias veces, pero ellos no cambian jamás. Se aprenden de memorias los dogmas de las sectas “radicales” y los repiten, y repiten, y repiten, cada vez más alejados de las situaciones de nuestro tiempo, cada vez más aislados, cada vez más solos. Y cada vez más carcas, vetustos y fuera de época.

Repetir no es crear. Crear es la meta del pensamiento, que sólo es tal si es creador. La mente humana se realiza en la creación de lo nuevo.

Lo que cuenta es el análisis ateórico, que se aferra a la realidad desdeñando las teorías y los dogmas, que busca en la experiencia la verdad y no en la letra muerta de los libros de doctrina, que son los únicos que leen los “radicales”. Los textos doctrinales hay que lanzarlos a la basura para que la verdad concreta prevalezca, como verdad de y desde la experiencia reflexionada.

La verdad experiencial es al mismo tiempo revolucionaria y hacedora de la revolución integral.

Llegada la crisis económica, por ejemplo, en vez de reflexionarla con mentalidad independiente se agarran a los dogmatismos de los viejos carcamales de la tribu, los santones de la socialdemocracia y el izquierdismo, neokeynesianos ellos. Y ahí se quedan atrapados para siempre. Que Keynes escribiera su más célebre libro, “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” en 1936, en un mundo muy distinto del actual, no les arredra ni les advierte: ellos repiten, y repiten y repiten… las rancias monsergas pro-capitalistas, disfrazadas de “anticapitalistas” de toda la vida.

El mundo cambia, querámoslo o no, cada 25 años, pero ellos no cambiarán nada ni en 25.000 años que vivieran. Por eso los “radicales” son los peores reaccionarios.

Ahora vivimos una realidad por desgracia nueva porque tenemos lo que hace sólo medio siglo aún no había alcanzado su temible plenitud: una tecnología en manos del poder, dotada de un poder devastador; un mega-Estado que nos aplasta y desarticula como personas; un capitalismo asombrosamente desarrollado y concentrado; unos sistemas de adoctrinamiento descomunales; una sociedad hiper-urbanizada que ha roto todos sus lazos con el medio natural; la mundialización que aniquila lo auténtico, vale decir, lo concreto en el plano de lo local, y, como consecuencia de todo ello, la destrucción de la esencia concreta humana, que es lo más grave.

Todo ello debe ser pensado creadoramente, para encontrar nuevos procedimientos de denunciarlo, resistirlo y eliminarlo. Las viejas cantinelas son inoperantes ante la nueva realidad. De la creación de lo nuevo, de pensar lo novedoso, saldrá la revolución integral, pues ésta por su misma naturaleza es creativa e innovadora, dado que se autoconstruye y refunda una y otra vez a partir de la experiencia, no quedándose nunca en el estadio de quietud y afirmación de sí propios de los dogmas muertos.

Los ortodoxos necesitan practicar dentro de sí la destrucción creadora. Sí, eso es doloroso pero es salutífero. Como son dogmáticos del hedonismo, el placerismo y el epicureísmo no se atreven, por eso sus mentes hace ya mucho que han dejado de funcionar. Para pensar hay que perder el miedo al natural sufrimiento que lleva aparejado la autonegación, y al particular pavor que ocasiona la verdad. La cobardía nos hace ininteligentes, rutinarios y previsibles, esto es, burgueses adocenados.

Las mujeres pueden y deben aportar muchísimo a las prácticas creativas de un nuevo modo de pensar el mundo del siglo XXI. Al percibir la realidad desde otra perspectiva y con otros ojos, están en mejores condiciones para hacerlo, siempre que rompan con los férreos dogmas del neo-patriarcado feminista y se atrevan a ello, a pensar por sí mismas. Los jóvenes de uno y otro sexo tienen que hacer un esfuerzo por la creatividad, por la innovación, por la verdad conforme a las condiciones del siglo XXI. No pueden seguir dependiendo de textos escritos por octogenarios que han perdido toda conexión con la realidad actual, pues se han quedado mentalmente atrapados en los años 60 y 70 del siglo pasado, supuestamente “revolucionarios”…

Innovar es ejercer la libertad interior.

El capitalismo y el Estado son muy creativos, por desgracia, pero quienes se les oponen u “oponen” no. Eso explica por qué aquéllos siempre ganan y éstos siempre pierden.

O innovamos o la victoria del actual sistema de dominación será completa y definitiva.

La revolución integral, como idea y como experiencia, es un colosal acto de innovación, pues se propone crear una nueva sociedad, un nuevo ser humano y un nuevo sistema de valores y convicciones. Por eso estimula y dinamiza las mentes como ninguna otra idea puede hacerlo hoy.

Félix R. Mora

RELIGIONES POLÍTICAS Y CAPITALISMO


Pocos agentes del sistema de dominación han hecho tanto por las religiones políticas como J.L. Rodríguez Zapatero en sus siete (¡siete!, para nuestro mal) años de presidente del gobierno de España. Quien abandonó el gobierno dejando la terrible herencia de 5,3 millones de parados y, lo que es peor, una sociedad destrozada en lo intelectual, convivencial y moral, fue el campeón del feminismo de Estado, del anticlericalismo burgués, de la imposición del Islam como nueva religión del Estado a través de la Alianza de Civilizaciones, de la deificación de la homosexualidad[1], del racismo antiblanco, del odio a lo positivo de la cultura occidental y así sucesivamente.

Bajo su mandato un generoso chorro de euros llegó a las arcas de los colectivos adeptos a las religiones políticas, esto es, a las creencias obligatorias que el Estado fabrica e impone para anular la libertad de conciencia, realizar las temibles operaciones de ingeniería social que tanto gustan a la izquierda, dividir al pueblo, crear los instrumentos del futuro fascismo renovado, dominarnos por medio de la aculturación y el autoodio y convertirnos en piltrafas crédulas, amorales y estupidizadas, sin sustancia ni mismidad ni conciencia. De ahí ha salido un ente estatal aún más poderoso y un capitalismo todavía más crecido.

Con desprecio por la libertad de conciencia, el zapaterismo impuso a las multitudes las religiones políticas a través de tan descomunales como persistentes campañas de adoctrinamiento, que eran interminables y obsesivas, por lo que anulaban la libertad de conciencia y la vida interior de las personas con una brutalidad que asusta. Todo ello realizado desde el poder del Estado, con los formidables medios que éste posee para manipular y aleccionar a millones de seres humanos.

Pero Zapatero, el izquierdista radical que llegó al gobierno en 2004 gracias al voto de casi todo el “anticapitalismo” militante, hizo más, muchísimo más, por el capitalismo en sus 7 años triunfales.

En 2009 entregó a la banca 57.000 millones de euros de los fondos del Estado, para que aquélla se pudiera “recapitalizar”. En 2010 aportó al sistema financiero español nada menos que 87.500 millones de euros, ¡el 8,2% del PIB! Este último año a la pequeña y mediana industria concedió 301 millones de euros, lo que indica una desigualdad de trato fundamental, que manifiesta a quien sirve Zapatero y a quienes sirven los que le respaldaron electoralmente en 2004: el feminismo de Estado, anarquismo de Estado, anticlericalismo burgués (republicanismo burgués), “antiimperialismo”, animalismo, “antirracismo” neo-racista, sindicalismo domesticado, organizaciones estudiantiles corporativistas, estatólatras devotos del Estado de bienestar, valedores del islamofascismo, asociaciones institucionales de gays y lesbianas, la casta estetocrática, la intelectualidad progresista, el nacionalismo burgués, los otros victimismos, etc. O sea, los nuevos reaccionarios.

En realidad las aportaciones de la izquierda militante a la banca fueron mayores en esos años, pues a las citadas hay que añadir las catalogadas como ayudas de otra naturaleza que se dirigieron en su mayoría a empresas controladas financieramente por el capital bancario.

Eso es el “anticapitalismo” de la izquierda: vocear en las mini-manifestaciones que suelen realizar consignas vacías e embusteras contra el capital y sostener electoralmente a quienes, como Zapatero, hacen posible que el capital viva y se reproduzca día a día. Ahora está en marcha una operación política, centrada en la apertura de un nuevo Proceso Constituyente que llevará al gobierno a un nuevo carca, igual o peor que Zapatero, esta vez bajo la bandera de la III República Española, encargado de subsidiar y sostener el gran capital en los próximos decenios. En ella la carne de cañón la aportará, una vez más, los nuevos reaccionarios. Pero hay una diferencia con 2004: ahora podemos frustrar, o al menos dañar de manera significativa, la operación, ya desde hoy.

Los nuevos reaccionarios son la expresión política del nuevo capitalismo globalizado. Ellos son los sostenedores en la calle de ese hiper-capitalismo dotado de poderes extraordinarios, sobre todo porque el Estado/Estados le respalda, sostiene, subvenciona y mima de forma constante. En mi libro “El giro estatolátrico” trato sobre esta cuestión, y a él remito a la lectora o lector. Las religiones políticas forman el sistema de creencias, forzoso y obligatorio, de ese nuevo capitalismo y de su base social, los nuevos reaccionarios.

La conclusión es clara. Frente al izquierdismo afecto a la banca y las religiones políticas hay que ir levantado un proyecto, estrategia y programa de revolución integral que ponga coto a las demasías de los nuevos reaccionarios. Ahora, cuando el PSOE y, en general toda la izquierda, se desmorona, y con él las estructuras clásicas, hiper-subvencionadas, de las religiones políticas, se están creando las mejores condiciones para elevar el proyecto de revolución integral a realidad madura y operativa.

Félix R. Mora



[1] Las religiones políticas son políticas de Estado, y las realizan por igual todos los partidos en el gobierno, sean de derechas o de izquierdas, división en todo irrelevante, que ya sólo los muy lerdos toman en consideración. Veamos unos ejemplos. El 2-2-2012 el BOE (Boletín Oficial del Estado) promulgó una orden ministerial que declaraba de “utilidad pública”, o sea de utilidad para el Estado (en primer lugar para el ejército, no se olvide), a la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Para esa fecha estaba ya en el gobierno la derecha, el PP. La derecha, el PP, en el ayuntamiento de Madrid llevaba, para esa fecha, subvencionando desde hacía años el Día del Orgullo Gay, lo que también se está haciendo en otras ciudades. El gobierno del PP continúa con la política de Alianza de Civilizaciones, que entrega cuantiosos fondos, bienes y privilegios a una fe determinada, el Islam (lo que vulnera el principio de separación entre religión y Estado), mientras se sigue ninguneando, cuando no persiguiendo, a quienes somos ateos o agnósticos, más del 20% de la población. Las religiones políticas no tienen, pues, nada de “subversivo” o “antisistema”, y no son rechazadas por la derecha sino todo lo contrario. Por eso quienes las siguen apoyando o están mal informados, de lo que son responsables, u operan con malicia o forman parte de la gran tropa de las y los nuevos reaccionarios.

ORIENTALISMOS, MERCADO Y AUTOODIO


La aniquilación -planeada desde arriba- de los componentes positivos de la cultura occidental, para devastar psíquicamente a los pueblos de Europa, haciéndoles avergonzarse de sí mismos y reduciéndolos a imitadores sumisos y serviles de lo foráneo, sigue su curso. Pero, de vez en cuando, la realidad proporciona datos que ponen en evidencia dicha operación, dirigida contra la revolución integral


Para muchas y muchos la India es un lugar de espiritualidad, una sociedad “ajena” al materialismo occidental, rebosante de experiencias místicas extraordinarias… En octubre de 2012 el oligarca indú Analjit Singh, presidente de la multinacional Max Indian Limited (con unos ingresos anuales de 1.500 millones de $), dedicada al sector de la salud, anunció que invertirá 150 millones de euros en Cataluña, en proyectos de “salud alternativa”, con la medicina ayurvédica como base.

El magnate A. Singh, un sij, es un experto en lucrarse con la credulidad, la aculturación y el autoodio de los occidentales, para los cuales la alternativa a la medicina -brutal, reificadora, peligrosa e intolerable- del Estado de bienestar son las terapias orientales. No es el momento de debatir aquí si éstas son o no tan efectivas como dicen algunos, sino de ir al meollo cultural, estratégico y político de la cuestión.

Quienes viven atrapados en la ecuación occidental = malo y oriental = bueno no logran adoptar ninguna actitud crítica, y ni siquiera escéptica, hacia los orientalismos. Las medicinas de Oriente una vez mercantilizadas exigen costosas inversiones para ser aprendidas y practicadas, lo que se manifiesta en la cuenta de resultados de compañías capitalistas tan ansiosas de ganancias como la indú Max Indian Limited. Y, ¿cómo pueden ser dichas terapias “alternativas” efectivas y confiables, espirituales y no materialistas, si son un negocio dirigido al más rápido logro de beneficios financieros?

En Occidente existe una medicina popular que casi todos desprecian. Sólo una minoría, de la que forma parte el amigo catalán Josep Pámies, se preocupa de conocer y difundir las propiedades curativas de las plantas, promoviendo la sabiduría ancestral de la península Ibérica.

Nadie abre clínicas de medicina popular tradicional occidental pues, como es sabido, todo lo occidental es diabólico, por capitalista, imperialista, genocida, y todos los blancos son racistas por el mero hecho de ser blancos, según el axioma central del atrabiliario credo “antiimperialista”. No se trata sólo de lo que algunos llaman etnomasoquismo sino de algo bastante más grave.

Ahora asistimos al ascenso del capitalismo oriental, en China, la India, los países islámicos, etc. Muy pronto tal capitalismo, no-occidental y no-blanco, será el más importante a escala planetaria, por encima del occidental. Ya hay muchas compañías multinacionales indúes que exportan capital a Europa, comprando empresas o creándolas nuevas. Este capitalismo, que es extremadamente rapaz y brutal, que va tras los beneficios inmediatos sin respeto por los trabajadores (ni por los de sus países ni tampoco por los europeos) y con completo desprecio por el medio ambiente, es presentado por las y los devotos de lo oriental como “positivo”. Estamos ante la enésima versión del capitalismo “bueno”.

Necesitamos un debate sobre estos asuntos. La credulidad, anulación del yo, conformismo, odio a la libertad, marginación de las mujeres y fideísmo que los orientalismos promueven, pone a éstos en evidencia. No están en absoluto interesados en que las personas adopten ante ellos una posición crítica, para diferenciar en su seno lo positivo de lo negativo, lo auténtico del mero fraude, lo popular de lo empresarial e imperialista.

La verdadera cultura oriental no está en los orientalismos, vulgares productos de consumo para occidentales ricos, mentecatos, incultos y aburridos.

Tres observaciones finales: 1) unas ideologías, espiritualidades, mitos, filias, supersticiones, timos o como se las quiera llamar -en realidad mero negocio- que niegan la capacidad crítica de sus adeptos ya son, por ello mismo, dignas de sospecha, 2) quienes desprecian lo positivo de la cultura occidental están practicando el genocidio cultural, 3) aquéllos que odian a los blancos por ser blancos son los peores racistas del siglo XXI y los promotores del nuevo capitalismo planetario, que en lo más fundamental será, es ya, no-blanco, oriental.

Félix R. Mora

DE LA SITUACIÓN


Estamos en un momento de “movilizaciones” y más “movilizaciones”. Por aquí y por allá hay manifestaciones (esto es, paseos callejeros, tan higiénicos como inofensivos), se habla de “huelgas generales” y algún alucinado incluso farfolla no se sabe qué sobre “situación pre-revolucionaria”. Hay muchísimo y no hay nada porque la resultante práctica de tales acontecimientos se aproxima a cero. Tenemos una lúgubre situación de paz social con un raquítico, y además en declive, activismo callejero.

¿Cómo explicar esto cuando la sociedad y el individuo se están desmoronando?

Los adictos al activismo proponen lo imposible (e indeseable), volver al consumo anterior a 2009. Toda su obsesión es restaurar lo que existió, el futuro les da pánico y se han refugiado en el bunquer de la nostalgia. Que no sean capaces de pensar y hablar de otra cosa que de consumo y dinero les pone en evidencia como agentes de la burguesía en el seno de las clases populares.

Todo eso desmoviliza a la sociedad. Cualquier persona bien informada y libre de dogmatismos socialdemócratas comprende que el pasado nunca volverá, que la crisis económica tiene raíces muy profundas, que los problemas de la sociedad van más allá, mucho más allá, de los de la economía, que la situación no tiene remedio a corto plazo y que se necesita una visión de futuro, y una estrategia. Por tanto, una enorme cantidad de personas es desmovilizada por las simplezas infantiles de los apóstoles del consumismo utópico y del activismo infructífero.

Lo que necesitamos es una explicación VERDADERA de la crisis general (no sólo ni principalmente económica) de la sociedad, de las sociedades europeas en realidad, y del individuo. Hay que decir LA VERDAD, por dura y terrible que sea, y no seguir con las consignas activistas, demagógicas y embaucadoras. Respaldado el proyecto de III República, redactando una nueva Constitución (sería la octava de una saga espeluznante, de La Pepa para acá), loando el caso de Islandia (hay que ser muy sandio para hacerlo pero se hace) o confiando en políticos profesionales, como Julio Anguita u otros similares, nada va a resolverse sino todo lo contrario.

Hay que renunciar al autoengaño, a la aciaga idea de lo fácil, a la funesta ilusión de los remedios inmediatos, al pragmatismo crédulo y simplón, a carecer de una visión de conjunto y a largo plazo.

 Se aproxima un gran golpe de timón político, por tanto una renovación de la casta política, y los listillos y listillas de siempre desean participar en la gran rebatiña de cargos partidistas, parlamentarios y estatales que se anuncia, para quedarse con un puestecito de politicastro/a profesional lo mejor remunerado posible. Quieren que su activismo callejero sea por fin “adecuadamente recompensado”, cómo no, en dinero-dinero-dinero contante y sonante, o sea, con lo único en que creen. Además están los ingenuos y los crédulos, que arropan a los listillos, y que a menudo son más funestos que ellos.

La situación actual es muy diferente a la de otros periodos históricos. Quienes han hecho del no pensar, no querer entender y no desear comprender la quintaesencia de su agitarse son inhábiles para inteligir lo más importante, que la planificada destrucción del sujeto realizada sobre todo en los últimos 40 años por el poder constituido, usando como instrumento primero a la izquierda en todas sus manifestaciones, hace al individuo medio inútil para cualquier acción contundente de resistencia y oposición al sistema económico, cultural, mediático, académico, intelectual y político de dominación.

El sujeto desustanciado y deshumanizado, insociable y entontecido, de la hora presente es un esclavo de nuevo tipo que ni siquiera sirve para las luchas más simples por sus derechos más elementales, verdad ahora probada en la experiencia.

Por tanto, sin entrar en una fase de reconstrucción y rehumanización del sujeto seguiremos condenados a “movilizaciones” que no movilizan a nadie (fuera de los activistas ansiosos de cargos políticos y dinero a espuertas), “luchas” que son meras parodias, “huelgas generales” de opereta y así sucesivamente. Y eso con independencia de la gravedad que alcance la crisis.

La destrucción de la esencia concreta humana es la causa de todo ello.

Constatada la inoperancia del activismo politicista, pueril, pragmático, monetizado e inmediatista (esto es, socialdemócrata) pasemos a buscar soluciones.

Hoy no puede haber, aunque se deseen, ni grandes luchas dignas de tal nombre, ni espectaculares movimientos (pensemos en el rapidísimo derrumbamiento del 15-M, y en el lastimoso fracaso del 25-S), ni formidables montajes. Sólo hay condiciones, en el terreno de lo negativo, para tinglados electorales, con votantes desmotivados, pegadores de carteles sin cerebro y abúlicos paseantes de pancartas.

Ahora es el momento de las minorías que se auto-organizan, y mañana será el momento de multitudes haciendo la revolución integral.

Estas han de organizarse en grupos de estudio y trabajo, a pequeña escala, formados con personas de confianza, realmente interesadas y dispuestas a actuar con una idea de esfuerzo y servicio desde la percepción ateórica de la realidad.

Los objetivos y tareas de tales grupos de trabajo han de ser:

. Dotarse de una comprensión del momento histórico a largo plazo, considerando al presente como parte del futuro, pensando a 10 años vista. De ahí ha de salir una estrategia bien pensada y sólida.

. Formar personas preparadas, capaces, autónomas, aptas para afrontar lo que se avecina, que va a ser muy duro pero muy esperanzador. El activismo arrastra-pancartas deforma, ahuyenta y destruye a la persona, pues nadie (dejando de lado a una minoría de lunáticos) lo soporta más allá de 2-3 años. Formar es auto-formar. Tener personas preparadas es lo más decisivo. De esta tarea, realizable ahora ya, dependerá el futuro.

. Elaboración de las grandes ideas y los fundamentales ideales que en una situación de crisis global de la sociedad, el individuo y el sistema de valores puedan mover al pueblo/pueblos. Se trata de crear ideas, ideales, programas, contenidos y nuevas vías. Hay que refundar lo más esencial de nuestro cuerpo argumental.

. Fijar un código y unas reglas personales (cada cual las suyas) que permitan estar en el mundo, actuar éticamente y convivir con los demás de una forma efectiva, como sujetos de calidad y virtud, con respeto por sí mismo y eficacia en la acción transformadora de la sociedad. El politicismo es inoperante mientras que la calidad autoconstruida del sujeto es categórica.

. El estudio reflexionado y creativo de mis libros y otros textos puede ser de utilidad en la hora presente, para fijar una estrategia, determinar ideales transformadores y crear sujetos formados y de calidad.

La valía autoconstruida del individuo lo determina todo, o casi todo.

Es de enorme significación que las mujeres se sumen a las tareas de crear una estrategia, formarse como seres humanos-mujeres de calidad, establecer los grandes ideales transformadores de esta sociedad, en putrefacción global, y comprometerse con un sistema de esfuerzo y servicio desinteresados. Sin ellas el magno proyecto de revolución integral no puede avanzar. Con ellas será una tarea difícil y ardua pero hacedera estratégicamente. Que haya mujeres auto-formadas será absolutamente decisivo en los acontecimientos, tan determinantes, de los años próximos.

Quienes, mentalmente triturados por el activismo (que es sinónimo de socialdemocracia), no comprenden la propuesta aquí formulada deberían reflexionar sobre lo siguiente: nuestra meta es crear un gran movimiento popular, que es el único capaz de regenerar y  revolucionarizar esta sociedad en agonía, este sujeto en subhumanización rampante y este medioambiente en liquidación, pero en la hora presente esa meta exige dar un rodeo y utilizar procedimientos indirectos.

A través del desarrollo del factor consciente y de la formación de la persona, con esfuerzo desinteresado y sentido del deber, realizaremos la revolución social integral.
                 Octubre 2012                                 Félix R. Mora

lunes, 15 de octubre de 2012

ACERCA DEL NEO-LERROUXISMO COMO POLÍTICA DEL ESTADO-CAPITAL


ACERCA DEL NEO-LERROUXISMO
COMO POLÍTICA DEL ESTADO-CAPITAL
RESPUESTA A JULIO REYERO
                                                                                       Félix R. Mora
         El artículo de Julio Reyero, “Sobre la dialéctica cripto-reaccionaria”,       en lo formal una crítica a mi artículo “De la intervención política” (revista “Estudios” nº 1) es un ataque a mis ideas y persona, que busca ocultar la falta de conocimientos y argumentos del autor pero sobre todo enmascarar tras las agresiones verbales sus verdaderos fines políticos. El contenido real es la defensa del progresismo burgués y el anticlericalismo burgués, como vías para imponer al movimiento libertario ibérico el republicanismo capitalista-estatista y el programa de la socialdemocracia española, políticas de Estado dirigidas contra el proyecto de revolución social integral.
         Reyero ha escogido un tipo de enfrentamiento en el que todo vale, desde la injuria a la falsedad y la calumnia, rechazando lo que hubiera sido más apropiado, un debate sereno en el cual cada uno pueda exponer de manera libre sus opiniones, con respeto hacia el oponente. Ha elegido tales procedimientos porque el populismo burgués anticlerical, el lerrouxismo de nuevo tipo, que es el marco ideológico-político en que se sitúa, no puede hacer otra cosa, dado que al carecer de argumentos y tener fines políticos subrepticios está obligado a valerse de una visceralidad y emocionalismo extremos, demonizando al contrario, sustituyendo los razonamientos por ofensas, buscando atemorizar a las personas y dejando de lado las normas éticas más básicas.
         No voy a seguir ese camino, que me repugna, pero sí pondré al descubierto su contenido reaccionario, fines ocultos y zonas oscuras. Conviene recordar que Lerroux, como político anticlerical fanatizado, prohombre republicano, campeón de la derecha española lindante con el fascismo y colega de Franco, fue también célebre por el grado asombroso de corrupción en que siempre se desenvolvió.

viernes, 12 de octubre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

EL EMPLEO


Como ya he dicho en otra reciente ocasión, el trabajo asalariado mata espiritual y físicamente a las personas, a los y las trabajadoras. El trabajo asalariado destruye con más eficacia la esencia concreta humana cuanto mejor pagado está. El verdadero anticapitalismo es el que lucha contra el trabajo asalariado, no el que "lucha" por salarios más altos, mejor pagados. Quienes preconizan tal cosa, quienes se quedan en la lucha por más dinero, son los peores burgueses, los más encanallados reaccionarios.
Esta cita de Marx que nos manda nuestro amigo Koan desde Méjico es muy apropiada. Además, el vídeo que se acompaña es una acertada muestra de arte con contenido.
Félix Rodrigo.

"El hecho de que el hombre sea ajeno al producto de su trabajo tiene como consecuencia inmediata que el hombre se hace ajeno al hombre." 
Karl Marx

"MAGNÍFICO.
Podría parecer una abstracción exagerada, pero si le dedicamos un poco de reflexión y nos desprogramamos de la enajenación de nuestro empleo, veremos que es simplemente una descripción de lo que somos actualmente como seres humanos".
Koan


VER EL VÍDEO: EL EMPLEO