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domingo, 16 de septiembre de 2012

MISIVA A UNA AMIGA QUE ME INVITA A UNA CONCENTRACIÓN ANTITAURINA



Estimada amiga: Necesitamos una, diez, cien, mil, concentraciones (y más cosas...) contra el trabajo asalariado, que está matando espiritual y físicamente a las personas, a los y las trabajadoras. 

Necesitamos una sociedad sin trabajo asalariado.

La izquierda se dice "anticapitalista" pero no anti-trabajo asalariado, pues lo admite con mucho gusto cuando está bien pagado, esto es, cuando destruye con más eficacia la esencia concreta humana.

El verdadero anticapitalismo, sin comillas, es el que lucha contra el trabajo asalariado, no el que "lucha" por salarios más altos, mejor pagados. Quienes preconizan tal cosa, quienes se quedan en la lucha por más dinero, son los peores burgueses, los más encanallados reaccionarios.

El trabajo asalariado mata la inteligencia, destruye la voluntad, lamina la sociabilidad, embota la sensibilidad, anula el sentido moral. Nos hace unos brutos sin cerebro ni corazón, meros autómatas y monstruos con apariencia humana.

El salariado destruye la esencia concreta humana porque hace imposible la construcción pre-política del sujeto. Ahí esta el gran problema.

No hay ningún trabajo asalariado "bien pagado", como no hay ninguna esclavitud aceptable.

La reconstrucción de la humanidad y la regeneración del ser humano demandan imperiosamente poner fin al trabajo asalariado.

Es algo vital. Una humanidad, libre, autogobernada, moral, autogestionada y asentada en el amor de unos a otros (ayuda mutua) necesita de una sociedad sin trabajo asalariado, sin burguesía, sin patronal, sin capital.

No deberíamos dedicar nuestro tiempo y energías a cuestiones que en nada alteran la esencia del sistema de dominación, mientras casi nadie hace nada contra el trabajo asalariado, dejando a un lado a la magnífica Simone Weil, esa maravillosa mujer, y a Harry Braverman. Las cuestiones insustanciales no puede sustituir a las sustanciales, lo que es de tercer orden no debería ser usado como medio de distracción de lo decisivo. Cuando hagáis una convocatoria contra el trabajo asalariado dímelo y estaré en primera fila. Con mucho afecto, quedo a tu disposición.

Félix Rodrigo

MÁS CONTRA EL ESTADO DE BIENESTAR...


MÁS CONTRA EL ESTADO DE BIENESTAR, QUE HA DESTRUIDO AL MOVIMIENTO OBRERO, NOS DESHUMANIZA Y CONVIERTE EN SERES NADA.

Saludos amigo:
En mi libro "El giro estatolátrico. Repudio experiencial del Estado de bienestar", expongo las razones por las cuales creo que no puede apoyarse en absoluto el Estado de bienestar.


A él te remito.

Sólo un comentario más. Lo que denominas "conquistas sociales" no son tales, pues lo que el Estado de bienestar "da" a los trabajadores es parte del salario que éstos reciben. Y el salario no es una conquista social sino una necesidad para el capitalista, pues sin él el obrero no puede subsistir y no puede ser explotado.

Una cosa más: como veterano luchador antifranquista jamás apoyaré la ley de 1963, hecha por el ministro falangista Romeo Gorria y aprobada por Franco en las Cortes, que es la norma legal principal hoy día del Estado de bienestar.

Me escandaliza que toda la izquierda y todo el anarquismo de Estado defiendan esta ley cien por cien fascista, copiada de lo que los nazis y los fascistas italianos llevaron a cabo para crear su Estado de bienestar, que sobre todo en Alemania, con Hitler, fue bastante potente. ¿También debemos considerar como "conquistas sociales" esos sucios chanchullos nazi-fascistas?

Por lo demás, el Estado de bienestar ha destruido al movimiento obrero y ha destruido al trabajador como persona, su inteligencia, sociabilidad, voluntad, autosuficiencia, solidaridad, combatividad,...La creación de los seres-nada actuales es en gran medida obra del Estado de bienestar.

Estoy por una sanidad autogestionada, por una educación autogestionada, por una atención humana y familiar a las personas ancianas, no por un tinglado como el actual, en el que los Ministerios deciden por nosotros. La industria farmacéutica vive del Estado de bienestar, y es una de las ramas del capital más rentables. Quien defiende al Estado de bienestar defiende al capitalismo.

Por lo demás, lo que hay que reclamar es que el Estado de bienestar devuelva a cada trabajadora y trabajador los 8.500 euros anuales demedia que le expolia y roba. Con ello podremos crear una gran sanidad autogestionada, en la que las personas no sean víctimas de las atrocidades del sistema médico-estatal, que cada año mata a miles y miles (los efectos iatrogénicos son la tercera causa de muerte). Una gran educación autogestionada, que enseñe y no adoctrine y destruya la inteligencia como hace ahora la escuela estatal, y la escuela privada. Una forma de tratar a la gente mayor que sea humana, afectuosa, no el abandono actual o las atrocidades de las "residencias de la tercera edad".

La apología del Estado de bienestar que hace la izquierda y el anarquismo de Estado a ella subordinada manifiesta la deriva totalitaria y fascistoide de esa corriente. Claro que quien vive entusiasmado con el régimen de Corea del Norte, ¿que otra cosa puede hacer?

Con afecto Félix.

Nota.- En esta entrevista, se explica también la crítica a la esencial del Estado del bienestar. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

REFLEXIONES QUE HAGO LLEGAR A UN AMIGO QUE SE HA DEJADO GANAR POR LA DEFENSA DEL ESTADO DE BIENESTAR


Estimado amigo:

No existe la sanidad "pública", es sólo estatal.

Defender la sanidad estatal es defender el Estado, en concreto el Estado de bienestar, que es el Estado de siempre: ejército, policía, funcionarios, etc.

La meta es la autogestión de la salud, no defender la presencia del Estado en la sanidad, defender al ministerio de Sanidad, un engendro, y a la industria farmacéutica, que es quien vive de la sanidad "pública".

Para defender al Estado, al ejército y la policía, la izquierda parlamentarista y burguesa dice que se va a "privatizar" la sanidad, lo que es una mentira y una estupidez, pues el Estado dejaría de lucrarse con el dinero que arrebata a los asalariados so pretexto de mantener educación, sanidad y pensiones, 8.500 euros anuales de media. No se puede ser anarquista y defender la sanidad "pública", esto es defender al Estado.

Por lo demás, te recuerdo que Franco fue quien estableció, por la famosa ley de 1963 el Estado de bienestar y la sanidad "publica": defender uno y otra es situarse al lado del franquismo, y ponerse al lado del PSOE e IU, que son las fuerzas principales del capital desde hace 40 años.

Todo esto lo expongo en mi libro "El giro estatolátrico. Repudio experiencial del Estado de bienestar", editorial Maldecap.

Con afecto, Félix

LA VERDAD EMPIEZA A CONOCERSE Y COMPRENDERSE, Y EL ARTE CONTEMPORÁNEO INICIA SU CUESTA DESCENDENTE, DESPUÉS DE MÁS DE UN SIGLO DE AGREDIRNOS



El arte contemporáneo es una farsa”: Avelina Lésper.

En este interesante artículo publicado en “Vanguardia.com”, la crítica de arte Avelina Lésper, en la conferencia titulada "El Arte Contemporáneo- El dogma incuestionable", afirma que "Estamos ante a dictadura del más mediocre"…”La carencia de rigor (en las obras) ha permitido que el vacío de creación, la ocurrencia, la falta de inteligencia sean los valores de este falso arte, y que cualquier cosa se muestre en los museos". Explicó que “Los objetos y valores estéticos que se presentan como arte, son aceptados, en completa sumisión a los principios que una autoridad que impone. Lo que ocasiona que cada día se formen sociedades menos inteligentes y llevándolos a la barbarie.”





miércoles, 5 de septiembre de 2012

COMENTARIO A "El Nuevo Cortesano, o el Arte de Progresar en la Academia".


El descrédito del sistema académico y universitario es creciente, y al parecer imparable.

La causa primera de ello es el parasitismo, desprecio por la verdad, servilismo hacia el poder constituido, nulidad intelectual, hedonismo enfermizo, ansia ciega de medro, amoralidad militante y otras disfunciones de la gran mayoría de sus integrantes.

Dejando a un lado honrosas excepciones, a las que envío un cálido saludo, la gran mayoría de los catedráticos y profesores están demás, sobran. Ni aportan nada ni hacen nada más que vegetar y buscar su interés personal. Les importa una higa el saber, la verdad, el conocimiento, el alumnado, los problemas de la sociedad, nada que no sea su bolsillo y su estómago. Los de derechas y conservadores, igual que los de izquierdas y progresistas, son meros agentes del sistema para destruir mentalmente a la juventud, para convertirla en una masa de criaturas sin cerebro, sin ética, sin convivencialidad, meros seres-nada. Por eso la sátira "El nuevo cortesano, o el arte de progresar en la Academia", es muy pertinente. El proyecto de revolución integral establece como punto programático la autogestión popular del saber y el conocimiento. En una sociedad libre, autogobernada y autogestionada, en la que se respete la libertad de conciencia y se busque el perfeccionamiento intelectual y en general espiritual del ser humano no puede existir esa institución aciaga, creada en el siglo XIII junto con el Estado, que se llama Universidad, ni la estatal ni la privada.

Félix Rodrigo

FRAUDE DE LA CARTA DEL JEFE SEATTLE


La "reelaboración" de la pretendida declaración del jefe indio Seattle, repetida un número infinito de veces por colectivos y sujetos de toda naturaleza, es una expresión más de racismo anti-blanco y odio a lo positivo de la cultura occidental que los poderes constituidos de Occidente, en su fase de máxima abyección y destructividad, promueven. Su meta es alentar el auto-odio entre los pueblos occidentales,  para que sus mentes se caoticen  y ellos se desplomen en un estado de confusión pasividad. Se trata de hacer trizas la cultura occidental que, en sus aspectos positivos, populares y revolucionarios, tiene tanto derecho a existir como cualquier otra.

Quienes se suman a esa empresa son genocidas culturales. Hoy tal derecho se le niega, para imponernos indigenismos falsificados, como el del jefe Seattle, y orientalismo de bazar, a menudo ultra-reaccionarios.

El asunto es otra expresión más de que el ecologismo legicentrista, parlamentarista y subvencionado no se detiene ante nada, llegando a atentar contra la verdad cuando le conviene. Es un instrumento de que se sirve el Estado y el capitalismo. En realidad, este fraude tiene mucho más trasfondo de lo que aparece en el texto que sigue a continuación, pero por el momento basta con lo en él expuesto.

Nadie es El Bien, los pueblos indígenas americanos, tampoco.

Su historia tiene tantos elementos negativos como la occidental. Lejos de ser comunidades idílicas y en armonía con la naturaleza eran formaciones sociales que muy a menudo incurrían en el esclavismo, el militarismo, el genocidio, las guerras de agresión y conquista, que oprimían a las mujeres y, por supuesto, que atentaban de muchos modos contra la naturaleza. Buena parte de los pueblos indígenas de las praderas, como muestran libros excelentes que se están ahora publicando, son tan responsables de la casi extinción del bisonte y de la deforestación como los colonizadores europeos. Por supuesto, fuera lo que fuera la realidad del Nuevo Continente antes y después de 1492, las elites y los Estados europeos cometieron un acto atroz de agresión con la conquista, que debe ser denunciado. Pero ello no significa incurrir en el racismo anti-blanco ni cometer genocidio cultural, pretendiendo demonizar todo lo occidental. Si nadie es El Bien nadie es tampoco El Mal. Todas las culturas y todos los pueblos han de saber diferenciar en su pasado lo positivo de lo negativo, con espíritu autocrítico, sin chovinismo cultura y, por supuesto, sin masoquismo.

Los pueblos indígenas necesitan de la autocrítica tanto como los pueblos europeos. Negar esto es contribuir a su destrucción. Tenemos que ampliar la denuncia del racismo anti-blanco, que ahora está en auge, y reforzar la defensa de lo positivo de la cultura e historia de Occidente, sintiéndonos los europeos legítimamente orgullosos de lo bueno, revolucionario y universalista de nuestro pasado y presente. Si nos destruyen culturalmente nos aniquilan como sujetos agentes de la revolución integral, que es necesaria para poner fin a todas las formas de racismo, a todas las manifestaciones de la mentira "políticamente correcta" y a todas las expresiones de chovinismo e imperialismo".

Félix Rodrigo

Leer artículo: EL FRAUDE DEL JEFE SEATTLE